España: de la unidad de los Reyes Católicos a la línea de los tercios… y del césped al mundo

Hay gestas que se recuerdan por lo que ganan. Y hay gestas que se recuerdan por lo que enseñan sobre el carácter de un pueblo.

Anoche, España volvió a escribir una página en el libro de las grandes historias: alzando la Copa del Mundo de fútbol frente a Argentina. No importa solo el marcador; importa el pulso, importa la forma, importa ese instante, en el que uno entiende que la victoria no es un accidente, sino la suma de voluntades.

España, como idea, nunca ha sido una casualidad, ha sido un proyecto. Y si queremos entender por qué la épica se repite, por qué vuelve, por qué regresa, por qué se siente casi inevitable, quizá debamos mirar hacia atrás. No con nostalgia vacía, sino con la inteligencia con la que se lee la continuidad de un carácter.

Porque la grandeza española tiene muchas armaduras. Algunas llevan corona, otras llevan acero y otras, como las de hoy, llevan camiseta. Pero el espíritu que las sostiene, cuando España es España, se parece.

La grandeza de los Reyes Católicos no fue únicamente la suma de territorios. Fue, sobre todo, un método, un unificar para sostener. Unificar para que la voluntad deje de ser fragmento y se convierta en fuerza, para que el destino no dependa del capricho del momento, sino de una estructura capaz de resistirlo todo.

La historia suele contarse como una secuencia de hechos aislados: un tratado, una conquista, una firma, pero en el fondo hay algo más profundo: el orden y la visión de largo alcance. Esa manera de entender que una victoria grande se prepara antes de que parezca posible, cuando todavía nadie mira.

Anoche, la selección española hizo algo similar, aunque su instrumento no fuera la política ni la espada, sino el juego, porque una Copa del Mundo no la gana el equipo que “tiene rachas”. La gana el que construye, el que se organiza, el que se adapta sin desordenarse, el que corrige a tiempo y el que sabe que no se puede vivir de un solo gesto. Se vive de un plan.

España, cuando fue grande en la historia, fue grande por esa misma lógica, fabricando la grandeza a través del trabajo y la cohesión. Cuando el conjunto obedece a una idea, cuando el talento individual no se impone al colectivo, sino que se somete, con orgullo, a su misión.

Los Reyes Católicos unieron coronas y la selección unió momentos, y en ambos casos, el resultado fue el mismo: una energía compartida que convierte la dificultad en combustible.

Y si los Reyes Católicos representan el marco, los tercios de Flandes representan el carácter operativo de ese marco, el modo de disciplina, de resistir, el modo de avanzar, el modo de no romperse y la gloria.

Los tercios fueron una respuesta inteligente al caos en un mundo donde la guerra podía ser tumulto, y ellos ofrecieron línea, orden, cohesión y presencia. No se trataba de fuerza sin dirección sino de fuerza sostenida por disciplina. La grandeza no estaba en el golpe momentáneo, sino en la capacidad de mantener la forma cuando el golpe llega.

Es fácil romantizar el pasado. Pero hay realidades que no cambian: la épica verdadera no es la que nace del brillo fácil, sino la que nace del trabajo silencioso, del esfuerzo constante, del aguante.

Los tercios no caminaban por el mundo con arrogancia ciega sino que caminaban con una disciplina que convertía el miedo en método. Y cuando el combate se ponía difícil, la clave era la misma: no retroceder a la improvisación.

Anoche, la selección española ofreció una versión futbolera de ese espíritu. Hubo fases de tensión en las que muchos equipos se fragmentan, unos van, otros dudan, el centro queda abierto, la espalda se expone. España, en cambio, pareció recordar algo antiguo: que la gloria no se regala, sino que se defiende con orden cuando el rival buscó desbordar, atacando con sentido cuando el partido obligó a creer sin perder la cabeza.

Hay una tentación peligrosa: pensar que la grandeza se hereda como se heredan los apellidos. La verdadera grandeza, en cambio, se demuestra, y se demuestra siempre de la misma manera: en el momento exacto en el que la dificultad pretende imponer su ley. Por eso, la Copa del Mundo de anoche tiene una resonancia especial, porque fue una victoria que obligó a España a ser España con carácter completo, combinando control y riesgo, a sufrir cuando tocaba, a sostener el plan incluso cuando el corazón pedía otra cosa.

Esta es la idea que necesitamos en la política actual: Unidad, disciplina y orgullo.  Algo que nuestros políticos comprenden perfectamente…. ¿o no?

Hoy 20 de julio, cuando el país respira la victoria y el mundo observa, se puede caer en la celebración fácil. Pero la celebración más verdadera es la que entiende el significado, una manera de estar en el mundo. España es grande cuando construye. España es grande cuando sostiene la línea. España es grande cuando convierte la presión en propósito.

Porque la grandeza no es una pose, es una forma de cumplir y  si la historia enseña algo, es esto, que cuando España se alinea (unida, disciplinada y orgullosa) no solo levanta copas. Levanta memorias.

Con dos cojones.

José García Cortés

       20-7-26

EL GOBIERNO DE LA DANZA DE LAS CHIRIMOYAS

«Cuando el sabio señala la luna, el necio mira al dedo», es un proverbio oriental que nos enseña sobre la tendencia humana a enfocarse en lo superficial o en los detalles sin importancia, en lugar de prestar atención al mensaje profundo o al objetivo principal de una situación.

El dedo representa el medio, la herramienta o la explicación, mientras que la luna representa el fondo, la verdad o el propósito final.

En estos días hemos visto la satisfacción del Gobierno, y de la clá (o claque) de los ministros socialistas (que más que para gobernar son un grupo personas contratadas a un espectáculo con el único propósito de aplaudir organizados estratégicamente para provocar ovaciones a la obra de Pedr).  Su satisfacción estriba en que le han descartado del delito de tráfico de influencias, pero solo porque no se ha podido acreditar indubitadamente, no porque no existan todos los indicios. Curiosamente ninguno ha mirado la luna ni se ha avergonzado por un caso de enchufismo en que todos hemos visto cómo el hermanísimo no sabía ni donde estaba su puesto de trabajo y en qué consistía el mismo ni, tampoco que ni la Diputación de Badajoz ni el Ministerio Fiscal hayan reclamado recuperar el dinero percibido en salarios por los condenados

La misma satisfacción encontramos en la reciente resolución del TJUE, donde el dedo señala que la Ley de Amnistía no va en contra a los intereses europeos. Pero nadie mira la luna porque estamos hablando de una Ley que indulta a unos delincuentes, juzgados y condenados que, además, se redacta como precio por el pago de un puñado de votos. No sé por qué me viene a la cabeza a Judas o el indulto concedido en el caso de los ERES.

Uno, en su profunda ignorancia, pensaba que el indulto es una medida de gracia excepcional que extingue o reduce la pena impuesta por sentencia firme. Pero que tiene (o debería tener) fundamentos morales y sociales que se basan en los principios de equidad, de justicia o de utilidad pública o conveniencia social. Pero no, resulta que se aplica para beneficiar a los que injustamente representan las siglas del PSOE.

