Nunca he contestado a ningún comentario sobre los artículos de mi blog, entre otras cosas porque soy muy respetuoso con la opinión de los demás, pero hoy voy a hacer una excepción.
El domingo tuve el enorme placer de leer el artículo de El País, firmado por Doña Carmen Domingo en el que dice que basta con leer “Politicamenteincorrecto” o “Antisistema” (que confieso que no lo conozco) para tender a pensar en alguien alineado con la ultraderecha.
A la escritora doña Carmen, que se supone que, por su gran formación y magnífica trayectoria profesional, debe documentarse bastante, me gustaría decirle que, en mi blog, publico artículos míos y otros de mis amigos, sobre todo tipo de temas y a los que lo único que les pido es que sean respetuosos en sus expresiones, por lo demás, absoluta libertad.
Este ultraderechista, responsable del blog, ya tiene edad para haber vivido los últimos años del dictador Franco con lo que ello conllevaba en todo lo relacionado con la libertad de expresión y otro tipo de libertades.
Cuando todavía la autora tomaba el biberón, este ultraderechista estaba en Madrid implicado con las libertades, participando con miedo en imprentas clandestinas imprimiendo panfletos, participando en manifestaciones, corriendo de los “grises” para que no lo molieran a palos y participando activamente en acciones sindicales cuando entonces no había “comegambas”. Cómo añoramos a Marcelino Camacho o Nicolás Redondo, por ejemplo.
Este ultraderechista supo lo que se hacía con los “rojos” en la puerta del sol y conoció el frío del cañón de una metralleta de la Guardia Civil en la tripa con las manos en alto, y, también, comprar el periódico El País con mucha cautela, porque, aunque ya había muerto Franco, las libertades de verdad tardaron en llegar. Todo esto antes de que la autora hiciera su primera comunión (si la hizo). Ahora, desgraciadamente El País no es lo que fue.
¿Extrema derecha, Doña Carmen? Por su edad, que se ha criado prácticamente en democracia, usted no conoció ni sufrió la verdadera extrema derecha política ni los grupos parapoliciales y violentos. Blas Piñar, fundador y líder de Fuerza Nueva, o los Guerrilleros de Cristo Rey, con agresiones a estudiantes y sindicalistas, ataques a librerías y sedes políticas, violencia callejera, intimidaciones y atentados contra sectores considerados “antiespañoles” o “marxistas”.
Ya no le hablo del Batallón Vasco Español, la Triple A o el Antiterrorismo ETA, que participaron en atentados, asesinatos políticos y acciones de intimidación.
También era usted muy pequeña cuando vivimos el fallido golpe de estado (aunque me consta por sus obras que lo ha estudiado mucho), en cuyos tiempos vivíamos el terrorismo de ETA, crisis económica, conflictividad social, presión militar y fuerte polarización ideológica. No fue hasta a partir de 1982 cuando se produce una amplia victoria del PSOE, una consolidación democrática, y empieza la modernización del país y pérdida del apoyo social al franquismo político organizado. Y eso fue probablemente una de las claves del éxito de la Transición.
Lo que ustedes llaman ahora “extrema derecha” son angelitos que tienen los dientes de leche comparados con la “ultraderecha” que nosotros sufrimos. Aunque supongo, que no le descubro nada porque algo habrá leído como buena escritora y ensayista que es.
Y, aunque el voto es secreto, no me importa desvelarle que yo siempre voté socialista hasta el segundo mandato de Zapatero, porque con el primero ya tuvimos oportunidad de ver lo que hizo con esa izquierda noble. En estos momentos, creo que ya no le hace falta que le cuente nada sobre Zapatero, presunción de inocencia de por medio.
Lo que no termino de entender de su artículo es que diga que la libertad, rebeldía, pueblo, soberanía popular, defensa de los trabajadores… remitían automáticamente a la izquierda. Yo creo que no nacieron como patrimonio exclusivo de una sola ideología, sino que son aspiraciones humanas y políticas mucho más amplias.
Muchas personas, liberales, conservadoras, democristianas, republicanas o simplemente humanistas, las han defendido igualmente. Le recuerdo que la democracia cristiana europea fue clave en el estado del bienestar, que muchos liberales lucharon contra dictaduras y numerosos conservadores defendieron avances sociales desde posiciones éticas o patrióticas.
Aunque yo creo que sus expresiones no lo son, cualquiera diría que son manifestaciones sectarias que tratan de apropiarse moralmente de conceptos universales, porque entonces parece que “si hablas de trabajadores eres de izquierdas” o “si hablas de patria eres de derechas” y la realidad humana y política es muchísimo más compleja.
Porque lo importante en una democracia madura no debería ser tanto quién usa las palabras, sino cómo actúa (y me estoy acordando ahora mismo de Julio Anguita, al que admiré), porque puede haber discursos muy sociales sin verdadera preocupación por la gente y personas ideológicamente distintas actuando con enorme honestidad y sentido del bien común.
Todas esas palabras pueden ser usadas por cualquiera, pero su valor real depende de la honestidad, el respeto a los demás, la coherencia y la voluntad de mejorar la vida de las personas. Y eso, efectivamente, no pertenece en exclusiva a ninguna ideología.
Si, efectivamente, en muchos de mis artículos critico la gestión de Pedro Sánchez (normal por otro lado porque es el que gobierna y, por tanto, el que está más expuesto), pero no porque diga (que no lo es) que es un verdadero socialista ni progresista, sino porque no está haciendo lo mejor para los ciudadanos. La mayoría de sus actuaciones se cuentan por fracasos y por actuaciones que no persiguen otra cosa que el poder y su bienestar personal. Así lo pienso.
Espero el momento en el que los verdaderos socialistas, si, esos del centro izquierda (desaparecidos de momento), lo que siempre fue el PSOE hasta Zapatero y Pedro Sánchez, den un golpe en la mesa y empiecen de verdad a ayudar a gobernar a este desnortado País.
En todo caso, le ofrezco la posibilidad de que su buena pluma, esté presente en algún momento en este blog ultraderechista. Será un honor.
José García Cortés
26-5-26