LA PERSONALIDAD DE UN DIRIGENTE

Acabo de terminar la lectura de Oscar Castillero, relativo a un personaje que comenzó su andadura política en un nivel pequeño de una formación política de la que llegó a ser, poco tiempo después, su máximo dirigente.

Posteriormente terminó fracasando porque no tenía los apoyos suficientes y escribió un libro donde recogía su ideología y espíritu de lucha.

Volvió por sus fueros y fue capaz de restituir su situación en el partido, y supo aprovechar las crisis y fisuras que se estaban produciendo en su país para alzarse con el poder.

Revalidó su mandado en las urnas posteriormente realizando promesas de conseguir mejorar significativas para su nación.

Impresiona el análisis de la trayectoria vital de este político y continúa siendo motivo de análisis las características de su personalidad, sus habilidades para conseguir el liderazgo y la manipulación a través del uso de la retórica.

Un perfil psicológico con una imperiosa necesidad de ser admirado que le lleva a desarrollar un proyecto vital dirigido a satisfacer esa insaciable necesidad.

No creo que existan pruebas de que se haya sometido a una evaluación psiquiátrica, por lo que su perfil psicológico se ha de determinar en base a sus discursos, sus actos y las ideas que ha transmitido.

Los análisis realizados sobre las características de su personalidad hablaban de esquizofrenia, neurosis e histeria, entre otros términos. 

Y aunque no existen pruebas irrefutables de lo anterior, se piensa que como mínimo habría consenso en considerarlo como un psicópata. Extremadamente frío e incapaz de establecer relaciones de apego, ya que siempre ve al otro como un instrumento para satisfacer sus propias necesidades.

Varios factores contaron a su favor para llegar al escenario donde más admiración puede despertar: un verbo florido, suficiente impostura para representar el correspondiente papel de líder, y, sobre todo, la falta de ética, de moral y el desprecio hacia los que no les sirven a sus intereses.

Como buen psicópata, no siente rubor ni mueve un solo músculo de la cara, cuando sus oponentes se atreven a recordarle las múltiples mentiras y contradicciones en que incurre.

La satisfacción narcisista que experimenta al ostentar un puesto que jamás pudo imaginar que alcanzaría, compensa con creces los reproches de la población, que considera un inconveniente menor.

Un Trastorno narcisista de la personalidad, que, junto a una permanente retórica y las suficientes dotes de actor para representar el correspondiente papel de líder carismático, consiguió a través de las urnas arrastrar a toda una nación tras él, para hundirla después en el más profundo de los abismos.

Obviamente, cualquier lector habrá deducido que hablamos de Adolf Hitler.

Cualquier parecido con algún otro personaje más reciente, es pura coincidencia.

José García Cortés

5-6-20

Referencias bibliográficas utilizadas por el autor O.C.:

Koepf, G. & Soyka, M. (2007) Hitler’s missing psychiatric file. European Archives of Psychiatry and Clinical Neuroscience; 257(4).

Murray, H.A. (1943). Analysis of the personality of Adolf Hitler. With predictions of his future behavior and suggestions for dealing with him now and after Germany’s surrender.

Redlich, F. (1998). Hitler: Diagnosis of a Destructive Prophet. Oxford University Press.

Stewart, D. (2005) Inside the mind of Adolf Hitler. BBC.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: