EL ESTADO QUE ME GENERA ALARMA

El Gobierno de España, en uso de las facultades que le otorga el artículo 116.2 de la Constitución, puede declarar el estado de alarma en todo o parte del territorio nacional cuando se produzca una alteración grave de la normalidad (catástrofes naturales, crisis sanitarias, desabastecimiento de productos de primera necesidad, paralización de servicios públicos esenciales).

La primera vez, el Gobierno de Sánchez actuó desbordado, tarde y con torpeza en la primera aplicación del Estado de Alarma, pero con un entendimiento general sobre su uso.

No hacen falta las mascarillas, estamos preparados, tenemos los equipos suficientes, disponemos de un comité de expertos, ya estamos doblegando la curva, no hablamos de los muertos en España, los ancianos como si no existieran…… Durante esos meses las posiciones de los diferentes grupos políticos han sido de lo más variopintas (ahora si, ahora no y otras veces me abstengo) y el Gobierno descubre lo cómodo que se encuentra no teniendo que rendir cuentas en la Cámara y colando decretos a la sombra de los problemas de la pandemia.

Llega el verano pasado y nuestro señorito triunfalista declara haber vencido al virus y provoca una desescalada imprudente que da lugar a nuevas olas y de nuevo a los estados de alarma. El último, a pesar de haber prometido una Ley de Pandemias (que por cierto pide el Consejo de Estado, Sanitarios, Jueces,….), lo hace colocándose tras el burladero de una falsa “cogobernanza” y transmitiendo la responsabilidad a las CCAA».

Ahora ya no tenemos Estado de Alarma porque el gobierno dice que las CCAA tienen instrumentos sobrados para gerenciar la pandemia. ¿debemos entender que en estos últimos meses el Estado de Alarma fue innecesario?, porque los instrumentos eran los mismos que ahora, es decir, inmersión en el caos judicial.   

Pero si todo esto resulta propio de una película de Paco Martínez Soria, después de más de 100.000 fallecidos, de toda la información que se ha vertido sobre la pandemia, su transmisión y sus consecuencias, anoche, miles de personas se lanzaron a las calles, muchas de ellas sin mascarillas y, por supuesto, ninguna manteniendo distancia de seguridad.

Estos mismos políticos que han estado dando palos de ciego durante más de un año y gestionando el caos sin conseguir la unidad de acción en nuestro país, son los que están de acuerdo de forma unánime, en un discurso políticamente correcto en España, de que, en la actualidad, los jóvenes conforman «la generación mejor preparada de nuestra historia».

Igual en los criterios de vacunación habría que haber puesto primero a los descerebrados, aunque claro, quedaría todavía más patente el déficit de vacunas.

Lo cierto entre los políticos por un lado y los gobernados que solo tienen como aspiración consumir alcohol como si no hubiera un mañana, son los que nos están generando, al colectivo de ciudadanos más sensatos y aburridos, un permanente estado de alarma. 

Aunque siempre nos quedarán las películas de Paco Martínez Soria (del que tenemos mucho que aprender) y, como último recurso, la posibilidad de acudir a la Justicia como cuando tenemos un vecino molesto. Qué suerte la nuestra disponer de unos colectivos tan soberbios, que son los que nos tendrán que pagar las pensiones y generar el estado de bienestar en el que pasaremos nuestra vejez.

Faber est suae quisque fortunae

José García Cortes

        9-5-21

Monedero….. Que no eres bueno

 “¿Qué hacemos con los gilipollas que cobran 900 euros y votan a Ayuso? que les vaya como un culo».

Esta es otra de las lindezas democráticas de Juan Carlos Monedero expresada en la jornada de reflexión de las elecciones madrileñas y, además, trata de justificar los resultados poniendo el foco “en el «odio» que se ha extendido en Madrid” y cubre a Iglesias diciendo que “no es nada sencillo pelear contra el aparato del Estado en este país”.

Ese mismo Monedero que en mayo del año pasado calificó a los manifestantes de la calle Núñez de Balboa de Madrid como «hemofílicos, gilipollas», «golpistas, pijos, indecentes, y descerebrados».

Y sí, ese mismo Monedero que en su momento aseguró que había visto a Rivera «como muy excitado» y, posteriormente, se pasó el dedo por debajo de la nariz y aspiró repetidamente, en un gesto que algunos medios interpretaron como una simulación de esnifar droga.

