Un barco ante la galerna

TIEMPOS NUEVOS Y MUY DISTINTOS

Siempre nos ilusiona lo nuevo. Lo distinto. Aunque sabemos que un cambio implica cierto grado de dificultad, solemos asumir un nuevo horizonte con la esperanza de lograr mejoras en nuestras vidas

Los cambios son retos, implican o suele ser así, una subida por una escalera para llegar a un lugar mejor, más alto. Cuesta el trabajo, el esfuerzo, de subirla. 

En situaciones excepcionales, el cambio no es para mejorar exactamente. Es para mantenerse, para sobrevivir. Puede ocurrir que las circunstancias cambien y que se impongan exigencias que impliquen reemplazar, cambiar, revolucionar nuestro modo de vida. 

Tanto en el primer escenario como en este Segundo, se entiende que el reto está definido. Es concreto. Puede significar mucho, ser exigente en extremo, pero está cuantificado

Hay un tercer escenario. 

Este planeta y, en particular, la especie humana lo conocen. Esta generación no.

La tierra ha recibido sacudidas con asteroides, grandes cataclismos y tremendas transformaciones geológicas.  La especie humana ha vivido crisis que han significado la desaparición total de grupos y tipologías de humanos, como le ocurrió a los Neandertales.

Hace 15.000 años aproximadamente, ocurrió la última gran glaciación, con la transformación del planeta y la extinción de numerosas especies. Se instauraron unas condiciones ambienta durísimas en una gran parte del planeta.

En nuestra breve historia como especie, hemos superado la adversidad por fenómenos naturales, por las guerras iniciadas por nosotros, por las enfermedades…

Las epidemias no son novedad en nuestra historia…como especie.

Nuestra generación, sin embargo, es de las afortunadas. Al menos en nuestro entorno geográfico. Aquí hace tiempo que no hay hambruna. Hay necesidad y hambre en algunos sectores de la población. Pero está claro que su incidencia e importancia no es la que padecen algunos países del continente africano. 

Aquí conocemos la amargura del paro. La desolación del desamparo que viven muchos mayores. Sabemos que existe injusticia en los sistemas de creación y distribución de la riqueza. Y sabemos la causa. Como especie necesitamos liderazgo. Y como especie elegimos y tenemos líderes que no están a la altura de los retos conocidos

En el horizonte vemos otro tipo de tormenta que, por su intensidad, los marinos la calificarían de galerna y un mar de olas tan grandes que recibe el nombre de “mar montañoso”. Olas como montañas.

En el océano, ves venir la tormenta. Pero es difícil de saber cuándo terminará. Su inmensidad y poder te añade un reto adicional: no saber su final.

Ante la adversidad, necesitamos cuantificar, determinar y poner en números la dimensión del problema. 

También es fundamental para nosotros calcular su duración y fijar un hito temporal. Necesitamos, aunque sea hipotéticamente, imaginar el final de la tormenta. Es inherente a cualquier análisis cuantificar la duración del problema, de la crisis.

Pues bien, se aproxima una época con importantes novedades para esta generación. Son importantes las herramientas de que disponemos: los conocimientos tecnológicos, la ciencia médica, las herramientas de comunicación, la informática, los recursos para el bienestar en nuestras ciudades y viviendas.

Sin embargo, es importante también que nos demos cuenta de quién y como empleamos estas herramientas. Y en qué condiciones lo haremos.

En este escenario futuro hay incertidumbres: desconocemos dimensión real de la gravedad del problema, aún no está clara la gravedad de la tormenta económica y no sabemos cuánto durará la época de crisis.

Estas incertidumbres son, en sí mismas, un factor que añade severidad a nuestra nueva época de cambios.

La nueva generación que afronta todo esto es, como colectivo, la mejor formada y la de mayor capacidad técnica de nuestra historia. Nuestros jóvenes, de edades que llegan a los 45 años, tienen experiencia en el debate tecnológico, en la mejora y lucha profesional y conocen lo arduo de conseguir un trabajo digno.

Existen aspectos que, sin duda, ellos mismos ven y, todos nosotros con ellos. 

En un buque que navega sin novedad, el gobierno del barco es exigente. Se requiere sabiduría en la navegación, conocimiento en el control del sistema de propulsión, organización en los recursos necesarios para la navegación. 

Estos recursos son manifiestamente necesarios ante una gran tormenta. Allí, en un medio tan tremendo, el océano parece decirte que nada eres y que estés muy atento. Allí manda alguien que no eres tu. Con tu embarcación moderna, tus recursos de radio y gps, el mar te habla mostrándote la realidad de una situación en la que sabes que dependes de él.

El planeta parece mostrarnos, ahora, que dependemos de él. 

Nuestra autosuficiencia y desprecio por el equilibrio natural, nos ha llevado a creer que somos independientes de nuestra casa planetaria y del propio universo. Ese universo donde existen reglas y normas que regulan la historia de lo que existe.

El equilibrio natural no es estabilidad y quietud. Es fuerza dinámica, es control, es orden.

Queremos imponer un orden nuevo, ignorando el orden preexistente. 

E imponemos un orden que ha resultado ser dañino para nosotros mismos. Ya lo era.

Esta pandemia es un factor catártico que muestra con más fuerza nuestro desconocimiento y, en gran medida, nuestras carencias en el diseño e instauración de los factores que favorezcan nuestro propio bienestar.

Y esto no lo ha hecho esta generación.

En suma, lo que afrontamos es superar un problema grave, de alcance en todos los órdenes de nuestra existencia, y que implica una revolución social, económica y política. 

Y, además, implica tener en cuenta que el planeta está avisando de que este no es el camino. 

Nuestra especie es un producto más de la evolución en este rincón de nuestra galaxia. Una galaxia que se desplaza en un océano de millones de galaxias. Seamos humildes. Tengamos serenidad y templanza

Organicemos nuestro futuro y tengamos en el puente de nuestro buque a quien conozca de mares apacibles y también conozca «patronearlo» ante grandes vientos y olas como montañas.

Raúl Ramos de la Plaza

         2-5-20

ESTA DEMOCRACIA NO ME GUSTA

Parece fuerte tener que escribir esto, pues parece que no estoy admitiendo la democracia como forma de gobierno.

Nada mas lejos de mi pensamiento ni de mi intención. Amo la democracia, pero la DEMOCRACIA con mayúscula y no ésta que por desgracia nos esta tocando vivir. Demo Cracia, todos sabemos el significado de estos dos vocablos desde la antigüedad griega, “Gobierno de el Pueblo”, dos vocablos que se unen con una preposición posesiva y no impositiva.

Me refiero a las posesivas “de” y “por”, es decir gobierno DE el pueblo o gobierno POR el pueblo pero nunca la impositiva gobierno “Para” el pueblo, y esta es por desgracia, como digo, la que nos están imponiendo a sabiendas de que no es el sentir de la mayoría.

La reforma de la Ley Electoral es urgente y necesaria para evitar que al final gobierne la minoría y desde luego esto si que no es democracia al menos como dije en el encabezamiento de la que no me gusta.

Los ciudadanos hemos votado a un programa que nos han presentado los políticos pero no hemos dado un cheque en blanco al candidato, el cual debe cumplir o dimitir, pero de una forma inmediata y exigido por ley, tanto por sus votantes como por la oposición. No se puede estar llamando mentiroso a un político cuatro años mientras atenta contra los intereses incluso de sus votantes.

Aun así, la democracia, incluso con “mayúsculas”, no es un régimen de gobierno perfecto, y yo creo que la perfección habría que buscarla en el sector del pueblo que tiene derecho a votar. Parece escandaloso también decir esto a estas alturas, y antes de que me lluevan las criticas voy a intentar defenderme.

En la antigua Grecia, cuna de la democracia, no era todo el pueblo el que votaba sino un sector y por cierto de lo mas cualificado.

A través de las distintas épocas la democracia ha evolucionado, pero siempre con un sector de ciudadanos y desde luego nunca ha sido su totalidad. La propia democracia actual discrimina por razón de edad, antes era 20 años, ahora 18, y porqué no 17 o 16.

Habéis pensado también en los disminuidos psíquicos o los ancianos que por su dilatada edad pierden la consciencia , ¿dónde esta el limite del raciocinio o el limite de la edad y por consiguiente quien tiene derecho a votar?. Habéis pensado, si un asesino no tiene derecho a la libertad, ¿tiene derecho a votar.? Y ya lo mas peliagudo, ¿todos los votos deben valer igual?. En un barco a la deriva, ¿tienen todos los pasajeros derecho a opinar o dejar la decisión en manos de personal cualificado, de técnicos.?

En Dinamarca, país con democracia consolidada, en época muy reciente y hasta el año 1961 se ha discriminado al votante en cuanto que el que recibía ayuda a los pobres no tenian derecho al voto y esto tiene su fundamento pues es una forma muy sana de cortar la compra de votos al populismo.

No existe régimen político perfecto pero la democracia es el mejor y convencido de esto debemos perfeccionarla buscando el peso y el sector de ciudadanos con derecho a voto, pero no nos asustemos porque la evolución desde su nacimiento en Grecia a sido continua y continua desearíamos que siguiera siendo.

Antonio García Condado

         29-4-20

¿Confianza en la gestión del Gobierno?

Busco la palabra confianza en la R.A.E. y obtengo como primera acepción:

1. f. Esperanza firme que se tiene de alguien o algo.

Dicen los psicólogos que una de las variables más importante que afectan a nuestra vida, y las actividades que realizamos, es la confianza, que está presente en nuestras relaciones interpersonales, pero también en el trabajo y el deporte. La confianza es clave en nuestro bienestar y uno de los cimientos de la sociedad. Sin confiar no podríamos convivir.

La estrategia de supervivencia de los seres humanos (y hasta ahora no le ha ido mal) es ser seres sociales, y por eso necesitamos a otros para vivir mejor y para gozar de un mayor bienestar psicológico, emocional y, en definitiva, nos ayuda a ser felices.

Hay discrepancias entre los expertos acerca de si la confianza es innata o hay que trabajarla. Yo pienso que es posible que venga de serie en nuestro entorno familiar más cercano en el que nos hemos criado, pero que, para el resto de nuestras relaciones hay que ganársela y para ganársela hay que ser honesto, sinceros y creíbles. Cuando alguien actúa basado en esos valores y sus actos son coherentes con sus actos, transmite credibilidad y confianza.

Y la confiabilidad de una persona es independiente de su ideología política, de su estatus social, de su religión, raza o país. La confianza es algo que necesita ganar todos los días, no algo que pide.

Cuando tomamos un medio de transporte, o cuando acudimos a comprar alimentos, utilizar la justicia, la educación, la seguridad ciudadana,…. estamos poniendo nuestras vidas y haciendas en manos de otros. Cualquier relación personal con nuestra familia, con los amigos, en el trabajo, etc., sería imposible si no existieran unos mínimos de confianza, al menos inicial. Lo cual no quiere decir que confiemos de todos y todo el tiempo.

Lo mismo sucede con la confianza acerca de los políticos en general, y con los que gobiernan en particular. De hecho, está generalmente aceptado que altos niveles de confianza en los políticos y las instituciones políticas es sinónimo de buena salud democrática.

Y la confianza política es pensar que el gobierno que se forma en cada legislatura, lo hayamos votado nosotros o no, va a ser capaz de cumplir con su programa electoral y que, además, va a ser capaz de respetar las instituciones y gobernar para todos sus ciudadanos, tanto a los que les votaron como a los que no.

Tengo que reconocer que, en mi caso, llevo mucho tiempo con bastante desconfianza hacia nuestra clase política en general y especialmente sobre el que ha terminado siendo nuestro actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

La verdad es que se lo ha trabajado duro, pero en sentido inverso de lo que supondría ganarse la confianza, porque este señor nos ha engañado a todos, y lo ha hecho en todas las franjas horarias y en todos los medios posibles. No hay promesa que no haya incumplido y ha construido su carrera política sobre una sarta de mentiras que, además,  suelta sin despeinarse.

