La Prioridad Nacional

Tiene narices la que se ha liado con la retórica “Prioridad Nacional” que ha impuesto Vox en los acuerdos con el PP en las Comunidades Autónomas, pero tiene más narices todavía la miopía de nuestros políticos en este asunto al no abordar el problema desde el fondo, por cierto, igual que en el resto de los capítulos que nos atañe a los ciudadanos.

Todos me parecen discursos vacíos y sectaristas y se pasan horas en el Parlamento y en los medios de comunicación mandando mensajes que desorientan a la población y no veo a ninguno trabajando de verdad en la solución del problema…. si es que es un problema.

Los más radicales dicen, no queremos inmigrantes en España……

Hay una cuestión objetiva y es que España necesita inmigración porque tenemos un problema serio de envejecimiento. En la actualidad tenemos una demografía adversa, que supone una pérdida de población en edad activa, aumento fuerte de la tasa de dependencia y presión creciente sobre pensiones y sanidad. España no se reproduce demográficamente. Y esto no es una cuestión ideológica.

Otros dicen, vienen a quitarnos el trabajo…….

A estos les digo: ¿qué trabajo?  Cuando se quiere estudiar en serio el problema laboral de un país, sobre todo si ese país que va como un cohete, hay que tener en cuenta que las muy manipuladas cifras de paro oficial deja fuera a mucha gente que podría trabajar, pero que no aparece como “parada”, hablamos de las personas que trabajan menos de lo que querrían (subempleo), personas disponibles que han dejado de buscar, personas que buscan pero que no están disponibles (por ejemplo las que realizan cuidados familiares que el Estado no es capaz de cubrir) y, muchas, personas que trabajan en economía sumergida.

Esto es lo es lo que se denomina “holgura” del mercado laboral (toda la gente que podría trabajar más o mejor, pero no lo está haciendo por fallos del sistema-slack-) y está medido por Eurostat, y resulta que, en 2024, España es el país con más slack de la UE: 19,3%, casi el doble de la media europea. de la “fuerza laboral extendida”. En otras palabras, es el “desperdicio” de capacidad laboral de un país.

 

Por tanto, estamos diciendo que hay la friolera cifra de 4,8 millones de personas que ya quieren trabajar más, pero el sistema no se lo pone fácil. No es un invento, son personas reales que padecen una administración que no conecta empleo, ayudas y control. ¿Nadie se pregunta por qué la media europea, con los mismos medidores, está a la mitad que España?

Tenemos en la actualidad aproximadamente 1,8 millones de personas están cobrando alguna prestación por desempleo en España, sin que existan mecanismos serios, ni supervisión, para propiciar empleo a estas personas que cobran el paro, más allá de hacer una gestión cada tres meses que, además, puede ser telemática. No es que falte gente para trabajar, es que tenemos un absoluto desgobierno que no pone en marcha los mecanismos necesarios para propiciar, y por qué no decirlo, “forzar” a que la gente trabaje.

A ver cuándo, de una puñetera vez, nos damos cuenta de que tenemos un mercado laboral desequilibrado, presentando una paradoja persistente, con altas tasas de desempleo estructural y escasez de mano de obra en sectores clave de forma recurrente en agricultura, construcción, hostelería, cuidados y dependencia, sanidad y perfiles técnicos.

Además. la economía sumergida en España (algo que se achaca solo a la inmigración) no es un fenómeno marginal ni residual, sino un componente estructural del mercado laboral español, con una estimación del peso sobre el PIB: ≈20-22 % del PIB, cifras todas éstas muy superiores a la UE .

Antes de mirar las soluciones de empleo para la inmigración, hay que hacer una reflexión sobre nuestro paro, si, el paro nacional, porque tenemos un sistema que no penaliza suficientemente la inactividad prolongada, no incentiva adecuadamente el tránsito al empleo, tolera una economía sumergida funcional y no coordina ayudas, empleo y control. En definitiva, «El Estado no obliga a trabajar y, en algunos casos, incluso desincentiva hacerlo». Cuando respondamos a esto, hablamos del empleo para los inmigrantes.

Es que los inmigrantes saturan nuestro sistema sanitario…

Nuestro sistema sanitario ya está saturado sin los inmigrantes, con una atención primaria que lleva décadas mostrando signos claros de saturación estructural que ya afectan de forma cotidiana al ciudadano, con inversión desequilibrada durante décadas en la que la mayor parte del crecimiento presupuestario ha ido a hospitales y alta tecnología, quedando la primaria como “puerta de entrada barata”, pero no reforzada.

Con una planificación demográfica inexistente o tardía.El envejecimiento poblacional era previsible desde hace 30 años, pero no se han ajustado cupos de pacientes ni se reforzó la atención a crónicos ni se diseñaron equipos multidisciplinares reales.

Con unas listas de espera para pruebas diagnósticas y cirugía empeorando cada año y que son maquilladas permanentemente por cuestiones de imagen política y una fragmentación entre niveles (primaria–especializada–hospitalaria) que provoca retrasos por fallos de coordinación. No es un problema de médicos, ni siquiera de medios (el gasto español es similar al resto de Europa) sino de sistemas mal conectados y peores procedimientos.

