Confieso que me he tomado unos días de reflexión sin agenda pública para ver si el lunes dimito o continúo en mi cargo de jubilado.
Y este tiempo del que he dispuesto para leer bastante, me ha permitido apreciar algunas características que, quizás, puedan identificar a algún dirigente sospechoso:
Dirigido por alguien que ejerce un gran poder sobre sus seguidores, realizando ímprobos esfuerzos por presentarse como figura carismática y tener una influencia significativa sobre las creencias y acciones de los miembros del colectivo.
Emplea tácticas de manipulación psicológica para controlar a sus seguidores. Esto incluye técnicas como el aislamiento social, el condicionamiento emocional y la manipulación de la información para mantener a los miembros bajo control y evitar la disidencia.
Promueve la idea de que posee la verdad exclusiva y que solo sus pensamientos y sus acciones son válidos. Puede, sin ningún pudor, desacreditar o desestimar las creencias de otros grupos e insistir en que solo ellos tienen acceso a la verdadera comprensión espiritual o el conocimiento especial.
Ejerce un control estricto sobre la vida de los miembros de su asociación, dictando aspectos como el pensamiento, las relaciones personales, las finanzas y el comportamiento. Los miembros se sienten obligados a seguir las reglas y directrices de la secta bajo amenaza de castigo o exclusión.
Promueve el aislamiento social de sus miembros, fomentando la separación de amigos y familiares que no pertenecen al grupo. Esto puede hacer que los miembros dependan más de la comunidad y sean menos propensos a cuestionar sus enseñanzas y prácticas.
Tiene una perspectiva apocalíptica, creyendo que el fin está cerca si se cae en manos de quienes no siguen sus enseñanzas. Esto genera un sentido de “piña” entre los miembros y aumenta su dedicación y lealtad hacia el líder.
Efectivamente, como todo el mundo habrá entendido, me he dedicado a estudiar las características de las sectas, y que son perseguidas por las fuerzas del orden público.
¿Acaso alguien se ha atrevido a pensar que en algún momento he podido sugerir que me acordaba de Pedro Sánchez? Pobre de mí, cómo osaría yo meterme con un hombre enamorado.
Estamos viviendo un invierno climatológicamente extraño con aparente retraso en la llegada de los días invernales.
En nuestras noticias, vemos a los agricultores manifestando su descontento con la situación que les asfixia su vida y trabajo como productores. Tanto, que afirman que su futuro es incierto.
La cadena alimentaria comienza en ellos, en los productores agrícolas. En el mar, el punto de partida son los pescadores. En ese origen, los precios que reciben son sorprendentemente bajos, irrisorios, comparados con lo que los consumidores pagamos.
Ya había redactado lo fundamental de esta nota, cuando leo que una de las empresas de supermercado más importantes de España (distribuidores-vendedores) ha obtenido un beneficio récord de 1000 millones de euros en el último ejercicio. No tengo ningún comentario a esto. Me consta que es fuente de muchos puestos de trabajo y tiene una política de empresa con ética y responsabilidad. Quizá, también hay que decirlo, sea necesario revisar la legislación que regula el transporte, distribución y venta. Modernizar la Ley de la Cadena Alimentaria (Ley 16/2021, de 14 de diciembre, por la que se modifica la Ley 12/2013, de 2 de agosto). A esta norma parece oportuno añadir la Ley 5/2023, de 17 de marzo, de pesca sostenible e investigación pesquera, si pensamos en incluir el pescado y productos del mar como primarios en la cadena alimentaria.
Me gustaría poner aquí unas líneas sobre el problema del transporte de mercancías/alimentos, señalando la relevancia que en occidente otorgamos a la contaminación del aire y del mar.
Cada año tengo la oportunidad de viajar a ver nuestros nietos en Estados Unidos. Se trata de un viaje largo desde Canarias que supone utilizar dos aviones, como transporte inevitable si pensamos en la distancia y que las alternativas son inviables (barco) por tiempo y sobre todo por contaminantes. En el precio parecen incluirse los costes asociados a la generación de CO2 y otros problemas relacionados con el ozono y los perjuicios para nuestra atmosfera.
En Europa, existe un movimiento contrario al uso de avión en trayectos “cortos” (cuatro horas de tren). Francia afirma que deben prohibirse los vuelos domésticos. La razón es la reducción de la emisión toneladas de CO2. Solo en España, serian 300.000 toneladas al año, se afirma.
Leo que los agricultores no comprenden su competencia con productos, más baratos, procedentes de países de América del sur, de Asia… Y me asalta la duda: al igual que señalamos el coste ambiental de los billetes de avión, ¿están gravados con impuestos las toneladas de combustible y fuel oil que se utilizan para el transporte de fruta, vino, alimentos de distintos tipos, mercancías de distinta clase, procedentes de puntos de producción a miles de millas de distancia? ¿Están gravados con impuestos los distintos productos que vienen en tren desde Asia utilizando toneladas de gasoil?
¿Qué pasó con la propuesta de aquella famosa frase “utilicemos productos de proximidad”?
Parece que no somos capaces de competir con esas avalanchas de productos procedentes de lugares con menos exigencias, según se afirma, y con menores costes.
Para combatir esa competencia, una de las vías de salida parece ser la compensación económica con ayudas de la administración española y europea. Resulta que las ayudas y subvenciones son burocráticamente complejas de tramitar y las solicitudes son, como muchas cosas en las administraciones públicas, un laberinto. Esta cuestión también se aplica a la explotación pesquera. Los fondos de compensación y las subvenciones son una solución temporal e incompleta. Con toda certeza, se acabarán. Deben saberlo quienes piensen en que ese dinero les solucionara su futuro.
Se añade al problema la escasez de agua por una situación aparentemente nueva: una sequía muy grave atribuible al cambio climático. Independientemente de las causas, este fenómeno global es una evidencia científica. En qué medida la especie humana contribuye, puede ser discutible. Pero no el hecho de que está ocurriendo.
En la cadena alimentaria es fundamental, en nuestra dieta, la presencia del pescado. Los caladeros de pesca de nuestros barcos están sufriendo una reducción terrible en el numero de capturas. Este aspecto se ha paliado en parte en el año 2024. El problema de la reducción de capturas se mantiene en el mediterráneo. La negociación actual, por citar ejemplos, incluye utilizar tamaño de la malla del copo de unos 45 mm, para no pescar los alevines de las especies (en este caso merluza).
La situación en los puertos pesqueros del norte ha sido la de quedar “amarrada” la flota durante meses, y alternando la salida de los barcos. El caso es que están desapareciendo las especies objeto de captura.
¿Se imaginan los agricultores que les indiquen que dejen sus tractores en los garajes, en sus cobertizos, que aparquen las cosechadoras, que paralicen su maquinaria agrícola…porque no habrá manera de cultivar en grandes extensiones de Europa porque no va a llover y porque los pozos y pantanos no tendrán reservas?
¿Y si añadimos que la climatología será agresiva, extrema, con cambios drásticos?. Seguramente, habría que negociar unos términos distintos con las aseguradoras que trabajan en el mundo agrario y de la pesca. Los entornos de trabajo tendrán riesgos muy diferentes a los manejados hasta ahora.
Tengo que reconocer que no soy experto en clima ni en el mundo agrario y tampoco en la pesca. Sin embargo, creo que es muy importante que quienes trabajan y viven en este ámbito, tengan información sobre lo que es probable que ocurra en un horizonte de pocos años. Si nos dijeran que en el plazo aproximado de 15 años habrá importantes cambios, podríamos modificar nuestros objetivos de cultivo y nuestra inversión en astilleros para la inversión en barcos de pesca.
Nos hemos acostumbrado a enfocar los riesgos y retos pensando en que el escenario en que nos movemos tiene unos referentes básicos estables y con cierta continuidad (de oscilaciones conocidas). Los gobiernos europeos y del mundo trabajan con plazos cortos, necesariamente relacionados con sus 4 o 5 años de su gestión. Y la manera que tienen los productores de alimentos para ver los daños que sobrevienen en este mercado global es buscar compensaciones económicas para …el año en curso o las próximas cosechas.
En los acuerdos de las comisiones de agricultura y pesca se trabaja con informes internos de expertos que alertan de una evolución muy rápida a nuevos escenarios en los que un bien crucial no se mantendrá ni de lejos como hasta hace 10 años: el agua. También, sabemos que las especies objeto de explotación pesquera se han recuperado en parte tras las restricciones impuestas a las flotas pesqueras. Restricciones impuestas con el disgusto de las cofradías y armadores.
Es terrible pensar en un futuro tan pesimista. Sin embargo, la información ayuda a tomar decisiones. Los agricultores necesitan conocer el futuro probable para redirigir sus cultivos. Los pescadores necesitan saber las predicciones actuales sobre varias especies clave para…antes de 2030.
Hemos de redirigir nuestras energías hacia la transformación de la agricultura, olvidar los planteamientos y estrategias tradicionales y ponernos a trabajar en nuevos escenarios. Los consumidores necesitamos que los productores mantengan su trabajo, su tarea, con la premura que esta situación exige. Son necesarias ideas nuevas en la regulación del mercado, la distribución de alimentos, el transporte, las garantías en la venta…
Por motivos estratégicos, no podemos depender de un proveedor, por muy barato que sea, si pertenece a otro ámbito geográfico. La aparición de problemas en el transporte (ocurre ya, valga el ejemplo, con el conflicto de la inestabilidad en oriente medio, gravando los precios de otros productos por la necesidad de navegar por el cabo de buena esperanza, al sur de África).
Reúnanse los científicos con los políticos, nuevamente, planifiquen una revolución en la producción para afrontar un futuro más viable.
En contra de lo habitual, hoy no me voy a meter directamente con el Gobierno. Seguramente será porque no dan motivos esta panda de desgraciados y caras duras que nos desgobiernan.
Como están de actualidad las manifestaciones de los agricultores y es algo que ya conozco lo suficiente y, además me afecta directamente, quería hablar de la “preocupación creciente en los estamentos políticos y en la sociedad en general tendente a proteger al agricultor frente a -ciertos abusos- que se producen en la cadena alimentaria hasta que llegan al consumidor”.
Como en tantos sectores, en el mundo agrícola puede haber una larga cadena de intermediarios entre el agricultor y consumidor, como, por ejemplo:
Agricultor.
Corredor.
Cortadores o recolectores.
Almacén.
Centrales de compra o agentes comerciales.
Mayoristas.
Agentes entre mayoristas.
Transporte.
Punto de venta.
Estos agentes intermediarios no se dan siempre ni son necesarios para todos los productos agrícolas, sin embargo, en ese afán proteccionista (propio de personas en despachos que no han pisado el campo en su vida), se legisla para todos por igual y, en especial, cuando se les llena la boca de decir que tratan de evitar que los agricultores vendan “por debajo de su coste de producción”, aspecto tan loable como ilusorio.
¿quizás la Administración conoce los costes de producción de cada producto agrícola?, ¿acaso lo conoce por zonas de producción?, voy más lejos: ¿acaso lo conocen la mayoría de los agricultores?
Nuestra Administración, cuando legisla sobre el campo (y en otros sectores creo que también), lo suele hacer desde la más profunda de la ignorancia de algunas realidades, como, por ejemplo:
Existe una ley de la oferta y la demanda. Y manda huevos que se empeñen en pretender regular precios y poner “puertas al campo” en la cadena alimentaria. Si un producto en el exterior es más barato, salvo que arancelariamente se proteja, el consumidor lo preferirá frente al mismo producto local más caro. Punto pelota.
Existe una estacionalidad climática, y la oferta de estos productos es cada día completada con productos del exterior, y, el consumidor, no está dispuesto, en general, a renunciar a bienes de otros países cuando aquí no es temporada. La globalización existe y se instaló hace tiempo para no marcharse jamás. Punto pelota.
Existe una realidad en nuestro país que se llama “minifundio”, que solo se puede solucionar con medidas efectivas de asociacionismo (cooperativas, asociaciones, SAT’s,…), es decir, no de las de salir en la foto. Ninguna explotación agrícola pequeña podrá competir en costes, jamás, con una explotación mediana/grande. Punto pelota.
Los principales costes agrícolas, gasoil, mano de obra, fertilizantes, y trámites burocráticos no están siendo cuidados por la Administración. Las recientes medidas de salarios mínimos, contratos indefinidos y supresión de las ayudas a los combustibles son de los mayores palos en las ruedas que se han puesto al campo en años, y de eso el único culpable no es la cadena alimentaria, es la Administración. Punto pelota.
Las Confederaciones Hidrográficas son entes con funcionamiento del siglo XIX. Lejos de apoyar un mejor uso del agua en las explotaciones, hace tiempo que se convirtieron en refugio de salarios para estómagos agradecidos, recaudación de impuestos que no justifican los servicios prestados y con unos plazos de respuesta sencillamente indecentes. Punto pelota.
Y en esta auténtica maraña de legislaciones absurdas, ayudas que nunca llegan y declaraciones de cara a la galería, hay que salir cada día al campo, porque cada Ley, aunque sea bienintencionada, termina complicando más las relaciones entre los actores, generando más burocracia y propiciando que cada actor termine viéndose obligado a “bordear” las legislaciones como puede para poder cubrir sus necesidades.
En este sentido, las relaciones entre los productores de pistachos y los procesadores, muy directas y muy distintas a las del cereal, la viña, el olivo, etc., se tienen que mover en un marco que realmente no les da una cobertura adecuada y por ello tienen que andar “surfeando” (y muchas veces delinquiendo) para cubrir sus necesidades.
Así las cosas, la relación productor pistachero/procesador, se ve constreñida, inicialmente por la ley 12/2013 de medidas para mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria y por su modificación posterior en la Ley 16/2021, que se remite, en cuanto a los pagos, a la Ley 15/2010 de medidas contra la morosidad en las operaciones comerciales.
En estas Leyes, insisto que, seguramente, con la mejor de las voluntades, obligan al pago de la totalidad del importe contratado en unas fechas que no se ajustan al ciclo natural de recolección y venta del producto, lo cual obliga al industrial o bien a disponer de una financiación muy alta para atender los pagos en fechas en las que prácticamente solo ha procesado pero no ha vendido su producción o bien a utilizar fórmulas como el contrato de depósito, que, aparentemente, dota de una cierta “apariencia” de legalidad a la entrega de los pistachos, pero que en el fondo es un claro “velo” para eludir la Ley que pretende mejorar la cadena alimentaria.
Por otro lado, si consultamos a la Administración sobre la mejor forma de proceder, siempre nos recomendarán que los productores se agrupen, bien en forma de cooperativas, de SAT’s o de agrupación de productores agrarios. Esto es lo más “cómodo” para ellos, sin tener en cuenta que la agrupación, en cualquiera de sus fórmulas conlleva la creación de una gerencia, aunque sea mínima, unos gastos de administración, aunque sean mínimos y una relación entre los propios agricultores que siempre son difíciles dada su idiosincrasia.
Yo que me he dedicado toda mi vida al mundo administrativo y financiero, me encuentro ahora enterrado en papeles y dedicando muchas horas a leer normativas y a confeccionar cuadernos de campos que, dudo mucho, alguien se vaya a leer jamás.
En el año 2001 J. M. Aznar, aprueba un Plan Hidrológico Nacional para llevar agua a las regiones con más escasez, realizando una serie de embalses y canales en las zonas con mayor índice pluviométrico. Europa lo vio técnicamente correcto, viable y recomendable. Lo financia con 1200 millones de euros.
Después de los atentados del 11 M del año 2004, llega sorpresivamente J. L. R. Zapatero a la Presidencia del Gobierno. Su ejecutivo socialista con Cristina Narbona como ministra de Medioambiente derogan el Plan Hidrológico. Prometen desaladoras y obras hidráulicas para abastecer el Levante Español.
Hoy, 20 años después, podemos ver la insuficiencia de tal proyecto y la cantidad de prevaricadores de todos los partidos que se han llenado los bolsillos.
Por supuesto, los independentistas, nacionalistas aragoneses y ecologistas no estaban de acuerdo con el proyecto de J. M. Aznar.
Actualmente sabemos, como se predijo, que el caudal del Río Ebro ha perdido un 22% de media y que no hay agua en Cataluña. Seguro que todos se acuerdan de aquella decisión soberbia de JLR Zapatero.
Ahora le llevarán agua de Valencia. Aún no he oído a ningún independentista decir que no quieren nada de España. Al menos, el resto de las Regiones son algo más solidarias. A ver si aprenden.
Estos catalanes siempre tan miserables e insolidarios con el resto de España. Acuérdense lo bien que vivían a finales del siglo XVI y hasta 1.640. Era la región más próspera y rica de España. Ni ponían un duro ni soldados para las múltiples guerras españolas.
En 1.640 cuando el Conde Duque los reclutó y cobró más impuestos, hubo una gran revolución que duró 12 años. Se pusieron, incluso del lado del enemigo; Francia. Tuvo que venir Juan José de Austria, hermano de Carlos II, de Nápoles, a poner orden.
Tanto le gustaban los franceses que fueron invadidos nuevamente en 1.690. Cataluña quedó destrozada.
Cuando Felipe V llaga como Rey, ya estaban hartos de los vecinos y prefirieron al Archiduque Carlos.
Recuerdo perfectamente la primera casa en la que viví con mis padres cuando lo trasladaron a Ciudad Real. Cocina de carbón, baño turco fuera de la casa, un patio en el que había gallinas de alguien y una terraza a que se accedía desde el patio comunitario y en el que las mujeres tendían la ropa.
Las “escuela de los cagones”, como decía mi madre, que era un patio de tierra al que teníamos que llevar nuestras sillitas y en el que sinceramente no recuerdo qué hacíamos. Rápidamente, a la escuela de Don Carmelo, que también tenía patio, pero en el que había habitaciones con pupitres y tinteros, porque allí aprendí a escribir mis primeras letras con tinta china. No utilicé un lapicero hasta que no llegué a mi siguiente colegio.
El de “Doña Tildita” y su marido, que supongo que también era maestro porque algunos días nos daba clases, y palos, muchos palos con una regla de madera que hasta un día se partió sobre mi mano. Allí cantábamos el “cara al sol” bien formados todos los días antes de empezar las clases que nos daba una sola profesora con un solo libro para todo el curso. Ah, sí, ya utilizábamos cuadernos y además de lapiceros, al final, unos bolis “BIC” de plástico transparente.
Pues debe ser que algo enseñaban porque ya tenía la edad de ir al Instituto y tuve que hacer el examen de ingreso en “El Femenino” y obtuve buena nota.
Comienzo el instituto estrenando el edificio que se había construido también bajo el mandado del que construía pantanos y viviendas sociales.
Otro traslado de casa, nos vamos a una enorme vivienda protegida de 45 m2, porque sí, en la época de Franco se hacían muchas viviendas protegidas. Estando allí tuve la oportunidad de ver al Generalísimo pasar a toda leche en un coche negro mientras nosotros agitábamos ufanos unas banderitas de España que nos habían dado en clase.
1º, 2º, 3º, 4º, 5 de bachiller pasan rápidamente ante mi memoria, al parecer con buen aprovechamiento con esas notas que, por entonces, iban del cero al diez. Alguna que otra chiquillada y adentrándome cada día más en la caza de la mano de mi padre.
6º de bachiller y en pleno curso le ofrecen a mi padre que entre de botones en el Banco a lo que “accedimos”, terminando el curso más COU en “el nocturno”. Me ofrecen acceder a una beca y me voy a Madrid a estudiar Económicas en un colegio Universitario que financiaba el Banco.
Estudio y trabajo, estudio y trabajo y así se van pasando los primeros años de la Universidad, y con mi novia, con la que después me casaría y ya termino los estudios universitarios antes del servicio militar en la marina durante 18 meses que, entonces, me parecieron años.
Acabo con mis obligaciones militares y entro en Inspección del Banco, feliz como un niño chico porque el trabajo me gustaba muchísimo.
Me caso, seguimos viajando, la primera hija, todo era lo más bonito de la vida. ¡Pero qué rápido crece la niña!, más viajes y mi segunda hija. No dejo de pertenecer a Inspección, pero me dan un destino que me permite compaginar mejor mis obligaciones familiares.
Más trabajo, más problemas, más asunción de responsabilidades, pero todo era dicha y felicidad, sin problemas médicos, trabajos estimulantes, una vida familiar plena gracias al buen hacer de mi mujer y mis aventuras de caza para las que siempre encontraba un hueco.
Llega la intervención del Banco. Después del shock, todos dimos un paso al frente dispuestos a redoblar esfuerzos, sin vacaciones, durmiendo poco, pero con la satisfacción de hacer lo que considerábamos que debíamos hacer. Es entonces cuando dejo de pertenecer a los equipos de viaje y ya me quedé para ayudar a enderezar aquellos riesgos del Banco.
Eran épocas en las íbamos mucho de bautizos, comuniones y algunas bodas, teníamos una edad en la que podíamos con todo y en la que no dedicábamos pensar en el futuro ni nos planteábamos (salvo excepciones) que nos pudiera faltar la salud.
Primero en Riesgos, después en las Regionales de Valencia, Canarias y Sevilla para recalar finalmente en la Central en un entorno malo de trabajo que se fue tornando asfixiante progresivamente hasta que la invitación de dejar el Banco supuso un balón de oxígeno en mi vida.
Me voy del Banco para crear una empresa, lógicamente estaba justificado trabajar aún más y más duro. Mis hijas crecen y yo participo lo justo en su crianza. Mi mujer lleva el peso y la responsabilidad con una habilidad envidiable.
La empresa crece y cada día es más exigente en su dedicación. Aparecen en la familia los primeros eventos de falta de salud, primero con mis padres y después con mi esposa. Sigo pensado que puedo con todo, pero está claro que ya no estoy en mi plenitud como antaño.
Las cosas se complican mucho familiarmente, y decido entregar los trastos de matar a mis socios para dedicarme a cuidar a mi mujer. Primero mis suegros, después mi madre, mi padre y finalmente mi esposa fallecen, y con ella se crea el gran vacío.
Por supuesto que podría escribir muchas más cosas sobre mi vida, incluso escribir un libro que a nadie le iba a interesar, pero lo he querido hacer así para testimoniar mi sensación de que la vida se me ha pasado tan rápido como leer estas dos páginas y poco.
Y todo ello a pesar de que mi vida ha sido muy intensa, he hecho muchas, muchas cosas, pero todo a un ritmo tan trepidante que estoy seguro de no haberlas saboreado adecuadamente. Parece mentira que cuando uno habla, refiriéndose a cualquier cosa, de que han pasado más de sesenta años nos parezca una eternidad, pero cuando se trata de nuestra propia vida, parezca un suspiro.
No se cuánto tiempo me queda, pero mucho me temo que va a ser peor porque el mundo gira cada día más rápido, la tecnología me empuja, los días se suceden a velocidad de vértigo y cada día mis recursos físicos y mentales para afrontar todo eso son menores, o lo que viene siendo lo mismo: lleno de achaques.
Ya mismo, en otro suspiro, alguien escribirá por mí en el blog: SE ACABÓ, y entonces solo quedarán un puñado de recuerdos que de nuevo el tiempo se llevará como lo hace el viento con las hojas secas.
Estoy escribiendo este artículo con el mundo pendiente de dos guerras especialmente crueles y cercanas: la de Rusia con Ucrania y la de Israel con Hamas. Produce espanto ver las muertes y sufrimientos de tantas personas. Y produce enorme extrañeza que estas cosas pasen en el mundo de los Homo sapiens, el mundo de los “sabios”.
En realidad, nuestro mundo está siendo el mundo del Homo stultus, el mundo de los necios. Los humanos seguimos actuando grupalmente como los animales y por ello seguimos haciendo animaladas.
La competencia y la lucha son actitudes naturales en todos los seres vivos. Forman parte de las leyes de la evolución. La lucha entre individuos y entre grupos de la misma especie produce que los vencedores tengan más posibilidades de supervivencia y de imponer sus objetivos y sus normas de comportamiento. Y se supone que la descendencia de los vencedores será mejor para la supervivencia de la especie. Uno de los casos más conocidos es el de los leones que matan a los hijos de los vencidos para engendrar leoncitos más fuertes y mejores por ser hijos del león más fuerte.
De acuerdo con esta ley, podríamos decir que las luchas y guerras, tanto individuales como grupales, han sido y son convenientes para la supervivencia de la especie. Vamos a ver un poco más de cerca el caso de los humanos.
Cuando los homínidos convivían en grupos pequeños, serían los machos más fuertes físicamente quienes tendrían más descendencia y se produciría una selección natural como ocurre en las especies de primates actuales. Y habría luchas entre individuos para mantener esta prioridad.
Con el desarrollo de las capacidades propiamente humanas, y con el crecimiento de los grupos, la fuerza física dejó de ser el factor prioritario para la preferencia reproductora entre varones. Y, como sabemos, la selección de los reproductores se realizó y realiza por muy distintos motivos. A los discípulos de Darwin les preocupó que los varones débiles o tarados, pero con medios económicos u con otras cualidades, pudieran tener descendencia. Y crearon las sociedades eugenésicas. Pero individualmente, aparte de esto, la lucha por la fecundidad se desarrolló, salvo excepciones, de forma incruenta.
Grupalmente el caso es distinto. Como en las actuales especies de primates, las primeras guerras se produjeron entre familias y clanes por el dominio de territorios de caza o recolección. Y cuando se fueron haciendo grupos mayores y estables, las guerras siguieron siendo por mantener y expandir los territorios y por las cosechas, animales, hembras, esclavos y otros bienes. Y así ha seguido siendo entre las tribus primitivas que aún existen.
