NUESTRA RESPONSABILIDAD

A  estas alturas no creo que pueda ser sospechoso de no criticar las acciones del Gobierno cuando pienso que no son las acertadas, bien por acción, bien por omisión.

Pero en esta ocasión y tras escuchar a nuestro presidente del Gobierno y al Ministro de Sanidad, no puedo menos que darles la razón cuando se encuentran molestos con la actuación de parte de la ciudadanía en la salida del confinamiento.

Salvador Illa se enfadó también tras ver las imágenes del botellón de Tomelloso, en el que participaron cientos de jóvenes y, en relación con las manifestaciones, insiste en que el coronavirus aún circula y es necesario respetar las medidas de seguridad para evitar contagios, por lo que pide responsabilidad a quien se manifiesta.

Pedro Sánchez hizo una llamada a la responsabilidad de los ciudadanos y vino a decirnos que todo lo que estamos haciendo, con tanto sacrificio (con más o menos acierto, eso es harina de otro costal), puede irse al garete si no somos responsables y cumplimos las normas y recomendaciones en la “vuelta al cole”.

Resulta inaudito, pero no tengo más remedio que darles la razón a ambos.

Las democracias sanas necesitan ciudadanos responsables, y la responsabilidad comienza con un primer paso que es la decisión de pertenecer a un grupo, porque sencillamente vivimos en sociedad.

Obviamente cuando nacemos y somos pequeños es algo que nos viene impuesto, pero en el momento en el que tenemos conocimientos y edad para tomar nuestras propias decisiones, decidir vivir en una determinada sociedad sería el ejercicio de uno de nuestros primeros derechos.

Así, nos beneficiamos también de los otros derechos que nos aporta dicha sociedad, educación, sanidad, seguridad, justicia,..etc. Y, como contrapartida, asumimos una serie de obligaciones, entre otras el respeto a las normas y leyes de esa sociedad en la que hemos decidido vivir libremente.

Ya se que dependiendo del país del mundo que visitemos, el cumplimiento de las normas es más estricto o más laxo, pero aquí en España, tengo la impresión de que hablamos mucho de los derechos que nos asisten y no tanto de nuestras obligaciones.

Todas esas personas que, en botellones, manifestaciones con diferentes objetivos y convocantes, tomando una cerveza en una terraza o simplemente en sus paseos por las calles, que no cumplen con las recomendaciones/obligación de llevar mascarillas y respetar las distancias de seguridad, no solamente están poniendo en riesgo sus vidas sino que están comprometiendo la seguridad de otros ciudadanos.

Creo que todo el mundo entiende que se actúa mal cuando un conductor suicida se introduce en el carril contrario y sin embargo no entiende que está actuando mal cuando no observa las medidas de seguridad tras el confinamiento.

Estas personas, si enferman, pondrán sobre la mesa su derecho a que la sanidad ponga todos los recursos posibles a su disposición para salvarle la vida, y, si se queda sin empleo, también estarán en su derecho de que el Estado les de la cobertura necesaria a través de los diferentes mecanismos establecidos. Pero ¿dónde queda el cumplimiento de sus obligaciones en estos individuos.?

Es sano exigir a los demás el cumplimiento de sus obligaciones, comenzando por nuestros gobernantes, pero no estaremos legitimados si los ciudadanos no respetamos las normas que nos damos en la sociedad en la que vivimos. Y no vale siquiera pensar siquiera que su comportamiento es válido cuando solo ellos corran el riesgo, porque después, a la hora de la verdad, tendrán que ir los equipos de rescate (de la índole que sea) a por ellos con el consiguiente gasto y consumo de recursos en detrimento del resto de los ciudadanos.

La responsabilidad ciudadana significa respetar el derecho de los demás componentes de nuestra sociedad.

José García Cortés

       9-6-20

LA PERSONALIDAD DE UN DIRIGENTE

Acabo de terminar la lectura de Oscar Castillero, relativo a un personaje que comenzó su andadura política en un nivel pequeño de una formación política de la que llegó a ser, poco tiempo después, su máximo dirigente.

Posteriormente terminó fracasando porque no tenía los apoyos suficientes y escribió un libro donde recogía su ideología y espíritu de lucha.

Volvió por sus fueros y fue capaz de restituir su situación en el partido, y supo aprovechar las crisis y fisuras que se estaban produciendo en su país para alzarse con el poder.

Revalidó su mandado en las urnas posteriormente realizando promesas de conseguir mejorar significativas para su nación.

Impresiona el análisis de la trayectoria vital de este político y continúa siendo motivo de análisis las características de su personalidad, sus habilidades para conseguir el liderazgo y la manipulación a través del uso de la retórica.

Un perfil psicológico con una imperiosa necesidad de ser admirado que le lleva a desarrollar un proyecto vital dirigido a satisfacer esa insaciable necesidad.

No creo que existan pruebas de que se haya sometido a una evaluación psiquiátrica, por lo que su perfil psicológico se ha de determinar en base a sus discursos, sus actos y las ideas que ha transmitido.

Los análisis realizados sobre las características de su personalidad hablaban de esquizofrenia, neurosis e histeria, entre otros términos. 

Y aunque no existen pruebas irrefutables de lo anterior, se piensa que como mínimo habría consenso en considerarlo como un psicópata. Extremadamente frío e incapaz de establecer relaciones de apego, ya que siempre ve al otro como un instrumento para satisfacer sus propias necesidades.

Varios factores contaron a su favor para llegar al escenario donde más admiración puede despertar: un verbo florido, suficiente impostura para representar el correspondiente papel de líder, y, sobre todo, la falta de ética, de moral y el desprecio hacia los que no les sirven a sus intereses.

Como buen psicópata, no siente rubor ni mueve un solo músculo de la cara, cuando sus oponentes se atreven a recordarle las múltiples mentiras y contradicciones en que incurre.

La satisfacción narcisista que experimenta al ostentar un puesto que jamás pudo imaginar que alcanzaría, compensa con creces los reproches de la población, que considera un inconveniente menor.

Un Trastorno narcisista de la personalidad, que, junto a una permanente retórica y las suficientes dotes de actor para representar el correspondiente papel de líder carismático, consiguió a través de las urnas arrastrar a toda una nación tras él, para hundirla después en el más profundo de los abismos.

Obviamente, cualquier lector habrá deducido que hablamos de Adolf Hitler.

Cualquier parecido con algún otro personaje más reciente, es pura coincidencia.

José García Cortés

5-6-20

Referencias bibliográficas utilizadas por el autor O.C.:

Koepf, G. & Soyka, M. (2007) Hitler’s missing psychiatric file. European Archives of Psychiatry and Clinical Neuroscience; 257(4).

Murray, H.A. (1943). Analysis of the personality of Adolf Hitler. With predictions of his future behavior and suggestions for dealing with him now and after Germany’s surrender.

Redlich, F. (1998). Hitler: Diagnosis of a Destructive Prophet. Oxford University Press.

Stewart, D. (2005) Inside the mind of Adolf Hitler. BBC.

LA GESTIÓN DE NUESTRO PRESIDENTE NO PARECE SENTIR VERGÜENZA

Vergüenza

1. f. Turbación del ánimo ocasionada por la conciencia de alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante.

2. f. Turbación del ánimo causada.

3. f. Estimación de la propia honra o dignidad.

4. …… 

Sinvergüenza

1. adj. Pícaro, bribón. U. t. c. s.

2. adj. Dicho de una persona: Que comete actos ilegales en provecho propio, o que incurre en inmoralidades. U. t. c. s.

3. f. Perú. Desfachatez, falta de vergüenza.

He vuelto a escuchar las nuevas declaraciones del presidente y la verdad es que oírlo no me puede generar más desagrado, porque es mucho ya lo que llueve sobre mojado.

No es que sea un hombre que nos ha mentido reiteradamente a todos antes de ser nombrado cuando anunció la ilegalización definitiva de cualquier referéndum, que no iba a pactar con Podemos o con el independentismo o el apoyo a las sentencias de los tribunales.

Es que desde que está en el poder no ha hecho nada más que zalagardas y ha ido tapando escándalo con nuevos escándalos.

Comienza con la formación del gobierno más voluminoso desde nuestra democracia sólo para dar cabida a tanto enredo como ha tenido que realizar para poder seguir en su sillón, y creando nuevos puestos en cada ministerio de complicado contenido, como el de la Dirección General de Diversidad Sexual y LGTBI (pero que, según la Ministra de Igualdad, responde «al clamor en las calles y al sentido común que la sociedad española ya ha asumido»).

Ha colocado al frente de la Fiscalía General del Estado a la hasta entonces ministra de Justicia, Dolores Delgado, en lo que parece una treta por controlar a unos fiscales que en los últimos meses se han mantenido firmes frente al desafío independentista.

El propio Sánchez sugirió que impulsará un cambio del Código Penal para rebajar las penas del delito de sedición. Nada de esto iba en el programa electoral con el que el PSOE se presentó a las elecciones del 10-N.

Nunca aclaró (tras innumerables versiones), la reunión clandestina del ministro de Transportes, José Luis Ábalos, con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, de madrugada y dentro de un avión.

Pero el problema, no es sólo lo que dice, sino también cuando guarda silencio sobre asuntos en los que, en un ejercicio normal de transparencia, debería intervenir. Con ello parece convertirse en cómplice silencioso.

Guarda el más absoluto silencio en el caso de corrupción más grande de la democracia española, los ERES. Y con ello no voy a justificar el “tu más” con lo de la Gurtel y otras corruptelas que son iguales de despreciables, los cometa quien los cometa.