Y también, qué satisfacción tan enorme cuando el dedo señala la devolución del pasaporte a nuestra querida Begoña Gómez (sí esa que gritan su nombre millones de personas), sin que nadie mire a la luna por estar juzgada por presuntos delitos de tráfico de influencias, corrupción en los negocios, apropiación indebida y malversación de caudales públicos.

Y así podríamos seguir en un larguísimo texto en que tendríamos que citar a las personas vinculadas al PSOE que en la actualidad están investigados, imputados o condenados y que suman ya más que los diputados que tiene en el Congreso.

Seguramente Pedro Sánchez sepa que la chirimoya es una fruta muy nutritiva y rica en azúcares, fibra, vitamina C y potasio, con indudables beneficios, entre otras cosas para la digestión y el estreñimiento (que falta hace para hacernos tragar todo esto) pero supongo que también conoce que sus semillas y piel son tóxicas.

Menos mal que hoy juega la final del mundo nuestra selección nacional, ejemplo de convivencia de jugadores de todos los territorios y ejemplo de juego de equipo, con la que, además, se crea un marco emocional que permite el lucimiento de la bandera española de forma “normalizada” y sin “censuras” como símbolo de pertenencia, orgullo y unidad. Habrá pantallas gigantes en todas las capitales españolas de todos las “sensibilidades” de gobierno, excepto en Bilbao porque consideran que no es una necesidad social

Disfrutemos el momento y confiemos en la victoria. El lunes, desgraciadamente, será otro día y seguiremos comiendo chirimoyas.

José García Cortés

       19-7-26

LA VIRTUD DE LA VALENTIA Y LA MODERACIÓN FRENTE AL PODER

Si Agripina la Menor nombró a Séneca tutor de Nerón, un joven que, según diversas fuentes, era maniático, temeroso y vacilante, pero también, al menos en un principio, culto, generoso y lleno de buenos principios, y todo terminó como la historia nos ha mostrado, incluso con la muerte del propio maestro. ¿qué cabría esperar, salvando todas las distancias históricas, de un Gobierno presidido por Pedro Sánchez, con Jefes de Gabinete como Oscar López o Diego Rubio, cuando su número dos fue José Luís Abalos?

Creo que, desde un principio, se emprendió un camino que ha ido erosionando todos los

principios democráticos fundamentales con el objetivo de consolidar el poder. A ello se suma un discurso político que considero marcado por la desinformación y el cinismo, recordando la máxima atribuida a Joseph Goebbels, sobre la eficacia de la mentira repetida, así como una creciente tendencia al control social y fiscal, próxima al panóptico descrito por Michel Foucaault o al  “Gran Hermano” imaginado por George Orwell en 1984.

El resultado, a mi juicio, es una sociedad cada vez más polarizada, una creciente desafección hacia las instituciones y el predominio de las emociones menos nobles, especialmente el resentimiento.

Cuando observo mi entorno, percibo una excesiva complacencia de los afines al Gobierno, mientras la mayoría de los ciudadanos sufren las consecuencias de una economía más difícil, un endeudamiento creciente del País y una pérdida de prestigio en el ámbito occidental.

Siempre he creído que las democracias poseen un cierto poder inmunológico. Existen jueces, periodistas y analistas valientes que, actúan con independencia y rigor como contrapeso frente a cualquier tentación de concentrar el poder.

La retórica difundida desde Moncloa asumida por ministros y repetida por determinados comunicadores, junto con las constantes perífrasis y muletillas de sus socios parlamentarios en cada entrevista, termina por aburrir desconcertar y, en ocasiones, bloquear emocionalmente al ciudadano.

Con el paso del tiempo tengo menos certezas y más incertidumbres. Me siento cada más

próximo al silencio que al alboroto; más inclinado a la reflexión que al ruido; más partidario de la concentración que de la dispersión. En ello me reconozco en las palabras de Arturo Pérez Reverte y Antonio Gala, cuya defensa del pensamiento libre sigo admirando.

Y, para terminar, me permito recordar al presidente del Gobierno una máxima que, probablemente, Séneca habría suscrito sin vacilar: “Lo que las Leyes no prohíban, puede prohibirlo la honestidad”.

Manuel Lozano Molina

       28-6-26

LA CULTURA DEL ENCUENTRO

Este primer sábado de junio, desde el Salón del Trono del Palacio Real, el Pontífice se ha referido a la cultura del encuentro como base de estabilidad y prosperidad. Habla de apostar por el diálogo y a abandonar la polarización social y política emergente en la civilización occidental.

Nos recordó episodios históricos de convivencia y diálogo entre culturas y religiones, como la labor desarrollada en la Escuela de Traductores de Toledo, iniciada bajo el Gobierno de Alfonso VII e impulsada por Alfonso X el Sabio, donde cristianos, judíos y musulmanes colaboraron en la transmisión de la cultura. Las obras de Averroes y Maimónides, dos grandes figuras ligadas a Córdoba vieron su difusión por la solidaridad y rigor de los profesionales que, a lo largo de la historia, han permitido transformar las diferencias en puntos de inicio para el diálogo y el encuentro.

Indudablemente las palabras de León XIV han sido ilustradas y conmovedoras, dignas de quien las pronuncia; integradoras, empáticas y elocuentes.

Lamentablemente la convivencia no era tan asertiva ni con tanta sensibilidad social durante la Edad Media. Me voy a referir solo a las palabras del Papa sobre el legado de convivencia, y los dos celebres filósofos y médicos cordobeses.

Existen numerosos chafarrinones que ensucian estas páginas de la historia. En Al – Ándalus, los judíos y cristianos que no se convertían al islam, les llamaban los Dhimmis: Hispano – godos de inferior categoría que pagaban más impuestos y se les aplicaban leyes más rigurosas.

Averroes y Maimónides fueron desterrados y perseguidos por sus ideas. Defendían la autonomía de la razón y la perfecta armonía entre la filosofía y la fe, en contraste con la teocracia. Lógicamente tuvieron que salir de Córdoba expulsados por los representantes de esa hipotética ¨ armonía social ¨.

En el siglo XVI desaparecieron las tres culturas convivientes, después de la guerra de las Alpujarras (1568 – 71). Las guerras eran despiadadas por unos y otros. No había forma de convivir en paz.

Estoy seguro de que los musulmanes, no han renunciado nunca a una nueva reconquista. Prueba de ello, son las palabras de varios lideres como: Hari Bumedian (1932 – 78), ¨ Un día millones de hombres abandonarán en hemisferio sur para irrumpir en el norte. Lo poblarán con sus propios hijos, y serán los vientres de nuestras mujeres, los que nos den la victoria ¨. Otros, han dicho algo similar. Son más alarmantes las palabras que describe el historiador francés, C. de Montalember (1820 – 70) sobre lo que piensa todo musulmán: ¨ Cuando soy débil os reclamo libertad en nombre de vuestros principios; cuando sea fuerte, os los negaré en nombre de los nuestros ¨.

Existen pruebas evidentes de intimidación del Reino de Marruecos con España: 11 M, aguas territoriales, acoso a Ceuta, Melilla y Canarias, inmigración ilegal, narcotráfico……El Gobierno nos tiene poco informados sobre política exterior, pero hay signos muy claros de animadversión.

Nuestro Gobierno, esa obra de ingeniería social tan compleja y dispar, que llaman ¨ progresista ¨, tiene dos metas comunes: destruir la unidad de España y que no gobierne la derecha. Como decía el periodista Luís Ventoso, son maestros de la polarización, levantando un gran muro y dinamitando los puentes del entendimiento. La decadencia moral y social que preconiza, la hipocresía, la corrupción, promesas incumplidas y el abuso de poder, contrastan con las palabras de Pontífice sobre autenticidad, objetividad, honestidad y unión nacional.

La cultura del encuentro, cuando existen inmigraciones masivas y sin control que converjan hacia un multiculturalismo como punto de partida para una convivencia, es algo más poético que real en una España polarizada donde existen partidos políticos que utilizan esta situación con fines partidistas y sin valorar sus consecuencias.

El otro día leía un artículo de nuestro amigo J. García, en el que hablaba de que la democracia tiene su propia vacuna inmunológica para defenderse de esta situación polarizante y de abusos, donde no se respetan totalmente la independencia de los Poderes del Estado. Añadiría como componente inmunológico principal, a la filosofía, ciencia cada día más olvidada y desprestigiada por nuestros políticos.

La filosofía proporciona herramientas intelectuales esenciales que transforman la obediencia ciega en participación ciudadana y en pensamiento crítico.

La inmigración debería ser estudiada y gestionada por diferentes colectivos: filósofos, economistas, profesionales del derecho, diplomáticos, epidemiólogos y responsables políticos que piensen más en una democracia representativa que partidista, y sean partidarios de un bien social común y civilizado que esté bien gestionado. La cultura del encuentro podría tener éxito, a pesar de que puedan surgir nuevos conflictos, tensiones y desigualdades.

Manuel Lozano Molina

         9-6-26

POR ALUSIONES

Nunca he contestado a ningún comentario sobre los artículos de mi blog, entre otras cosas porque soy muy respetuoso con la opinión de los demás, pero hoy voy a hacer una excepción.

El domingo tuve el enorme placer de leer el artículo de El País, firmado por Doña Carmen Domingo en el que dice que basta con leer “Politicamenteincorrecto” o “Antisistema” (que confieso que no lo conozco) para tender a pensar en alguien alineado con la ultraderecha.

A la escritora doña Carmen, que se supone que, por su gran formación y magnífica trayectoria profesional, debe documentarse bastante, me gustaría decirle que, en mi blog, publico artículos míos y otros de mis amigos, sobre todo tipo de temas y a los que lo único que les pido es que sean respetuosos en sus expresiones, por lo demás, absoluta libertad.

Este ultraderechista, responsable del blog, ya tiene edad para haber vivido los últimos años del dictador Franco con lo que ello conllevaba en todo lo relacionado con la libertad de expresión y otro tipo de libertades.

Cuando todavía la autora tomaba el biberón, este ultraderechista estaba en Madrid implicado con las libertades, participando con miedo en imprentas clandestinas imprimiendo panfletos, participando en manifestaciones, corriendo de los “grises” para que no lo molieran a palos y participando activamente en acciones sindicales cuando entonces no había “comegambas”. Cómo añoramos a Marcelino Camacho o Nicolás Redondo, por ejemplo.

Este ultraderechista supo lo que se hacía con los “rojos” en la puerta del sol y conoció el frío del cañón de una metralleta de la Guardia Civil en la tripa con las manos en alto, y, también, comprar el periódico El País con mucha cautela, porque, aunque ya había muerto Franco, las libertades de verdad tardaron en llegar. Todo esto antes de que la autora hiciera su primera comunión (si la hizo). Ahora, desgraciadamente El País no es lo que fue.

¿Extrema derecha, Doña Carmen? Por su edad, que se ha criado prácticamente en democracia, usted no conoció ni sufrió la verdadera extrema derecha política ni los grupos parapoliciales y violentos. Blas Piñar, fundador y líder de Fuerza Nueva, o los Guerrilleros de Cristo Rey, con agresiones a estudiantes y sindicalistas, ataques a librerías y sedes políticas, violencia callejera, intimidaciones y atentados contra sectores considerados “antiespañoles” o “marxistas”.

Ya no le hablo del Batallón Vasco Español, la Triple A o el Antiterrorismo ETA, que participaron en atentados, asesinatos políticos y acciones de intimidación.

También era usted muy pequeña cuando vivimos el fallido golpe de estado (aunque me consta por sus obras que lo ha estudiado mucho), en cuyos tiempos vivíamos el terrorismo de ETA, crisis económica, conflictividad social, presión militar y fuerte polarización ideológica. No fue hasta a partir de 1982 cuando se produce una amplia victoria del PSOE, una consolidación democrática, y empieza la modernización del país y pérdida del apoyo social al franquismo político organizado. Y eso fue probablemente una de las claves del éxito de la Transición.


Lo que ustedes llaman ahora “extrema derecha” son angelitos que tienen los dientes de leche comparados con la “ultraderecha” que nosotros sufrimos. Aunque supongo, que no le descubro nada porque algo habrá leído como buena escritora y ensayista que es.

Y, aunque el voto es secreto, no me importa desvelarle que yo siempre voté socialista hasta el segundo mandato de Zapatero, porque con el primero ya tuvimos oportunidad de ver lo que hizo con esa izquierda noble.  En estos momentos, creo que ya no le hace falta que le cuente nada sobre Zapatero, presunción de inocencia de por medio.

Lo que no termino de entender de su artículo es que diga que la libertad, rebeldía, pueblo, soberanía popular, defensa de los trabajadores… remitían automáticamente a la izquierda. Yo creo que no nacieron como patrimonio exclusivo de una sola ideología, sino que son aspiraciones humanas y políticas mucho más amplias.

Muchas personas, liberales, conservadoras, democristianas, republicanas o simplemente humanistas, las han defendido igualmente. Le recuerdo que la democracia cristiana europea fue clave en el estado del bienestar, que muchos liberales lucharon contra dictaduras y numerosos conservadores defendieron avances sociales desde posiciones éticas o patrióticas.

Aunque yo creo que sus expresiones no lo son, cualquiera diría que son manifestaciones sectarias que tratan de apropiarse moralmente de conceptos universales, porque entonces parece que “si hablas de trabajadores eres de izquierdas” o “si hablas de patria eres de derechas” y la realidad humana y política es muchísimo más compleja.

Porque lo importante en una democracia madura no debería ser tanto quién usa las palabras, sino cómo actúa (y me estoy acordando ahora mismo de Julio Anguita, al que admiré), porque puede haber discursos muy sociales sin verdadera preocupación por la gente y personas ideológicamente distintas actuando con enorme honestidad y sentido del bien común.

Todas esas palabras pueden ser usadas por cualquiera, pero su valor real depende de la honestidad, el respeto a los demás, la coherencia y la voluntad de mejorar la vida de las personas. Y eso, efectivamente, no pertenece en exclusiva a ninguna ideología.