Los grupos humanos se fueron haciendo cada vez mayores: mediante alianzas y con el dominio de unos grupos sobre otros. Y también las escaramuzas entre familias y clanes se fueron haciendo mayores. En el ABC del 3 de noviembre viene un gran titular en la página 37 diciendo: “La primera guerra de Europa se produjo en la península ibérica hace 5.000 años”. Y en el texto dice que fue un conflicto a gran escala que se produjo un milenio antes de lo pensado hasta ahora. Y el estudio de los 338 esqueletos enterrados juntos, la mayoría de los hombres con heridas de flechas, sugiere que la guerra en el Neolítico fue mucho más sofisticada y compleja de lo que se pensaba.
Como sabemos, la historia humana es una sucesión de guerras. Más grandes cuanto más grandes eran los grupos bajo un mismo mando. Podemos distinguir cuatro tipos de guerras:
Guerras locales. Suelen ser entre vecinos: tribus, regiones, naciones, estados. Y las causas en general son las disputas territoriales o los odios y rencillas vecinales por cualquier motivo reciente o histórico: el uso del agua, las ofensas a personas o bienes, el miedo a lo que el otro pueda hacer… Y las terribles guerras civiles por causas varias.
Guerras de conquista y mantenimiento. Son las desarrolladas por los imperios. En la historia humana han existido ciudades, estados, o naciones que han intentado dominar a otros grupos, estados o naciones y crear y mantener imperios bajo el mando de los conquistadores. Entre otros, recordemos los imperios de Persia, Egipto, Roma, España, Inglaterra. Y los recientes intentos de Napoleón, Hitler, Rusia, Japón…
Grandes guerras. Las dos últimas mundiales. En la segunda se usó la bomba atómica y los líderes del mundo crearon la ONU para intentar que hubiera paz en el mundo. No consiguieron evitar las guerras locales, pero hasta ahora se ha evitado otra gran guerra mundial.
Guerras vicarias. Son las guerras locales propiciadas por la competencia entre grandes potencias que no participan directamente, pero las alimentan y mantienen por intereses económicos, estratégicos y de ideologías. Por desgracia en estos momentos hay varios ejemplos ya que muchos conflictos actuales son de estas características.
No creo que haya guerras de religión. Pero en muchos casos se utiliza a las religiones como pretexto y motivo para iniciar y mantener guerras cuyos objetivos son los más habituales de dominio sobre personas, territorios y bienes. El problema es que el pretexto suele funcionar muy bien y durante siglos.
Pongo unos cuadros publicados en este artículo con las principales guerras de 2023. No está la de Israel con Hamas.
Según ese artículo hay en el mundo unas 58 guerras activas y las principales afectan a más de 1.100 millones de personas. Y han provocado más de 108.000 víctimas solo en 2023.
Resumen
Las luchas y guerras han sido y son algo normal y natural entre los animales sociales y también en la historia humana. Y hasta ahora han producido grandes daños pero no han evitado que la humanidad prospere demográficamente y en bienestar global. Incluso hay quien dice que las guerras contribuyen al avance de la ciencia y la tecnología y que producen el efecto positivo de la selección de los grupos y culturas más fuertes y con mayores posibilidades de supervivencia.
Pero parece claro que ahora existe el riesgo de guerras con resultado de grandes desastres e incluso de autodestrucción total de la humanidad. Estos riesgos son debidos a la existencia en manos de algunas potencias grandes y medianas de enormes depósitos de armas con alto poder de destrucción. Y con otras variadas posibilidades de guerras bacteriológicas, financieras, informáticas, de comunicaciones, de las nuevas técnicas de inteligencia artificial y tal vez de otras causas no conocidas por el pueblo.
¿Qué se puede hacer?
Existen muchas voces que piden el fin de las guerras parciales y que alguien haga algo para tratar de evitar la próxima Gran Guerra Mundial. Oficialmente correspondería a la ONU esta tarea, pero estamos viendo que no tiene poder ni para evitar o mitigar las guerras locales. Y sus intentos seguirán siendo fallidos mientras se siga pensando y actuando grupalmente como los animales.
Es necesario y urgente que los sabios y líderes humanos vean ya que todos y cada uno de nosotros tenemos en nuestra naturaleza de seres vivos el objetivo vital de que nuestra especie/humanidad no se extinga. Dicho de otra manera: tenemos que ser capaces de ver que formamos parte de una única humanidad, es decir que somos humanos antes que chinos, americanos, cristianos, musulmanes, ateos, creyentes, nihilistas, capitalistas, comunistas, judíos, palestinos…
Cada uno debe mirar a su interior y tratar de verse como el ser vivo humano que somos. Y que, como tal, el sentido de nuestra vida es colaborar para que la vida humana que tenemos se transmita y no se extinga. Como decía Bermúdez de Castro en el artículo que cité en el post anterior, parece que cumplimos con este mandato cuidando a nuestros nietos. Esto sería suficiente en una especie “animal” y que no tuviera tanto riesgo de autoextinción a corto o medio plazo. Y para la mayoría de las personas.
En la situación actual, muchos de nosotros podemos hacer algo más. Y no me refiero ahora a lo que predican los ecologistas, los de la Agenda 2030 y el Papa en su última carta Laudate Deum: contaminar menos, consumo responsable, reciclar…Todo eso está muy bien pero eso son remedios parciales y siempre insuficientes.
Según el Worldometer sigue habiendo más de 800 millones de humanos desnutridos. Y hoy, como cada día, estarán muriendo de hambre unas 25.000 personas, más de la mitad niños. Y mañana lo mismo. Y nacen cada día más de 100.000 pobres en los países pobres. Países que si no hacemos nada más se seguirán llenando de pobres hasta que revienten Y algunos de estos países tienen más de una docena de bombas atómicas.
El cambio no se hará trabajando con la visión grupal actual, por muy grandes y con buena voluntad que sean estos grupos: naciones, estados, uniones, ideologías, poderes fácticos, religiones, …
El cambio, por las buenas, se hará cambiando las ideas grupales por la conciencia de pertenecer a una misma humanidad cuya extinción debemos evitar como obligación prioritaria. ¿Haciendo qué? La solución la tienen los que tengan la capacidad para ver estas ideas y actuar en consecuencia. Con los medios y técnicas actuales no es difícil si se tiene voluntad y poder para hacerlo (1).
Tradicionalmente han sido los sabios y líderes quienes han realizado los cambios cuando han visto las nuevas ideas. Y las suelen ver y aplicar cuando el ambiente es propicio y se lo demanda, pacífica o violentamente. Creo que en estos momentos el ambiente las demanda ya con una cierta urgencia y generalidad.
Por mi parte, y mientras pueda, seguiré intentando difundir estas ideas para tratar de que lleguen a personas más sabias y capaces que las vean y asuman.
En cualquier caso, si el cambio no se hace por las buenas se hará por las malas después de una Tercera Gran Guerra. Si queda alguien para hacerlo.
Entre los días 5 y 19 de octubre del año 1934 se desarrolla un movimiento de huelgas revolucionario en España. Gobernaba A. Lerroux como presidente del Gobierno legítimo, líder de la unión de la derecha española (CEDA). La proclamación del Estado Catalán, no se hizo esperar.
La revolución en Asturias tuvo un especial protagonismo; F. Largo Caballero, líder de un PSOE activista, revolucionario y con escasez democrática, se une a comunistas y anarquistas para proporcionar un golpe de Estado que tuvo terribles consecuencias. Indalecio Prieto que se vio arrastrado por las decisiones de su partido para proporcionar ayuda a este golpe revolucionario, se arrepiente de su participación como ideólogo y dejó claro que no formó parte de los hechos. Después de su exilio, entra en el Gobierno Republicano; pero su desacuerdos con el Presidente y J. Negrín ( pro soviéticos ) lograron su destitución. Fue nombrado embajador en Méjico.
Actualmente, tenemos una situación similar en el PSOE; J.L.R. Zapatero y P. Sánchez, podrían ser los F. Largo Caballero J. Negrín del año 1934. I. Prieto, sería actualmente cualquier socialista actual culto, moderado y democrático.
Los partidos de derechas durante la II República también pensaban de forma diferente a la hora de resolver los problemas del País. El odio entre parlamentarios se extendió entre la población. Hoy tenemos un marco político similar.
La iglesia católica muy influyente en esta época ha perdido ese protagonismo decisivo. La revolución sindical industrial, la desaparición progresiva del control agrícola por unos pocos, y la mejora cultural de los ciudadanos, hacen que se alejen todas estas acciones panegíricas para la revolución del Frente Popular. Solo ese afán de poder de forma autocrática justifica su comportamiento.
El profesor P. Preston definía otro tipo de personajes influyentes en la política de la época, como era: S. Madariaga, Ortega y Gasset, G. Marañón, etc. Hoy serían A. Guerra, A. Pérez Reverte, F. Vázquez, etc. La cultura y el sentido común siguen sin protagonizar la auténtica democracia ocho décadas después.
Los comunistas y nacionalistas separatistas son los mismos. No se ha hecho nada para remediarlo. Los socialistas, codiciosos de poder y venganza han vuelto a ser mayoría con los enemigos de España. No perderán un minuto de tiempo. Si han de arruinar el País, lo harán, si han de enfrentar a los ciudadanos, lo harán también. Ya han expulsado a Juan Carlos I de España como hicieron con su abuelo. A Felipe VI le queda poco. Han ocupado el poder legislativo y la mayoría de los medios de comunicación. Solo queda el derecho al pataleo y recursos a tribunales europeos. Las Comunidades Autónomas del Partido Popular, el Senado, la Monarquía y el Poder Legislativo podrían actuar, pero entraríamos en una nueva confrontación popular.
La República interesa a los mismos indeseables del año 1934. La Monarquía Parlamentaria Española actual lleva cuarenta años; los ciudadanos han convivido en paz; ha sido el periodo con máximo desarrollo del País. Los independentistas siempre han querido destruir España, han vuelto a encontrar al Largo Caballero de 1934. Lo usan, lo atropellan, lo humillan para llevar a cabo sus deseos de saqueo. Lo peor, los indeseables que lo aplauden y siguen. Estamos empobrecidos y entrampados. Ahora cómo lo justifican; no hay tanto analfabetismo, no hay prepotencia de la burguesía, no protagoniza nada la iglesia católica. El poder económico ha sido redistribuido entre la población, la protección social es universal y somos invadidos por africanos sin que nadie se pronuncie. Ya tienen lo que siempre han deseado. Entonces, ¿Por qué una Tercera República?.
Esta semana la Princesa Leonor juró la Constitución Española, acto que supone, por un lado, el claro compromiso de la Corona con nuestra Constitución, y por otro, su legitimación como próxima reina de España.
Los más mayores, y los que hemos tenido la curiosidad de leer algo, recordamos que el modelo de monarquía parlamentaria en España tuvo un desarrollo complejo, atravesando varias etapas históricas que han configurado su estructura y funcionamiento.
Después de la Guerra Civil Española (1936-1939), el general Francisco Franco, y tras su dictadura, en 1969 designó a Juan Carlos I su sucesor como jefe de estado, yo creo que esperando que mantuviera el régimen franquista, pero éste, contrario a lo que se podría haber esperado, decidió entregar al pueblo todos los poderes que había recibido del dictador, jugando así un papel crucial en la creación de una democracia parlamentaria y propiciando la celebración de las primeras elecciones democráticas.
Si bien es cierto que históricamente el PSOE había defendido la república (particularmente durante la Segunda República Española, 1931-1939), y aunque hubo debates internos en el PSOE y en otros partidos sobre la forma del Estado, el partido, bajo el liderazgo de Felipe González, optó por un enfoque pragmático y no puso sobre la mesa la forma de la república como una condición esencial para la elaboración de la nueva Carta Magna. Un gesto más (de los muchos que hubo) de los esfuerzos por un consenso entre las diversas fuerzas políticas para lograr una Constitución que consolidara el nuevo régimen democrático que evitara confrontaciones y divisiones.
Y así fue cómo en 1978, se adoptó una nueva Constitución que establece a España como una monarquía parlamentaria. En este sistema, el rey es el jefe de estado y tiene funciones representativas y protocolarias, mientras que el poder ejecutivo recae en el gobierno y el poder legislativo en las Cortes Generales (Congreso de los Diputados y Senado), teniendo un papel simbólico y de representación, sin poder efectivo en la toma de decisiones políticas. Su papel es neutral y debe actuar conforme a las leyes y a la Constitución.
Si miramos a Europa, vemos que este modelo no es único en España, así, territorios poco sospechosos de no ser demócratas como Bélgica, Dinamarca, Liechtenstein, Luxemburgo, Mónaco, Noruega, Países Bajos, Reino Unido o Suecia son monarquías europeas constitucionales, aunque la naturaleza exacta de los poderes del monarca y la relación con el parlamento varía entre ellas.
Es decir, dicho para tontos, o, mejor dicho, para que lo puedan entender los socios del Gobierno de nuestro querido Pedro Sánchez, alias el mentiroso: La Monarquía en España existe porque así se decidió en la Carta Magna, por tanto, el poder soberano en España reside en el pueblo a través de sus instituciones y la monarquía está subordinada al poder el pueblo.