Las hemerotecas son buenas para aprender y para revisar el cumplimiento de los compromisos que adquieren los personajes públicos. Como estamos en confinamiento y hay bastante tiempo disponible, me he entretenido en recoger algunas declaraciones públicas (están todas grabadas y escritas) hechas por el Sr. Sánchez antes de la formación del último gobierno:

  • «Ni antes ni después pactaré con el populismo»
  • «Si yo tengo en la Ejecutiva Federal de mi partido a un responsable político que crea una sociedad interpuesta para pagar la mitad de los impuestos que le toca pagar, está fuera»
  • «Derogaré la reforma laboral del PP»
  • «Aprobaré un nuevo Estatuto de los Trabajadores»
  • «Publicaré la lista de la amnistía fiscal»
  • «Aquellos que hoy ensalzan a Arnaldo Otegi y le llaman hombre de paz convendría que recordaran las palabras y la memoria de Ernest Lluch»
  • «España no se merece el cambio que me está proponiendo Podemos, con Iglesias como vicepresidente del Gobierno controlando el CNI y el apoyo de los independentistas»
  • «No podemos permitir que la gobernabilidad de España descanse en partidos independentistas».
  • «En Cataluña hubo claramente rebelión y, en consecuencia, deberían ser extraditados esos responsables políticos»
  • «Torra es el Le Pen español»
  • «Sería un presidente del Gobierno que no dormiría por la noche, junto con el 95% de ciudadanos de este país que tampoco dormirían tranquilos»
  • «Sería incapaz de pactar con el populismo que nos lleva a la Venezuela de cartilla de racionamiento».
  • «Vamos a incorporar en el Código Penal un nuevo delito para prohibir de una vez por todas la celebración de referéndum ilegales en Catalunya»
  • «me comprometo hoy y aquí a traer  de vuelta a Puigdemón a España y que rinda cuentas ante la Justicia»

Llega el momento de la formación del gobierno, y éste se consituye:

  1. Contra natura. Normalmente si se intenta cruzar osos hormigueros con ballenas, focas, elefantes y mariposas, el resultado de la naturaleza será que no se obtenga ningún resultado. Pues bien, ellos lo han conseguido, han obtenido “su resultado” y se han repartido como botín importantes puestos entre politólogos y otros supuestos izquierdistas que aún no se sabe cual es su oficio, se han pactado importantes nuevas prebendas con los judas separatistas que se aferran a sus privilegios históricos y continúan viviendo de puestos conseguidos en nuestra democracia.
  2. Con la idea de la propaganda y no de la gestión. Y claro, a la primera que ha venido (que es cierto que no ha sido pequeña), zas, les ha explotado la gestión arrollando la propaganda.

Y ya hablando de su cometido, también me he entretenido un ratito y he recopilado diferentes frases de declaraciones públicas, grabadas por diferentes medios desde últimos de enero hasta finales de marzo, en relación con su primer enfrentamiento a la gestión, la de la pandemia:

fecha¿quién?Declaración
30-1-20OMSEstoy declarando una emergencia de salud publica de preocupación internacional
31-1-20Sr. SimónEspaña no va a tener, como mucho, más de algún caso aislado
12-2-20GSMAEl CEO de GSMA anuncia la cancelación del Mobil de Barcelona debidas a causas sanitarias mientras la alcaldesa de Barcelona y la Vicepresidenta Carmen Calvo insisten en que no hay ninguna razón sanitaria para ello.
13-2-20U.E.Los ministros de Salud de la Unión Europea acordaron reforzar la coordinación e intercambio de información en la gestión de la respuesta a la amenaza del virus coronavirus (Covid-19) y «vigilar» el riesgo de desabastecimiento de medicamentos y equipos importados desde China.
13-2-20Sr. IllaEstamos preparados para hacer frente a cualquier situación y no hay ninguna razón para temer por la salud pública
15-2-20OMSTodos los países deben estar preparados para la llegada de casos para tratar a los pacientes, prevenir la transmisión y proteger a sus sanitarios
25-2-20Sra. MonteroEspaña está preparada. Tenemos los medios para tratar los casos sospechosos.
25-2-20Sr. IllaNuestro sistema sanitario está preparado para hacer frente a esto
26-2-20Sr. Simón“no es necesario que la población utilice mascarillas«. Y añadía: «El uso de las mascarillas sí que puede ser interesante en los pacientes con sintomatología y eso las autoridades sanitarias lo indicarán. Pero no tiene ningún sentido que la población ahora mismo esté preocupada por si tiene o no tiene mascarillas en casa. Y no es una opinión nuestra a nivel nacional, es una opinión que ha expresado la de OMS que han expresado otros países. Las mascarillas tienen su utilidad, tienen su función y tienen su ámbito donde utilizar y donde cumplen su función. Por tanto, es importante que la población no asuma mecanismos de protección que pueden no tener sentido».
28-2-20Sr. SimónEspaña no está tomando ninguna medida de distanciamiento social. Ahora nada indica que el escenario vaya a cambiar y que haya que elevar aun segundo nivel, por ahora se mantiene como está
2-3-20Sr. SánchezEs la ciencia y el conocimiento y eso es lo que garantizan precisamente aquellos que están al frente, que nos informan y nos recomiendan sobre la forma de atajar esta enfermedad
5-3-20OMSEstamos preocupados porque en algunos países el nivel de compromiso político y las acciones no están a la altura de la amenaza a la que nos enfrentamos
7-3-20Sr. SimónCada uno tiene que expresar sus ideas como pueda, y si considera que tienen que ir a la manifestación (se refiere al 8M), pues que vaya
9-3-20Sr. IllaLos datos indican un cambio a peor de la enfermedad,…se procede a el confinamiento del colectivo educativo en la Comunidad de Madrid, Vitoria y La Bastida.
10-3-20 Cierre de Colegios en Madrid
11-3-20OMSLa OMS ha estado analizando a toda hora este brote y estamos profundamente preocupados, tanto por los niveles alarmantes de propagación y gravedad como por los niveles alarmantes de inacción. Covid 19 puede considerarse como una pandemia.
13-3-30 Cierre de resto de Colegios y Universidades
14-3-20BOEDeclaración del estado de alarma
19-3-20Sr. IllaQue todo el material esté cuando sea necesario y donde sea necesario
21-3-20Sr. DuqueLos investigadores se pusieron a trabajar intensamente en cuanto se conoció esta enfermedad durante el mes de enero.
23-3-20Sr. SánchezYa se ha materializado la compra de los test rápidos homologados, porque es muy importante que sean homologados. Tenemos ya comprometidas 600.000 uds.
26-3-20Sr. IllaEspaña ha cerrado con China una compra por valor de 432 mills. De euros

Demostración palmaria de que el Gobierno desoyó los llamamientos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para hacer acopio de material sanitario durante los primeros compases de la expansión del coronavirus, el Ejecutivo no vio necesario hacer compras preventivas de material como recomendaba la OMS el 15-2-20 para evitar un contagio masivo y la protección de nuestros sanitarios.

Y más vale que fuera desidia o falta de diligencia, porque si lo que realmente ocurrió es que no se pusieron en marcha porque no les beneficiaba hacerlo antes del 8M, que parece que fuera “el gran éxito de un gobierno marketiniano”, la cosa tendría palabras y consecuencias bastantes más gruesas.

Parece que también el Ejecutivo tuvo a bien pasarse por la entrepierna lo acordado el 13-2-20 por los ministros de Salud de la Unión Europea donde acuerdaron reforzar la coordinación e intercambio de información en la gestión de la respuesta a la amenaza del virus y «vigilar» el riesgo de desabastecimiento de medicamentos y equipos importados desde China.

Tampoco consta que trasladaran a las CCAA la advertencia de la OMS advirtiéndoles que aumentaran la producción de equipos de protección personal para los trabajadores de atención sanitaria.

¿Cuántos contagios y cuántas muertes se hubieran evitado si las medidas de protección se hubieran adquirido y utilizado desde el primer momento?

Y tratan de ponerse a gestionar comenzando por la centralización por parte de Sanidad de todos los medios sanitarios de las CCAA, así como del abastecimiento del material necesario, sin disponer de experiencia ni infraestructura ni información. El resultado ya lo conocemos, enviaron a nuestros sanitarios, policías y personas que nos abastecían a cumplir con su trabajo sin la debida protección. Nuestros ciudadanos si han hecho el trabajo, con un par, y nuestros políticos no, pero no hace falta recordar a qué coste.

Y claro, ante esta incapacidad para gestionar había que esconder que no habían cumplido con las recomendaciones de las autoridades sanitarias no habiendo efectuado compras masivas en su momento.

Un gobierno que nació desde el marketing y con un equipo preparado para la propaganda (haciendo excepción de un pequeño grupo de ministros/as que sí que tienen una muy buena talla profesional), hace lo único que sabe hacer y empiezan a lanzar cortinas de humo evitando que conozcamos la verdad más allá de su propia verdad, privándonos de una información sin libertad de preguntas por parte de la prensa, amordazando al congreso y al Senado para que no podamos fiscalizar su acción y con todo tipo de declaraciones encaminadas siempre a la exculpación y no a la información a los ciudadanos.

Después de ver la secuencia cronológica de los acontecimientos, la que más me gusta, de traca, es:

7-4-20Sra. Montero“Si la información que conocemos hoy, la hubiéramos podido conocer hace dos meses o hace tres meses para poder aprovisionar de todo el material imprescindible, pues ojalá, pero una de las características de esta pandemia es justamente la manera improvisada en la que se ha presentado……”

Qué falta de vergüenza y de dignidad. ¿de verdad que pueden dormir por las noches?

Después del Sr. Sánchez, la segunda lindeza del Gobierno es el Sr. Iglesias, que también apuntaba maneras antes de su entrada en el Gobierno:

  • «Si hablara de ETA, diría que tiene explicaciones políticas»
  • «Decir “exprópiese” es decir democracia»
  • «Cualquier demócrata debería preguntarse si los presos de ETA y del independentismo vasco deberían ir saliendo de las cárceles»
  • «Lo que ataca la libertad de expresión es que la mayoría de los medios de comunicación sean privados»
  • «Sobre las donaciones de Amando Ortega, en democracia no se deben de aceptar limosnas de millonarios»
  • «En política no se pide perdón, se dimite»

Y ahora, ya desde su hermoso cargo de Vicepresidente, continúa permitiéndose las licencias de cuestionar el régimen constitucional de 1978 y defender uno republicano, sin tener en cuenta que el ha prometido el cargo y lealtad a nuestra constitución, y además ha criticado abiertamente al poder judicial, ignorando que lo hace desde su posición como representante del poder judicial.

Le han tenido que recordar desde el poder judicial«La primera obligación de un responsable público es no contribuir al desprestigio de las instituciones democráticas».

Eso sí, utilizan los recursos del Estado (que no del gobierno) para, amparados en la excusa de eliminar bulos, acallar todas aquellas voces contrarias a la gestión del gobierno. Desde la época de Franco, yo no había vuelto a vivir ninguna etapa de tanto oscurantismo informativo y de tanta tergiversación de la verdad.

Repuñetas, ¿es que ni siquiera saben contar a los fallecidos?.   ¿Pero cómo se puede tener el valor de salir en un medio público y decir que los muertos no confirmados no se están contando?   ¿cómo se puede decir los lunes que hay que tener en cuenta el efecto fin de semana porque hay CCAA que no suministran la información?, ¿en serio?. Están muriendo muchas personas, pero en los fines de semana descansamos. Ya los daremos el lunes o martes y el gobierno lo consiente y hasta le pone nombre “el efecto fin de semana”. Dios mío, se me abren las carnes.

No comentemos ya el desconcierto que genera en la población la incesante publicación de medidas de todo tipo a pocas horas de su entrada en vigor o aquellas que al rato son matizadas, si no rectificadas, por otros miembros de su “coalición”. La sensación que obtenemos desde fuera es sencillamente es que van todos como pollos sin cabeza.

¿Y este equipo es el que tiene que terminar la gestión del problema sanitario y después sacarnos de la tremenda crisis económica que se ha provocado?.

A Sánchez le está pasado lo mismo que a Zapatero, que no tuvieron la culpa de que vinieran las crisis pero, su negacionismo primero y su falta de diligencia después a la hora de atacar los problemas han provocado que las consecuencias fueran mayores de las debidas. En ambos casos, en mi opinión, actuaciones que pueden rayar lo criminal.

En estos momentos, Presidente, Vicepresidentes y Ministros (aunque no todos) están en el empeño de transmitir a la ciudadanía el mensaje de que todo el mundo se puede equivocar, como buscando una nueva nota exculpatoria para sus errores.

Si, efectivamente, todos nos equivocamos, pero en la vida, cuando nos equivocamos, tenemos que asumir las consecuencias de nuestros errores, sentimentales, económicas, laborales o políticas y, como dice el Sr. Iglesias: «En política no se pide perdón, se dimite»

A estas alturas del escrito, alguien puede pensar que esto es una crítica abierta a la gestión del gobierno que tenemos, pues sí, lo es, pero lo hago ejerciendo mi derecho a la libertad de expresión y para poner de manifiesto que con el equipo que tenemos, no solo hemos conseguido el mayor fracaso del mundo en la gestión de la crisis sanitaria, que, además de en vidas humanas, se paga con consecuencias económicas severas. Y, adicionalmente, expresar mi convencimiento de que necesitamos urgentemente, configurar un equipo de gobierno con personas más preparadas, de distintas ideologías y disciplinas y, además, reforzados por profesionales independientes de los diferentes sectores productivos, que los tenemos y por millares.

También reconozco que no todo se ha hecho mal, también hay aciertos, por ejemplo en la parte económica la Sr. Calviño está defendiendo el fuerte con bastante dignidad para las dificultades con las que se estará encontrando en el entorno de trabajo que tiene. Pero eso es lo mínimo que se puede exigir a un dirigente, que haga las cosas bien.

Y que conste que mi posición crítica respecto a la gestión de este gobierno (y creo que es compartida por una gran parte de la ciudadanía) no es, en absoluto, mi posición respecto al PSOE, a quien le tengo un profundo respeto y a quien voté en varias ocasiones en la época de Felipe González.