Y siiiiii, ese Monedero imputado en el “caso Neurona” bajo sospecha un abono de 26.200 euros de la consultora mexicana al fundador de Podemos.

Estos “chiquetes” fundadores, Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Iñigo Errejón, Carolina Bescansa y Luis Alegre en su momento podían haberse visto como jóvenes idealistas que querían cambiar ciertas cosas, que, a decir verdad, algunas había y bastante rancias en el bipartidismo. Todos ellos han salido peleones porque después de cinco años, ninguno de los fundadores sigue en el equipo de Iglesias y varios de ellos han protagonizado los principales enfrentamientos internos.

Surgen como partido populista en un momento de crisis, como suele ser el caso, pero no solo económica, sino también social y política. Todo ello con el deseo de “alcanzar el cielo”, pero resulta que han sido los infiernos y el tiempo ha ido poniendo a cada uno en su sitio, como hemos tenido, y seguimos teniendo, oportunidad de apreciar.

Lo único que han demostrado es ser como los de la peor “casta” que ellos prometieron combatir, que han sido unos corruptos como los de la política de siempre que pretendían cambiar, han generado odio y crispación en todos los niveles y han arremetido contra todas las instituciones que sustentan nuestra democracia. Vaya, en palabras de mi santa madre, han demostrado ser unos auténticos sinvergüenzas.

Deslenguados, descreídos y soberbios, han utilizado sus conocimientos en política para medrar a costa del “pueblo”, al que han utilizado desde su creación utilizando al partido como un fin en si mismo y no como un medio para cambiar las cosas. Así lo prometieron y así lo han incumplido.

Las Ventas madrileñas es un magnífico escenario donde ya se han cortado muchas coletas en el pasado. Espero que no sea la última.

José García Cortés

       5-5-21

MADRE

Dicen que el “día de la madre” es un invento de los grandes almacenes para incrementar las ventas.

No se si eso es así, pero me parece estupendo que haya un día al año, en el que poder significar y dignificar de forma especial a nuestras madres. Y digo de forma especial porque de forma natural ya debemos hacerlo todos los días.

No se si hay en el mundo palabra que defina más cosas que la de madre, o si no invito a ver las diferentes acepciones de la RAE o la cantidad de términos que habitualmente hacen mención a la madre. madre patria, madre naturaleza, alma mater, …..

Con permiso de Irene Montero, o sin él, porque me da exactamente igual, salvo excepciones, que las hay, la mujer y el animal hembra, tiene la cualidad de concebir y parir a nuestras crías en el mundo y se caracteriza (por lo general) en su carácter protector y afectivo.

Es como si en el reino animal, en lo femenino encontráramos dos personalidades, la de persona/animal y la de madre, especialmente en aquellas especies, como la humana, que necesitan de años de cuidados por parte de los padres, lo que establece de manera importante la prolongación del vínculo de apego, aún en los casos en que la mujer cumpla el papel de madre sin estar emparentada biológicamente con el retoño.

Salvo no honrosas excepciones, el amor de una madre es paciente y perdona cuando todos los demás no lo hace, y no flaquea, no falla nunca. Siempre piensa en su hijo, desafía todas las adversidades y trata de superar todos los obstáculos que se interpone en su camino. Sencillamente, son algo excepcional.

Hoy, de forma especial, tengo un sentido recuerdo para mi madre, de la madre de mis hijas y de la madre de mi nieto. Y siento también un cariño muy especial por todas las madres, tanto presentes como ausentes, porque ellas, con su esfuerzo, su dedicación y su abnegación, hacen posible esta humanidad.

Mira si es grande el concepto de madre, que hasta da cabida a la “madre política”.

Y aunque no exista una maternidad perfecta (cada mujer la ejerce de una forma distinta) vaya mi felicitación por todas ellas, incluso para Irene Montero, en su faceta de madre, madra o madro, que seguro que las tres son buenas.

José García Cortés

          2-5-21

LA BALACERA

Las balas están de moda.

Soy consciente de que éste es un terreno resbaladizo, y si no pudiera tener tras ello un problema serio, haría el chascarrillo de que bien podría ser una estrategia comercial de una armería para reducir su stock.