Y eso fue lo que sucedió el pasado martes, la Princesa Leonor (por cierto, bastante más atractiva que Junqueras) jura la constitución en un acto solemne mediante el cual le dice al pueblo que se debe a él y que cuente con su lealtad.
No fue por tanto un acto de la corona, ni un acto del gobierno (por mucho que le pese a nuestro Narciso). Fue un acto solemne de nuestra CONSTITUCIÓN.
Me cuesta sobremanera entender que, a ese acto solemne de nuestra constitución, no asistieran al Congreso 3 ministros y 54 diputados, porque, según han manifestado, sus “convicciones republicanas” o sus “inclinaciones antimonárquicas”, les impide estar en el acto.
No tengo la información, pero sospecho que ninguno de ellos ha renunciado a la paga de este mes (ni de los anteriores) que cobran, por cierto, gracias a una democracia que tiene como forma de gobierno la monarquía parlamentaria y cuya Constitución han jurado o prometido cumplir.
Todos recordaremos la expresión usada entre niños: ¡Ya no te ajunto! Es decir, ya no quiero nada contigo, no eres mi amigo. Eso es a lo que me recuerdan estos imbéciles, que, según la RAE, además de tontos o faltos de inteligencia, serían aquellos que viven de la sopa boba (igual muy tontos no son).
Parece que, lo más honesto sería, si no te gusta este modelo de gobierno, es que utilicen los mecanismos que la Constitución Española de 1978 prevé para su propia reforma, que existen, y que en todos los casos busca asegurar que cualquier cuente con un amplio consenso y, en los supuestos de mayor envergadura, con la aprobación explícita de la ciudadanía.
Estos sinvergüenzas, porque no son otra cosa que sinvergüenzas (empezando por el presidente del gobierno), como quiera que no son capaces de seguir los cauces legales establecidos para ello, actúan como los criminales que esperan amparados en la sombra, de forma astuta, hábiles en sus movimientos y siempre maliciosos. Que utilizan artimañas y trucos para sobrevivir y beneficiarse en la sociedad política corrupta que ellos mismos generan, sin necesariamente seguir un camino moralmente recto. Son personas que, bajo el manto del “mandato del pueblo”, viven bordeando la ley y utilizan tácticas ingeniosas para lograr sus objetivos.
Maquinadores, manipuladores, taimados, ardilosos, tramposos, serían perfectamente otros términos que definirían perfectamente a esa supuesta “mayoría progresista” que no es otra cosa que una UTE de intereses personales para seguir viviendo del cuento.
Hemos visto con esta gente, dispendios de todo tipo, incrementos de impuestos para las clases medias, incremento de la pobreza en nuestro país, decremento de los niveles de transparencia, asaltos a los poderes judiciales, apropiación de todo tipo de instituciones públicas (televisión, INE, Aena, Indra, ….) y no sé cuántas indecencias más.
Ya tuvimos que ver, gracias a los esfuerzos del iluminado Zapatero, cómo los terroristas que habían asesinado y aterrorizado a todo el pueblo vasco y resto de España entraban en las instituciones democráticas. Ahora nos toca ver cómo los delincuentes que declararon unilateralmente la independencia, vulnerando los derechos del resto de ciudadanos, agrediendo a policías y que fueron condenados en un pulcro macrojucio, son ahora amnistiados como pago de los votos que le faltan a Pedro Sánchez, alias el JUDAS recibiendo, además, dádivas económicas de mucha importancia.
Una vez más, las personas que ocupan el poder se sirven de su puesto para obtener beneficios o privilegios personales, y el secretario general del PSOE, y otros miembros del partido, están utilizando todos los mecanismos del gobierno y del Estado en un claro acto de corrupción que compromete las vidas y las haciendas del resto de los españoles.
Hasta donde mi entender alcanza, entiendo que negociar como gobierno interino, con etarras condenados, con sediciosos condenados, con corruptos condenados, única y exclusivamente para obtener un beneficio propio, ni es legal ni es lícito.
Confío sinceramente que, aquellos que saben más que yo sobre la Ley, encuentren los medios para descabalgar a estos sinvergüenzas del atraco al que están sometiendo a nuestra sociedad.
Casi añoro los tiempos del Tempranillo, al menos esos bandoleros se jugaban la vida cada día. Estos nada.
El día 23 de octubre durante una conferencia en el Fórum Europa Tribuna Catalunya, A. N. Feijóo aboga por normalizar relaciones con el nacionalismo catalán. No hay otra manera de mejorar la situación que vive actualmente España. Igual hará con los supremacistas y chauvinistas vascos y gallegos. Un hombre de Estado que quiere lo mejor para España y los españoles, debería de llegar a acuerdos sólidos e inteligentes con los nacionalismos por difícil que pueda resultar como hemos observado a lo largo de la historia. Ya hablaba Estrabón de la ingobernabilidad en la península ibérica, o el historiador Lucio Anneo Floro cuando presagiaba que España sería un pueblo muy valioso, pero mal gobernado.
La mayoría de los españoles demuestran una conducta desidiosa e impertérrita; les basta sus soflamas desafiantes, criticas con la política actual y sus protagonistas. Alfonso Guerra, Felipe González y tantos otros socialistas, censuran a los líderes de su partido, pero los votan. Pedro Sánchez protagoniza un liderazgo imprevisto cuando se encuentra dirigiendo el partido socialista en contra de la mayoría. Ha construido un PSOE maquiavélico, ambicioso, voraz y vehemente. Se ha rodeado de egoístas rencorosos vendidos por su codicia y deseos de venganza. Ha demostrado sus deseos autocráticos y provocadores para gobernar. Las consecuencias las estamos viendo: una España desigual, enfrentada y ruinosa, invadida por una desorganizada inmigración ilegal donde tiemblan los pilares fundamentales del Estado.
Es hora de actuar, hay que movilizarse, manifestarse, intervenir en foros, tertulias, desde distintas áreas de la cultura, la universidad, los medios de comunicación. No acobardarse por temor a que te llamen ¨facha¨ o xenófobo. Las mejores armas de la extrema izquierda o el separatismo, es su incansable activismo, los medios comprados y la inmovilidad de la derecha.
Charles Darwin decía que ¨la progresiva degeneración de la especie humana se percibe claramente en que cada vez nos engañan personas con menos talento¨. A. Guerra llama a Yolanda Díaz ¨cabeza hueca¨, habla de la denigrante e ignorante estructura de poder liderada por el peor felón de la historia con unas neuronas talladas a buril para satisfacer su arenga victimista y provocadora con la que intenta convencernos de nuestro precario futuro, empobrecidos, enfrentados y sin libertad para decidir y opinar.