Calla al ver que Bildu o la CUP atacan al Rey, cuando Rufián amenaza con que «si no hay mesa de Gobiernos, no habrá legislatura y cuando su Vicepresidente Pablo Iglesias celebra el día de la republica, avisa a los «togados reaccionarios» cuando no les dan la razón, o bien, manda abrazos y reconocimientos a los políticos presos por violar la ley.

Guarda silencio cuando el Tribunal de Cuentas encuentra un déficit de más de 9.000 millones en las cuentas públicas correspondientes a 2018.

Calla también antes las compras fallidas de material sanitario y las sospechas de corrupción con empresas “cercanas” al Ministerio de Sanidad.

El presidente tampoco sale a la palestra en el parlamento cuando se pidieron explicaciones al Ministro Grande-Marlaska por la crisis abierta en la Guardia Civil, y posteriormente, en lugar de aclarar las circunstancias, se limita a anunciar la subida de sueldo (último tramo) a la Guardia Civil, que por cierto, no había realizado en la anterior legislatura.

Ya en la comparecencia anterior, tuvimos que escuchar su declaración del luto nacional como “más grande de la historia española”, omitiendo, claro está, que es fruto de uno de los infames pactos para poder sacar una de las prórrogas del estado de alarma.

También me pareció lamentable el giro de timón sobre la vuelta a las vacaciones cuando, nuestro Gobierno, sin esperar a nuestros socios en la UE, había declarado unilateralmente la cuarentena para las visitas que recibamos.

Calla también antes los denigrantes pactos para la reforma laboral con Bildu para sacar adelante nuevas prórrogas, y con PNV o con ERC, profundizando en las desigualdades entre las Comunidades. Ya nadie cree que estos pactos tengan una finalidad sanitaria, sino la necesidad imperiosa de mantener la mayor cantidad de población controlada para que las calles no se les llenen de manifestantes.

Pese a todo lo actuado por este Ejecutivo de Sánchez e Iglesias, no son solo sus errores (que en algunos casos se podría achacar a falta de experiencia o situaciones excepcionales) sino su falta de pudor a la hora de afrontarlos o de incluso provocarlos.

Eso es, precisamente, lo más preocupante. No les da ninguna vergüenza. Van a lo suyo, dicen lo que quieren y no pasa absolutamente nada porque, al mismo tiempo, cuentan con un numeroso coro de palmeros que están dispuestos a tildar de peligroso facha a todo aquel que ose criticar a este bendito Gobierno.

En la última comparecencia me ha tocado mucho el sentimiento cuando se ha referido al ingreso mínimo vital y lo ha hecho apelando a los millones de hogares que se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social. Sí, Sr. Sánchez, es exactamente el mismo número (o incluso algo más) de ciudadanos que estaban en esa situación cuando accedió al poder por primera vez hace dos años. Ya venía siendo avisado por la U.E. y el Banco de España, en uno de sus últimos artículos se lo ha recordado.

Y no por ello voy a estar en desacuerdo en que tenemos que ayudar a todas y cada una de las familias necesitadas. Hemos de hacerlo y hacerlo rápido, pero no nos lo venda como un logro social sin parangón.

También hemos escuchado el panegírico que hace del Ministro Illa o del Sr. Simón, de los que nadie discute sus capacidades de trabajo y buenos talantes demostrado, pero si de que, en sus respectivas responsabilidades, se haya reaccionado tarde, que se nos ha mentido con el suministro de los equipos sanitarios y, sobre todo, de tener el nivel de fallecidos más elevado del mundo si lo medimos por cada 100.000 habitantes.

Si la gestión de la crisis ha sido de “notable” (como se autoevalúa el Sr. Sánchez), no tiene sentido que el número de fallecidos se esté ocultado de forma interesada, en caso contrario, ha habido descontrol y descoordinación con las Comunidades Autónomas. No sé que es más lamentable.

Es cierto que ahora sólo llevamos cinco meses de legislatura (tres de ellos en estado de alerta por pandemia mundial), pero no es menos cierto que el Sr. Sánchez ya lleva dos años desde que accedió por primera vez al poder y en mi opinión, lejos de dar muestras de mayor madurez y sabiduría, sigue realizando actuaciones que más parecen favorecer a sus intereses que a cubrir las necesidades de todos los españoles.

Y una vez más quiero dejar constancia que no hago estas críticas porque no me guste el PSOE (si reconozco que el resto de compañeros de viaje no me caen muy bien), porque no lo son en absoluto contra el partido, sino contra las personas que no están ejerciendo bien la función que les ha sido encomendadas. Y lo mismo rezaría para las Comunidades Autónomas que están mal gobernadas y son de otra orientación política.

Cuando leía los acontecimientos de nuestros últimos siglos, en los que no han faltado guerras civiles, repúblicas fallidas, dictaduras, asonadas, golpes de estado y todo tipo de calamidades, donde las diferencias se saldaban con las pistolas y la liquidación del adversario, siempre lo achacaba a que teníamos una sociedad con unos elevados niveles de pobreza y de analfabetismo.

En los momentos actuales, en los que nuestros niveles de formación no tienen nada que ver con antaño, afortunadamente, y nuestras coberturas sociales (a pesar de todo) tampoco, seguimos atrapados por las rencillas del pasado y nuestro “pueblerinismo”, mientras el mundo cambia ante nuestros ojos sin que seamos capaces de avanzar.

Seguimos a las siglas de los partidos como si de una religión se tratara y sólo estamos de “acuerdo o en contra” a lo que nos dictan. Y de eso se aprovechan nuestros políticos, que hace tiempo que descubrieron que el enfrentamiento entre bandos es beneficioso para ellos y poco a poco nos han ido alejando del esfuerzo que todos realizamos para avanzar en la concordia.  

Y así, en este momento crucial de Europa y del mundo, España ofrece esta fragmentación desde posiciones que parecen irreconciliables en muchas ocasiones.

Un amigo mío me decía hace poco que hacer política hoy en día es fácil, porque sólo hay que ponerse la camiseta del partido y ya está. Estamos de acuerdo con todo lo que hagan y digan y estamos en contra del resto de siglas.

No puedo estar más de acuerdo. Yo pensaba que la universidad y toda la formación que hemos recibido en estos últimos 40 años nos habría hecho personas con criterio y más libres, pero veo que no, sólo nos han aportado conocimiento.

No me encuentro tan crítico porque haya una formación de gobierno de las siglas que no puedan ser las mías, entre otras cosas, porque no pertenezco a ninguna. Estoy crítico, como lo he estado durante toda mi vida, cuando me he encontrado con dirigentes (profesionales o políticos) que no han cumplido bien el mandato para el que han sido elegidos.

Esta acritud la hago extensiva no solo al Gobierno de la nación, sino a las Comunidades Autónomas y a los Municipios que tienen personas al frente que no están respondiendo adecuadamente a la confianza que les depositaron sus ciudadanos, sean del color que sean.

Si hoy estuviera gobernando los que llaman “de derechas” y estuviera viendo lo que estoy viendo, pueden asegurar que la crítica sería la misma porque todo sería igual de reprochable.  Ya lo hice en su momento.

Cualquier político, de izquierdas, derecha o centro debe venir a la política a servir a su pueblo, y cada persona, debe exigir que cumplan con sus promesas y demandar una gestión honesta y transparente.

José García Cortés

         31-5-20

¿ES LEGÍTIMO ESTE GOBIERNO?

Ya se que es “legal” que se pueda encargar la formación de gobierno a quien representa solo poco más de la cuarta parte de los escaños obtenidos.

También se que, gracias a nuestra Ley D’Hont, (que dudo que tenga sentido su vigencia en estos momentos) se puedan obtener 6 ó 7 escaños con poco más de 370.000 votos.

Y también sé que se pueden formar alianzas haciendo posible aquello de que “la política hace extraños compañeros de cama”.

Según la R.A.E.

MENTIR 

1. intr. Decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa.

2. intr. Inducir a error. 

3. tr. Fingir, aparentar. 

4. tr. desus. Falsificar algo.

5. tr. desus. Faltar a lo prometido, quebrantar un pacto.

ENGAÑAR 

1. tr. Hacer creer a alguien que algo falso es verdadero.

2. tr. Seducir a alguien con halagos y mentiras.

FRAUDE

1. m. Acción contraria a la verdad y a la rectitud, que perjudica a la persona contra quien se comete.

2. m. Acto tendente a eludir una disposición legal en perjuicio del Estado o de terceros.

3. m. Der. Delito que comete el encargado de vigilar la ejecución de contratos públicos, o de algunos privados, confabulándose con la representación de los intereses opuestos.

Pero no me estoy refiriendo en estos momentos la visión legal del gobierno que tenemos desde un punto de vista electoral, sino desde el punto civil o incluso penal. De verdad que lamento profundamente no tener conocimientos jurídicos para argumentar mejor mi reflexión y dudas, pero aún corriendo el riesgo de que me caiga la del pulpo por parte de doctos conocedores del derecho, he preferido compartir:

  • Un contrato es un acuerdo legal, oral o escrito, manifestado en común entre dos o más personas…..
  • En nuestro ordenamiento jurídico, los contratos pueden ser verbales o escritos.
  • Entiendo que cuando un partido político se presenta a las elecciones, sus representantes están firmando un “contrato” en el que se compromete a llevar a cabo (al menos a intentarlo) su programa electoral (es la parte escrita) y a hacer, o no hacer, aquellos compromisos que asumen sus dirigentes públicamente (actos, radio, televisión,…)

En base a dichos compromisos, el elector toma su decisión y emite el voto que tendrá como resultado que a dicho partido, y sus listas, le correspondan un determinado número de escaños para que les representen.

En consecuencia, hay un acuerdo de voluntades, por el que el político asume una serie de compromisos de hacer o no hacer, y, a cambio, el votante, otorga su confianza a través del voto favorable.  Entiendo que por ambas partes se están creando obligaciones y se generan derechos.