Si, efectivamente, en muchos de mis artículos critico la gestión de Pedro Sánchez (normal por otro lado porque es el que gobierna y, por tanto, el que está más expuesto), pero no porque diga (que no lo es) que es un verdadero socialista ni progresista, sino porque no está haciendo lo mejor para los ciudadanos. La mayoría de sus actuaciones se cuentan por fracasos y por actuaciones que no persiguen otra cosa que el poder y su bienestar personal. Así lo pienso.

Espero el momento en el que los verdaderos socialistas, si, esos del centro izquierda (desaparecidos de momento), lo que siempre fue el PSOE hasta Zapatero y Pedro Sánchez, den un golpe en la mesa y empiecen de verdad a ayudar a gobernar a este desnortado País.

En todo caso, le ofrezco la posibilidad de que su buena pluma, esté presente en algún momento en este blog ultraderechista. Será un honor.

José García Cortés

       26-5-26

LA HISTORIA SE REPITE

Acceso turbio al poder, persecución política, purgas del mayor órgano de gobierno, corrupción administrativa, manipulación institucional y gobierno orientado al beneficio personal.

Su llegada al poder supuso para muchos el inicio de la decadencia política, porque no fue un hombre con una gran preparación ni un administrador competente, sino un gobernante rodeado de intrigas que dejó el gobierno real en manos de favoritos, cortesanos y personajes corruptos que compraban cargos y favores.

Purgó de forma descarada a todo aquel que fuera sospechoso de lealtad, acusó de conspiración para eliminar adversarios políticos y humilló y sometió el principal órgano de gobierno.

Los niveles de corrupción se pueden considerar extrema, con venta de cargos y el dinero público se utilizó para espectáculos, lujos personales y propaganda.

Se caracterizó por el culto personal y degradación institucional, exigiendo ser venerado casi como un dios viviente, con cambios en las instituciones en honor a sí mismo. Un desprecio absoluto al gobierno efectivo y una preferencia descarada al espectáculo y el gasto de enormes cantidades del tesoro. Muchos expertos consideran que con él terminó definitivamente la etapa de estabilidad y “buen gobierno”.

No, no me estoy refiriendo a Pedro Sánchez, ni a Rodríguez Zapatero, sino al emperador romano Cómodo (180-192 d.C.), personaje histórico que, junto a Domiciano, Calígula o Nerón, todos ellos de control autoritario, populismo, corrupción moral, humillación institucional, persecución a los opositores, manipulación judicial, eliminación política de opositores y centralización extrema del poder, contribuyeron poderosamente a la caída del Imperio cuando las instituciones dejaron de servir al bien común y comenzaron a servir al mantenimiento del poder personal.

Pero no hace falta que me remonte tanto tiempo en la historia, porque, aunque con los lógicos matices de una era más moderna, podemos identificar patrones políticos que se repiten: concentración de poder, polarización social, debilitamiento institucional, control (o intento de control) de jueces y medios, corrupción estructural, clientelismo o persecución de adversarios.

No, todavía no estoy hablando de Pedro Sánchez y su banda, hablo de Vladimir Putin, Nicolás Maduro, Recep Tayyip Erdoğan, Viktor Orbán… Y no incluyo a Xi Jinping, que, aunque se parece en aspectos como la concentración del poder, debilitamiento de contrapoderes independientes, control político institucional, vigilancia social y prioridad de la estabilidad sobre la libertad política, presenta importantes diferencias, ya que tienen una gran capacidad administrativa real, son capaces de planificar a largo plazo, obtienen grandes resultados económicos e industriales y no se ocultan tras una bandera demócrata. Hoy por hoy, no parece que se le pueda comparar con la Roma decadente sino a la de su momento de máxima organización imperial.

Y todo esto sucede poco a poco, por eso muchos historiadores recuerdan que las democracias no suelen desaparecer de golpe, sino que suelen erosionarse de forma lenta y, precisamente por eso, estudiar Roma sigue siendo tan útil ya que ayuda a entender cómo pueden deteriorarse las instituciones cuando el poder deja de aceptar límites. No olvidemos que ellos también tenían mecanismos de control y contrapesos, pero acabó ocurriendo algo clave: las normas dejaron de respetarse no porque desaparecieran formalmente, sino porque algunos líderes lograron situarse por encima de ellas con apoyo popular, militar o económico.

De hecho, el gran problema histórico no suele ser que aparezcan líderes ambiciosos (eso ha ocurrido siempre), sino que los contrapesos fallen, la sociedad se acostumbre o las instituciones pierdan independencia.

Afortunadamente, igual que cuando te clavas una espina, el cuerpo reacciona mediante inflamaciones hasta que consigue expulsarla del cuerpo, las democracias tienen mecanismos de “defensa inmunológica” frente a quienes utilizan las propias instituciones para vaciarlas desde dentro. Mal que pese a estos personajes, todavía tenemos valientes en la prensa, tribunales, y una opinión pública cada vez más global, mecanismos de control que Roma jamás tuvo.

Y ahora iba a repasar todas las cosas que Pedro Sánchez ha hecho desde que llego al poder (excepto gobernar bien), pero me he dado cuenta de que necesitaría unos 2.000 folios para recogerlo y no tengo espacio para ello.

Confío en que la Justicia siga expulsando las espinas de nuestro cuerpo y nos devuelva la salud democrática.

José García Cortés

      20-5-26

INVIGILANDO

Según la RAE, invigilar es un verbo poco usado que significa velar o cuidar solícitamente de algo. Proviene directamente del inglés y a su vez del latín: invigilāre.

La culpa in vigilando, en nuestro contexto legal, se fundamenta en los artículos 1902 y 1903 del Código Civil español, donde se establece la obligación de reparar el daño causado por acción u omisión, mediando culpa o negligencia.

En el mundo empresarial, las empresas tienen el deber de garantizar un entorno seguro, evaluando riesgos y vigilando que los trabajadores cumplan con sus obligaciones. Pero no se limita al ámbito laboral, es frecuente su uso en el derecho civil para tutores o padres y cuidadores respecto a menores de edad o personas incapacitadas bajo su custodia.

En resumen, implica que la falta de supervisión activa y continua de personas o actividades bajo control directo conlleva una responsabilidad legal por los perjuicios que estos puedan ocasionar. La responsabilidad no se agota en el nombramiento, sino que se extiende a la supervisión posterior, y esto conecta con dos ideas centrales:

1) Deber de diligencia, puesto que el directivo debe actuar con cuidado, información y seguimiento. Por tanto, no basta elegir “bien”; hay que verificar que funciona.

2) Responsabilidad por omisión. No intervenir a tiempo también es una forma de fallar, por tanto, la pasividad ante señales de mala praxis genera corresponsabilidad.

Por tanto, hay tres niveles de responsabilidad, la de elección (evaluar bien a la persona, analizar capacidades y valores), la responsabilidad de invigilancia (establecer indicadores, revisar desempeño y detectar desviaciones) y la responsabilidad de corrección (actuar ante errores, sustituir si es necesario y asumir consecuencias).