No, no son las personas de la formación política, tengo muchos amigos y conocidos socialistas, todos constitucionalistas, que son de bandera, y son buenas personas y profesionales de primer nivel. El problema que tiene el PSOE es que les ha escalado un presidente mesiánico y narcisista, aunque, por alguna extraña razón, que no alcanzo a entender, la formación política al completo, a pesar de los despropósitos que están originando, sigue callada y consintiendo.

Pero queridos ciudadanos españoles, seáis del color que seáis, 22.902 fallecidos (oficiales) al día de hoy no se puede considerar nunca una buena gestión como tratan de hacernos ver a través de los medios de comunicación, controlados en unos casos y comprados en otros.

Todavía estamos por ver un mínimo de gestos de dolor por parte del Gobierno hacia las victimas de las que no nos hemos podido siquiera despedir. Solo son tratados como frías estadísticas que recurrentemente nos enseñan para indicar cuánto nos falta para alcanzar el puñetero “pico” y el “doblado de la curva”. En todo lo que he vivido y leído, siempre los líderes han honrado a sus muertos. Éste que nos ha tocado en suerte, NO.

Y estamos a 25 de abril y seguimos sin pruebas para todos, ni equipos para todos y sin un plan de actuación claro de salida a la calle. Una vez más, improvisan y nos lanzarán de nuevo a nuestros trabajos y tendremos que correr la misma suerte del que lanza una moneda al aire.

Desde su formación, el Sr. Sánchez y su equipo adoptaron como estrategia la división de las dos Españas y a fe mía que lo están consiguiendo, hoy tenemos a una adormecida, cómoda y condescendiente y a la otra preocupada, maltratada y cabreada. Están muy lejos de cumplir otra más de sus promesas, la de gobernar para todos los españoles.

Ya lo siento, pero tenemos el peor equipo en el peor momento, aunque afortunadamente, y a esta gente parece que se les olvida, somos españoles, guerreros cuando nos tocan las narices y con una creciente sociedad civil que ya no se calla. Ya hemos visto cómo la presión social ha sido brutal con las primeras pamplinas en la medida que regulaba la salida de los niños les ha hecho cambiar el rumbo. Continuemos ejerciendo nuestro derecho a la crítica.

Hasta hoy han demostrado ser unos perfectos irresponsables políticos, espero de corazón que el poder judicial, antes de que acaben con ellos, consigan declararlos responsables penales por sus actos y omisiones.

José García Cortés

         25-4-20

CORONAVIRUS Y OTRAS MALDADES HUMANAS , UN RECUERDO PARA NUESTROS MAYORES

Las personas de más de 65 años representan en nuestro país el 19,4% de la población, es decir, en torno a 9 millones de personas.

Este Coronavirus se está cebando con especial crueldad en nuestros mayores. A fecha de este artículo, las estadísticas oficiales por Covid 19, arrojan una cifra de fallecidos de 21.238 personas, cifra ésta que, a tenor de lo que hoy ya sabemos, podría ser más del doble. Y, desgraciadamente, se sigue incrementando cada día.

De los datos oficiales de personas que ya han perdido la vida, el 84,6%, es decir, casi 18.000 personas son mayores de 70 años. Muchas de estas personas vivieron nuestra guerra civil y, los mas, “sobrevivieron” a la terrible y larga posguerra que se produjo.

Son nuestros padres y nuestros abuelos, las personas que, junto con otras que ya no están entre nosotros, han sacado adelante a sus familias y han levantado al país que quedó sumido en la más profundas de las miserias.

La inmensa mayoría de nuestros mayores nunca supieron de las macromagnitudes más significativas -producción agraria e industrial, comercio exterior, inversión, PIB,.. que permitían conocer la magnitud del desastre de la economía que les tocó en suerte. Sencillamente vivieron en sus carnes las consecuencias de la pobreza.

Los años inmediatamente posteriores al término de la guerra fueron para ellos los años del hambre, del estraperlo, de la escasez de los productos más necesarios, del racionamiento, de las enfermedades, de la falta de agua, de los cortes en el suministro de energía, de los exiguos salarios, del frío y los sabañones.

Y así tuvieron que malvivir durante periodo muy prolongado de tiempo ya que el nivel de consumo alimenticio de preguerra, en términos de calorías totales, solo se alcanzó hasta mediados los años 50 y, el consumo de productos de cierta calidad no se consiguió hasta ya entrados los años sesenta.

Aunque el reparto de la pobreza no fue equitativo entre las clases sociales y las áreas geográficas, en general fue durísimo para todos. En los pueblos, se trabajaba mucho, muchísimo. Aquellos afortunados que eran propietarios de algunas tierras, aunque con mucho esfuerzo, al menos tenían algo más de acceso a las materias primas, pero el resto de trabajadores del campo, lo hacían en fincas de otros propietarios por salarios de absoluta ruindad.

En las poblaciones no agrícolas, los cabezas de familia (estaba mal visto que las mujeres casadas trabajaran fuera del hogar), también trabajaron muy duro, en lo que encontraban, con precariedad y con salarios de supervivencia. Después, conforme pasaron los años y el país se iba recuperando, muchos pelearon por tener un segundo y hasta un tercer trabajo porque con uno “no llegaba”.

Nuestras abuelas y madres fueron las grandes heroínas a la hora de sacar a las familias adelante, eran las responsables del hogar, y, en ocasiones, eran también, trabajadoras que practicaban la agricultura familiar .

Cocinaban, fregaban, limpiaban, lavaban a mano, planchaban, cuidaban de nosotros, compraban, cosían, zurcían y bordaban, y, sobre todo, estiraban todo lo que podían el exiguo salario que los maridos aportaban.

En la mayoría de los casos, la ropa se hacía a mano en cada casa, desde los calcetines de lana hasta la ropa interior, jerséis de punto y los pantalones. Cuando una prenda se dejaba por vieja, de las partes sanas se hacían nuevas prendas para los más pequeños de la familia.

Nuestros padres y abuelos son supervivientes natos. Posiblemente sean el fruto de una selección natural que, tras la guerra, realizó el hambre, las fiebres tifoideas, la tuberculosis, el paludismo y la disentería que por falta de higiene se llevaron por delante a los más débiles.

Estas personas, que han sufrido tanto, no se merece un final como el que le estamos ofreciendo.

Si, a los que les debemos todo y a los que deberíamos proteger con todos nuestros esfuerzos, hoy están soportando la parte más dura del confinamiento, sufriendo su miedo en soledad, y los que han fallecido, se han tenido que marchar sin posibilidad de que sus familiares les podamos velar ni despedirnos de ellos.

Al parecer, la Fiscalía ya ha iniciado investigaciones sobre un número importante de Residencias de Ancianos, y eso me parece bien, que rindan cuentas aquellas personas que no hayan actuado bien, si es que ha sido así.

Pero creo que esta desgracia debería servir también para hacer una reflexión sobre la situación en la que teníamos y tenemos a nuestros mayores. En lo positivo, nos felicitamos por lo que hemos avanzado en las prestaciones y coberturas que les estamos dando, pero, también debemos reflexionar sobre lo que no estábamos haciendo.

¿Porqué nuestro sistema de residencias es inferior en un 20% a las recomendaciones de la OMS y porqué en 12 años solo hemos sido capaces de crear un 5% de nuevos centros residenciales.? La explicación que recibiremos seguramente sea que es porque no tenemos dinero, pero posiblemente nadie nos dirá que falta dinero porque lo destinamos pagar sueldos de inútiles, televisiones autonómicas deficitarias, subvenciones a los parroquianos fieles, a medios propagandísticos, a autonomías desleales y otros muchos dispendios de los que hoy se realizan.

Y, ¿porqué (una vez más) tenemos tan dispar distribución por Comunidades Autónomas?

En los últimos datos que he encontrado disponibles en el IMSERSO vemos, de nuevo, y lo mismo que sucede con la sanidad, la educación u otras competencias,  que dependiendo de la suerte o la mala suerte que tengamos de vivir en una Comunidad Autónoma u otra, el nivel de prestaciones que recibimos es mejor o peor.

En la actualidad, un alto porcentaje de la cobertura a los mayores a través de las residencias se consigue con oferta de plazas de titularidad privada, aun cuando el 29% de las plazas son gestionadas por medio del sistema de concertación entre el sector público y privado.

Teniendo en cuenta el mix, se podría decir que aproximadamente el 45% de las plazas residenciales están financiadas por el estado, lo cual parece un porcentaje exiguo para una sociedad que se le supone comprometida con el bienestar de sus mayores.

Creo que nuestros padres y abuelos merecen que les demos un reconocimiento que hasta ahora no les hemos dado en general. Y no va de aplausos, sino del compromiso personal de cada uno de notros hacia nuestros mayores, si es que no lo estamos haciendo. Verlos más, hablar más con ellos, decirles cuánto los queremos y pelear porque nuestros gobernantes detraigan de tanto gasto superfluo como tenemos y pongan más medios para mejorar su felicidad.

Creo también que tenemos que pedirles perdón por lo que no hemos hecho o por lo que hemos hecho mal.

Perdón por no ser alemanes, que fueron capaces de diseñar en 2012 (e incorporarlo a un plan nacional en 2017) un protocolo de actuación que en esta pandemia ha permitido que mueran muchos menos compatriotas que aquí, fijando como una de sus cuatro principales consignas “blindar a la población de más alto riesgo, que son ancianos y personas con enfermedades crónicas”. Lo sentimos mucho, aquí tenemos lo que tenemos y no hacen otra cosa más que improvisar, aunque, como en este caso, las consecuencias sea una mayor pérdida de vidas humanas.

Perdón por no ser franceses, en cuyo país, el Sr. Macron (a pesar de tener una situación parlamentaria sólida) y su primer ministro, consultan e intercambian puntos de vista con todas las fuerzas políticas nacionales, sindicales y empresariales, antes de tomar las decisiones que posteriormente son sometidas al debate parlamentario antes de ser aprobadas y presentadas oficialmente a la Nación. Aquí seguimos gobernando con la soberbia propia de dictadorzuelos aunque estemos viviendo una situación muy atípica y de extrema gravedad.

Perdón por no ser griegos, que a pesar de los recortes que tuvieron que hacer debido a su enorme crisis económica, tuvieron la diligencia de iniciar las primeras restricciones en febrero con la supresión del carnaval mientras que las cancelaciones de eventos en España solo se realizaron una vez que se dieron la satisfacción política de proclamar que en España «El machismo provocaba más muertes que el coronavirus» y dando lugar a un nivel de contagios que provocó la escalada tan brutal de muertes en los días posteriores.

Perdón por no ser portugueses, que declararon el estado de alarma cuando todavía no había ninguna muerte en su territorio, mientras que aquí, solo lo hicieron cuando los fallecidos empezaron a “suponer un problema”.

Perdón también por tener un ministro como Pedro Duque, que justifica que en España se produzcan más fallecidos que en otros países porque tenemos mayor longevidad de vida. Debe ser la falta de oxígeno que provoca vivir en la estratosfera.

Estoy seguro que ninguno de vosotros querría ser alemanes, portugueses, griegos o franceses. Somos y tenemos el orgullo de ser españoles, y eso no nos va a quitar nadie, pero tenemos la desgracia de tener unos gobernantes ineptos al timón de la nave que son incapaces de gobernar como diligentes padres de familia, como lo hubierais hecho vosotros, ni de reconocer las muchas cosas que os debemos y, ni mucho menos, por las muchas que tenemos por la que pediros perdón.

Confío en que este modesto escrito sirva como punta de lanza para ello. ¡¡Vivan nuestros mayores!!

José García Cortés

19 de abril 2020

CORONAVIRUS, LA SUPERVIVENCIA DE NUESTRA DEMOCRACIA Y SOCIEDAD CIVIL

Cuando he terminado de escribir este artículo me he dado cuenta del “tocho” que me ha salido. Estoy bastante preocupado.

En condiciones normales entiendo que nadie me quiera leer, pero después de este panfleto que estoy largando, lo entenderé mucho más.

Aunque me apetece mucho, no quiero caer en la tentación de centrarme en los luctuosos acontecimientos que estamos viviendo ni a la falta de previsión o dejación de funciones de los irresponsables que tenemos en nuestros distintos estamentos, porque quiero entrar en la parte estructural de nuestros problemas. Lo que nos está sucediendo ahora son hechos que ponen de manifiesto las miserias del establishment tan maravilloso que tenemos, y que son, a mi juicio, solo una parte de lo que nos va a ocurrir si no viramos el rumbo de la nave de forma inmediata.

A pesar de ello, quiero en primer lugar dejar testimonio sentido para todas las personas que han sufrido pérdidas o que están pasando la enfermedad del coronavirus.

Me duele profundamente en el alma ver las noticias donde se hablan de los muertos e infectados con esa frialdad y la subjetividad en la transmisión de la información propias del que quiere a toda costa minimizar los problemas o incluso meritar en una gestión de la crisis que, espero, sea declarada en algún momento como negligente y criminal.

Yo, como afectado directo, sí entiendo su sufrimiento y dejo aquí constancia del respeto y apoyo moral del que soy capaz y, un “chapeau” a los sanitarios que me han atendido, que, como el resto del colectivo, y el resto de la sociedad, está siendo un ejemplo de entrega y abnegación a pesar de los escasos medios con los que contamos.

Para poder llegar a transmitir mi opinión y sentimientos sobre los problemas estructurales que padecemos, me ha parecido mejor articular el documento en diferentes capítulos para permitir, confío, en que, como la urdimbre y la trama, nos ofrezca una pieza al final de su elaboración.

  • Un caldo de cultivo
  • La Calidad de la democracia en España
  • ¿Pactos de la Moncloa?
  • Los representantes sociales y la Sociedad Civil

Un caldo de cultivo

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En el artículo que compartí con vosotros el pasado 21 de marzo hacía un comparativo entre la experiencia profesional vivida en Banesto (situación históricamente atípica en el mundo financiero español) con las actuaciones del gobierno ya en esta fase de gestión de la crisis y el que básicamente venía a decir:

  • Cuando se produjo la crisis, en el banco aterrizó un equipo de profesionales muy capaces, que hicieron posible elaborar y ejecutar un buen y acertado plan de trabajo, mientras que ahora no tenemos nada más que una pandilla de ineptos, una gran parte sin ninguna experiencia profesional y, casi, una parte de ellos, sin experiencia en la vida.
  • Destacaba que, en la actualidad, con tantas competencias delegadas, el gobierno en la mayoría de sus ministerios, “no tiene un verdadero control” de la situación. Han ido otorgando competencias, pero sin mantener el control. El ejemplo más reciente ha sido el estrepitoso fracaso del Ministerio de Sanidad al intentar centralizar las compras de material sanitario. No quiero pensar cuántas muertes y cuántas personas contaminadas ha supuesto tan negligente actuación.

Decía, y lo mantengo, que las CCAA se han convertido en auténticos reinos de taifas, con una división político-administrativa de nuestro territorio propias de la época de dominación musulmana tras la disolución del califato cordobés. Afortunadamente todavía no estamos en la situación de desorden y anarquía de antaño, pero estamos camino de ello si no se produce un giro de timón en muchos órdenes.

Decía también, que los políticos actuales solo han vivido época de abundancia y se escudan detrás de la “legitimidad de la política” para hacer lo que más les interesa a ellos Y si, es posible que sea legal pero desde luego ni es ético ni cumple con ninguna de las virtudes cardinales (Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza). Su credibilidad está bajo mínimos y sin confianza no existe la democracia.

Comprendo la dificultad de afrontar una crisis sanitaria como la que se nos ha venido encima, pero ésta nos ha dejado de manifiesto lo que realmente nos sucede “no tenemos a nadie con liderazgo suficiente ni equipo competente para gestionar” y al final, como anteriormente, en cada CCAA se está gestionando (o incluso contando a los muertos), con el criterio de cada reino de Taifa. Aunque al final, hasta tendremos que estar agradecidos porque si no, todavía estaríamos esperando las primeras compras realizadas por nuestro querido gobierno.

En definitiva, con el artículo del “caldo de cultivo” venía a expresar mi sensación de que tenemos formalmente, un país, una España, pero en la práctica, 17 reinos de taifas, más las ciudades autónomas, en los que, a imagen y semejanza de sus mayores, se encuentran excesivamente ocupados en mantener e incrementar sus cuotas de poder y a crear un clientelismo que les permita mantener su boca cerca de la teta que los sustenta.

Yo se que las cosas son complejas de gestionar y que nada en la vida es perfecto, pero en esta sociedad nuestra, hemos conseguido que, dependiendo de la Comunidad Autonómica en la que te toca vivir por tus circunstancias, tendrás una mejor o peor educación para tus hijos, una mejor o peor atención sanitaria, un nivel de impuestos mayor o menor, una administración más o menos ágil,…  Y, todo esto, multipliquémoslo por muchas veces cuando hablemos de aquellos aspectos donde tienen competencia los Ayuntamientos. Y se les llena la boca diciendo que quieren una España más igualitaria.

Estas permanentes transferencias, fruto en casi todos los casos de trueques electorales en beneficio de partidos políticos, que no de la gestión de los territorios, han ido produciendo un Estado débil incapaz de gestionar divisiones políticas mal resueltas, y, ni mucho menos, abordar cuestiones que requieren de una planificación y consenso de largo plazo para la ciudadanía. Están todos instalados en el corto plazo (a golpe de telediario) e improvisando permanentemente.

La Calidad de la democracia en España

Tanto si analizamos los estudios por el Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA, organización intergubernamental que apoya la democracia sostenible en todo el mundo), como el que elabora la Fundación Alternativas (que otorga un 5,8 en una escala de cero a diez) o bien The Economist, en todos los casos, los expertos coinciden  en que España se puede situar entre las 20 primeras democracias consolidadas del mundo.

Yo también creo consolidados lo que miden los principales indicadores que utilizan, procesos electoral y pluralismo, funcionamiento del Gobierno, participación política, cultura política democrática y libertades civiles y que ahora están arraigadas y forman parte de nuestro ADN.

Pero nuestra opinión pública no tiene el mismo sentimiento que el de los expertos, ya que según una encuesta de Metroscopia publicada antes de la repetición de elecciones, solo el 40% de los españoles declaraba estar contento con la democracia española.

La inmensa mayoría de los españoles (87/%) consideran que el régimen democrático es sin duda preferible a cualquier otro sistema.

El problema es su funcionamiento: dos de cada tres consideran que está funcionando mal. Y funciona mal porque los partidos han generado una clara decepción ciudadana y generado no solo una desconexión entre instituciones y ciudadanos sino un país donde el orgullo nacional se ha ido debilitando en el tiempo y en que se ha instalado la sensación de que el estado del bienestar es algo que nos viene dado como el maná del cielo.

Y en este sentido, sobre la “calidad de la democracia”, los expertos no tienen en cuenta otros problemas reales de nuestra sociedad, como el desempleo, la educación, la desigualdad, el acceso a servicios públicos de calidad, la igualdad de oportunidades o, en general, el bienestar social, y, ni mucho menos, la resolución pendiente de los problemas estructurales españoles. Todo ello son factores clave para entender la verdadera calidad de una democracia.

Obviamente el Doctor Sánchez corre a ponerse medallas cada vez que hay algún indicador de este tipo con resultados positivos, pero no presta ninguna atención al sentir de su ciudadanía y ni tampoco husmea en las razones que llevan a que, en la clasificación de ‘The Economist’, la variable peor valorada (muy por debajo de la media) sea la función de Gobierno.

Todos estos señores que tenemos como políticos, no parecen haber entendido que la democracia no es gobernar en nombre del pueblo, sino hacerlo respetando las voluntades reales del pueblo. No hay nada tan irresistible como un poder tiránico que manda en nombre del pueblo.

No obstante, que la democracia decaiga no significa que se quiebre de forma inmediata, pero sí se va taladrando, como hacen los insectos con los geranios, hasta que se seca, lo cual provoca que cada vez sus resultados se vuelven más decepcionantes para más gente, los ciudadanos se vuelven más escépticos y menos participativos, el control de los Gobiernos se vuelve más costoso, el desarrollo se ralentiza… porque si nos volvemos descreídos el control del poder político será cada vez más difícil y la democracia deja de ser una promesa interesante para muchos y eso provoca la aparición de grupos cada vez más radicales, como está sucediendo en Europa, por cierto.

En mi vida profesional he tenido la oportunidad de conocer empresas que tenían “perfectamente instalados” todos los mecanismos de gestión y de control. Excelentes comités de Dirección, auditorías independientes, Consejeros formados y con decisión autónoma, modelos de control,…… Pero que en el fondo estaban instalados “formalmente” para cumplimiento de la normativa, pero con un funcionamiento real del ordeno y mando del que se sienta en la poltrona. Esto mismo es lo que nos está pasando en nuestro País, con una democracia “formalmente instalada” pero que no es útil ni aporta la suficiente felicidad a sus ciudadanos ni al desarrollo económico o social.

Considero que la ideología es absolutamente necesaria y sana en una democracia, pero la gestión de los responsables, orientados realmente a los ciudadanos, es fundamental, no todo es ideología. Sucede lo que en muchas empresas grandes que dicen que “el cliente es el centro de su atención”, cuando realmente están repletos de directivos que no luchan más que porque la conservación de sus puestos y que, en estado permanente de complacencia, se instalan en la comodidad sin permitir la más mínima crítica sobre la gestión que realizan.

Y debemos añadir otro factor esencial para entender la situación actual. Si buscamos el término corrupción en la R.A.E., nos dice:

4. f. En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole de sus gestores.

En un sentido amplio, corrupto no es solo el político que se lleva el dinero (para él o su partido), sino también el que coloca a amiguetes o afines en puestos de responsabilidad sin que tengan preparación para ello. Corrupto sería el político que diseña políticas o realiza actuaciones que favorecen a su partido y no a los ciudadanos, corrupto es aquél que utiliza los medios de comunicación en beneficio propio o de su partido para limitar la libertad de expresión, para realizar adoctrinamiento o atacar a sus competidores. Corrupto seria también el político que acepta un puesto de responsabilidad sin tener la preparación o experiencia necesaria para ejercerlo.

Con esta visión amplia, considero que tenemos un nivel de corruptela muy extendido entre la clase política actualmente y que, al estar tan generalizada, es bastante difícil establecer mecanismos adecuados de rendición de cuentas porque entre ellos tienen mucho interés en evitar que haya castigos efectivos.

Uno de las cosas que nos harían mejorar el nivel de corrupción que tenemos, sería el de mejorar la selección de la clase política, a quien hoy:

  • No se les exige ningún requisito de formación para acceder a puestos de parlamentarios, senadores, concejales, ni, por supuesto, para Presidente de Gobierno
  • Se les permite mentir. ¿en cuantas mentiras se ha pillado a nuestro presidente del gobierno actual y se mantiene en el puesto?
  • Se les permite hacer una lista de promesas electorales e incumplirlas todas. Las hemerotecas son muy malas, señores políticos.

Y, de forma simultánea, tendríamos que mejorar los métodos de rendición de cuentas y los mecanismos de revisión de la actuación antes de que, en 4 años de mandato, hayan generado la ruina del país.

¿Y todavía se sorprenden que en los indicadores de calidad democrática salga que en España los niveles de desconfianza social y hacia las instituciones, y de ineficacia política de la ciudadanía son particularmente altos?

¿Pactos de la Moncloa?

En los Pactos de la Moncloa, todas las fuerzas políticas y territoriales se concertaron para establecer unas bases sobre las que modernizar el país. La radiografía de aquella España de 1977 presentaba, en el terreno económico, un cuadro clínico explosivo y con de los graves problemas estructurales de la economía española, que se ha instalado a lo largo de los 40 años, el desempleo.

Si echamos un vistazo a las personas que formaban parte de nuestros inicios de democracia y los de ahora, y tenemos la curiosidad de analizar sus trayectorias profesionales, veremos que nuestros primeros políticos de la democracia (de muy diversas o incluso radicales ideologías) ganan por goleada en cuanto a experiencia y formación a los políticos de ahora.

Por otro lado, hay que destacar que al inicio de la democracia, había un objetivo común instalado en la cabeza y en la consciencia de todos los participantes (más bien de casi todos), que era el de conseguir una serie de libertades importantes para nuestra sociedad, cosa que en el contexto actual, en el que casi todos se han criado en ese estado de libertades y el posterior estado del bienestar que se consiguió, lo dan como natural y “juegan” a otras cosas sin aportar el esfuerzo necesario para mantener lo conseguido.

Pero hay otro aspecto diferencial, y a mi juicio peligroso, como decía Luis del Valls hace unos días:  en esa época, en la que no olvidemos que el ejército no tenía muchas ganas de dar el salto a la democracia, todos teníamos miedo a no conseguirlo, lo cual aportaba las dosis de sensatez necesarias para ceder en lo necesario hasta alcanzar los consensos.

En los políticos actuales, ese miedo no se tiene y eso es un riesgo importante porque lo que no se cuida, se termina estropeando y muriendo.

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En todo caso, es difícil mejorar cosas cuando no hay actitud para ello, y las actitudes que está demostrando este gobierno son más propias de un gobierno totalitario que democrático.

A pesar de que a estos dirigentes les gusta utilizar términos bélicos, creo que no se han dado cuenta que la guerra es muy parecida a lo que nos está ocurriendo. Hemos sido atacados (por un virus), hemos tenido que sacar a los militares a la calle, tenemos millares de muertos y todo esto a dejar nuestra economía, como ha dicho Luis de Guindos, en niveles que podrían llegar a ser como los posteriores a nuestra guerra civil.

En este escenario, estos señores se permiten el lujo de seguir igual que antes, siendo prepotentes, no contando con el resto de fuerzas políticas del país, no consultando a sus mayores con más experiencia (como ha reconocido recientemente el exministro Corcuera). Todo lo contrario, siguen sacando pecho por una gestión, que más bien podría calificarse de negligente, e intentando sacar provecho de las facultades del estado de alarma para poner en marcha medidas que solo son necesarias para su ideario político.