En consecuencia, cuando un presidente del Gobierno que jura o promete la constitución (“cumplir con las obligaciones del cargo, con lealtad al Rey, así como guardar y hacer guardar la Constitución y mantener el secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros”) y ha sido propuesto en base a unos votos que se le han “cedido” en base a los compromisos públicamente asumidos, hace lo contrario a lo que ha prometido,  está, como mínimo cometiendo un acto civil ilícito ya que habrá conseguido un determinado número de escaños basado en maquinación, astucia o artificios. En definitiva, ha tenido un comportamiento engañoso.

  • «Ni antes ni después pactaré con el populismo»
  • «Si yo tengo en la Ejecutiva Federal de mi partido a un responsable político que crea una sociedad interpuesta para pagar la mitad de los impuestos que le toca pagar, está fuera»
  • «Aprobaré un nuevo Estatuto de los Trabajadores»
  • «Publicaré la lista de la amnistía fiscal»
  • «Aquellos que hoy ensalzan a Arnaldo Otegi y le llaman hombre de paz convendría que recordaran las palabras y la memoria de Ernest Lluch»
  • «España no se merece el cambio que me está proponiendo Podemos, con Iglesias como vicepresidente del Gobierno controlando el CNI y el apoyo de los independentistas»
  • «No podemos permitir que la gobernabilidad de España descanse en partidos independentistas».
  • «En Cataluña hubo claramente rebelión y, en consecuencia, deberían ser extraditados esos responsables políticos»
  • «Torra es el Le Pen español»
  • «Sería un presidente del Gobierno que no dormiría por la noche, junto con el 95% de ciudadanos de este país que tampoco dormirían tranquilos»
  • «Sería incapaz de pactar con el populismo que nos lleva a la Venezuela de cartilla de racionamiento».
  • «Vamos a incorporar en el Código Penal un nuevo delito para prohibir de una vez por todas la celebración de referéndum ilegales en Catalunya»
  • «me comprometo hoy y aquí a traer de vuelta a Puigdemón a España y que rinda cuentas ante la Justicia»

Si, como he dicho, con los conocimientos jurídicos justos para pasar el día (como dicen unos amigos míos) ya me estoy arriesgando mucho, voy a terminar de bordarlo diciendo que a lo mejor, no es solo un acto ilícito civilmente, sino que incluso se dan los elementos para considerarlo estafa, ya que:

  • Es un engaño  “precedente o concurrente” a la defraudación: Es decir, que lo primero que tiene que suceder para que haya un delito de estafa, es que una persona engañe a otra.
  • Es bastante para la consecución de los fines propuestos.
  • Provoca un error esencial en los ciudadanos
  • Hay un perjuicio para el elector
  • La intención de engañar es evidente con intención de obtener el respaldo del votante
  • Obtiene un enriquecimiento con su nombramiento y lo que lleva aparejado el cargo

Y hasta aquí mi reflexión y mis dudas como ciudadano no formado en leyes. Como dice el humorista:   AHÍ LO DEJO.

Desde luego, de lo que no tengo dudas es que NO LO ES desde un punto de vista ético, que es lo mínimo que se le puede pedir a un gobernante.

José García Cortés

       21-5-20

ALTRUISMO Y VIRUS

El 17 de marzo pasado, nuestro anfitrión, josehuntergarcía, publicó un artículo titulado “Supervivencia y altruismo. El sentido de la vida” donde comentaba mis ideas al respecto.  Del altruismo citó un resumen pero posiblemente el concepto no quedó claro, según se aprecia por alguna de sus conclusiones.

De otra parte, la pandemia que padecemos ha puesto de actualidad el tratar de saber si somos más o menos altruistas y sus causas y consecuencias, tanto individuales como colectivas. La cuestión es compleja ya que en toda la historia de las ideas existe una enorme confusión sobre lo que sea el altruismo, especialmente el humano. Por ello me ha parecido oportuno ampliar lo que escribió nuestro cazador sobre este concepto.

. El Diccionario de la Real Academia dice del altruismo: “Diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio”. Hay acepciones más restrictivas de otras fuentes que solamente consideran altruistas las acciones gratuitas o con costo para quien las hace.

En mi opinión es más oportuno utilizar el término en un concepto amplio que diga: es altruista cualquier acción u omisión que beneficie a otro u otros, cualquiera que sea su motivación. Parece que este concepto amplio está siendo ya el más usado en ecología.

Resumo a continuación algunas formas de altruismo:

. El ejemplo más típico es el altruismo instintivo de los himenópteros, en especial el de las hormigas. Lo ha popularizado Edward O. Wilson con el término eusocialidad.  Es un altruismo que hace que cada hormiguero se pueda considerar como un solo organismo del que cada hormiga es una parte solidaria. Con funciones predeterminadas que ejerce en beneficio del colectivo, incluso muriendo por ello.

Podríamos incluir en otro tipo de altruismo instintivo el de las madres – y algunos padres-  de muchas especies sociales que también procuran prioritariamente el bien de sus hijos, incluso arriesgando su propia vida: prácticamente todos los mamíferos y muchas aves, peces, reptiles,…

. Robert Trives popularizó el concepto de altruismo recíproco. Consiste en dar algo a cambio de algo, con pago inmediato o diferido. Aunque algunos autores consideran que esto no es altruismo y reservan el término altruismo para el gratuito y el oneroso, cada vez es más frecuente utilizar el término en sentido aún más amplio, como yo lo uso, ya que todas las formas de altruismo son retribuidas. Un ejemplo de altruismo recíproco es el despiojamiento mutuo de los chimpancés, que además, como todos los altruismos, mejora la convivencia grupal.

Dentro de este altruismo recíproco se pueden incluir las diferentes formas de cooperación para la consecución de comida, la caza, la defensa del grupo… Estas formas están muy estudiadas y son conocidas a través de los muchos reportajes sobre animales: monos recolectores, hienas y otros grupos cazadores, suricatas vigías,…

.El altruismo humano parece distinto. Incluye los anteriores, pero añade el amor puro, el altruismo que no espera recompensa material.  Como en otras especies sociales, el altruismo es retribuido con la estimación del grupo.  Pero parece propio del hombre la autosatisfacción moral por el bien hecho. El ejemplo mas usado es el de los misioneros y santos como la madre Teresa de Calcuta o el de médicos y sanitarios que arriesgan su vida atendiendo a enfermos contagiosos.

El altruismo siempre es grupal. Es decir, los individuos lo ejercen dentro del grupo o grupos a los que pertenecen: para su propio interés y para el del grupo. Los grupos más altruistas internamente son más fuertes que los menos altruistas y solidarios. Y dado que el altruismo coexiste con la competición y la lucha, los grupos más cohesionados suelen sobrevivir mejor y dominar a los menos altruistas internos.

El altruismo o cooperación entre grupos de la misma especie no existe o es poco frecuente.  Lo habitual en este nivel es la competencia y la lucha. El hombre ha sido la excepción parcial positiva: el altruismo intergrupal- voluntario o forzado- ha sido el elemento determinante para que nuestra joven especie haya llegado al dominio de la Tierra en unos pocos miles de años. Pasar de la manada o clan familiares a los enormes Estados actuales, ha sido posible gracias al ejercicio de algunas formas de altruismo amplio entre grupos diferentes que se han unido, de grado o por fuerza, o colaboran entre ellos.

 Y hasta que exista una ética universal operativa y una Autoridad mundial efectiva, es normal que siga habiendo guerras entre grupos y naciones, según las leyes, también perennes, de la competencia y la lucha.

. También existen diferentes tipos de altruismo según los sujetos. Es conocida la teoría de Dawkins sobre los genes egoístas, que haría que los organismos fuesen altruistas con los más cercanos. El altruismo también existe entre seres de distinta especie que cooperan entre sí.  Generalmente son altruismos recíprocos: peces limpiadores, aves que avisan de enemigos comunes, hormigas granjeras, animales domesticados…

. Hay autores que consideran una forma de altruismo el desdoblamiento de los seres unicelulares como las bacterias, que dan la mitad de sí mismas para que exista otra. Se pueden incluir en este tipo de altruismo todos los procesos de reproducción ya que los actos reproductores suponen dar algo de uno mismo a los descendientes. En el caso de muchas especies la reproducción incluye, además de los trabajos previos, el cuidado posterior de la prole, incluso por individuos que no son sus progenitores. Y existen casos de seres unicelulares que se sacrifican en grupo para evitar que el resto de su colonia se infecte y se extinga. 

Existen pues muchas clases de altruismo. Y parece claro que algunas de sus formas son imprescindibles para la supervivencia de los seres vivos. Hablemos ahora de los virus.

Como sabemos, los virus son seres pequeñísimos y aunque parece que son anteriores a LUCA, nuestro más antiguo antecesor, no fueron descubiertos hasta hace unos pocos años. En estos momentos se conocen unos 5.000 virus de los muchos miles o millones que se supone que existen.  Infectan a todo tipo de organismos: bacterias, plantas, hongos, animales. Y también a otros virus. Y se hallan en casi todos los ecosistemas de la Tierra.

Parece que los científicos no los consideran seres vivos por no tener una estructura celular mínima.  En mi idea hay una razón mayor para mantenerlos separados. Los virus comparten con los seres vivos el objetivo prioritario de supervivir y el imperativo vital de intentarlo, pero como hemos visto, los seres vivos son altruistas incluso los unicelulares.  Los virus no.  Los virus se reproducen a costa de la célula que los alberga sin dar ellos nada.  Y aunque no siempre, la mayoría de las veces la infección provoca la muerte de la célula que los alberga. Son el ejemplo máximo del egoísmo puro.  Y si el ser altruista, el dar algo que sea bueno para otro u otros es sinónimo de ser bueno, el no dar o el quitar, que es lo que el virus hace, sería lo malo, la maldad pura.

