LA NORMAL NORMALIDAD

He leído el escrito de mi amigo Pepe sobre la Normalidad. Como siempre me ocurre cuando hablo con él, me hace pensar.

Buscando definición y origen de esa palabra, como él mismo escribe, hacer referencia a unas reglas generales.

Encuentro lo siguiente:

normalidad

1. f. Cualidad o condición de normal. Volver a la normalidad.

normal

Del lat. normālis.

1. adj. Dicho de una cosa: Que se halla en su estado natural.

2. adj. Habitual u ordinario.

3. adj. Que sirve de norma o regla.

4. adj. Dicho de una cosa: Que, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano.

Norma en latín parece ser un préstamo del término griego γνώριμος gnōrimos, que significa “lo bien sabido”, “totalmente conocido”. … En este caso, el término ‘normal‘ se empleó para referirse al objetivo de estas instituciones, de instilar y reafirmar normas concretas entre los estudiantes.

Que razón tiene el argumento de la nota de mi amigo. En este entorno vital, hablar de lo bien sabido es aventurarse.

Pero, prescindiendo de una aspiración conceptual tan extensa como esa, y reduciendo esta aproximación a una idea mas corta de normal, podemos asumir que lo normal es lo habitual, lo que se asume como regla en distintas cosas.

Y, ¿cual puede ser la regla que califica de “normal” toda nuestra vida, con todas sus facetas?. Aquella que impera en todo y es asumida en la vida de todos nosotros, en las costumbres y en la realidad que percibimos también en lo cotidiano.

Cualquiera de nosotros sabe que su vida normal de hace pocos años, de ayer, no es la de hoy. Lo normal, pues, es transitorio. Vivimos en una normalidad que evoluciona, cambiante, como nosotros.

Sin embargo, sabemos que en general si hay una regla imperante de general conocimiento y que caracterizaba nuestro día a día. Cuando comenzó esta debacle de la pandemia ya decían que se volvería a anterior cuanto antes. 

Y pasadas unas semanas empezamos a oír a nuestros gobernantes y, principalmente, a nuestro Gobierno, que trabajaban intensamente para volver a “la nueva normalidad”. 

Era necesario asegurar que todo “volvería a ser como antes” (mas o menos). Reconozcámoslo, era difícil afirmar esto. Además, los lideres necesitan emplear términos útiles en eso de aunar y hablarnos al pueblo. Quizá porque estas siempre han sido las reglas. Nos dicen, nos explican y teóricamente ayudan a que todo vaya mejor. De hecho, ahora lo están haciendo por un asunto que les afecta bastante en la futura distribución de personajes importantes en ese mundo suyo de gobernar.

Lo mejor era emplear un adjetivo para esa normalidad: normalidad nueva. Era lo mejor, también, para infundir ánimos.

Pero, esa nota a la que me remito al inicio de estas reflexiones, dice mas. Dice que en las crisis, en las catarsis, hay aprendizaje, salto a una situación diferente. O así debería ser. Estoy de acuerdo con su postulado, seamos mejores.

Hace algún tiempo escribía una humilde nota, proponiendo algo mas, amigos míos, proponía que seamos “héroes”. Iniciemos la lucha con nosotros mismos y extendámosla a nuestro pensar y nuestro hacer. 

Aunque signifique arriesgarnos a una revolución interior. Construyamos y fortalezcamos los lazos que nos unen. Afrontemos los tiempos nuevos con nuevas ilusiones, nuevas ideas, nuevas fuerzas. 

Seamos héroes.

Raúl Ramos de la Plaza

         30-3-21

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