Se han hecho con el control de los principales medios de comunicación del país y filtran/censuran la información a los ciudadanos y los utilizan como plataforma para atacar a otras formaciones políticas de forma permanente. ¿y estos se quejaban (aunque casi ninguno lo vivió) de las políticas franquistas?

Son unos perfectos irresponsables, no se están dando cuenta que se han encontrado con el edificio de la democracia construido, pero afectado por aluminosis y que ellos lo están incrementando.

En definitiva, están a lo suyo, a conseguir más parcelas de poder, a sus corruptelas, con su soberbia y su indignidad y, como no gestionan realmente el país, hacen bueno el pensamiento de Ortega y Gasset:

De verdad que deseo que fueran capaces de ver la luz y que sus entendederas se alarguen lo suficiente para comprender que es el momento de hacer un gobierno de coalición que de verdad aborde los problemas de los ciudadanos, pero mucho me temo, por lo que están demostrando, que no tienen talento ni talante para ello.

Y, en todo caso, si lo hicieran, que no hagan más operaciones de maquillaje y tengan en cuenta que de lo que se trata es de solucionar muchos de los problemas estructurales que arrastramos desde hace mucho tiempo:

  • Productividad, indicador de progreso y de mejora en los estándares de vida. Entre 2001 y 2016 tenemos caídas de entre el 5% y el 10%, estando a la cola de los países más avanzados de la UE. Eso si, tranquiliza que estamos mejor que Rumanía o Bulgaria.

De hecho, la falta de crecimiento de productividad es la causa principal de que España no haya convergido desde mediados de los años 70 del siglo pasado al nivel de renta de los países del norte de Europa.

  • Serio problema de cuentas públicas en el corto y en el largo plazo. En el corto plazo, el déficit estructural de las administraciones públicas, es decir, el déficit descontado el efecto del ciclo económico, ronda el 2,5% del PIB, lo cual nos sitúa en un estado de debilidad absoluta para afrontar el nuevo “sunami” económico que se nos viene encina. Y en el largo plazo nos enfrentamos a un problema de pensiones y asistencial, derivado de nuestra situación demográfica, que nadie tiene narices a abordar y no solo por la sostenibilidad del sistema de pensiones, sino por el incremento del gasto sanitario en la medida en que crece la expectativa de vida.

España registra el mayor déficit estructural de la zona euro, lo cual dificulta enormemente la reducción de la deuda con respecto al PIB, Por lo que apenas tenemos margen fiscal y por lo que el gasto subirá más y la recaudación tenderá a bajar, por lo que nuestro agujero presupuestario volverá a crecer de forma intensa.

  • Mercado de trabajo ineficiente, siendo, por su nivel de desempleo y de temporalidad, una «anomalía internacional» y, seguramente no sea achacable tanto al “modelo productivo”, sino a:
  • Políticas activas de empleo poco eficientes
  • Cotizaciones sociales que, superiores a la media europea, encarecen la contratación
  • Una negociación colectiva centralizada, con efecto «normativo» de los convenios (que los hace obligatorios para empresas y trabajadores que no participaron en su negociación).
  • Escasa movilidad geográfica de los desempleados, que explica las grandes diferencias regionales de las tasas de desempleo.
  • Y un sangrante «paro subsidiado» en zonas rurales que fomenta poco las ganas de producir.

.Un sistema público caro y espeso con escasa eficacia en el uso de los recursos que se le asignan y con problemas del tipo:

  • Corrupción y fraude en el uso de fondos públicos;
  • Una regulación de la actividad económica que impone costes excesivos a los empresarios;
  • Confusión la gestión pública en régimen de monopolio por la Administración de un servicio público -sin competencia entre posibles gestores- con la universalidad de las prestaciones.
  • Raquitismo empresarial, con una media de 4,6 trabajadores, frente a los 12 de Alemania. Ese exiguo tamaño limita su capacidad para internacionalizarse y competir. Y todo esto, viene motivado en gran parte por la legislación y prácticas administrativas que lo fomentan indirectamente:
  • Imposición de especiales obligaciones a las empresas con más de 50 trabajadores (por ejemplo, creación de un comité de empresa);
  • Lenta y burocráticas gestiones en las autorizaciones para la creación de empresas.
  • Falta de mecanismos que financien el crecimiento de las empresas.

Si, es imprescindible que la modernidad que nos gobierna, abandone ese pensamiento débil que les instala permanentemente en lo coyuntural, Es decir, atender el último dato para particular un discurso, casi siempre interesado y alejado del rigor que no solo lleva a la confusión sino que, además, impide abordar los temas estructurales que necesitan, además de un adecuado consenso, una maduración de muchos años:

  • Educación, Con una tasa de fracaso escolar sin parangón (20% en España frente a 2% en Corea, por ejemplo).
  • Sanidad, con un funcionamiento disperso entre las diferentes CCAA
  • Justicia, con un sistema lento y poco eficiente.
  • Energía, Ante el cierre de centrales nuclares y térmicas, teniendo que abastecer a una población que cada año consume más energía por persona, y sin decisión sobre el modelo alternativo y el dinero necesario.
  • Agua, en un país que se va desertificando progresivamente y no contamos con una verdadera política de embalses o trasvases y en el que se espera que para el 2030, aproximadamente un 65% de la población tenga problemas de abastecimiento.
  • …….

Ante la gravísima crisis sanitaria que estamos viviendo, la nueva crisis ya sobre la mesa, y la consiguiente amenaza de descomposición de nuestros grandes logros institucionales, económicos y sociales, es extremadamente urgente que el PSOE siente la cabeza y se junte con el PP y C’s para tratar de sacar adelante nuestro país de la mejor manera posible y con un gobierno que incorpore perfiles profesionales intachables, que en España sobran.

Yo soy de los que considera imprescindible un gran pacto de estado en estos momentos, pero de fondo, no de forma.

Los Representantes Sociales y la Sociedad Civil

Ya hemos visto el panorama que tenemos. ¿y frente a esto qué?, pues yo creo que, de momento y desgraciadamente, NADA.           

Se tiende a denominar y a incluir con categoría de Agentes Sociales a una serie de organismos, agrupados en distintas tipologías: Organizaciones Empresariales (CEOE y CEPYME), Organizaciones Sindicales (UGT, CC.OO, (estos dos con más del 70% de presencia en los comités de empresas- USO, ELA y CIG), Otras Organizaciones, que representan una amplia diversidad de asociaciones, Fundaciones, Observatorios, y diversos ámbitos de la Administración entre los que cabe destacar la Federación Española de Municipios y Provincia (FEMP).

Y, por otro lado, tenemos un sin fin de las autodenominadas ONG’s, organizaciones subvencionadas e influidas por partidos políticos de todas las ideologías.

Yo en mis tiempos mozos fui un activista en el mundo sindical y puedo dar fe que los sindicatos de entonces, tanto en cuanto a su filosofía como a su funcionamiento, nada tiene que ver con los de hoy, a los cuales encuentro absolutamente deslegitimados social y políticamente porque no tienen base de afiliación o militancia de sus miembros para representar ni a los trabajadores ni a la sociedad.

El sindicalismo español ha convertido parte de la acción sindical en empresas de servicios a la búsqueda de subvenciones y mecanismos de financiación (cuando no de corruptelas) para mantener sus enormes estructuras burocráticas y se han convertido en instrumentos cómodos para los gobiernos, a cambio del precio adecuado, claro.

Adicionalmente, a lo largo del tiempo, además de los sindicatos tradicionales, los regionalistas y los sectoriales, se ha ido creando un entramado de asociaciones: ONG’s, asociaciones de consumidores, cámaras agrarias, cámaras de comercios,… que se suponen que ostentan la “representación social” pero que son solo organizaciones abrazadas a la ubre que les da de mamar cada legislatura.

Por tanto, la pregunta es ¿existe realmente una sociedad civil en España.? Si por sociedad civil entendemos una sociedad adulta, consciente de sus derechos y de sus responsabilidades, bcapaz de poner límites a este intervencionismo de las administraciones, la respuesta es NO.

Por razones profesionales, tuve la oportunidad de disfrutar de algunas charlas de Antonio Garrigues Walker, que opinaba que el problema de la sociedad civil está en que no habla, no levanta la voz, no dice nada. Cada uno de nosotros no estamos haciendo lo que tenemos que hacer y que la clave está en asumir nuestra propia responsabilidad.

Y estoy de acuerdo, empezando por mí, que la sociedad civil no es que esté dormida, es que no está interesada y por tanto no hace nada. Tras pasar los primeros años de democracia, en la medida en que la consolidación de la misma y el estado del bienestar ha ido dando sus frutos, ha ido decayendo el interés de la participación en las cuestiones políticas y hemos ido envejeciendo preocupándonos cada uno de lo nuestro. En mi caso también.

Las nuevas generaciones, “que se lo han encontrado todo hecho”, no han sentido las inquietudes que de forma permanente bullían antaño en nuestras universidades.

Los acuerdos y cambios que hay que provocar son de mucho calado, y en la actualidad, no veo ni talla ni interés por parte de los políticos en cambiar nada, entre otras cosas porque iría en contra de sus propios intereses.

En este sentido, lo único que veo posible que esté en nuestra mano, es que volvamos a ser políticamente activos y ser mucho más participativos en todo, de tal forma que, con nuestras protestas y propuestas, se pueda escuchar la voz de una sociedad civil que está harta.

Yo me he declarado de nuevo “políticamente activo” y voy a participar mucho más y quiero hablar con los demás, no para convencerles de que piensen de otra manera, sino para que sean exigentes con los políticos que nos conducen, aunque sean de su mismo color.

Como dice Julio Anguita, que precisamente no es sospechoso de ser muy de derechas, hay que “medir a las fuerzas políticas por lo que hacen” y “hay que votar al honrado, no al ladrón”.

Zapatero negó la anterior crisis económica, Rajoy negó la crisis catalana y Sánchez la actual crisis sanitaria, y el resultado en cada caso, ha sido que los ciudadanos hemos pagado caro sus errores. Ahora con la vida de más personas de las que se debería y, encima, una parte del gobierno, con sus televisiones al frente, está considerando que ésta es una muy buena ocasión para desmontar nuestro edificio constitucional y de paso a quien tan bien lo corona, S.M. El Rey.

El pueblo español ha sido siembre combativo cuando ha tenido que hacerlo. Iberia fue el territorio que más siglos les costó conquistar a los romanos, pudimos expulsar a los Árabes de nuestros territorios, montamos el mayor imperio del mundo con los Reyes Católicos y vencimos, con pocos medios y mucho valor, al mayor ejército del mundo entonces, a Napoleón.

Pero igual que tenemos la virtud de estar unidos y sacar las garras en tiempos difíciles, también la historia nos enseña que tenemos el defecto de entregar el gobierno a patanes e ineptos que han venido a servirse de nosotros, no a servirnos.

Pues ahora es otro de esos momentos difíciles para España, y, seamos de un color u otro, hemos de demostrar que la ciudadanía no está dispuesta a soportar más la gestión de incompetentes y corruptos.

El tiempo corre en nuestra contra y por tanto es el momento de actuar para el ciudadano para, al menos, tener la conciencia tranquila de haber peleado con la única arma legítima que nos queda, la voz. Yo ya estoy ahí.

Héroes

Cuando salgo al océano, veo su fuerza. La naturaleza me muestra su poder. Me siento menos que pequeño. Me siento nada.

Quien ha salido al mar, subido a la montaña, vivido una tormenta de verdad…conoce la sensación.

Al mismo tiempo, viene otra percepción, otras sensaciones: de algún modo, estamos unidos a eso que vemos. Nuestro subconsciente envía señales, nos avisa: la naturaleza también esta dentro de nosotros. Sentimos afinidad con ella.

La naturaleza nos muestra su esencia. Aunque no lo veamos.

En la vida diaria, en nuestra agenda, organizamos la tarea y afrontamos los retos de resolver los problemas, solucionar asuntos, gestionar actividades…vivimos con nuestra cabeza, nuestra mente, convencidos de que hacemos lo que debemos o al menos lo intentamos.

En este punto, miren los datos que tenemos, sobre un asunto que se nos ha afectado de manera explosiva.

Nos sorprende, sobrecoge, pero….queremos volver a la “normalidad”

Quizá procede analizar que tiene esa normalidad.

Quizá está de espaldas a nuestra verdadera naturaleza.

Nuestra percepción de la lucha,

Desde este planteamiento, aquel en el que nos fuimos del entorno natural, por su agresividad, por las incomodidades, fabricamos nuestro propio medio, aquel que creemos es mas conveniente.

Cada fin de semana, cando podemos, sin embargo, huimos del medio creado por nosotros. Hemos integrado el entorno artificial como un mal necesario, del que marchamos siempre que es posible.

Hasta ahora.

Esta generación tecnológica tiene recursos que en otras generaciones no existían. Medios y ciencia sanitarios. Recursos de comunicación casi omnipresentes.

Aun así, nuestra sociedad, nuestra visión del mundo esta cambiando. Ha vuelto una sensación muy primaria. Algo que tenemos asociado a preocupaciones mas abstractas. El trabajo, las deudas, la decepción afectiva.