Sin embargo, ambas actitudes, dar y quitar, bondad y maldad, persiguen el mismo objetivo y son por tanto naturales y legítimas. Persiguen la supervivencia. En el caso de los seres vivos la pervivencia de la vida. En el caso de los virus, su propio pervivir, la pervivencia de una forma de existencia mínima y parásita.  Aunque desde el punto de vista de la evolución de otras especies parece que los virus fueron necesarios para que surgieran las primeras células, los primeros seres unicelulares. Y que colaboran en la transmisión de genes entre diferentes organismos para el desarrollo de nuevas. 

Hay más virus que seres vivos. Y tienen vocación de seguir existiendo utilizando para ello a las células vivas. El bien y el mal complementarios para que siga existiendo y se haga más compleja la vida.  Parece que gracias a ellos hemos podido existir nosotros, seres archi-complejos aún en fase de evolución primaria. Seres que estamos en la Edad de Hierro de nuestra especie según Edgar Morin. Pero seres cada vez más altruistas y mas capaces de ser altruistas puros: capaces de querer amar y de ser felices amando. 

Esperemos que nuestra especie sobreviva algunos cientos o miles de años más para que este altruismo creciente sea el único elemento que impere en las relaciones de una humanidad fraterna que se reconozca como tal.  Nos toca ahora a nosotros seguir intentándolo. Porque somos nosotros, los que estamos vivos, quienes ahora llevamos el testigo en esta carrera de relevos. 

José Corral Lope

      21-5-20

www.supervivenciayaltruismo.com

¿MASCARILLAS O MASCARADAS?

Que conste que aplaudo con las orejas la medida de hacer obligatorias las mascarillas para todos los lugares públicos, porque hasta ahora, todos los expertos que he escuchado (distintos de los funcionarios que aconsejan al Gobierno), TODOS, han coincidido en que las claves para mitigar la pandemia se basaban en la utilización generalizada de:

  • Higiene de manos
  • Distanciamiento social
  • Uso de mascarillas
  • Realización de test masivos

Lo que siempre me ha molestado es el embuste, el regate y el comportamiento del trilero en las personas. Actitudes que últimamente he tenido que ver y soportar más de lo que me gustaría.

26-2-20   D. Fernando Simón dice “ No es necesario  que la población use mascarillas. Las mascarillas pueden ser interesantes en pacientes con sintomatología”……Pero no tiene sentido que la población esté ahora preocupada por si tienen o no tienen mascarillas en casa, ninguno.

3-4-20 D. Fernando Simón, ha asegurado que tenemos que aprender de otras sociedades, como los japoneses, en la manera de afrontar epidemias de virus respiratorios, como la gripe. En este sentido, ha asegurado que “tenemos que aprender a utilizar los equipos de protección personal, a medida que empiecen a estar disponibles en grandes cantidades”……

28-4-20 El presentador de El Hormiguero, D. Pablo Motos, lanzó una dura crítica a Pedro Sánchez diciendo que el uso de la mascarilla debería ser obligatorio.

29-4-20 D. Fernando Simón indicó que no todo el mundo puede usar una mascarilla. Que por el momento descarta que el Ministerio de Sanidad obligue a utilizar de forma generalizada las mascarillas como mecanismo de prevención frente al Covid-19, aunque ha puntualizado que sí establecen una «fuerte recomendación» de su uso.

2-5-20 El presidente del Gobierno anunció que a partir del lunes 4 de mayo será obligatorio el uso de mascarilla en el transporte público y que para facilitar el cumplimiento se repartirán 6 millones de mascarillas en los nudos de conexión, 7 millones a la Federación Española de Municipios y Provincias y 1,5 millones entre organizaciones como Cáritas o la Cruz Roja.

8-5-20 El Simón, en respuesta a un periodista, afirmó que «el uso de las mascarillas FFP2 está indicado para personas sanas, las personas que tienen sintomatología debería utilizar las quirúrgicas. Por lo tanto, yo creo que es una buena medida».

14-5-20 El Ministerio de Consumo de Alberto Garzón emitió una nota diciendo que no recomendaban a la población general el uso de las mascarillas FFP2, repartidas por la Comunidad de Madrid

15-5-20 D. Fernando Simón asegura que las mascarillas FFP2 «no están recomendadas para población general». «Si las llevan, bien, pero no es una recomendación generalizada”.

17-5-20 La portavoz de Gobierno, María Jesús Montero, indicó que, dada la opinión unánime de las Comunidades Autónomas sobre la conveniencia de hacer uso obligatorio de las mascarillas en los lugares públicos, «el Ministerio de Sanidad regulará la medida en los próximos días».

20-5-20   Ahora sí,…………..

Porque uno no es desconfiado, porque si no, podría pensar que las mascarillas no se recomendaron porque el Gobierno no había sido capaz de abastecer a la población.

Porque uno no es desconfiado, porque si no, podría pensar que se criticaba la medida de la CCAA de Madrid de suministrar fpp2, sólo porque no está gobernada por afines.

Porque uno no es desconfiado, porque si no, podría pensar que el Sr. Simón comentaba que la OMS no recomendaba el uso mayoritario de mascarillas por parte de la población, pero omitía que siempre que ello pudiera desabastecer a los sanitarios.

Porque uno no es desconfiado ,porque si no, podría pensar que se recomendaban las mascarillas quirúrgica sólo a los contagiados. Claro, que no sabíamos quién estaba contagiado porque no se habían hechos test masivos.

Porque resulta que uno no es desconfiado, porque si no, al mirar los resultados (sabiendo que Bélgica sí contabiliza todos los fallecidos), uno podría pensar que nuestro Gobierno NO ha hecho bien ninguno de los deberes en las principales recomendaciones para evitar el desastre excepto el confinamiento total.

Y porque resulta que uno no es desconfiado, porque si no, podría pensar que tras la intentona de conseguir una prórroga del estado de alarma de un mes más, podría haber todavía alguna otra sorpresa, y no agradable precisamente.

Las mentiras no solo embarran el debate público, sino que pueden ser peligrosas para la salud.

La verdad es que mirando el curriculum de D. Fernando Simón, se le aprecia una alta preparación, experiencia y un buen prestigio en el mundo científico (infinitamente mejor que el Sr. Illa), pero supongo que ser portavoz y enfrentarse diariamente al drama de fallecidos que estamos viviendo, debe ser algo similar a caminar entre un campo de minas.

Dado su historial,  sinceramente no pienso que el Sr. Simón haya podido cometer errores de bulto, excepto del de haberse prestado a ser el cortafuegos perfecto para que los muertos no alcancen ni al presidente ni a su entorno, por aquello que debieron ver venir o por aquello que debieron haber hecho y no lo hicieron…. A tiempo.

Confío en que la “Rebequita” con la que suele salir sea realmente un chaleco blindado camuflado, porque se exigirán responsabilidades.

José García Cortés

      19-5-20

¿A CÓMO SE COTIZA NUESTRA SALUD?

Ahora que todos acariciamos volver a una cierta cotidianidad, máxime cuando vemos que, Austria, Alemania, Francia o Dinamarca empiezan a aflojar las medidas de confinamiento para empezar a instalarse en la ya conocida como “nueva normalidad”, uno mira más de cerca, si cabe, la decisión de nuestros dirigentes.

Yo suponía que esto de la “desescalada” tendría como base primordial los estudios epidemiológicos y los datos diarios de resultados que le llegan a los “expertos” y que, además, tendrían presente las recomendaciones de la OMS sobre los requisitos para levantar el confinamiento:

  1. Que la transmisión esté controlada.
  2. Que el sistema de salud tenga la capacidad de detectar, testear, aislar y tratar cada caso y rastrear contacto.
  3. Que los riesgos de brote se hayan minimizado en ubicaciones especiales, como centros de salud y residencias de mayores.
  4. Que haya medidas preventivas en los lugares de trabajo, las escuelas u otros lugares esenciales a los que la población tenga que ir.
  5. Que los riesgos de casos de importados se puedan manejar.
  6. Que las comunidades estén formadas, comprometidas y capacitadas con las nuevas medidas.

Pero cuando leo, veo y escucho que:

  • En unas Comunidades Autónomas, aparentemente cumpliendo los mismos criterios que otras, no se autoriza el pase de nivel sin que se expliquen bien las razones de la decisión.
  • El Presidente del Gobierno está sondeando la posibilidad de arrancar un aplazamiento de un mes del estado de alarma en lugar de cada 15 días, eludiendo el consiguiente debate parlamentario.
  • ERC está dispuesta a devolver su apoyo siempre y cuando se reanude la mesa de diálogo sobre el «conflicto» en Cataluña.
  • PNV obtiene un “desconfinamiento” a la carta a cambio de sus votos.
  • Cs anuncia que tienen que negociar antes de emitir su voto favorable a la prórroga del estado de alarma.
  • Se autoriza a una Comunidad Autónoma díscola pasar a nivel 0,5 (que yo personalmente considero un poco bajo, porque hubiera sido más justo un 0,68).
  • El Gobierno “promete” a las Comunidades la “cogobernanza” en la desescalada para prorrogar el estado de alarma.
  • …………

Empieza uno a pensar que los criterios técnicos tienen poco peso en las decisiones que se están adoptando y mucho los criterios políticos. Además, si se está dispuesto a “cogobernar” con las CCAA, ¿para qué queremos la prórroga del estado de alarma.?

Como afectado del Covid 19 creo que no soy sospechoso de banalizar los riesgos de este virus ni tampoco de no predicar, con quien puedo, acerca de las precauciones que debemos adoptar todos, pero ya llueve sobre mojado, puesto que se está utilizando el estado de alarma para gestionar otras cuestiones que no son estrictamente del ámbito sanitario y además ha habido incumplimientos y falseamientos de información de todos los colores (mascarillas, test, compras de material, criterios en el conteo de los fallecidos,…).

Si hemos llegado hasta aquí con los peores resultados del mundo en la gestión de la pandemia y lo que vemos en el momento de la desescalada es un permanente mercadeo entre los políticos de las diferentes formaciones, no es de extrañar que los ciudadanos desconfiemos de las verdaderas pretensiones para mantener el estado de alarma.

La prórroga solicitada no parece ya en estos momentos la mejor vía para gestionar la pandemia, sino más bien un nuevo intento de mantener los privilegios que el régimen ha encontrado en la gestión del miedo de la población.

Me pone de los nervios el nuevo lema que todos están utilizando ahora, como un latiguillo, “nosotros salvamos vidas”. Mejor deberían decir, “nosotros mercadeamos con las vidas” y lo están haciendo utilizando como coartada motivos sanitarios para que la mayoría de la gente acepte todo tipo de decisiones.

Comparto la opinión de Fernando del Pino en un artículo en el que indica que “la economía se parece más a un sistema biológico que a una máquina, por lo que la privación brutal de actividad puede asimilarse a la anoxia, la falta casi total de oxígeno que conduce rápidamente a un deterioro orgánico irreversible: con igual celeridad, el parón económico produce un daño permanente e irreparable”

Con la experiencia que ya tenemos creo que ya no es válido el deseo del Gobierno de imponer de modo absoluto la voluntad propia sobre los demás y debemos ir a una salida del confinamiento menos carcelaria, responsabilizando a la población con campañas masivas de información, al tiempo que se coordina (de verdad) con las CCAA de una adecuada gestión por zonas según afectación.

Centrar muy bien la atención en proteger realmente a los ciudadanos de mayor riesgo y dejar al resto que cumpla con su deseo y obligación de trabajar para minimizar el impacto económico. No se trata de elegir sanidad o economía, sino de encontrar un equilibrio porque sin salud no hay economía, pero sin dinero no hay salud.

Esto exige de todos nosotros una responsabilidad personal que debemos ejercer en beneficio nuestro y con genuino interés hacia los demás. Por tanto, nuestra solución personal debe estar alineada con la solución para todos.

En estos momentos yo ya no creo que realmente quieran salvar a los ciudadanos sino que lo pretenden es que los ciudadanos salven al Gobierno.

José García Cortés

       15-5-20

EL SILENCIO DE LOS CORDEROS

Confieso que siempre he sentido admiración por los periodistas, tanto los que cuentan las noticias por medio escrito como a través de las imágenes. Yo creo que son gente de una “pasta especial” y a todos los que conozco les caracteriza el amor por su profesión y una “búsqueda incansable” (de la noticia, de la imagen, del momento..), en muchos casos, en condiciones precarias.

Gracias al trabajo, al tesón y a veces, la vida, de los periodistas, hemos tenido cumplida información de terremotos, erupciones, tifones, incendios, emergencias sanitarias, atentados y guerras en cualquier rincón del mundo.

No voy a negar que existe una responsabilidad por parte de los Gobiernos de compatibilizar la libertad de expresión con los intereses nacionales cuando pueda haber riesgos de alarmas u otros peligros que han de mitigar.

Pero no se muy bien dónde está el límite. Tengo que confesar que me encuentro perplejo y disgustado, ya que estamos acostumbrados a tener profusa documentación e imágenes (muchas muy duras) de los diferentes desastres naturales, conflictos bélicos, de actos terroristas y las calamidades humanas que generan.

Y sin embargo, en esta ruina nacional que estamos viviendo, no doy crédito a que llevando una cifra oficial de 26.744 fallecidos (a 10 de mayo 2020), tengamos tan poca información e imágenes sobre nuestra tragedia. Porque supongo que tal número de muertos es una enorme tragedia, ¿no?.

Tampoco lo de los “otros muertos”, los que NO tenían la confirmación del Covid 19. Me da igual si se incluyen en las listas a los efectos de la pandemia o no, pero son ciudadanos que han fallecido y que se tienen en la más absoluta de las ignorancias (a ellos y a sus familiares). Es increíble, pero no sabemos ni el número ni se les ha manifestado la más mínima condolencia.

Tampoco se habla de las largas colas de personas que buscan alimentos que se ven en Caritas y otras instituciones benéficas, ni de lo apretado que empiezan a estar miles de autónomos a los que se les están acabando las reservas. Supongo que esto forma parte también de nuestra situación.

Por el contrario, mayoritariamente veo en los diferentes medios, programas de risa y divertimento, las fiestas que se hacen en los balcones, lo mucho que cantan y lo bien que se lo pasa la gente en el confinamiento. Es decir, una imagen lúdico/festiva que yo creo que no se corresponde con el sentir general de los ciudadanos.

No se informa, o se informa poco:

  • Sobre las reclamaciones de los sanitarios
  • De las caceroladas/protestas de muchos ciudadanos
  • En el portal de transparencia
  • Sobre la composición los expertos que nos están aconsejando
  • Acerca de las medidas que se están tomando (si hay alguna) sobre las personas en residencias de ancianos.
  • Sobre los test masivos a la población
  • El estado de las compras para las dotaciones sanitarias
  • ……..

La situación actual (y parece que no ha hecho más que empezar) se me antoja muy parecida a la época que vivimos del franquismo en cuanto al grado de censura que se está ejerciendo. En ocasiones abiertamente como las declaraciones de Alfonso Gómez de Celis (Vicepresidente primero del Congreso de los Diputados) ha solicitado «DESECHAR» a quienes denuncian los errores del Gobierno en la gestión de la crisis del coronavirus.

A lo mejor, a este Gobierno que tanto le gusta y utiliza tanto de los términos bélicos, se le puede ocurrir que las mejores personas para informar sobre nuestra situación sean los corresponsales de guerra, personas que, por cierto, ponen de manifiesto tantas veces su sensibilidad y empatía ante el sufrimiento humano.

Sí, quizás los corresponsales de guerra, que nos cuentan las noticias desde lugares remotos, pudieran conseguir una sociedad más informada. Aquí, en el suelo que pisamos.

Si algo no se cuenta, no existe. Y si no existe, no se puede solucionar. Si se consigue que dejen de ser molestos los periodistas (y se encuentra en un estado muy avanzado), conseguiremos una sociedad anestesiada que no sabe lo que está pasando y por tanto no reacciona.

Como ha manifestado tan rotundamente la veterana periodista Rosa María Artal, el drama y principal problema del periodismo actual es la falta de independencia de los profesionales, motivo por el cual su credibilidad está muy resentida.  Y no me estoy refiriendo a los individuos, que hacen de la desgracia su medio de vida y a los que se les conoce como “tertulianos” de profesión, sino a los de verdad, al periodismo independiente.

Nuestro país ha tenido y tiene grandes periodistas de todo tipo y muchos corresponsales, veteranos y jóvenes, que arriesgan o incluso pierden su vida por la libertad informativa.

Ardo en deseo que dejen de balar los corderos y rujan los leones.

José García Cortés

        11-5-20

¿NOS SALEN LOS POLÍTICOS POR LAS OREJAS? U.E., POR FAVOR, NECESITAMOS UNA INTERVENCIÓN (Quinta Parte y última… palabrita)

Hemos visto en los anteriores artículos:

  1. La enorme cantidad de políticos que tenemos y su actitud “infectiva”
  2. La cantidad de “allegados descontrolados” que incrementan coste, ….
  3. El sistema de subvenciones, sin control efectivo, que narcotiza a las fuerzas sociales de este país
  4. El dispendio que tenemos con Televisiones, Entes públicos, Diputaciones y los funcionarios

Confío en haber podido transmitir mi preocupación por la dimensión del “tinglado” que tenemos montado y cómo la “infectación” política nos ha llevado a una situación que sencillamente es insostenible, tanto desde un punto de vista social como desde su vertiente económica.

Por supuesto que entiendo que quien lea mis reflexiones está en su derecho de pensar que es una visión catastrofista o bien fruto de unas ideas extremadamente liberales, de un “facha”, como se suele indicar ahora a todo el que no es “progresista”.

Pero igual sirve de algo recordar que la Unión Europea lleva años indicándonos lo necesaria que son algunas reformas en nuestro país. A ver si suenan estas cosas:

Desde la UE nos recuerdan que el principal reto para la economía española es lograr un marco eficiente de asignación de competencias entre las administraciones y casi de forma recurrente en los diferentes años.