Hoy, apoyado en mi balaustre del jardín, escuchaba las noticias sobre la Encuesta de Población Activa. Doblamos prácticamente la media de la zona Euro y tenemos otros 700.000 en ERTE que todavía no computan en las cifras de parados.

Tampoco es baladí el problema sanitario en España, con más de 100.000 fallecidos por el Covid, con un número importante de muertos no reconocidos por el Gobierno y con un goteo incesante que de forma diaria siguen engrosando las cifras.

Según la European Anti Poverty Network-Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en España y Oxfam Intermón, la pobreza severa se sigue abalanzando sobre nuestro territorio y podría aumentar en España en casi 800.000 personas y llegando a 5,1 millones.

Caixa Bank concluye en sus estudios que el balance de situación es malo, puesto que la mayoría de los sectores presentan un deterioro de la situación económico-financiera. Cabe la posibilidad de una recuperación, pero cuando las medidas de restricción a la movilidad y la actividad se retiren.

Las balanzas de la justicia y del estado de derecho se desequilibran y, por primera vez en la historia, Bruselas identifica como principales problemas del estado de derecho en España la no renovación en plazo del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), la limitada independencia de la Fiscalía General del Estado, la lentitud de la justicia o los ataques a la prensa.

La sostenibilidad de las pensiones es una discusión recurrente, por no decir que cotidiana, muy sujeto a las veleidades políticas porque los pensionistas son muchos millones de votos, lo cual supone un enorme freno para acometer una adecuada reforma de las pensiones que la doten de un adecuado embalaje y asegure su sostenibilidad cara al futuro.

Y yo me pregunto porqué estos baladrones de gobernantes que tenemos no se ocupan de los problemas reales de nuestra sociedad. Sólo se dedican a sus cábalas políticas y a sus cambalaches. Son indecentes e inmorales, y quizás por eso, nuestros queridos representantes suponen el 20% de los principales problemas de los españoles en algunas encuestas.

Empezando por el presidente, considero que son todos unos balarrasas, que en lugar de laborar, balan, y somos nosotros, la ciudadanía, los que necesitamos chalecos antibalas para protegernos.

José García Cortés

       28-12-21

ÉTICA Y ESTÉTICA. LA CATERVA

Observo las elecciones a la Comunidad de Madrid y la verdad es que me parecen un buen reflejo de las cosas que desde hace más de un año están sucediendo a nivel nacional.

Por un lado, me pregunto si es correcto que se utilicen medios del Estado para dedicarlos a una campaña autonómica ya que, aunque es cierto que la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, no prohíbe que un Secretario General de un Partido pueda ser presidente del Gobierno sin tener que cesar en su puesto de secretario, estamos viendo como todo un presidente del Gobierno, que ha jurado gobernar para todos los españoles, se dedica a atacar duramente la gestión de una comunidad en beneficio del candidato de su partido.

Ya sabemos que existe el trastorno de identidad disociativo, que se caracteriza por la existencia de dos o más identidades en una persona, cada una con su propio patrón de percibir y actuar con el ambiente, y sucede que, a veces, Pedro Sánchez es Pedro, otras Presidente del Gobierno, otras Secretario General (y todavía veremos algunas más) según le convenga, pero, por decoro, aunque sus actuaciones pudieran ser “legales”, que Pedro Sánchez tenga intervenciones en la campaña electoral madrileña, no parece que sea lo más ético. Y en este punto digo ahora de Pedro Sánchez igual que lo he dicho de sus predecesores.

Pero no es solo una cuestión de ética (que a estas alturas ya sabemos todos que no la practica), sino que están incumpliendo también preceptos de dicha Ley aireando la financiación que va a obtener de la CE, o los éxitos en las vacunaciones y permitiendo (si no propiciando) que la Directora General de la Guardia Civil asista a un mitin del PSOE, aspectos que sí están expresamente prohibidas en la Ley Electoral.  

La legalidad significa que un acto es conforme a la ley. La ética se ocupa de la conducta correcta e incorrecta. Y un gobernante, igual que la señora del César, además de serlo tiene que parecerlo.

El problema siempre surge cuando llega la hipocresía, la doble vara de medir y, sobre todo, la manipulación mediática aderezada con su tremenda carga ideológica. Resulta asfixiante esta asimetría conductual contra la cual es muy difícil defenderse y que crea una enorme tensión en la sociedad dividiéndola, de nuevo, en bandos irreconciliables.