Cuando seamos capaces de ver esto, hablamos de la inmigración, que, obviamente, viene a empeorar la situación.

Es que los inmigrantes saturan nuestro sistema educativo…

El sistema educativo español no es un sistema colapsado ni fallido, pero sí es un sistema crónicamente inestable, irregular en resultados y poco orientado al largo plazo, con cambios legislativos frecuentes según el gobierno de turno, con resultados mediocres en competencias básicas (lectura, matemáticas, razonamiento), con alto abandono escolar temprano (aunque ha mejorado un poco), con desprestigio social de la Formación Profesional, con una gran desconexión parcial entre educación y mercado laboral, sobrecarga burocrática del profesorado y pérdida de autoridad y respeto al profesorado.

Y todo esto son datos también objetivos y con posibilidad de compararlos con el resto de la U.E. Y esto también son datos objetivos. Cuando seamos capaces de darnos cuenta de nuestros problemas, hablamos de la educación de la inmigración.

Es que los inmigrantes generan un problema en la disponibilidad de viviendas…

España tiene, desde hace muchos años, un problema estructural de cómo produce, regula y distribuye vivienda, agravado por décadas de decisiones urbanísticas cortoplacistas y políticas públicas contradictorias.

Tenemos déficit estructural de oferta en zonas tensionadas, urbanismo lento, fragmentado y defensivo, un mercado del alquiler pequeño, rígido y poco profesionalizado y escasez histórica de vivienda social y asequible, aunque creo que esto último está en vías de solución con los miles de viviendas sociales que ha construido este gobierno…ja

Es cierto que la entrada de nueva población viene a agravar el problema, sobre todo en las zonas donde se concentran los emigrantes (que no es en toda España), pero, cuando solucionemos nuestros problemas estructurales de vivienda, hablamos de la inmigración.

Es que los inmigrantes traen más delincuencia a España…

Y este es un aspecto especialmente incómodo para todo el mundo y políticamente incorrecto para todo aquel que no quiera ser atacado de xenofobia en el minuto uno.

Y aquí hay dos aspectos:

  1. Cuando un inmigrante arriba a España y no tiene la posibilidad de obtener papeles para trabajar durante 2/3/4 5 ó 6 años, ¿qué puede hacer para sobrevivir salvo delinquir o trabajar en condiciones precarias en economía sumergida?
  2. Otro aspecto distinto es el de la integración. Está demostrado que los sudamericanos (seguramente por el idioma y religión) se incorporan muy bien a la sociedad española mientras que los musulmanes no.

Hay datos objetivos del Ministerio del Interior (aunque no se les quiera dar publicidad), que dicen que los sudamericanos no aportan más delincuencia que los nacionales y los marroquíes sí. Y Hay datos del INE que dicen que el paro entre los sudamericanos es menos de la mitad que la de los marroquíes que viven más de las ayudas públicas y ONG’s. 

En una adecuada política de inmigración ¿no se debería tener en cuenta la capacidad de adaptación de las personas que entran? Ahí lo dejo.

Y así podríamos seguir para seguir tapando con la inmigración nuestras miserias y la porquería de gobernanza que tenemos en todos los sectores de nuestra vida.

Dicho esto, y ya que estamos hablando específicamente de inmigración, voy terminando, diciendo que creo que, demográficamente, España necesita inmigración, pero el problema no es ésta como tal, sino cómo se gestiona, en qué condiciones y con qué grado de integración real.

El modelo actual combina improvisación, hipocresía normativa y tolerancia estructural a la economía sumergida y esto es un problema estructural del sistema bastante más profundo que una frase “trumpista” orientada a la búsqueda de votos.

La respuesta es incómoda, pero clara: porque el Estado español tiene un sistema de extranjería estructuralmente incapaz de absorber los flujos reales que tolera. España tiene funcionarios y procedimientos, pero los plazos legales que deberían ser meses se convierten en años, con oficinas saturadas y citas imposibles, los sistemas informáticos fragmentados, no interoperables y competencias también fragmentadas, extranjería, empleo, seguridad y servicios sociales no hablan entre sí.

En España intervienen simultáneamente: Estado (Ministerios, Seguridad Social, SEPE), Comunidades Autónomas (servicios sociales, vivienda, sanidad), Ayuntamientos (servicios sociales básicos), ONG y entidades concertadas, Cruz Roja y organizaciones internacionales. Entre todos estos actores, bienintencionados en la mayoría de los casos, y “políticamente correctos” en otros, hay una descoordinación absoluta que provoca efectos no deseados en muchos casos.

¿A ver si resulta que nuestra “política” (si se le puede llamar así) de inmigración es una mierda (con perdón) y nadie coge el toro por los cuernos? Este es un tema real, delicado y frecuentemente silenciado, pero clave para el entendimiento de la problemática de la inmigración porque conecta inmigración, empleo y cohesión social. Como en todo lo demás, se enfoca sin acusar. Y no es solo una opinión: es un problema estructural reconocido por informes del Tribunal de Cuentas, Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal y   defensores del pueblo autonómicos y técnicos municipales.

No, creo que no tenemos un verdadero problema de inmigración. Tenemos un problema de gobernanza.

José García Cortés

      25-4-26

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