Recuerdo la canción de Nino Bravo ¨Libre¨. Nos cuenta cuando Peter Fechter, un joven de 18 años intenta saltar en el año 1962 el muro de Berlín. Fue el primero y no lo consiguió. Su vida terminó allí mismo. Cuantas personas han fallecido intentando huir del comunismo, cuantos han dejado su País huyendo del horror. Aquí caminamos hacia el mismo escenario; algunas empresas empiezan a movilizarse, algunos líderes políticos también. Muchos periodistas son maltratados y desacreditados. Nos decía Jesús Quintero: ¨El único pecado imperdonable es no vivir, entregarse a una muerte anticipada. Vivir no es solo estar, es participar, actuar, ser protagonista, interpretar un papel auténtico y convencido¨.
Hay que ser libres para poder vivir. Ojalá sirvan estas palabras para despertar ese orgullo de ser español. Somos el encuentro de las mejores civilizaciones, hemos llevado la cultura al mundo entero, hemos sido una nación imperial, tenemos una tierra y una forma de vida envidiable en democracia, donde todos los habitantes del planeta quieren venir. Hay que apresurarse, liberarse de esa debilidad expectante e impávida. No es fácil, no es gratuita, la democracia y la libertad hay que protegerla y cultivarla cada día. Arribistas, egocentristas e infames acechan, esperan una fisura de la democracia para poderla destrozar.
Desgraciadamente todos recordamos a José Luis Rodríguez Zapatero, el iluminado, si, ese de las alianzas de las civilizaciones y esas “tontás”, cuyo mandato estuvo marcado por algún que otro acierto, pero por dos grandes decisiones que le costaron a España mucho dinero y sufrimiento. Una fue la negación estúpida y sin sentido de la crisis financiera que retrasó la adopción de medidas (y sus consecuentes efectos negativos) cuando el resto de países europeos se pusieron en marcha desde el minuto uno.
La otra fue la legalización de Bildu. Es cierto que todos los gobiernos de la democracia, nacionales y autonómicos (menos PNV que fue al contrario), hicieron todo lo que estuvo en sus manos para acabar por esa lacra de la sociedad que había ensombrecido España durante décadas. Pero, no es menos cierto que en el momento de mayor debilidad de la banda terrorista, nuestro iluminado optó por una estrategia de diálogo en vez de rematar a la fiera que estaba exhausta gracias a las medidas policiales de nuestros cuerpos de seguridad y al sudor y la sangre de sus componentes.
Bildu surgió en 2011 como una coalición de partidos y movimientos de la izquierda abertzale (nacionalista vasca). Aunque la coalición se presentó como una entidad política separada de ETA y comprometida con vías pacíficas, existieron controversias en torno a su legalidad debido a la posible conexión con el entorno de ETA, de hecho, la Audiencia Nacional decidió, en primera instancia, ilegalizar la coalición basándose en evidencias de conexiones con Batasuna (partido considerado el brazo político de ETA y previamente ilegalizado). Sin embargo, el Tribunal Constitucional, adecuadamente presionado por el iluminado, en una decisión histórica, revocó esta prohibición, permitiendo que Bildu concurriera a las elecciones municipales y forales de 2011.
Quedó clara la consecuencia indirecta de la política de acercamiento de Zapatero hacia el conflicto vasco que Zapatero se esforzó por hacer ver que aquello sería una nueva era en la que el diálogo y la participación política dejarían atrás décadas de violencia y confrontación. Sin embargo, la realidad está demostrando lo falaz de aquella decisión por cuanto Bildu no ha ocultado desde el principio sus intenciones de separatismo y de hacer la vida imposible a todo lo que suponga algo de español en su territorio, empezando por la imposición del euskera.
Ahora, el sucesor del iluminado, Sánchez el mentiroso, cierra acuerdos con Bildu tras haber negado (más que Judas, porque lo ha hecho más de tres veces). Si, vamos a llamar a las cosas por su nombre, sigue siendo esa organización terrorista responsable de la muerte de más de 800 personas desde el inicio de su actividad violenta en 1968 hasta su disolución en 2018 y de los que siguen sin esclarecer del entorno de 300 casos.
No hay arrepentidos en estos tipos (salvo alguna excepción), no hay vocación de incorporarse de verdad al juego democrático (excepto para cobrar sueldos y subvenciones). Ni siquiera disimulan, hablan abiertamente de su objetivo de separarse de España, es decir, exactamente lo mismo que antes, pero cambiando las pistolas y los explosivos por las urnas aprovechando las grietas de nuestro sistema democrático.
Mal estuvo que el estúpido de Zapatero hiciera lo que hizo, pero no deja de sorprenderme más todavía porqué Mariano Rajoy no diera la batalla para ilegalizar la organización o, al menos, para impugnar ante los tribunales de muchas de las candidaturas que presentaban. Pasó, como con otras tantas cosas, de puntilla sobre el problema para desasosiego de la población en general y como afrenta a las asociaciones de víctimas del terrorismo que han vivido en sus carnes la barbarie de estos descerebrados.
Lo cierto es que hasta Pedro Sánchez no se remató democráticamente a esos asquerosos terroristas, dándoles así un hálito que la Policía y Guardia Civil les había cortado. Una norma elemental que nos enseñan a todos los que hemos practicado la caza peligrosa: “asegúrate de que esté muerto”.
Pero el remate de la desvergüenza ha sido nuestro último inútil en el gobierno, dando el pésame en el parlamento por el suicidio de un etarra, blanqueando a los asesinos de tantas familias, prestándose a reescribir la historia de esos forajidos y, ahora (acompañado del Secretario de Organización del PSOE), saludando con resplandeciente sonrisa con Mertxe Aizpurua (alias Maite Soroa), con miradas cómplices y una reverencia en el saludo a una mujer condenada por apología del terrorismo y que señalaba a ETA las futuras víctimas desde sus columnas cuando escribía en Egin. La representante del partido de los Otegi, de los Txeroki, de los Txapote, de los De Juana Chaos… en definitiva, con el partido que lleva en sus candidaturas a terroristas condenados por delitos de sangre.
Pero, por Dios bendito, es que no queda nadie en el PSOE que se atreva a mandar a este hombre donde se merece… a Marruecos, por ejemplo.
Le hemos visto muchas veces preocupado por ejercer un mandado con el que pasar a la historia. Lo está consiguiendo.