  • “España sigue careciendo de un marco normativo claro y coherente en materia de contratación pública que garantice el cumplimiento de la legislación, un elevado nivel de competencia y la eficiencia económica, especialmente mediante mecanismos efectivos de control ex ante y ex post, una mayor transparencia y la coordinación entre las entidades y los poderes adjudicadores a todos los niveles de la Administración”
  • “…. poner término a su situación de déficit excesivo, y en particular a reducir el déficit de las Administraciones Públicas.”
  • “…. a pesar del incremento del número de investigaciones en casos de corrupción a escala local y autonómica, ni se han diseñado estrategias preventivas específicas en esos niveles de la Administración ni tampoco existe una estrategia preventiva compartida entre ellos”
  • “España aplica de forma muy generalizada exenciones o tipos reducidos a diversos productos y servicios. Como consecuencia de ello, España registró la mayor brecha de la política en materia de IVA de la UE “
  • “…podría mejorarse la cooperación de los servicios públicos de empleo con los empresarios, en particular aumentando el porcentaje de puestos vacantes tramitados por los servicios de empleo.”
  • “….los deficientes resultados en materia educativa afectan negativamente al potencial de crecimiento a largo plazo de la productividad en España.
  • …, los resultados en materia de innovación han ido decayendo hasta situarse actualmente en un nivel inferior al de 2007, mientras que el desfase con la media de la UE ha aumentado a lo largo del tiempo.
  • Las pequeñas empresas españolas tienden a presentar una productividad significativamente inferior a la de sus homólogas en otros grandes Estados miembros de la UE. Dado el predominio de las empresas pequeñas en España, ello tiene un impacto significativo en la productividad del conjunto de la economía. Por tanto, si se logra eliminar los obstáculos que dificultan la creación de empresas, su funcionamiento y crecimiento, se conseguiría aumentar la inversión y la productividad.
  • La regulación de los servicios profesionales sigue siendo relativamente restrictiva. Se conceden derechos proteccionistas («actividades reservadas») de forma selectiva a algunos proveedores de servicios, excluyendo a otros con cualificaciones similares relevantes. En un gran número de profesiones existe el requisito de afiliación obligatoria a un colegio profesional.
  • “…. Es necesario mejorar la eficiencia del gasto público y los procedimientos de contratación pública, especialmente en las Comunidades Autónomas”
  • “En el ámbito social, los servicios de empleo son más efectivos, pero existen también importantes diferencias regionales”.
  • “…lo mismo que en el sistema educativo. Esto está originando dispersión en los niveles educativos y de empleo, comprometiendo la competitividad global de la economía al fragmentar el mercado.

Al inicio de esta serie de artículos citábamos los comentarios que se estaban haciendo en las redes sociales acerca de que nuestros políticos cobraban mucho.  

Sinceramente, yo creo que los políticos españoles NO están bien pagados, (al menos en lo que cobran oficialmente) y eso es un problema serio, porque en los gobiernos, como en las empresas, la política de aspirar a reducir el coste de sus directivos suele producir una “selección inversa”, es decir, ante la falta de incentivos, la gente mejor preparada y con más posibilidades de tener una carrera exitosa no opta por la política dado su escaso reconocimiento (económico y social).

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 Aquí tenemos los dos problemas, por un lado, hay muchos (demasiados), y además, los tenemos low cost en valía.

Ni bajar ni subir los sueldos arreglaría el problema. Tenemos que ir si o si a solucionar los problemas de fondo y lo demás son pipas.

Actualmente nos comportamos como si fuéramos ricos y todo fuera posible, sin darnos cuenta que vamos por la vida con lo que nos prestan los demás y que, además, estamos emponzoñando todas las estructuras democráticas que tanto esfuerzo, sudor y, en ocasiones sangre, nos han costado.

Estamos en una sociedad donde la acumulación de poder de los políticos se ha ido propagando a todos los tejidos y en todos los rincones y que se ha ido generando a lo largo de los años en los diferentes gobiernos que hemos tenido.  Se ha convertido en un problema estructural.

Pero como las desgracias no vienen solas, hemos tenido la “inmensa fortuna” de sufrir una pandemia recién constituido un gobierno compuesto mayoritariamente por personas ideológicas e inexpertas, que se creen los más listos del barrio y que están dispuestos a demostrar a los viejos rockeros que con su “nueva política” todo se arregla.

De momento, a ellos les debemos, en un tiempo record, el tardío abordaje de una crisis sanitaria que nos ha llevado a una privación de libertad en un grado muy elevado. Hubiera sido menos intenso de haber cumplido a tiempo con sus obligaciones de prevención como hemos podido comprobar en otros muchos países, además del sufrimiento de las muertes innecesarias.

Y esa reacción tardía no solo ha provocado un sufrimiento adicional innecesario, sino que va a continuar haciéndolo durante mucho tiempo porque muchos, demasiados, han perdido, tal vez irremediablemente, trabajo, negocios y oportunidades. La magnitud del desastre se mide ya en términos “catastróficos” aunque los efectos no han hecho más que aflorar.

Y comento esto tan descarnadamente, solo para establecer nuestro punto de partida. Es importante saber dónde estamos y con quien contamos, ya se ocupará el tiempo de exigir las responsabilidades que correspondan, si es que procede.

El nivel de contaminación política es tan grande y tan grave que es conveniente reconocerlo como prioritario a solucionar, porque, en caso contrario, nos equivocaremos en las posibles soluciones:

Tenemos un problema político estructural

  • Un número de políticos descomunal y más volcado en sus intereses personales y de su partido que al servicio del ciudadano.
  • Pagamos un sin fin de asesores y personas vinculadas con difusas ocupaciones.
  • Gastamos como si no hubiera un mañana y sin mecanismos eficientes de rendición de cuentas.
  • Se utiliza dinero público para tener controladas las fuerzas sociales
  • Tenemos estructuras duplicadas o mal encajadas que no solo nos suponen un sobre coste, sino que resultan perjudiciales para el servicio al ciudadano.
  • ………

En mi opinión es el problema prioritario que tenemos que abordar porque vertebra cualquier posible solución para los demás. Y es que, no se nos puede olvidar, en España tenemos, además, otros problemas estructurales pendientes de mejora o solución:

  • Gasto público desbordado.
  • Fracaso escolar en la educación y un modelo que continúa sin consensuarse.
  • Problemas derivados del cambio climático, en un territorio cada vez más desertificado y con problemas serios de agua.
  • Mejoras pendientes muy importantes en la Administración de Justicia
  • Problema estructural de paro
  • Economía sumergida sin solucionar
  • Revisión de nuestro modelo productivo
  • Una seguridad social quebrada y con un envejecimiento creciente de nuestra población que exige incremento de mejoras asistenciales, en sanidad y planes de pensiones
  • Conflictos territoriales sin solucionar
  • ….

Y además hay otra cosa importante a la hora de plantearse cualquier solución:

NO TENEMOS NI UN DURO

Cuando las empresas o las familias viven por encima de sus posibilidades, aun en nombre del Estado del Bienestar, se arruinan. Y hasta ahora no parece que nuestros dirigentes hayan entendiendo que solo se puede gastar lo que ingresamos y no vivir a costa del vecino (salvo que sean causas excepcionales).

De todas formas:

Si hay un problema y te dedicas a buscar culpables, no encontrarás la solución. (Alfredo Vela)

Cierto es que entre todos la tenían y ella sola se murió, y que el actual Gobierno lleva poco más de 100 días conformado, por lo que, excepto su responsabilidad en la gestión de la pandemia, el resto del tinglado se lo han encontrado montado.

Estamos donde estamos y tenemos lo que tenemos y lo cierto es que le toca a este Gobierno en particular tomar la iniciativa y a todos los políticos, en general, adoptar posturas de hombres de estado y tomar decisiones importantes que afectarán no solo a nuestro futuro inmediato sino también a las generaciones venideras.

En este sentido, este Gobierno puede tomar la iniciativa y tomar uno de los dos caminos:

  1. Intentar seguir haciendo lo mismo que han hecho sus predecesores, con visión de corto plazo, haciendo recortes en los salarios de los funcionarios, rebajando pensiones, restringiendo coberturas asistenciales, retrasando la edad de jubilación, subiendo impuestos, etc…, es decir, lo clásico. Al tiempo que trata de capear el temporal soportando las críticas de la oposición, de la ciudadanía (que protestará de los recortes) y peleando con Bruselas a la que acusará de insolidarios.

De momento esta parece ser la vía que esta tomando a tenor del primer plan presentado a Bruselas, según el cual prevé que la recuperación se producirá en “V asimétrica” (rimbombante definición para decir que será una recuperación desigual entre sectores y regiones y que tardará años en devolver al PIB al nivel previo a la pandemia), Es decir, que hasta 2022 ó 2023 no podremos hablar, con suerte, de un comienzo de recuperación real.

Este sería el esquema tradicional, pero supongo que, si así lo mantuvieran, serán conscientes de que ya llueve sobre mojado y que nuestros problemas estructurales se siguen enconando y que nuestra capacidad de endeudamiento está al límite, si no desbordada.

Esto llevará, igual que ha sucedido en anteriores legislaturas (y lo mismo que ha sucedido a lo largo de la historia), a que después de la batalla, después del sufrimiento que han provocado las guerras a las familias, le sucede una época de escasez y nuevos tributos para que los señores feudales puedan seguir con sus privilegios.

De poco sirven líneas de avales o retrasos de impuestos, de poco sirven las tiritas cuando lo que tenemos es una herida abierta que requiere de intervención quirúrgica.

El origen de esta crisis es diferente, y ha frenado en seco producción, la inversión, el comercio, las exportaciones y el consumo. Y esta vez se necesita mucha, muchísima deuda nueva porque no se trata de estímulos, ni de empujar la actividad económica, sino de intentar sustituir la actividad desaparecida durante el confinamiento y sus consecuencias posteriores.

Tengamos en cuenta que hoy, aproximadamente, el 40% de la población está ahora inactiva  entre parados, ERTEs y autónomos que han cesado en su actividad (9,3 millones de personas). Es decir, solo el 31% de la población española está trabajando. Esto incluyendo a los 2,6 millones de funcionarios públicos; si no los contamos, el 24% de la población genera los ingresos que sostienen al otro 76%

  1.  Otra alternativa sería que TODOS, tengan el valor y la cordura suficiente para dar un paso al frente. Es esto que se ha venido comentando en estos días sobre la “posible reedición” de los Pactos de la Moncloa, que en mi caso confieso que es algo más deseado que probable, aunque posible.

En todo caso, de momento no parece que hayamos empezado muy bien. Si en una situación de alarma, en la que se han perdido 898.822 empleos entre el 12 y el 31 de marzo, hemos tardado 9 días en tener la primera sesión, y solo ha servido para nombrar a, dos vicepresidentes y dos secretarias y en las que solo se abordarán cuatro aspectos:

  • el reforzamiento de la sanidad pública;
  • la reactivación de la economía y la modernización del modelo productivo;
  • el fortalecimiento de los sistemas de protección social, de los cuidados y la mejora del sistema fiscal;
  • y la posición de España ante la Unión Europea.