Enorme terremoto mediático ha provocado el despreciable y absurdo envío de algunas balas al Ministro Grande Marlasca, a la Directora General de la Guardia Civil y al candidato por Podemos a las elecciones Madrileñas. Ahora el envío de una navaja a la Ministra Reyes Maroto.

Desde luego sería fácil pensar y decir que se trata de argucias ideadas por ellos mismos para tratar de revertir la caída que tienen en las encuestas, pero, siguiendo el principio de la presunción de inocencia debemos considerar que no es una maniobra orquestada para ganar ventaja en las elecciones madrileñas, pero no parece que esa presunción de inocencia tenga reciprocidad con la suya porque inmediatamente han adjudicado esos actos a la “extrema derecha” y ésta, asociada a VOX, sin que medie el resultado de una investigación que así lo acredite.

Lejos de haber tratado el tema con la sensatez debida poniéndolo en manos de las autoridades para su investigación y considerándolo como casos aislados y casi anecdóticos, se han dedicado a poner el altavoz a todo volumen, olvidándose de los programas electorales y tratando de obtener rédito inmediato, generando todavía más crispación entre la población.

Todo esto está convirtiendo estas elecciones en un foro en el que ya no se debaten las diferentes propuestas de gobierno para la Comunidad, sino, una vez más, en las típicas posiciones españolas maniqueas que son más propias de otro siglo, con expresiones guerracivilistas como “comunismo o democracia” o “fascismo o democracia”, olvidándose los verdaderos problemas y aspiraciones de la población madrileña que se supone que es lo que se sustancia en este plebiscito.

En la antigua Roma ya el rumor y la mentira conducían a la turba contra los cristianos acusándolos del incendio de la ciudad, y en la Rusia zarista el asesinato de Alejandro II dio lugar a una dura represión contra los judíos al atribuirles la responsabilidad del magnicidio. Resulta increíble lo fácil que es deshonrar a alguien hoy en día, y lo difícil que es defenderse de los infundios y mendacidades.

Y este es el nivel de políticos que tenemos, que se marchan de los debates siendo incapaces de disputar entre ellos sus diferentes posiciones o propuestas y que solo actúan en base a cálculos electorales, estrategias revanchistas y con un lenguaje más propio de un mercado de abastos que de representantes de la ciudadanía.

Y termino pidiendo perdón a los que trabajan en los mercados de abastos. Desde luego, ellos sí que son un colectivo esencial y merecen más respeto que la caterva de políticos que tenemos, y que como define la RAE, son una multitud de personas o cosas consideradas como conjunto desordenado o de poco valor e importancia.

José García Cortés

      26-4-21

LA NORMAL NORMALIDAD

He leído el escrito de mi amigo Pepe sobre la Normalidad. Como siempre me ocurre cuando hablo con él, me hace pensar.

Buscando definición y origen de esa palabra, como él mismo escribe, hacer referencia a unas reglas generales.

Encuentro lo siguiente:

normalidad

1. f. Cualidad o condición de normal. Volver a la normalidad.

normal

Del lat. normālis.

1. adj. Dicho de una cosa: Que se halla en su estado natural.

2. adj. Habitual u ordinario.

3. adj. Que sirve de norma o regla.

4. adj. Dicho de una cosa: Que, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano.

Norma en latín parece ser un préstamo del término griego γνώριμος gnōrimos, que significa «lo bien sabido», «totalmente conocido». … En este caso, el término ‘normal‘ se empleó para referirse al objetivo de estas instituciones, de instilar y reafirmar normas concretas entre los estudiantes.

Que razón tiene el argumento de la nota de mi amigo. En este entorno vital, hablar de lo bien sabido es aventurarse.

Pero, prescindiendo de una aspiración conceptual tan extensa como esa, y reduciendo esta aproximación a una idea mas corta de normal, podemos asumir que lo normal es lo habitual, lo que se asume como regla en distintas cosas.

Y, ¿cual puede ser la regla que califica de “normal” toda nuestra vida, con todas sus facetas?. Aquella que impera en todo y es asumida en la vida de todos nosotros, en las costumbres y en la realidad que percibimos también en lo cotidiano.

Cualquiera de nosotros sabe que su vida normal de hace pocos años, de ayer, no es la de hoy. Lo normal, pues, es transitorio. Vivimos en una normalidad que evoluciona, cambiante, como nosotros.

Sin embargo, sabemos que en general si hay una regla imperante de general conocimiento y que caracterizaba nuestro día a día. Cuando comenzó esta debacle de la pandemia ya decían que se volvería a anterior cuanto antes. 

Y pasadas unas semanas empezamos a oír a nuestros gobernantes y, principalmente, a nuestro Gobierno, que trabajaban intensamente para volver a “la nueva normalidad”. 

Era necesario asegurar que todo “volvería a ser como antes” (mas o menos). Reconozcámoslo, era difícil afirmar esto. Además, los lideres necesitan emplear términos útiles en eso de aunar y hablarnos al pueblo. Quizá porque estas siempre han sido las reglas. Nos dicen, nos explican y teóricamente ayudan a que todo vaya mejor. De hecho, ahora lo están haciendo por un asunto que les afecta bastante en la futura distribución de personajes importantes en ese mundo suyo de gobernar.

Lo mejor era emplear un adjetivo para esa normalidad: normalidad nueva. Era lo mejor, también, para infundir ánimos.

Pero, esa nota a la que me remito al inicio de estas reflexiones, dice mas. Dice que en las crisis, en las catarsis, hay aprendizaje, salto a una situación diferente. O así debería ser. Estoy de acuerdo con su postulado, seamos mejores.

Hace algún tiempo escribía una humilde nota, proponiendo algo mas, amigos míos, proponía que seamos “héroes”. Iniciemos la lucha con nosotros mismos y extendámosla a nuestro pensar y nuestro hacer. 

Aunque signifique arriesgarnos a una revolución interior. Construyamos y fortalezcamos los lazos que nos unen. Afrontemos los tiempos nuevos con nuevas ilusiones, nuevas ideas, nuevas fuerzas. 

Seamos héroes.

Raúl Ramos de la Plaza

         30-3-21

LA NORMALIDAD

¿Cuándo podremos volver a la Normalidad?, Estoy deseando volver a la normalidad.  Estas son expresiones que oigo con frecuencia últimamente.

Confieso que ya no se muy bien qué es la normalidad, porque, lo que es normal para mi padre (con 94 años) no es lo normal para mí. Y ni tan siquiera es normal para mí ahora lo que era normal hace veinte años, o incluso hace dos años.

Además, todos los avances técnicos que están acelerando nuestras vidas en una progresión geométrica provocan que lo que antes sucedía en un intervalo de 15/20 años, ahora sucede en año, o incluso meses. El término “normalidad” se me antoja cada día más efímero.

Ahora es “habitual u ordinario” (es una de las aceptaciones de normalidad según la RAE) mantener un FaceTime con mi padre cada día en su residencia, es habitual realizar telefónicamente gestiones con mi banco, con mi compañía de seguros con el médico e, incluso, con la administración. Sin embargo, desde hace más de un año, no es tan habitual poder cenar con facilidad en un restaurante de nuestra elección.

Ese deseo de vuelta a la normalidad puede tener un cierto sesgo conservador, porque todos necesitamos algo a lo que aferrarnos y no hay nada que nos haga sentir más seguros y cómodos que aquello que conocemos y en lo que encontramos una cierta confortabilidad y por ello aspiramos más a volver al modo de vida que conocemos que a mirar la situación actual con ojos nuevos.

En general no podemos evitar que lo “normal” marque un territorio sagrado de alguna manera, un espacio que ya habíamos conquistado en el que rige ese criterio universal que obliga a actuar de la misma forma a todo el mundo.

Es cierto que añoramos volver a abrazar a la familia (pese a los beneficios que conlleva el confinamiento de no tener que ver a ciertos cuñados) y es cierto que deseamos volver a juntarnos con nuestros amigos, pero no reflexionamos sobre nuestra “anterior normalidad completa”. Ese nivel de vida estresado, consumista, contaminante y en caída libre en valores humanos.