Pero ahora vuelve por el impacto que tiene este proceso sobre nuestra supervivencia.

Es el miedo. En algunos textos, se dice que es algo atávico. Primitivo. Propio de las sociedades humanas que luchaban contra el entorno hostil.

Ahora no hay exactamente un entorno hostil. Mas bien, existe algo hostil en el entorno.

Algo que escapa a ese sentimiento de superioridad que nos caracteriza, por la falsa sensación de controlarlo todo.

Factor decisivo: se trata de un elemento hostil que escapa a nuestro control.

Afrontar lo que ahora esta ocurriendo requiere calma. Requiere sosiego. Eso no lo obtenemos precisamente de ese medio que hemos creado. Se trata de una introspección, algo que no es de nuestra costumbre.

Es necesaria la lucha contra los hábitos mentales. Los hábitos de nuestro modo de pensar.

Es revolucionar nuestro sistema mental para cambiar lo que sea necesario y prepararnos para crear un entorno mejor. Preparar algo que se aproxime a lo que realmente somos. Somos y procedemos de ese medio natural.

Para esta revolución mental, es necesario abandonar premisas, abrir todas las opciones y para eso hay que luchar y ser héroes.

Seamos héroes.

Raúl Ramos de la Plaza

Un caldo de cultivo

Aviso a los navegantes que me ha salido un “torro” de escrito del calibre 43 en cuanto a su dimensión. El que quiera seguir, puede hacerlo, pero, el que avisa no es traidor.

Hablando con un muy buen amigo del mundo sanitario, me decía que estaban llamando desde el Ministerio preguntando cuántos recursos había disponibles y se asombraba que estuvieran tan lejos en el conocimiento de la situación real en cada CCAA.

Esta conversación me recordó mi etapa profesional en Banesto, que fue un banco muy centralizado durante la mayor parte de su vida, hasta que llegó nuestro querido y nunca bien ponderado Mario Conde, que hizo una descentralización a lo bestia, sin establecer mecanismos de control sobre los territorios (que coincidían prácticamente con las regiones autonómicas). Qué bien quedó ese señor como hombre moderno e innovador (al menos así trató de venderlo), pero nunca será consciente del tremendo lio en el que metió a la organización.

Salvando las lógicas distancias, encuentro muchas similitudes entre la situación actual en la gestión de la pandemia y la que había en el banco tras la intervención y también algunas diferencias esenciales que quiero utilizar aquí para epresar mi opinión.

En primer lugar, el equipo directivo que comandó el rumbo del banco tras la intervención (Alfredo Sáez, Víctor Menéndez, Pepe Corral, José Ángel Merodio, y otro puñado de buenos profesionales) se encontraron con una situación desconocida de la que no había referentes para poder aprender medidas de solución. Podríamos decir que Igual que ahora con el coronavirus, aunque no es cierta del todo, ya que nuestros gobernantes han tenido los precedentes de China, Corea del Sur e Italia, de los que se podría haber aprendido algo si hubieran sido más diligentes.

Pero supongo que los miembros del gobierno no han sido tan diligentes ni tan rápidos porque han estado muy ocupados en sacar la ley para llegar borrachas y solas a casa, y en la preparación de las manifestaciones del 8M, amén de ocultar los trajines del sr. Ávalos y alguna cosa más.

Otro aspecto que me recuerda al caso Banesto, es que cuando ahora declaran el estado de emergencia y ciertos Ministerios dicen que toman el control, de lo primero que se dan cuenta es de que “realmente no tienen el control”. Tienen que hacer lo mismo que tuvimos que hacer nosotros en el banco, es decir, trabajar como hormiguitas, mirar regional a regional y ver que había allí.

No quieran saber ustedes lo que “allí” había. Para empezar (y esto lo tengo comprobado con otras organizaciones en las que he trabajado después como consultor), hay que tener en cuenta que la forma de dirigir de la “central” (este caso era el Sr. Conde) genera un mimetismo muy elevado en el resto de la organización. Si el principal directivo es ambicioso, zascandil, déspota y sin fondo profesional, generaba que la gestión en los diferentes centros fuera de bambalinas, figureo y castañuelas.  Los dispendios en los gastos eran morrocotudos, se habían creado estructuras paralelas en cada regional y, además, cada uno trabaja de justificar su sueldo (y otros muchos sobresueldos que se escapaban por las innumerables rendijas) haciendo cosas, que, curiosamente, en la mayoría de los casos, solo iban en su propio beneficio y no en el del banco.

No había sistemas de información reales desde las regionales hacia la central del Banco, y en muchos, muchos casos, mentían como bellacos o, sencillamente, arrastraban los pies al darla o se negaban directamente argumentando que ellos eran soberanos en su territorio y no querían intromisiones. ¡¡anda mira, igual que ahora con las CCAA!!.

Desde la central, con el equipo de Alfredo Sáenz a la cabeza, tuvimos que patear cada territorio para saber de verdad qué es lo que había y cual era ciertamente el problema al que nos enfrentábamos, siendo los más básicos:

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  1. Cada región se había convertido en un cortijo (literal)
  2. Cada uno gastaba como si no hubiera un mañana y cada vez pedían más medios e independencia
  3. Se habían rodeado de un equipo de magníficos palmeros teniendo relegados a sus mejores profesionales porque “no entendían la nueva cultura

Creo que a todos los suena esta situación en la realidad política de nuestra querida España.

De momento lo dejo aquí para después volver, porque quiero hacer una reflexión sobre el concepto de “democracia”, que, como todos sabemos, en sentido estricto, es una forma de organización del Estado en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que confieren legitimidad a sus representantes.

No creo que a nadie al que le preguntara me dijera que una dictadura sea mejor forma de gobierno que una democracia. Aunque yo confieso que en este momento no estaría muy seguro al responder a la vista del éxito de las primaveras árabes o algunas democracias sudamericanas.

Pero está muy demostrado a estas alturas ,que el nivel de educación influye mucho en la calidad de las democracias, ya que de dicho grado depende el nivel de conocimiento y responsabilidad con el que se ejerce dicho voto, y también la capacidad de “influenciabilidad” que tienen las sociedades menos formadas y por tanto de cuánta “libertad real “se dispone.

Una democracia “sana” pasa necesariamente por la claridad y sinceridad con la que hablen y actúen sus políticos, así como del rigor e independencia con que nos informen los medios de comunicación.

¿Pero qué pasa cuando, como en España, tenemos políticos que nos mienten permanentemente?, ¿qué ocurre cuando el nivel de exigencia profesional de los políticos para acceder a sus puestos es ¡¡ninguno!!?. ¿qué sucede cuando en las CAA, a través de la educación se realiza un permanente adoctrinamiento de la sociedad?, ¿qué sucede cuando los medios de comunicación, y muchas instituciones están controlados por los políticos?. Actualmente el poder que poseen les brinda la posibilidad de modelar las opiniones políticas del público. Un ejemplo muy claro lo estamos viendo en Cataluña. En pocos años el voto independentista ha pasado de no llegar al 15% a rozar el 50%. ¿O acaso alguien se cree que eso se ha debido a la reflexión libre e independiente de los ciudadanos?

Entonces, lo más importante no es si tenemos o no democracia, sino “qué calidad de democracia” tenemos cuando:

  • Cada vez tiene más aborregados y alienados a sus votantes
  • Tiene menos nivel académico e intelectual y más insensatos entre sus filas
  • Es muy caro de mantener y con unos niveles de eficacia ridículos
  • Tiene harto a sus ciudadanos, o al menos, a una mayoría
  • No transmite confianza a inversores nacionales o internacionales

Resulta que es una democracia que no nos vale. En tal caso, tendremos que reinventarla, recuperando su esencia en una especia de regeneración desde abajo.

Hecha esa reflexión sobre nuestra calidad de democracia, que era necesaria para entender mi preocupación sobre el estado de las autonomías, retomo el hilo conductor para reconocer que sí, que nuestra Constitución contempla la posibilidad de transferir o delegar en las Comunidades Autónomas facultades correspondientes a materia de titularidad estatal. Pero,

Según reza en la página del Gobierno de España

El sistema constitucional español establece un sistema de reconocimiento de la autonomía territorial que jurídica y administrativamente se materializa en una profunda descentralización hasta el punto de que el funcionamiento efectivo del Estado se asemeja en muchos aspectos al propio de los estados federales.

No discuto, como tampoco lo discutía en el banco, que desde una región se tiene un conocimiento más cercado a su realidad, porque nuestro país, como todos los países, es diverso en sus riquezas, su cultura y sus gentes, pero una cosa es tener más “capilaridad” y otra es generar un despelote integral dejando que cada uno haga lo que le parezca bien.

Sabemos todos que el refranero español es muy sabio y hay uno que dice: “si quieres saber cómo es fulanito, dale un carguito”.

Sucede en todos los países del mundo, pero en España creo que se da en grado muy elevado. Hay personas que cuando tienen un pequeño cargo se transforman; la inseguridad y el poder actúan como un cóctel molotov poco recomendable.

Debe ser cierto lo que decía Kissinger de que el poder es el mayor afrodisiaco que existe y, además, el poder desvela realmente cómo somos, y no hace falta tener un “puestazo” para que esto ocurra, y la pasión que sienten muchas personas se da desde cualquier posición que implique una cierta capacidad de influencia sobre los demás.

Si damos por sentado que el poder en sí mismo no es malo, uno de los problemas que veo en España es que hay poca gente a las que les mueva el concepto de “poder socializante”, es decir, el bien común, sino el individualista, que anteponen sus intereses a los del resto, o que se aprovechan para ganar a toda costa, y que, en muchos casos, está motivado por su inseguridad personal que tratan de compensar con el poder.

Es nuestra querida piel de toro todavía no se ha entendido que:

  1. Ejercer la dirección de personas debería ser más una servidumbre que una posición de dominio
  2. El poder es siempre efímero. Para aquellos que tratan de aferrarse a su silla por tiempo indefinido.

 

Una diferencia esencial entre la situación actual de gobierno y la de la intervención del banco es el nivel de los equipos humanos que tienen que sacar adelante los problemas.  Nadie nace enseñado, me decía siempre mi madre, por eso las personas debemos ir capacitándonos para poder ir asumiendo mayores responsabilidades, y por eso me sorprende tanto que en un País que exige una certificación para poder hacer una instalación eléctrica, por ejemplo, no se exija ninguna cualificación para asumir la responsabilidad la dirección de un Ayuntamiento, Comunidad, Ministerio o la Presidencia del Gobierno. Y, encima quieren quitarse de en medio a nuestro Jefe del Estado, la única institución verdaderamente preparada para representarnos.

Pero no quiero que parezca que me ando por las ramas, traía a colación lo anterior para poner de manifiesto que hoy tenemos, seguramente, la clase política peor preparada de nuestra democracia, con el agravante de que se ha producido una “profesionalización” de los políticos. Y esto lo digo en términos absolutamente peyorativos, ya que muchos, muchos de los políticos que tenemos en todos los niveles, no tienen otro oficio que el haber militado en el partido y han accedido a su puesto de responsabilidad como recompensa a los favores realizados. No se me puede ocurrir mayor irresponsabilidad.

Lo niveles de descentralización que hemos alcanzado, suponen la atribución de competencia para aprobar leyes en las 17 Comunidades Autónomas; 2 ciudades con estatuto de autonomía – Ceuta y Melilla-;  y 8125 entidades Locales, con instituciones propias y similares a otras del Estado y sus propios tributos o  parte ,de los obtenidos por impuestos del Estado en la Comunidad Autónoma. Además, la mayor parte de las Comunidades cuentan también con Delegaciones en Bruselas e incluso en algunas ciudades de otros Estados especialmente relevantes.

Lo cierto y verdad, es que, como había ocurrido en el banco, cada región ha quedado en manos de los “barones” de los respectivos partidos y la calidad de vida de los ciudadanos: educación, seguridad, sanidad, medio ambiente,….hasta los juzgados, dependen de la suerte que hayan tenido, caer en una comunidad u otra. En definitiva, se ha ido creando una España asimétrica con tendencia a la locura.

No se qué modelo es el más adecuado, si extremadamente centralistas como Francia o federalistas como Bélgica o Alemania, sin embargo, no es fácil encontrar en Europa un sistema como el español en el que las regiones tengan tantas atribuciones y competencias propias, especialmente las que tienen Cataluña o el País Vasco.

En estos momentos, la división de competencias ha formado un enjambre de instituciones entre Ayuntamientos, Diputaciones, Comunidades, Senado, Parlamento, organizaciones  culturales afines y divisiones políticas  tan grande que lastran nuestro gasto público hasta límites insostenibles. Y, sobre todo, sin saber muy bien para qué sirve todo eso. Porque las administraciones públicas, nacionales o locales, salvo honrosas excepciones, no dan calidad de servicio al contribuyente. Parecería lógico que si no puedo mejorar la calidad de servicio que me ofrecen, al menos tendríamos que tener la oportunidad de elegir una administración más barata.