Yo pienso que la situación actual es bastante comparable a la que vivimos en los inicios de nuestra democracia (y espero que no esté contaminada de una cierta sensación nostálgica), pero de verdad que creo firmemente que la génesis de lo que el país necesitaba entonces y necesita ahora es la misma:

  1. Existían posiciones políticas aparentemente irreconciliables entonces. Igual que ahora.
  2. Había antaño ineficacia en las estructuras del estado (muchas por montar), igual que ahora (muchas por remodelar, incluso refundar).
  3. Había un problema económico de una enorme magnitud. Igual que ahora.

Y es posible que, con visión y talla política, estemos en condiciones de hacer de la desgracia una oportunidad si de nuevo nos embarcarnos en esa fantástica aventura de reformar (de verdad) un país. Podemos repetir la gesta que se consiguió en nuestra transición y que nos hizo admirables ante el mundo entero, al tiempo que dejamos de demoler nuestra democracia con la estúpida irresponsabilidad que estamos demostrando en las últimas décadas.

Pienso que es el momento, como se ha hecho en otros países en el mundo, en el que los políticos debieran formar un comité de expertos (no una comisión de más políticos) con líderes en el mundo empresarial, sindical, social y sobre todo, con mucha experiencia, para que diseñaran un plan completo y serio. Con él podríamos presentarnos ante la U.E. para que nos faciliten los fondos necesarios, que son muchos.

Seguro que un planteamiento épico como la construcción de la democracia, supone un atractivo suficiente como para poder contar con las mejores cabezas de nuestro país y las diferentes disciplinas.

Y por supuesto, para financiar ese plan sería el momento de endeudarnos, y endeudarnos mucho, porque tendríamos que ayudar al gasto social durante bastante tiempo, tanto a los que se están quedando sin empleo como a todos los que se van a quedar y a los que había que dar cobertura como consecuencia de la reducción de puestos en las diferentes administraciones.  Participo de esa frase “no dejemos a nadie atrás”, pero añado, excepto a los que no aportan y viven del cuento.

No importaría un excesivo endeudamiento si ponemos en marcha las reformas porque ellas nos pondrán  a producir con lo que equilibraremos en el futuro.

No sería moral seguir pidiendo a la ciudadanía que continúe sufriendo con los conocidos recortes sin un reconocimiento serio de todos los problemas que tenemos y la elaboración de un verdadero plan de acción a varios años. Desechemos de una vez las políticas mediáticas, de ocurrencias e improvisación a las que nos tienen acostumbrados los políticos.

Creo que contamos ya con dos de los tres ejes imprescindibles para que lo anterior fuera posible:

Unión Europea: 

Hasta ahora nos miran con reticencia porque llevamos años tomando solo medidas cosméticas sin entrar en los problemas estructurales. Nos lo llevan pidiendo hace años, como hemos comentado al inicio, sin resultados.

Pero si España lleva a Bruselas un plan serio, elaborado por expertos independientes y fiable, además de un compromiso sellado por todos los partidos políticos de respetarlo en los años sucesivos, al margen del color del gobierno que toque en cada momento, nos van a aplaudir con las orejas y no habría objeciones en obtener todo el dinero que necesitamos.

Los Ciudadanos españoles

España ha dado muestras más que sobradas a lo largo de su historia de que somos un pueblo capaz de aguantar las mayores adversidades. Estoy seguro de que, si reeditamos la ilusión que se consiguió en los primeros años de democracia, el esfuerzo y sacrificio que de nuevo nos toca hacer, serán más llevaderos.

Además, no olvidemos que el resto de países también están con problemas y está aflorando en ellos el sentimieno de recudir la dependencia productiva de los países orientales, por lo que puede ser una buena oportunidad para nosotros, ya que nuestros costos de producción son más bajos y contamos con una buena reputación tecnológica.

Y ya solo falta el tercer eje:

Los políticos

Está en su mano, sin ninguna duda. Es entendible que haya resistencias porque en el fondo es renunciar a este tremendo poder que han cogido y tener que decirle a mucha gente que no van a poder seguir subvencionando su voto a cargo del erario público, pero la pregunta es ¿tienen alternativa.?

Si los españoles no fuéramos tan talibanes con la política y supiéramos separar nuestra ideología de la opinión que nos merece la gestión de nuestros gobernantes (porque no olvidemos que, aunque sean de los “míos” gobiernan para todos), la respuesta sería NO.

 Pues mas nos vale que sea que sí, porque tengo el convencimiento de que, en caso contrario, nuestros vecinos (y además creo que harían bien) empezarán a imponernos condiciones porque no van a permitir que delirios mesiánicos ni guerrilleros consigan estropear sus propias economías.

Yo, en todo caso, prefiero sufrir los rigores de los hombres de negro que las veleidades de iluminados poco comprometidos con el bienestar de sus ciudadanos.

U.E., por favor, no tarden mucho, vengan a rescatarnos.

Y ya acabo con el deseo de que esta crisis nos enseñe a todos a vivir de forma más austera, a no derrochar. No por ello seremos más infelices.

Hemos de vivir más sencillamente para que otros puedan sencillamente vivir (Caritas).

José García Cortés

        8-5-20

¿NOS SALEN LOS POLÍTICOS POR LAS OREJAS? U.E., POR FAVOR, NECESITAMOS UNA INTERVENCIÓN (Cuarta Parte… y casi última)

Hemos visto en los anteriores artículos:

  1. La enorme cantidad de políticos que tenemos y su actitud “infectiva”
  2. La cantidad de “allegados descontrolados” que incrementan coste
  3. El sistema de subvenciones, sin control efectivo, que narcotiza a las fuerzas sociales de este país

Vamos a ver las últimas cuestiones que vienen a completar la visión del “coste político” y la enorme dimensión del problema político que tenemos y que hemos de solucionar para poder afrontar otros muchos que nos aquejan, en el corto, medio y largo plazo.

LAS TELEVISIONES AUTONÓMICAS

La ley 46/1983 fija que los canales autonómicos deben cumplir unos requisitos: objetividad, veracidad e imparcialidad de las noticias; separar información y opinión; respetar el pluralismo político, religioso, social, cultural y lingüístico, así como las libertades y derechos recogidos en la Constitución, y proteger a jóvenes y niños.

Las trece televisiones autonómicas que existen en España cuentan con un presupuesto total para este año de 1.072,34 millones de euros, de los que 942,7 millones son aportados mediante las subvenciones públicas de los distintos gobiernos autonómicos.

¿Alguien opina que estamos gastando el dineral que nos supone y de verdad se están cumpliendo los requisitos de imparcialidad, pluralismo, objetividad…..que exige la Ley?.

Por otro lado, el presupuesto de TVE ascendió a unos 675 millones de euros el pasado año, mientras que el coste de la radio estatal sumó otros 121 millones, rozando así los 800 millones de euros en total, de los que algo menos de la mitad (unos 344 millones) proceden de subvenciones públicas (impuestos).

El debate hoy no es si hay que tener televisiones públicas o no (que yo creo que sí), ni tampoco si es mucho o poco lo que nos cuesta (que yo pienso que muchísimo para una economía como la nuestra), sino, una vez más:

  1. ¿Para qué se utilizan las televisiones públicas?
  2. ¿Se controla y supervisa el gasto de estos recursos públicos?

Tampoco vamos a analizar hoy si se han convertido en una agencia de colocación (que todos sabemos que si) ni de su eficacia (de la que por cierto, si comparamos el grupo RTVE con Atresmedia y Mediaset veríamos que éstos últimos tienen 4 veces más de audiencia con un 32% menos de plantilla), sino de la utilización generalizada que se hace de este bien público.

Seguramente este medio sea uno de los virus más nocivos (por su inmediatez y audiencia) a la hora de crear opiniones en sus consumidores (sobre todo en aquellos que poseen una menor capacidad de análisis y de crítica), a los que se bombardea sin descanso con los mensajes interesados de quienes las financian y gobiernan y especialmente las vascas y catalanas que son utilizadas para el adoctrinamiento de su población de una manera descarada.

Tradicionalmente todos estos medios han gastado más dinero del que tienen presupuestado y su déficit ha sido soportado por sus respectivas administraciones. Sin que nunca haya supuesto la dimisión de ningún equipo por mala administración. Algo que debería sería normal y moral.

Y aunque he dicho que no quería entrar a criticar su coste (cosa que sí ha hecho más de una vez Bruselas) no me puedo resistir a comentar la ignominia que supone para nosotros, los ciudadanos, que se hagan recortes en la atención a los ancianos, en sanidad, en educación, … y no les duela mantener un gasto mil millonario todos los años de un gasto que no estamos en condiciones de mantener. Sólo su ambición desmedida lo permite.

Pero lo peor de todo, es que los “infectivos” han llegado a considerarlo como algo normal y que cuando se ganan las elecciones, parece que las televisiones vengan de regalo.

Y tanto es así, que el Sr. Iglesias lo pide públicamente:

“A mí me gustaría que un partido de izquierda ganara las elecciones y me nombrara director de una televisión pública. Es lo que más me gustaría”

Y como todavía les sabía a poco, su “infectividad” le ha llevado a colonizar nuevos cuerpos, ahora las televisiones privadas, a las que favorecen y riegan con presupuesto público (la última ayuda de 15 millones ya es de traca), con lo cual consiguen que la anestesia se extienda a la mayoría de la población y consigan el caldo de cultivo perfecto para un feliz aborregamiento.