En la dirección, la negligencia no siempre está en lo que se hace mal, sino en lo que se deja de vigilar, por eso te juzgarían por si hiciste lo que razonablemente debía hacerse para evitar o detectar ese fraude(controles básicos, seguimiento periódico, ignorar señales, mantener al responsable pese a indicios claros o bien cultura permisiva).

Si puedes acreditar que, nombraste con criterios razonables, que existían procedimientos y controles adecuados, que su actividad estaba sujeta a auditoría, que se hacían revisiones y reportes o que no había señales claras antes del descubrimiento, entonces, y solo entonces, el hecho de que alguien cometa un fraude no te convierte automáticamente en responsable.

Pues bien, esto que, razonablemente funciona en el mundo de las empresas e incluso en el ámbito familiar, parece que no funciona en el mundo de la política, donde aquella famosa frase “el dinero público no es de nadie, es de todos» parece que rige en todas sus actuaciones, ya que en el mundo de la política no hay “propietario” (como en la empresa), parece que no existen fallos de control o de selección y no es exigible jurídicamente.

En este país, puedes tener en la cárcel a dos secretarios de organización, condenado a “tu fiscal”, encausado a tu esposa y tu hermano…, y puedes nombrar a cualquier ignorante, adepto a la causa, en puestos de muchísima responsabilidad sin que tiemblen los cimientos de la estructura democrática.

En el ámbito público, la cadena de responsabilidad se corta con demasiada frecuencia en el autor material. Sin embargo, nombrar es también asumir una obligación de invigilancia. Cuando los mecanismos de control fallan o no se activan a tiempo, la responsabilidad política no debería limitarse al ejecutor, sino extenderse a quien, pudiendo y debiendo supervisar, no lo hizo con la diligencia exigible.

No se trata de criminalizar al superior por todo lo que ocurre bajo su mando, sino de exigirle por aquello que razonablemente debía prever, controlar o corregir. La calidad de una democracia también se mide por la capacidad de sus dirigentes para asumir esa responsabilidad.

Esta lógica de seguir de cerca lo que uno mismo ha decidido, asegurarse de que las decisiones delegadas se ejecutan conforme a los intereses de la organización y corregir a tiempo cuando se desvían, se diluye casi siempre en el ámbito político. En la política, cuando se producen conductas ilícitas, la responsabilidad suele detenerse en el ejecutor directo. Sin embargo, la cadena de decisiones que hizo posible ese comportamiento rara vez se somete al mismo escrutinio. Quien nombró, quien mantuvo en el cargo, quien pudo detectar señales y no actuó, queda a menudo al margen de cualquier consecuencia relevante, ni siquiera moral.

¿Por qué ocurre esto?, pues sencillamente porque en este país no existe, de verdad, la responsabilidad política ni la responsabilidad moral decisiva para la calidad de la vida pública, que no es otra que la de reconocer fallos de selección o de control. El resultado es una asimetría entre el ámbito empresarial o familiar y el político, donde, casi siempre, se soslaya.

La calidad de una democracia no se mide únicamente por la sanción de las conductas ilícitas, sino por la capacidad de sus dirigentes para asumir la parte de responsabilidad que les corresponde. Nombrar es ejercer poder, invigilar es honrarlo.

Igual tendríamos que rememorar una fecha tan simbólica como la de hoy y montar otro dos de mayo y que el pueblo se levante ante las viles actuaciones de los políticos. Pero bueno, mejor lo dejamos para las urnas.

José García Cortés

       2-5-26

EL NOBLE ARTE DE NO OPINAR: ¿EPOCHÉ, SRES. DIPUTADOS?

La Constitución Española garantiza la igualdad de los derechos fundamentales para los españoles e inmigrantes que quieran vivir en nuestro País. Solo es necesario que sean regularizados para acceder plenamente a todos; incluido la posibilidad de votar.

El día 14 abril de 2026, tras el Consejo de Ministros, Pedro Sánchez, anuncia una regularización extraordinaria de 500.000 inmigrantes. Seguidamente, todos los medios afines al Gobierno intentan enmarcar este discurso como acrisolado y humanitario para reducir el impacto, y acusar de extremistas a los que no lo compartan.

La mayor parte de los políticos europeos, están en contra de esta decisión tan impulsiva, irreflexiva y acelerada sin considerar las consecuencias. No solo niegan el espacio Schengen para los nuevos regularizados españoles; los políticos catalanes y vascos también prohíben que acudan a sus territorios.

Entiendo que el Sr. presidente se encuentre desesperado por la cantidad de acontecimientos de todo tipo que le rodean, pero que intente esta regularización para polarizar aún más a los españoles y lograr algunos votos más para perpetuarse en el poder es bastante funesto.

También entiendo a la cantidad de aduladores venales que viven del aparato “sanchista”: periodistas, contertulios y políticos, incluidos en la nómina; pero que la mayoría de los afiliados, concejales y diputados no se pronuncien me sorprende enormemente. Utilizan “el arte de no opinar”.

Pirrón de Elis (filósofo griego nacido en el año 360 a de C.) llamaba Epoché al hecho de no tomar posición ante una situación determinada. Los lideres políticos que rodean a P. Sánchez, inventan un relato determinado, víctimas de la ¨ ilusión del conocimiento ¨, y aplican la ¨ cultura de cancelación ¨ al que dude o critique este hecho. Todos sus cobistas, prefieren no opinar y vivir un estado de felicidad, aunque estén en desacuerdo con sus líderes.

Señores progresistas de la política española: quiero recordaros unos hechos históricos con grandes consecuencias en la Península Ibérica causado por inmigraciones masivas y traiciones internas de los gobernantes de la época.

La presión y expansión de los Hunos en Europa Occidental en el año 370, hace que los Godos emigren masivamente a Italia. En principio colaboraron con las autoridades, incluso hubo una adaptación social. Sin embargo, no pierden la oportunidad de conquistar un Imperio Romano decadente. En el año 476 desaparece por completo el Imperio de Occidente y solo continua Bizancio diez siglos más.

En la península española ocurre lo mismo. En el año 414 invaden en principio una zona hispano – romana llamada Tarragonensis, para extenderse posteriormente al reino de los suevos y la zona bizantina. Los romanos e hispano – romanos vieron en un principio a un pueblo que necesitaba ayuda, que podrían colaborar con el ejército y con trabajos más precarios y vulnerables. Su invasión fue inevitable durante tres siglos.

La sucesión Goda no era hereditarias sino electiva. Pues bien, cuando muere Vitiza, sus hijos quisieron heredar la corona. Los nobles eligen a D. Rodrigo a pesar de ser Aguila, un hijo de Vitiza, Gobernador de Tarragonensis y Septimania. Los hermanos del Rey anterior, Orpas y Sisberto, así como el resto de los familiares, traicionaron a D. Rodrigo en la batalla de Guadalete ante la invasión musulmana, con las consecuencias que todos conocemos.

Existen tres hechos históricos que hicieron posible esta invasión:

  • La traición de los hermanos e hijos de Vitiza que colaboraron con los musulmanes.
  • La persecución de los judíos por parte de los Godos. La ruina económica de la población consecuente y la colaboración con judíos y musulmanes del norte de Africa.
  • La población desesperada por las hambrunas y guerras continuas gozarían de mayores libertades y privilegios tras la invasión.

Existe un hecho que quizás forme más parte de la leyenda que de la realidad, aunque fue tratado por numerosos escritores, Menéndez Pidal en 1928 escribía sobre leyendas de la historia de España: Se trata de la Cava Florinda. Una hija del Conde D. Julián, Gobernador de Ceuta que fue deshonrada por D. Rodrigo. Este, para vengarse, ofrece sus barcos a los musulmanes para derrocar al Rey Visigodo.

Sres. diputados, contertulios, periodistas y demás políticos, tengan en cuenta estos hechos: Rivalidades internas entre los gobernantes, el agotamiento progresivo y polarización de los ciudadanos, junto a la traición posterior de la inmigración masiva; ha cambiado la historia de nuestro País. Ya no vale el escepticismo filosófico de P. de Elis: Epoché. Hay que pronunciarse, y tomar decisiones correctas y con rapidez, aunque seas apartado del aparato gubernamental que sostiene al ¨ sanchismo ¨ y seas tocado por la ¨cultura de la cancelación ¨ de esta acémila política.

Manuel Lozano Molina

         1-5-26

La Prioridad Nacional

Tiene narices la que se ha liado con la retórica “Prioridad Nacional” que ha impuesto Vox en los acuerdos con el PP en las Comunidades Autónomas, pero tiene más narices todavía la miopía de nuestros políticos en este asunto al no abordar el problema desde el fondo, por cierto, igual que en el resto de los capítulos que nos atañe a los ciudadanos.

Todos me parecen discursos vacíos y sectaristas y se pasan horas en el Parlamento y en los medios de comunicación mandando mensajes que desorientan a la población y no veo a ninguno trabajando de verdad en la solución del problema…. si es que es un problema.

Los más radicales dicen, no queremos inmigrantes en España……

Hay una cuestión objetiva y es que España necesita inmigración porque tenemos un problema serio de envejecimiento. En la actualidad tenemos una demografía adversa, que supone una pérdida de población en edad activa, aumento fuerte de la tasa de dependencia y presión creciente sobre pensiones y sanidad. España no se reproduce demográficamente. Y esto no es una cuestión ideológica.

Otros dicen, vienen a quitarnos el trabajo…….

A estos les digo: ¿qué trabajo?  Cuando se quiere estudiar en serio el problema laboral de un país, sobre todo si ese país que va como un cohete, hay que tener en cuenta que las muy manipuladas cifras de paro oficial deja fuera a mucha gente que podría trabajar, pero que no aparece como “parada”, hablamos de las personas que trabajan menos de lo que querrían (subempleo), personas disponibles que han dejado de buscar, personas que buscan pero que no están disponibles (por ejemplo las que realizan cuidados familiares que el Estado no es capaz de cubrir) y, muchas, personas que trabajan en economía sumergida.

Esto es lo es lo que se denomina “holgura” del mercado laboral (toda la gente que podría trabajar más o mejor, pero no lo está haciendo por fallos del sistema-slack-) y está medido por Eurostat, y resulta que, en 2024, España es el país con más slack de la UE: 19,3%, casi el doble de la media europea. de la “fuerza laboral extendida”. En otras palabras, es el “desperdicio” de capacidad laboral de un país.

 

Por tanto, estamos diciendo que hay la friolera cifra de 4,8 millones de personas que ya quieren trabajar más, pero el sistema no se lo pone fácil. No es un invento, son personas reales que padecen una administración que no conecta empleo, ayudas y control. ¿Nadie se pregunta por qué la media europea, con los mismos medidores, está a la mitad que España?

Tenemos en la actualidad aproximadamente 1,8 millones de personas están cobrando alguna prestación por desempleo en España, sin que existan mecanismos serios, ni supervisión, para propiciar empleo a estas personas que cobran el paro, más allá de hacer una gestión cada tres meses que, además, puede ser telemática. No es que falte gente para trabajar, es que tenemos un absoluto desgobierno que no pone en marcha los mecanismos necesarios para propiciar, y por qué no decirlo, “forzar” a que la gente trabaje.

A ver cuándo, de una puñetera vez, nos damos cuenta de que tenemos un mercado laboral desequilibrado, presentando una paradoja persistente, con altas tasas de desempleo estructural y escasez de mano de obra en sectores clave de forma recurrente en agricultura, construcción, hostelería, cuidados y dependencia, sanidad y perfiles técnicos.

Además. la economía sumergida en España (algo que se achaca solo a la inmigración) no es un fenómeno marginal ni residual, sino un componente estructural del mercado laboral español, con una estimación del peso sobre el PIB: ≈20-22 % del PIB, cifras todas éstas muy superiores a la UE .

Antes de mirar las soluciones de empleo para la inmigración, hay que hacer una reflexión sobre nuestro paro, si, el paro nacional, porque tenemos un sistema que no penaliza suficientemente la inactividad prolongada, no incentiva adecuadamente el tránsito al empleo, tolera una economía sumergida funcional y no coordina ayudas, empleo y control. En definitiva, «El Estado no obliga a trabajar y, en algunos casos, incluso desincentiva hacerlo». Cuando respondamos a esto, hablamos del empleo para los inmigrantes.

Es que los inmigrantes saturan nuestro sistema sanitario…

Nuestro sistema sanitario ya está saturado sin los inmigrantes, con una atención primaria que lleva décadas mostrando signos claros de saturación estructural que ya afectan de forma cotidiana al ciudadano, con inversión desequilibrada durante décadas en la que la mayor parte del crecimiento presupuestario ha ido a hospitales y alta tecnología, quedando la primaria como “puerta de entrada barata”, pero no reforzada.

Con una planificación demográfica inexistente o tardía.El envejecimiento poblacional era previsible desde hace 30 años, pero no se han ajustado cupos de pacientes ni se reforzó la atención a crónicos ni se diseñaron equipos multidisciplinares reales.

Con unas listas de espera para pruebas diagnósticas y cirugía empeorando cada año y que son maquilladas permanentemente por cuestiones de imagen política y una fragmentación entre niveles (primaria–especializada–hospitalaria) que provoca retrasos por fallos de coordinación. No es un problema de médicos, ni siquiera de medios (el gasto español es similar al resto de Europa) sino de sistemas mal conectados y peores procedimientos.

Cuando seamos capaces de ver esto, hablamos de la inmigración, que, obviamente, viene a empeorar la situación.

Es que los inmigrantes saturan nuestro sistema educativo…

El sistema educativo español no es un sistema colapsado ni fallido, pero sí es un sistema crónicamente inestable, irregular en resultados y poco orientado al largo plazo, con cambios legislativos frecuentes según el gobierno de turno, con resultados mediocres en competencias básicas (lectura, matemáticas, razonamiento), con alto abandono escolar temprano (aunque ha mejorado un poco), con desprestigio social de la Formación Profesional, con una gran desconexión parcial entre educación y mercado laboral, sobrecarga burocrática del profesorado y pérdida de autoridad y respeto al profesorado.

Y todo esto son datos también objetivos y con posibilidad de compararlos con el resto de la U.E. Y esto también son datos objetivos. Cuando seamos capaces de darnos cuenta de nuestros problemas, hablamos de la educación de la inmigración.

Es que los inmigrantes generan un problema en la disponibilidad de viviendas…

España tiene, desde hace muchos años, un problema estructural de cómo produce, regula y distribuye vivienda, agravado por décadas de decisiones urbanísticas cortoplacistas y políticas públicas contradictorias.

Tenemos déficit estructural de oferta en zonas tensionadas, urbanismo lento, fragmentado y defensivo, un mercado del alquiler pequeño, rígido y poco profesionalizado y escasez histórica de vivienda social y asequible, aunque creo que esto último está en vías de solución con los miles de viviendas sociales que ha construido este gobierno…ja

Es cierto que la entrada de nueva población viene a agravar el problema, sobre todo en las zonas donde se concentran los emigrantes (que no es en toda España), pero, cuando solucionemos nuestros problemas estructurales de vivienda, hablamos de la inmigración.

Es que los inmigrantes traen más delincuencia a España…

Y este es un aspecto especialmente incómodo para todo el mundo y políticamente incorrecto para todo aquel que no quiera ser atacado de xenofobia en el minuto uno.

Y aquí hay dos aspectos:

  1. Cuando un inmigrante arriba a España y no tiene la posibilidad de obtener papeles para trabajar durante 2/3/4 5 ó 6 años, ¿qué puede hacer para sobrevivir salvo delinquir o trabajar en condiciones precarias en economía sumergida?
  2. Otro aspecto distinto es el de la integración. Está demostrado que los sudamericanos (seguramente por el idioma y religión) se incorporan muy bien a la sociedad española mientras que los musulmanes no.

Hay datos objetivos del Ministerio del Interior (aunque no se les quiera dar publicidad), que dicen que los sudamericanos no aportan más delincuencia que los nacionales y los marroquíes sí. Y Hay datos del INE que dicen que el paro entre los sudamericanos es menos de la mitad que la de los marroquíes que viven más de las ayudas públicas y ONG’s. 

En una adecuada política de inmigración ¿no se debería tener en cuenta la capacidad de adaptación de las personas que entran? Ahí lo dejo.

Y así podríamos seguir para seguir tapando con la inmigración nuestras miserias y la porquería de gobernanza que tenemos en todos los sectores de nuestra vida.

Dicho esto, y ya que estamos hablando específicamente de inmigración, voy terminando, diciendo que creo que, demográficamente, España necesita inmigración, pero el problema no es ésta como tal, sino cómo se gestiona, en qué condiciones y con qué grado de integración real.

El modelo actual combina improvisación, hipocresía normativa y tolerancia estructural a la economía sumergida y esto es un problema estructural del sistema bastante más profundo que una frase “trumpista” orientada a la búsqueda de votos.

La respuesta es incómoda, pero clara: porque el Estado español tiene un sistema de extranjería estructuralmente incapaz de absorber los flujos reales que tolera. España tiene funcionarios y procedimientos, pero los plazos legales que deberían ser meses se convierten en años, con oficinas saturadas y citas imposibles, los sistemas informáticos fragmentados, no interoperables y competencias también fragmentadas, extranjería, empleo, seguridad y servicios sociales no hablan entre sí.

En España intervienen simultáneamente: Estado (Ministerios, Seguridad Social, SEPE), Comunidades Autónomas (servicios sociales, vivienda, sanidad), Ayuntamientos (servicios sociales básicos), ONG y entidades concertadas, Cruz Roja y organizaciones internacionales. Entre todos estos actores, bienintencionados en la mayoría de los casos, y “políticamente correctos” en otros, hay una descoordinación absoluta que provoca efectos no deseados en muchos casos.

¿A ver si resulta que nuestra “política” (si se le puede llamar así) de inmigración es una mierda (con perdón) y nadie coge el toro por los cuernos? Este es un tema real, delicado y frecuentemente silenciado, pero clave para el entendimiento de la problemática de la inmigración porque conecta inmigración, empleo y cohesión social. Como en todo lo demás, se enfoca sin acusar. Y no es solo una opinión: es un problema estructural reconocido por informes del Tribunal de Cuentas, Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal y   defensores del pueblo autonómicos y técnicos municipales.

No, creo que no tenemos un verdadero problema de inmigración. Tenemos un problema de gobernanza.

José García Cortés

      25-4-26

LOS ATAQUES DE ISRAEL AL LÍBANO

Pra entender los ataques de Israel sobre Líbano (si es que hay algún ser humano que entienda todo este sinsentido de Oriente Medio), conviene separar tres planos que, a menudo, se mezclan en los medios, el Estado libanés, Hizbulá y el papel de Irán.

En los años 60-70 la comunidad chií libanesa era una de las más pobres y peor representadas del país. En paralelo, la OLP se fue instalando en el Líbano tras su expulsión de Jordania, y el sur del país se convirtió en una base de operaciones contra Israel, lo que dio lugar a algunas invasiones israelíes para intentar acabar con la OLP (no olvidemos que llegaron hasta las puertas de Beirut). Pero la expulsión de la OLP no hizo nacer directamente a Hizbulá (partido de Dios), pero sí el vacío que creo y, sobre todo, la radicalización de sectores chiíes libaneses frente a la ocupación israelí con respaldo de Irán, que con su revolución de 1979 ofreció un modelo ideológico (islamista Chií) y un gran patrocinador.

Con el tiempo Hizbulá fue creciendo hasta que en el Líbano han constituido “casi otro estado” (aunque formalmente haya uno solo), incrementando durante décadas una capacidad militar, política, social y territorial propia que en muchos ámbitos compite con la del Estado libanés.

Hizbulá no “se asienta” en el Líbano como un actor extranjero que llega desde fuera, nace dentro de sectores de la comunidad chií libanesa y fue impulsado, entrenado y armado por Irán (especialmente por la Guardia Revolucionaria iraní), con apoyo también sirio en distintas fases, y, con el tiempo, además de su ideología islamista chií, resistencia armada contra Israel y rechazo al orden político libanés tradicional se convirtió en partido político, red de asistencia social, aparato mediático y actor de poder dentro del sistema libanés.

Esa mezcla es la clave para entender por qué es tan difícil “separarlo” del país ya que, dentro de territorio libanés, no solo tiene armas, sino también servicios sociales, medios de comunicación, redes clientelares, influencia parlamentaria y capacidad para bloquear decisiones nacionales. No gobierna todo Líbano ni sustituye plenamente al Estado, pero en áreas clave actúa con una autonomía que ningún otro partido libanés tiene.

Con el transcurso del tiempo, Hizbulá no solo ha vivido del dinero iraní (dinero, armas, entrenamiento y apoyo logístico…) sino que ha ido creando redes propias de lo más variopintas, como donaciones (comunidades chiíes libanesas en África, América Latina, Europa… contribuciones religiosas islámicas como el zakat), ONG y organizaciones “caritativas” (como Islamic Resistance Support Organization), otras actividades legales (Empresas, inversiones, redes comerciales ) y también de actividades criminales a través de una auténtica red global de crimen organizado (tráfico de drogas, blanqueo de dinero, contrabando, comercio ilegal de diamantes, madera, armas, etc.) y también de “impuestos” informales en zonas bajo su influencia. También por estas razones económicas se dice que funcionan casi como un sistema paralelo al Estado.

Por eso, cuando en los medios se habla de “Israel ataca Líbano”, la frase es cierta pero incompleta. En la práctica, Israel dice golpear a Hizbulá; el problema es que Hizbulá está incrustado en territorio, sociedad e instituciones libanesas, así que el impacto recae sobre el conjunto del país. Y el Estado libanés no tiene capacidad plena para impedir ni las operaciones de Hizbulá ni la respuesta israelí. Ahí está el núcleo del drama libanés.

Pero la historia nos demuestra que intentar aplastar militarmente estas organizaciones terroristas (lo mismo que sucede con Hamás), no deja de ser una solución transitoria de debilitamiento, pero que, si no se completa con otro tipo de actuaciones, solo provocan su reaparición futura y mucho más radicalizada.

Irán es una primera clave de bóveda en este conflicto puesto que es un acelerador, y sin su apoyo varios grupos perderían capacidad y coordinación, pero no es el único motor. reducir su papel facilitaría la estabilidad, pero la paz duradera requiere cambios también en las dinámicas locales y en el conflicto político de fondo.

Y en este complejo tablero de sentimientos ideológicos, historia enconada y también intereses económicos, pienso que no se puede  perder de vista (para visualizar la pacificación de estos territorios) los intereses de otros actores, unos visibles y otros invisibles.

Parece claro, y lo entiendo (lo cual no necesariamente es justificable) el papel de Israel, porque ellos pelean por su supervivencia, y mucho más si Irán llegara a desarrollar la bomba atómica. En el pasado nunca ha mantenido una política clara expansionistas, aunque sí es verdad, que como consecuencia de pasados conflictos bélicos se ha anexionado algunos territorios. Esto genera un debate interminable porque para lo que unos son medidas de seguridad, para otros son expansión del territorio. “Seguridad y estrategia van juntas en este conflicto”

Pero también tenemos otros actores poderosos en el tablero como EE. UU con interés en tener un cierto control sobre esta parte tan estratégica del mundo, a Rusia, que trata de mantener su influencia en Oriente Medio y contrapesar a Occidente (no olvidemos que tiene bases militares en Siria), a China,  hoy potencia más económica que militar pero que depende mucho del tráfico de crudo en la zona. Y por último tenemos a la UE, que con esa cara de asquito que pone siempre, ni está ni se le espera en un conflicto que tiene impacto mundial.

Desgraciadamente, nadie puede imponer una solución global, porque está claro que ese “orden internacional”, no es otra cosa que equilibrios entre potencias que bloquea permanentemente iniciativas en el Consejo de Seguridad de la ONU. Y el lío es terrorífico, con un Irán potente militarmente y talibán en sus planteamientos de gobierno, con fuerzas terroristas, Hizbulá, Hamás, Hutíes, con Cisjordania hecha un cristo y un Gobierno de Líbano, más cristo todavía.

Tal y como están las cosas, creo que no podemos esperar nada (al menos nada sustancial) de los actores en Naciones Unidas, pero quizás varios países si pueden pacerlo posible.

Si se consiguiera debilitar a Irán (creo que sin esta premisa no es posible), parece que se puede empezar la labor de pacificación en el territorio, tomando medidas en cada uno de los escenarios:

– Líbano: Fortaleciendo el verdadero gobierno libanés

– Gaza, reconstruyendo y aumentando su capacidad de gobierno

– Cisjordania, ayudando a reconstruir su capacidad de gobierno y solucionando los territorios ocupados

– Hutíes, Acabando con su capacidad de destrucción en el mar rojo

Para todo esto se necesita mucho dinero (que nos va a costar en cualquier caso si finalmente hay una gran crisis petrolera), con mucha verificación externa, y desarmes graduales (no mágicos) y dando algún tipo de salida política real a los grupos armados como se ha hecho en otros países. Y, por supuesto, mejorando la vida civil lo más rápidamente posible.

Eso no garantiza una “gran solución”, pero sí puede desbloquear mejoras parciales (protección de rutas, treguas más estables, verificación) que, acumuladas, cambian el terreno. Si Rusia y China no se subieran al carro ahora, antes de que todo estalle (más), lo harán cuando la inestabilidad les cueste más que cooperar.

Como quiera que la ONU está bloqueada por vetos, no sería imprescindible un gran acuerdo global del Consejo de Seguridad, podría tenerlo progresivamente como coordinador técnico, legitimador progresivo, actor humanitario y posible marco futuro.

En esta visión, la UE, si dejara de poner argollas en los tapones de plástico, podría participar de forma decisiva, porque, aunque no es una potencia militar, sí tiene palancas muy potentes si decide usarlas de forma coordinada.

La UE puede financiar reconstrucción (agua, electricidad, hospitales), pagar salarios de administración civil, sostener servicios básicos y puede desplegar misiones de supervisión (como ya hizo en pasos fronterizos en el pasado), equipos de inspección de materiales y sistemas de trazabilidad (quién recibe qué, dónde va)

Obviamente la UE, desde un punto de vista económico no puede hacerlo sola, pero sí puede cofinanciar con Arabia Saudí, Emiratos, Qatar, aportar capacidad técnica y dar marco institucional. La UE puede ayudar a crear equipos de gestión civil, estructuras administrativas y sistemas de pago y distribución, es decir, construir el esqueleto de gobierno funcional sin entrar en la guerra.

Lógicamente, esto no sería posible sin depender totalmente de actores armados y aquí los principales son:

·      EEUU, porque tiene influencia directa sobre Israel, capacidad de presión política y militar y liderazgo en coordinación internacional.

  • Israel, porque controla accesos, seguridad y tiene también mucha capacidad militar.
  • Otros mediadores regionales, como Egipto, que controla el paso de Rafah o Qatar que tiene canales con Hamas. Son los únicos que pueden negociar directamente y facilitar acuerdos operativos.
  • Actores armados, Hamás, Autoridad Palestina, Hizbulá
  • Países Árabes, que seguramente no deban participar en la seguridad, pero sí ser financiadores de este proceso.

En definitiva, este complejo conflicto no se desbloquea desde Nueva York (ONU), sino desde una red de actores que ya están sobre el terreno o tienen poder directo.

Curiosamente, de intentar algo como esto y, conseguir, aunque sean avances parciales, todo el mundo ganaría, ya que Occidente tendría menos violencia, rutas comerciales seguras y contención de actores armados, pero también China y Rusia podrían conseguir también mayor estabilidad energética y contratos de reconstrucción. Por supuesto, lo que está claro, es que en la región habría menos riesgo de guerra, mejoras económicas y margen para acuerdos futuros.

Y, por último, hay que indicar que también sería deseable que España continúe colaborando de forma decisiva en todo este complejo proceso enviando más flotillas de gilipuertas y vividores.

Madre mía, qué complicado es todo esto.

José García Cortés

      12-4-26