Y que no me vengan diciendo que el modelo español es el que se parece más es Alemania.  Porque los alemanes son alemanes, capaces de pactar las grandes estrategias de su nación, y los españoles somos el coño de la Bernarda (con permiso de la Bernarda y perdón del resto) entre otras cosas porque aquí se ha perdido   la lealtad al proyecto común, en el que las autoridades regionales utilizan sus competencias para atacar la legalidad de la que emana su autonomía.

Estoy bastante cansado de que con intenciones espurias (esto va por mi amigo Chema), se apele permanentemente a la «singularidad» que solo sirva para generar privilegios creando un modelo que es absolutamente «asimétrico» y donde no hay claridad en el ejercicio de esas competencias.  Porque el mayor argumento para la descentralización fue el que, al haber nacido nuestra democracia asimétrica debido a los privilegios dados a los Vascos, Navarros y Catalana, se le iba a dar igual oportunidades al resto para hacerla simétrica.

Todo lo contrario, cada vez se está haciendo una España menos competente y más injusta con sus ciudadanos. Aquí lo único que vale es la lucha por mantener o incrementar los privilegios de unos y otros y punto pelota.

Soy de los que opinan que hay que recuperar competencias, especialmente en aquellos casos en los que se ponen de manifiesto derivas desleales del nacionalismo. No hacerlo, creo que supone deslealtad por parte de nuestros gobernantes que, paulatinamente, y con sucesivas interpretaciones de nuestra constitución,  nos imponen un modelo de estado que ya no se va pareciendo al que votamos en la Constitución.

En el mundo de la gestión de empresas, mis mayores me enseñaron dos cosas (bueno, muchas más) pero dos que son de mucha aplicación a lo que ahora comentamos:

  1. El trabajo se puede descentralizar al 100%, la responsabilidad es indelegable.
  2. Se gestiona mejor en épocas de escasez que de abundancia.

Y ahora, con la pandemia que estamos sufriendo, el gobierno se rasga las vestiduras con las muertes que está habiendo en las residencias de ancianos (esta era la segunda parte de la conversión con mi amigo Raúl) y sale en la televisión el Sr. Sánchez con un tono de impostura que tira de espalda, diciendo que tenemos que protegerlos, que son lo más valioso de nuestra sociedad.

¿No será Sr. Sánchez, que este caldo de cultivo está poniendo de manifiesto las carencias y miserias con la que estamos gestionando, en general, a nuestros mayores en España?. Sepan ustedes que el segundo país en longevidad del mundo,vive de espaldas a nuestros ancianos, y que tenemos un déficit asistencial hacia nuestros mayores y personas con dependencias muy severas que raya la responsabilidad penal. Y usted lo sabe. Huy, perdón quizás no lo sepa porque son competencia de las CCAA y, claro, no tiene ni la más remota idea.

Y no, no es que queramos otro modelo diferente al que tenemos, lo que queremos es que se ejerza bien aquello por lo que tanto se peleó y que el poder del Estado no se debilite por muy autonómico o federal que sea el país. Hay que pensar muy bien qué recursos se transfieren a las CCAA.

Los políticos actuales solo han vivido época de abundancia y se escudan detrás de la  “legitimidad de la política” para hacer lo que más les interesa a ellos. Y si, es posible que sea legal pero desde luego ni es ético ni cumple  con ninguna de las virtudes cardinales (Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza). Su credibilidad está bajo mínimos y sin confianza no existe la democracia.Estoy de acuerdo con lo que alguna vez ha escrito nuestra filosofa Adela Cortina y creo que un gran número de personas (no se si la mayoría, pienso que sí) estamos cansados ya de asistir al espectáculo de las descalificaciones mutuas, los pactos en pro del puro número, el juego de los sillones, las declaraciones panfletarias o insustanciales. ¿Pero es esto la democracia? ¿Es para esto para lo que sirve?

Cuando el estamento gubernamentales se ocupa mucho de controlar medios de comunicación (silenciando los que no son del “régimen”), a vilipendiar los que no piensan como ellos y a gobernar solo para sus seguidores y sus intereses, su forma de actuar se acerca bastante a una dictadura, aunque le quieran poner la piel de la democracia encima.

Y no, no son comentarios de la Derecha rancia y reaccionaria como estoy seguro que calificarían este escrito si lo llegaran a leer, sino de alguien que quiere de verdad mejorar la calidad de nuestra democracia y el bienestar de nuestros ciudadanos.

Soy consciente de que el Sr. Sánchez ni ningún miembro de su incompetente gobierno lo ha traído, pero lo que si ha hecho es lo mismo que hizo su amigo Zapatero, negar la realidad en las primeras instancias y ser negligente y trilero en sus primeras actuaciones.

Ahora es el momento de apretar las nalgas y aguantar, pero ya anticipo desde aquí que me sumaré a cualquier iniciativa que persiga las posibles responsabilidades criminales de este gobierno por su gestión con la pandemia.

Y por último y ya acabo, que va siendo hora. Ayer por la tarde escuchaba a D. Ángel Exposito en una entrevista que hacía (no recuerdo el nombre), en la que el profesional se preguntaba con extrañeza: Pero entonces,… “¿cuál es el grado real de coordinación entre el estado y las Comunidades Autónomas…?. Pues figúrese, Sr. Expósito.

José García Cortés

MI “MOCHO” Y YO

En estos días de obligado confinamiento están sucediendo cosas asombrosas en mi vida.

Entre otras medidas para evitar los contagios en casa, hemos prescindido de la ayuda que recibíamos para realizar labores domésticas.

Eso me ha obligado a interactuar con artilugios que existían en mi casa, aunque yo no les prestaba atención. Es curioso, aunque estaban, yo no los veía, funcionaban, pero yo no era consciente; existían, pero yo los ignoraba.

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De repente he descubierto que tenemos en casa una lavadora. ¡¡qué maravilla!!, hay que ver la de vueltas que da ese bombo, adelante y hacia atrás.  Mi nieto y yo podemos estar horas sentados en el suelo maravillados con su ronroneo hipnótico.

Y esa plancha maravillosa, que capacidad de transformación tiene sobre la arruga. No llevo la cuenta de las prendas que se han quedado por el camino hasta que nos hemos entendido la plancha y yo, pero ahora funcionamos cual equipo de natación sincronizada.

No puedo olvidarme del hermoso lavavajillas, qué altruismo el suyo al acoger en su seno los enseres cuando, por su suciedad, son rechazado por los humanos.  Belleza escondida que pone a juego mi capacidad de imaginación acerca de lo que allí acontece. Esos ruidos que no presagian un siempre final feliz en que todo resulta reluciente.

Pero, dentro de esa orquesta sinfónica doméstica que he tenido la oportunidad de descubrir y, con permiso de D. Juan Ramón, lo que ha cautivado mi corazón y al que he tenido que rendir mis más sinceros sentimientos es al “mocho”, ese utensilio largo y delgado que termina en un conjunto de tiras de material absorbente y que me ha hecho revivir tiempos mozos cuando baldeábamos los barcos en la Armada Española.

Mi mocho es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos.

Mi mocho es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña…; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra

Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.

Lo dejo suelto, y no se va, es pura sensación poética difícil de percibir para el ciudadano inexperto. Sin embargo, me gusta estar con él y ardo en deseos de pasar estaciones completas en el futuro (porque por mucho que diga el Sr. Sánchez esto va para largo).

Mi “mocho” y yo maduramos juntos con el quehacer de cada jornada y con esa naturaleza que se humaniza cuando le miro. Qué tardío descubrimiento he tenido.  ¡¡Dónde estabas, y porqué he tenido que pasar toda una infancia huérfana de tu presencia!!.

Cada día vivimos juntos un cúmulo de sentimientos, a veces contradictorios: amistad, complicidad, amabilidad, rechazo, felicidad, tristeza, soledad y esperanza.

Los “mochos” son, para la mayoría de los seres humanos, criaturas sin gracia, no tan hermosas como gacelas o caballos, pero porque no se sabe apreciar su hermosa melena (de distintas composiciones y texturas), y los distintos largos de asta, en un esfuerzo permanente y encomiable por parte del “mocho” de hacer feliz a cualquiera de sus usuarios.

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Mi “mocho” hace compañero, en íntima comunión con el cubo para realizar esa metamorfosis del cambio de estatus bacteriológico del suelo en esa frenética actividad diaria, en un sinfín de idas y venidas, aclarados y secados permanentes.

En la mirada mutua entre ese hombre y su “mocho” se establece un vínculo profundo entre ellos, de forma muy similar a como se produce entre madre e hijo en el momento en que sus miradas se cruzan por primera vez. Una y otra vez se refuerzan los lazos entre el hombre y el “mocho”.

Mi “mocho” es todo generosidad, responde con igual alegría tanto a hombres como a mujeres, a jóvenes y a mayores, como si supieran que finalmente somos todos hermanos en este mundo. Tampoco le importa cuán humildes sean los recintos donde ha de prestar, de forma desprendida, sus servicios.

Al final, muere mi “mocho” porque ha tragado demasiados productos de limpieza y, aunque sea consciente que la vida de un “mocho” no es tan larga como la de un hombre, lloro su muerte y ahora me encuentro, desconsolado en el pasillo de super, viendo otros “mochos”, más modernos y más dispuestos, pero que nunca le podrán sustituir sentimentalmente.

Mi “mocho” representará siempre para mi un símbolo de ternura, pureza e ingenuidad, y continuo motivo de reflexión sobre las alegrías simples de la vida, la amistad y la igualdad entre los seres para poder vivir en conjunto en un mundo mas feliz.

Lo siento mucho, Platero, la vida es así.

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Dios mío, qué largo se me va a hacer este confinamiento  

José García Cortés

Supervivencia y altruismo. El sentido de la vida

Ayer por la mañana, Carlos Herrera en su programa de la COPE, comentando la situación que está provocando el Coronavirus, decía:

  1. Esto es una prueba de supervivencia para el ser humano en todo el mundo.
  2. Es increíble el grado de altruismo que se está poniendo de manifiesto.

Esto me ha recordado y hecho reflexionar en las ideas de mi maestro y amigo Pepe Corral, sobre las que lleva trabajando desde hace más de veinte años.

La situación excepcional que estamos viviendo parece confirmar sus ideas ya que vemos cómo la humanidad en su conjunto reacciona para protegerse de la pandemia mundial que le amenaza.

Sus ideas, que de momento también son políticamente incorrectas, (están desarrolladas en dos libros y en abundantes artículos incluidos en su página bilingüe: www.supervivenciayaltruismo.com)

las hago mías ahora y, con su permiso, voy a intentar transmitir una visión muy comprimida de su mensaje para que pueda tener cabida en este artículo.

Parece haber unanimidad en la comunidad científica de que las diferentes especies de animales tienen el “mandato” esencial de sobrevivir. También que cada una de estas especies de animales ha elegido una estrategia determinada para conseguirlo, la mayoría agrupándose en colectivos, más o menos numerosos que le brindan mayor oportunidad de salir adelante.

Esto provoca, en general, que sus individuos sientan un vínculo más fuerte por aquellos parientes cercanos pertenecientes a la misma familia o al mismo grupo y menos fuerte por los de su misma especie en la medida en que se alejan de su entorno hasta llegar a la ignorancia más absoluta por aquellos que no conocen de su existencia. Así una cebra tendrá lazos estrechos con su familia directa, un vínculo algo menos fuerte por el resto de su manada e ignorará por completo aquellas otras familias que se encuentren en una pradera diferente.

De la misma forma, y teniendo en cuenta lo anterior, si pudiéramos preguntar a los animales sobre su objetivo vital, aparecerían en primer lugar el objetivo de sobrevivir como individuo, después, en su caso, el del grupo y, solo por extensión, el de la especie.

En el caso del ser humano, la esencia es exactamente la misma, si bien la inteligencia de la especie, su capacidad para reflexionar, su capacidad de aprendizaje (que origina diferentes valores culturales) y otros componentes que se ha ido incorporando a su cerebro, complica más la visión porque somos capaces de tener diferentes objetivos en la vida, de origen religioso, político, filosófico,…, y suelen estar más presentes los que están explicitados sobre los que no lo están.

En el caso del hombre, también parece claro que nuestra estrategia ha sido la de vivir en comunidad para sobrevivir y ello origina unos sentimientos más cercanos hacia la familia, clan, tribu, ciudad, país… y más diluidos en la medida en que el contacto es más lejano, de igual manera que se van diluyendo las ondas del agua cuando tiramos una piedra.

De la misma forma, las éticas y normas positivas que hemos ido generando en el tiempo para organizarnos podríamos decir que siguen el mismo patrón, es decir, individuales (ley natural), y grupales (locales, regionales, nacionales,….),  y aunque realmente tenemos un objetivo o fin común como humanidad, la de sobrevivir, todavía no se ha explicitado, motivo por el cual no existe todavía, claramente definida una ética global.