DIPUTACIONES

Curiosamente, el objetivo de esta antigua figura era el de promover la prosperidad de la provincia y conseguir una gestión más eficiente.

Las funciones más relevantes que actualmente ejercen las Diputaciones, y que constituyen el argumento más generalizado para defender su mantenimiento, es la prestación de servicios a municipios de menos de 20.000 habitantes, ostentando una serie de competencias muy particulares en relación con los municipios de menos de 5.000 y de menos de 1.000 habitantes.

En cuanto a las fuentes de financiación, existe un patrón común consistente en la total dependencia de las transferencias externas (en particular de la Administración General del Estado) ya que son organismos que no tienen que recaudar para ingresar lo que gastan, sino que sencillamente reciben sus ingresos de transferencias de una Administración (muy alejada de sus realidades en la mayoría de los casos) sin que se les realice prácticamente ningún control ni seguimiento del gasto. Seguramente por eso, a la hora de analizar en qué gastan dichos fondos, el patrón es que no hay patrón, cada una hace de su capa un sayo.

Comparto las hipótesis de la Fundación “¿Hay Derecho?” en el sentido de que las políticas que siguen las Diputaciones en la prestación de servicios son dispares, heterogéneos y poco coordinadas con otras Administraciones, lógicamente en aquellas provincias que presentan similitudes en cuanto al tipo de municipios al que deben atender.

Unas centran más la atención en asistencia social, otras en infraestructuras, otras en sanidad, otras en todo un poco y las hay que prácticamente se dedican poco más que a cubrir sus elevados gastos de estructura. En realidad, prácticamente se podrían hacer casi tantos modelos como número de Diputaciones, pero, en general, con un denominador común, la escasa relación entre las políticas desarrolladas y la estructura municipal de las provincias.

Otro aspecto que destaca en las Diputaciones, es su elevado componente político con el correspondiente reflejo en sus costes de estructura donde abundan los cargos de confianza, de los que no sabemos muy bien qué hacen y, además, con una casi nula rendición de cuentas, que , en este caso, ni siquiera la tienen electoral, porque no son elegidos por los ciudadanos, sino por los Ayuntamientos.

La falta de autonomía en su financiación, el solapamiento de competencias y, en general, la falta de criterios claros y objetivos para abordar políticas públicas relacionadas con las características y estructura de sus municipios hacen que esta figura tenga hoy un mal encaje en la estructura actual de Comunidades Autónomas y los municipios, grandes, medianos y pequeños.

No obstante, y a pesar del despiporre actual, hay que reconocer que realizan una función importante en los municipios pequeños, por lo que cualquier propuesta de supresión o modificación tendría que hacerse con cuidado para garantizar el servicio y el encaje de los funcionarios, entre otras cuestiones.

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Además, también hay que tener en cuenta las numerosas entidades que las Diputaciones han creado en torno a la gestión de los servicios públicos que prestan, organismos autónomos, sociedades mercantiles, consorcios, etc. Todo ello para terminar de completar el engendro en el que se han convertido en el tiempo estas instituciones.

Y en todo caso, si no fuera posible integrarlos en la estructura ya existente de CCAA y municipios, es urgente proceder a su despolitización y su profesionalización para evitar continuar con los continuos escándalos de nepotismo, despilfarro y corrupción de todo tipo que tenemos.

EMPRESAS PUBLICAS

Aquí nos encontramos lo que en alguna ocasión se ha denominado como “la Administración Paralela”, es decir, una serie de empresas, bien públicas totalmente o mixtas, que se han creado para gestionar servicios estratégicos (generalmente a nivel estatal), otras, con fines menos concretos, llegando incluso a la creación de este tipo de vehículos para escamotear cifras y que no se viera cómo en los entes se superan máximos de empleados públicos o gastos presupuestarios.

Tampoco en las Empresas Públicas hay un nivel adecuado de transparencia, al menos entre las 20 más grandes (RENFE, ADIF, AENA, ICO, CDTI, CORREOS,..), como se deduce del examen que le ha realizado el organismo Transparencia Internacional, en el cual suspenden prácticamente a todas.

Pues si dejamos las grandes y nos vamos a las más pequeñas y descentralizadas, el mapa que nos encontramos es sencillamente pantanoso. Según el Portal Institucional del Ministerio de Hacienda, el Inventario de Entes Públicos arroja un censo de 18.650 de Entes Públicos, de los cuales son:

  •     453  de ámbito Estatal
  •  1.883  Autonómicos
  • 16.314 de ámbito Local

Pero ha resultado imposible averiguar si todas estas sociedades están operativas y cual es el número de empleados que acogen en su seno.

No obstante, un estudio de la Fundación para la Investigación sobre el Derecho y la Empresa, ha llegado a determinar que en nuestro país hay 5.571 entidades vinculadas a las distintas instituciones del Estado, de las que 2.282 (el 39%) son sociedades mercantiles u organizaciones de corte empresarial.

Al parecer, este tipo de instrumentos (que en el fondo hace más opaco todavía el conocimiento de las verdaderas estructuras políticas de este país,) ha crecido más en las Comunidades Autónomas que en la parte estatal y de forma muy particular en los Ayuntamientos.

De acuerdo con dicha fundación, sólo en el Sector Público Estatal, las empresas existentes contratan aproximadamente a 141.000 trabajadores presentan una cifra de negocio de 27.000 millones de euros y gestionan activos por valor de 226.000 millones.

El documento subraya el flojo desempeño de estas entidades a la hora de mejorar su gobernanza corporativa. No hablamos de una cuestión menor, porque se estima que el sector público empresarial cuenta con alrededor de 10.000 consejeros, por lo que no es de extrañar que recomienden «mayor profesionalización e independencia» en estas empresas, así como un nuevo modelo de «mayor y mejor supervisión financiera» y el desarrollo de una «política de propiedad que no interfiera en la gestión».

LOS FUNCIONARIOS PÚBLICOS

Por mala prensa que tengan en España los funcionarios públicos (que la tienen), nadie con dos dedos de frente se pregunta si podemos vivir sin el sector público. Necesitamos ese entramado institucional para materializar las iniciativas de los gobernantes y las necesidades de los ciudadanos.

Ahora bien, aún estando de acuerdo en que la Administración Pública es imprescindible, parece que podemos y debemos a aspirar a que sea la mejor posible. Y la mejor posible implica:

  • Que sea ágil
  • Que sea eficaz
  • Que sea eficiente

Los 2.595.575, de trabajadores públicos (Ministerio de Política Territorial y Función Pública de julio de 2019), que representan del entorno al el 13,2% de la población ocupada, corresponden en su mayoría (51,9%) a las Comunidades Autónomas, seguido de la Administración Local (22,3%), de la Administración Pública Estatal (19,7%) y, por último, de las Universidades (6%).

Todos ellos suponen un gasto superior a 127.000 millones de euros en salarios, y creciendo, máxime si tenemos en cuenta que Pedro Sánchez aprobó una oferta de empleo público de 33.793 plazas en 2019, casi un 10% superior a la del año pasado. «La mayor registrada en los últimos 11 años».

En 2018, el gasto de personal del sector público español dejó una cifra récord, 127.017 millones de euros. Esa cantidad es lo que se fue en pagar los sueldos de todas las administraciones y entes controlados por ellas -consorcios, fundaciones, empresas públicas y organismos asimilados.

Con respecto al colectivo de funcionarios, la tentación de todos los gobiernos suele ser la misma siempre:

  • Necesitan sus votos:  Suben sus salarios o/y incrementan el número de funcionarios
  • Necesitan bajar costes: les bajan los salarios y congelan contrataciones

Uno de los graves problemas que tiene la administración española no es solo su coste (una vez más lo cualitativo es más grave que lo cuantitativo), sino que, en general, está anclada en el pasado y no afronta la necesaria modernización de sus estructuras, procesos y servicios.

Una buena Administración tiene un alto impacto en la vida de los ciudadanos (particulares y empresas), por lo que nos jugamos mucho como país y como sociedad si no afrontamos su transformación. Y no se trataría de hacer cambios superficiales ni de maquillaje en un Ministerio, una Consejería de una Comunidad Autónoma o un Ayuntamiento, sino de modificar de manera profunda y ordenada sus funciones, su desempeño y su relación con los ciudadanos.

En definitiva, no se trata sólo de reducir trabas administrativas o colas para gestionar un documento, sino de hacer de la Administración un agente económico y social más eficiente, más avanzado y más cercano a sus administrados.

Además de trabajar en la eliminación de la burocracia (todavía se han de solicitar muchas cosas a través de interminables formularios que tardan siglos en despacharse) y de la comunicación entre administraciones que motivan que se tengan que obtener muchos documentos redundantes que están en poder de diferentes administraciones, en este colectivo se ha de trabajar mucho en mejorar sus plantillas.

Quizás en el siglo XIX, cuando esto comienza, estuviera justificado por la situación político/social de la época, pero en el siglo XXI cuesta entender la perpetuidad del puesto de funcionario, que sólo resiste gracias a la presión del ingente número de funcionarios que no quiere perder su estatus privilegiado y a los pocos redaños de nuestra cómoda clase política.


A pesar de todo lo dicho, creo sinceramente que, en general, nuestros funcionarios están mal pagados, y que la entrega y profesionalidad de muchos de ellos es elevada y encomiable. De hecho, gracias a ellos las cosas medio van saliendo.

Por tanto, si queremos mejorar el coste, cambiemos la legislación para que podamos poner de patitas en la calle a la legión de vagos y caras duras que tenemos instalados (y que en cada centro están identificados) y con ese dinero, modernicemos las estructuras y remuneremos mejor a los que realmente trabajan y están por la labor de dar servicio a sus administrados.


José García Cortés

        8-5-20