¿Estamos seguros que queremos volver del todo a nuestra normalidad?, ¿no tenemos que modificar nada?, ¿estábamos en el mejor de los mundos posibles?. Podemos utilizar la pandemia solo para quejarnos de la desgracia que nos vino encima o bien aprovecharla como catalizador, porque, con sus cosas malas, también nos ha traído cosas buenas. En todo caso, y aunque no nos haya gustado, el virus ha sido un gran acelerador de cambios y debería serlo para dar un salto en nuestro progreso teniendo en cuenta que uno de los prodigios del ser humano es su capacidad para provocar y aprovechar cambios.

La normalidad ya tenía sus propios problemas antes de que nos golpeara el coronavirus (con sus terribles consecuencias, en vidas y en economía) y hemos podido comprobar en esta pandemia que, además de aprender a hacer bizcochos, se han explorado nuevas ideas, se han puesto en marcha innumerables iniciativas y mucha gente nos hemos dado cuenta de lo que de verdad importa en la vida. La vida.

Para muchas personas la pandemia ha provocado mudanzas, cambios de trabajo y nuevos estilos de vida y eso no tiene por qué ser malo en todos los casos. No deja de ser un anticipo del dinamismo de los tiempos que nos obliga, cada vez más, a vivir y gestionar la incertidumbre y a aceptar una avalancha de decisiones que cambiarán permanentemente nuestras vidas.

Me propongo a mi mismo, e invito a los demás, a volver a la normalidad aprovechando una de las mejores cosas que ha aflorado en esta época de pandemia, un comportamiento de mayor solidaridad, de compromiso, de ayuda mutua, de colaboración, de respeto, de agradecimiento, de amabilidad y de pensar en el presente de los abuelos y en el futuro de nuestros hijos y nietos. Pongamos en el centro de nuestro universo lo realmente importante: las personas y nuestro entorno.

2020 ha sido un año maldito, pero nos ha brindado la oportunidad de frenar un poco y reflexionar.

Es algo que se necesita.

José García Cortés

       27-3-21

Inés Arrimadas

Seamos justos, Inés Arrimadas, un diamante en bruto.

La gestión de personas es una arte. Como el que talla diamantes, que debe conocer con precisión milimétrica como sacar de una piedra en bruto la mas brillante de las joyas.

Inés era carbono puro, transparente, forjado en lo mas profundo de la tierra, que salió de su oscuridad por la fuerza magnética que ejerció Albert Rivera. Una fuerza magnética por la que muchos nos sentimos atraídos en su momento.

Inés era blanca, pura, transparente… y destacó, brilló entre todos. Supo hacer uso de ello y vencer al oscurantismo, al independentismo retrogrado, caduco, rancio de los Más, Torra y Puigdemont. Adoquines urbanos frente a la pureza de un diamante en bruto.

Pero antes de ser analizada con precisión milimétrica por un experto en la talla de diamantes, antes de ser sometida al calculo infinitesimal, fue aplastada por la realidad política. Una apisonadora que hace añicos todo lo que encuentra a su paso.

Perdida la influencia magnética que la hizo salir a la luz se vio sola, abandonada a su suerte, rodeada de satélites que lo único que buscaban era la luz de las estrellas para brillar por fuera, al contrario de cómo hacen las estrellas, con luz propia.

Y ese entorno la superó, se le apagaba la luz, ya no había campos magnéticos que la atrajesen. Y los satélites absorbían los pocos rayos de luz que llegaban, la eclipsaban y la hacían culpable de la falta de brillo, cuando en realidad lo que ocurrió es que no había nadie inteligente que fuera capaz de sacar de una piedra preciosa una joya.

Cuantas veces hemos visto esto en nuestra vida profesional, cuanto talento desperdiciado.

A partir de ahí se cometieron errores, se confundieron las tornas y todo se transformo en un vodevil político.

Curiosamente al profesional que talla los diamantes se le conoce con el nombre de lapidario. Que te pille “confesao”.

Rafael Valls

    25-3-21

TOTUM REVOLUTUM

Es decir, confusión total.  La RAE lo define como revoltijo (conjunto de cosas sin orden).

Es lo que me sale cuando pienso en Cataluña, antes y después de las elecciones, y también de la situación general en el resto de España.

Cataluña se impuso como Comunidad donde más partidos se presentan a las elecciones generales, a los de ámbito estatal se le suman todos aquellos partidos nacionalistas o independentistas que sólo concurren en las circunscripciones catalanas, aunque no todos tengan relevancia política.