Pero podemos ir más lejos, en el sentido de que el el hombre empieza a ser consciente de que al no tener un objetivo o fin común explicito como humanidad, hemos actuado y actuamos grupalmente y con objetivos parciales (y si no, veamos el mal ejemplo del Sr. Torra o Boris Johnson) y eso hace que en estos momentos exista el riesgo de autodestrucción (lenta o rápida) y de que haya desequilibrios y enormes problemas de todo tipo: contaminación, superpoblación, millones de personas marginadas, ansiedad y desconcierto ante el futuro, riesgo de armas terribles…

Todo esto provoca que cada vez seamos más conscientes y sintamos más nuestra pertenencia no solo a la especie del homo sapiens sino al conjunto de nuestro entorno (plantas, animales, medio ambiente,….) porque forman parte de nuestra propia supervivencia y es por ello que cada vez sea más necesario tener explícito un principio ético universal que fundamente las normas morales que deben regir nuestros comportamientos individuales y colectivos.

Con todo, la solución es obvia y ha estado actuando y actúa de forma implícita desde el principio de los tiempos. Solamente hace falta verla, asumirla y aplicarla por quienes tengan capacidad y autoridad para hacerlo.

En consecuencia, La idea básica o imperativo vital sería:

Como medio para mantener la vida todos los seres vivos, incluidos los hombres, tienen implícito en su información genética el imperativo vital de procurar la supervivencia de la entidad evolutiva de la que forman parte. Generalmente a través de la reproducción secuencial iterativa,

Todo ello sin perjuicio de que los hombres podamos tener otros fines trascendentes. Y otros parciales buenos como, la felicidad, el bienestar, la reproducción, el crecimiento, la evolución, la paz,…., aportados desde las religiones, los filósofos, etc., y que conforman el complejo mapa de objetivos del ser humano. Y que son medios para intentar conseguir el objetivo básico.

Como ahora, cada vez que hemos tenido una tragedia se ponen de manifiesto multitud de actos altruistas, que yo creo que existen de forma anónima cada día, pero es en estos momentos cuando éstos tienen un mayor altavoz. Y en ese sentido, no se puede hablar del imperativo vital sin hablar del altruismo en un concepto amplio.

Es altruista todo lo que procure el bien a otro u otros: el trabajo, pensar, producir bienes y servicios, el comercio, enseñar, cumplir las leyes, la caridad, el amor al prójimo… En general todo lo que procure el bien ajeno y mejore la convivencia y sin entrar en disquisiciones sobre si es retribuido o no, sencillamente cuando se procura un bien a otro porque alguna forma de altruismo es necesaria para convivir en todas las especies sociales.

También parece probado que los grupos más altruistas internamente dominan y sobreviven a los menos altruistas. El propio Darwin tuvo que salir al paso de algunos de sus seguidores, dedicando un tercio de El origen del hombre a estas cuestiones. Donde dice: “el hombre debe su inmensa superioridad …a sus hábitos sociales que le llevan a ayudar y a defender a sus semejantes”.

El altruismo/amor humano es el mejor vehículo ya que se “autoretribuye”, no se agota, y retroalimenta las normas éticas implícitas del entorno y de la especie. Y además hace felices a quienes lo practican.

Por supuesto que el odio/temor/violencia existen en los individuos y grupos y son utilizados por parte de dictadores y tiranos para conseguir sus propósitos. Pero con una visión histórica, está claro que, para el fin principal, la supervivencia, el amor es más eficiente y sobre todo es más eficaz en el largo plazo, por eso lo ha adoptado nuestra especie como el mejor medio para supervivir conviviendo.

Obviamente, como se ha comentado anteriormente, y como ocurre en otras especies sociales, parece que el altruismo/amor humano también opera según las reglas de la cercanía, la pertenencia a los grupos familiares, tribales, raciales, etc. y se amplía a toda la especie a medida que crecen los factores anteriores.

De estas dos ideas puede deducirse un principio ético universal que diga:

Es bueno/mejor lo que, hecho altruistamente, sea bueno/ mejor para

la supervivencia de la especie y su bienestar.

Este principio estáimplícito en todas las personas ya que la idea básica es un imperativo universal para todos los seres vivos y alguna forma de altruismo grupal amplio es un mandato, también universal, de la especie a todos los hombres. Y que se encuentra recogido en las llamadas al amor al prójimo de todos los profetas y santos que han existido en todas las religiones y sabidurías. Y puede aplicarse con todas las doctrinas políticas: liberales, conservadoras, socialistas, comunistas… Y en cualquiera de sus posibles formas de aplicación: democracias, dictaduras, tribalismo,… Todos los sistemas son válidos si en su aplicación cumplen el principio ético universal. Principio que facilita el desarrollo de todas las buenas políticas.

Estas ideas están operando implícitamente desde el principio de la vida de la especie. Y siguen y seguirán haciéndolo: igual que las cosas se caían al suelo antes de que Newton descubriera la ley de la gravedad. Pero parece que, una vez vistas estas leyes universales, sería conveniente pensar y explicitar soluciones globales. Muchas de ellas urgentes dada la situación y perspectivas de nuestra Humanidad. 

Sería deseable que, como consecuencia de esta gran crisis de salud y de la económica que llevará aparejada, hagamos todos una reflexión sobre los “excesos” en que estamos incurriendo los seres humanos y, considerando la lista de los grandes riesgos y de los factores positivos y negativos, naturales y humanos, revisemos entre otras:

  • Políticas globales: potenciar la idea de Humanidad, tender al establecimiento de  una Autoridad Mundial, revisar el modelo de sociedad y el tamaño de la población y su calidad de vida, la ecología humana, los delitos o faltas contra la humanidad, las virtudes universales…
  • Políticas sociales: la sexualidad y la familia, las ingenierías genéticas y ambientales, las ingenierías sociales, las políticas educativas, las políticas económicas y sociales, el trato a los marginados, las religiones, los nacionalismos… Y las éticas individuales.

La “nueva” ética, bien planteada de forma reactiva (respondiendo a las dudas que puedan existir sobre lo que ya se está haciendo en estas materias) o de forma proactiva (planteando acciones nuevas, parciales o globales, y potenciando las buenas actuales) deberíamos adoptarla y ejercerla por todos los hombres, pero muy especialmente quienes se dedican a pensar (humanistas, científicos) y a dirigir (líderes políticos y religiosos, comunicadores, dirigentes de empresas e instituciones,…).

Teníamos y tenemos implícito en nosotros el mandato y ahora ya está también explícito. Bravo por Carlos Herrera.

Madrid, 16 de marzo del 2020

José García Cortés

¿FEMINISMO?, ¿QUÉ FEMINISMO?

Tengo que confesar que cuando comenté en mi casa que iba a escribir un artículo sobre el feminismo con ocasión del día mundial de la mujer que se ha celebrado, una de mis hijas me advirtió: “ojo con lo que vas a escribir”.

Soy consciente que me puede caer la del pulpo pero confío bastante en el escudo protector del nombre del blog.

Miré en el diccionario de la Real Academia de la Lengua las definiciones:

feminismo

1. m. Principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre.

2. m. Movimiento que lucha por la realización efectiva en todos los órdenes del feminismo.

machismo

1. m. Actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres.

2. m. Forma de sexismo caracterizada por la prevalencia del varón. 

También busqué en Google si había un día internacional del hombre y vi que efectivamente, cada 19 de noviembre se conmemora el Día Internacional del Hombre, una fecha a la que se sumó la UNESCO  que sostuvo que la fecha es «una excelente idea que proporcionará un poco de equilibrio entre sexos”.

Y, por supuesto, el Día Internacional de la Mujer. Su conmemoración, es un buen momento para reflexionar acerca de los avances logrados, pedir más cambios y celebrar la valentía y la determinación de las mujeres de a pie que han jugado un papel clave en la historia de sus países y comunidades.

Pertenezco a una generación que ha visto bastante “machismo”, tanto en los de mi “quinta” como en mis mayores. De hecho, cuando me casé, tuve que autorizar a mi esposa en el banco para que pudiera compartir la cuenta corriente porque entonces las mujeres no podían tener una cuenta en el banco sin la autorización de su marido.

Desde entonces y hasta ahora, en el mundo en general, y en España en particular, creo que se han logrado avances sin precedentes.

Si ser feminista es considerar que los hombres y las mujeres tienen exactamente los mismos derechos, entonces me declaro abiertamente feminista.

Odio, y considero que es absolutamente reprobable y punible cualquier tipo de abuso contra la mujer. Hombres que vejan y maltratan psicológicamente a sus parejas, los que pegan, y por supuesto, los que asesinan y los que contribuyen a la existencia y desarrollo de la prostitución, esa forma de esclavitud.

No se si las penas de cárcel son lo suficientemente duras hoy, pero no me importaría lo más mínimo que se revisaran y fueran muy “ejemplarizantes” si es que ello fuera el medio de minimizar los casos de violencia de algún tipo.

Ahora bien, conozco también directamente casos en los que hay mujeres que hacen denuncias falsas con acosos y malos tratos por parte de los hombres y les arruinan sus vidas.

Igual de reprochable y punibles deberían ser las denuncias falsas y su falta de castigo porque me parecen un delito muy grave que, además de las desgracias personales que provocan, ayudan a generar la sensación de que los hombres son enemigos de las mujeres. Pero mucho me temo que no solo es bastante gratuito hoy en día sino que, además, esa gratuidad se irá incrementando.

No he mencionado todavía la discriminación laboral y la famosa brecha salarial. Entiendo esa discriminación como la falta de reconocimiento de unas capacidades y unos derechos que tradicionalmente han estado reservados para los hombres.

Debe ser que he tenido suerte porque en mis 45 años de vida laboral, no he conocido directamente dicha discriminación ni he tenido conocimiento de que, en la Banca, Seguros, Consultoras, Administraciones locales, territoriales o del Estado, Eléctricas, … ni de ningún otro sector, ni ningún convenio colectivo de otro sector que haya conocido, en el que, para el mismo puesto y responsabilidad, se pague menos a las mujeres que a los hombres.

Cuando se habla de brecha salarial, se utilizan las cifras brutas del Instituto Nacional de Estadística y se comparan sin mas, sin tener en cuenta las diferencias de puestos que se ocupan, ni tampoco que, muchas mujeres trabajan a jornada parcial.

Tampoco se explica que es normal todavía que exista un cierto decalaje como consecuencia de una incorporación de la mujer a las universidades y al mundo laboral más tardía y lo mismo que sucede cuando alguien analiza hoy las pensiones según el sexo de los cotizantes sin tener en cuenta lo anterior.

Con esto no quiero decir que no haya casos de abusos y discriminación, por supuesto que los habrá, pero los que lo realizan no se si hay que llamarlos machistas,  son sencillamente delincuentes como los hay en otros ámbitos y por ello, son perseguidos de la justicia.

Yo creo que uno de los problemas que tenemos hoy en día es que los partidos políticos y otras asociaciones interesadas, están utilizando la bandera del feminismo de forma sectaria para captar el máximo de adeptos aprovechando esta corriente reivindicativa, sin darse cuenta (o lo que sería peor, siendo conscientes) de que lo que están creando es una brecha entre hombres y mujeres.

Estoy a favor del feminismo como movimiento social que supone la eliminación de la opresión, dominación, y explotación de que han sido y son objeto muchas mujeres, pero lo estoy por mi convencimiento de hay que pelear contra la opresión, dominación y explotación de cualquier ser humano.

Un día leí en Muy Interesante, un artículo con las descripciones de las distintas ramas del feminismo: Radical, abolicionista, transfeminismo, de igualdad, de la diferencia, socialista, ecofeminismo, ciberfeminismo, filosófico, separatista, disidente, liberal o el científico.  Me da absolutamente igual la “facción” de la que se trate, lo que me molesta es el borreguismo que en muchos casos permite a estos espabilados obtener réditos con fines partidistas.

Así vemos a los diferentes partidos políticos organizando las manifestaciones por separado, con diferentes eslóganes, o no acudiendo y en todos los casos, sembrando semillas viciadas. Estoy cansado de las “cuotas” que lejos de equiparar, lo que hacen es llenar puestos directivos con “tarugos y tarugas”. Hay muchas mujeres profesionales como la copa de un pino y otras que son un auténtico petardo y lo mismo sucede entre los hombres.

Es obvio que el feminismo ha impulsado una auténtica revolución social que sigue mejorando hoy la vida de la gente, y hay que apoyar todavía mucho (porque está todo prácticamente por hacer) en Asia, África y Sudamérica, pero en los países que hemos avanzado tanto, debemos ir pensando más en clave de “humanistas” porque corremos el grave riesgo de equivocarnos y generar otro tipo de diferencias sociales en lugar de terminar de arreglar las actuales.

La sociedad española ha evolucionado mucho, al menos desde un punto de vista legislativo en cuyo plano no creo que haya ni una sola regulación discriminatoria. Ahora nos toca seguir avanzando en el plano de los comportamientos, pero con una visión más amplia y sancionar cualquier comportamiento injusto hombre-hombre / hombre-mujer /mujer-hombre.

Está claro que en estos momentos la mujer es el colectivo intergeneracional más dinámico, pero no hay que dejarse abducir por intereses partidistas evitando así mantener y consolidar los avances históricos sin que sean histéricos. Igual sería bueno ir pensando, por ser más igualitario, que en lugar de un día para el hombre y otro para la mujer tengamos uno para el ser humano.

José García Cortés