Hay mucho votante muy convencido e ideologizado que apoyan siempre su opción política «aunque pierda una y otra vez» y con ello ayude al desgobierno. 

La verdad es que el panorama que hemos tenido ha sido propio de una charlotada del “Bombero Torero”:

  • Candidatos huidos de la justicia.
  • Candidatos encarcelados (ahora en libertad… de esa manera para que pudieran hacer campaña).
  • Candidatas que utilizan las elecciones más como un ardid para evitar ser juzgada si consigue un escaño.
  • El condenado por terrorismo, Arnaldo Otegui, haciendo campaña y diciendo que en Cataluña se está demostrando una gran lección.
  • El candidato Illa, agradeciendo la gestión de Iván Redondo, en una descarada mezcolanza de recursos del Gobierno con intereses autonómicos.

Las ideologías están muy bien y son necesarias para la convivencia, pero otra cosa es la gobernanza, y lo único cierto es que en territorio catalán, entre otros muchos obstáculos para una cívica convivencia en su territorio, y sin hablar de los temas sanitarios, nos encontramos con lindezas como:

  • Más de 5.500 empresas se han ido de Cataluña desde finales de 2017.
  • Tienen un 14% de paro
  • Deben al Estado más de 62.000 millones de euros… y creciendo.
  • La deuda catalana es la única que las agencias califican como «bono basura»
  • Hasta el F.C. Barcelona, eso que dicen “mes que un club” es una puñetera ruina económica.

Y ahora resulta que tenemos más de lo mismo y esto ya no lo digo solo por Cataluña.

Resulta que en territorio catalán, un 27,6% de los votos respecto al total del electorado catalán, no solo va a volver a condicionar la gobernabilidad de su territorio, sino que estarán en condiciones de exigir aún más a Pedro Sánchez, es decir, del resto del territorio español, suponiendo apenas el 3% respecto a España, para que éste pueda seguir durmiendo en su colchón de la Moncloa.

Y aunque hay algunos que consideran que no se pueden extrapolar los resultados catalanes al resto de España, yo pienso que es todo lo contrario, siendo las elecciones que acabamos de vivir un punto de confirmación a algo que ya empieza a resultar palmario, que es que en el Totum Revolutum, los únicos que ganan son los descarados, sinvergüenzas y delincuentes.

Los electores catalanes constitucionalistas se han quedado en casa provocando un escandaloso nivel de abstención que solo beneficia a los extremos, luego nos quejamos de que les tienen abandonados a su suerte, y digo esto con sentimiento y por mucha justificación que pueda tener su desencanto, pero no hay que olvidar que la papeleta es la única arma que podemos utilizar los ciudadanos.

Y de la otra parte tenemos a nuestros queridos partidos de centro derecha, que, una vez más, han continuado en su fragmentación.  No nos soluciona nada que se envuelvan en banderas patrias y proclamen soflamas contra los independentistas si van cada uno a lo suyo, ya que, en el fondo, hacen lo mismo que todos estos que hoy nos desgobiernan, que solo gestionan su propio interés.

Ya vimos el resultado en las últimas elecciones generales cuando no se pusieron de acuerdo para cubrir las circunscripciones en las que no podían obtener representación, ya hemos visto los resultados en las elecciones vascas y gallegas. Ahora la catalana.

Cuando leo los currículos de la Sra. Arrimada, del Sr. Casado y del Sr. Abascal me dan la sensación de que son personas inteligentes, pero desde luego están demostrando no ser nada listos, y su egoísmo, hoy forma más parte del problema que de la solución.

Hace mucho tiempo me contaron un refrán: “hay que cazar al indio con sus flechas”, en el sentido de que hay que utilizar muchas veces las armas de tus enemigos si quieres ser eficaz.

Si no movilizamos el electorado, si la sociedad civil no es cada vez más contestataria y si los partidos constitucionalistas no acuerdan estrategias, seguiremos perpetuando el gobierno de estos delincuentes para desdicha de todos. Y mientras, Pedro Sánchez y la peor generación de políticos que nos han tocado vivir, nos hacen palmas con las orejas mientras bendicen el Totum Revolutum.

José García Cortés

      19-2-21