EMOCIONES CONTRADICTORIAS

Este fin de semana tuve dos emociones contradictorias.

Tuve la oportunidad de disfrutar en el mismo día de la presencia en mi casa de mi padre, de 94 años de edad, y de mi nieto, con poco más de dos años. Circunstancia que se producía por primera vez desde el nacimiento de ese último.

Tuve también, en distintos momentos del día, que llevarlos al baño para ayudarles a hacer pis y, en ambos casos, percibí de ellos sendos agradecimientos, pero tengo que reconocer que mi sentimiento era diferente en cada uno de ellos.

Sin que mediara palabra en momento alguno, en cierta forma notaba en la cara de mi nieto una mezcla de agradecimiento y orgullo por la superación que estaba realizando al abandonar sus pañales y enfrentarse a ese monstruo tan grande que es el inodoro. Mira abuelo (parecía decir), qué mayor soy. Y yo estaba contento por estar ahí con el ayudándole a superar uno de esos “grandes obstáculos” con los que se está enfrentando a la vida.

También sin que mediara palabra, noté en la cara de mi padre una mezcla de agradecimiento por la ayuda prestada, pero, al tiempo, de enorme tristeza por sus dificultades físicas para realizar algo que había sido tan cotidiano como ir al baño. Yo estaba contento por estar ahí para prestarle ayuda, pero sensible a la vez por su parte de tristeza, sin poder evitar la sensación que me embargaba al notarme mucho más cerca de la situación de su situación que de la de mi nieto.

Esas emociones han dado paso a un pensamiento sobre la situación vivida, que, al unirse, dan lugar a un sentimiento que me hace tomar consciencia de una realidad. Seguramente ya no diga en adelante con tanta alegría, como hago ahora, “yo no soy consciente de la edad que tengo”, y seguramente coloque en su sitio esos achaques físicos y esas “lagunillas” mentales que hasta ahora estaban por ahí sin “clasificar”.

Asumo el paso del tiempo, que es natural, y siempre ha existido, desligándome cada día un poco más de lo que fue y no volverá. Mientras, espero poder seguir ayudando y confío en que tarde un poco esa frase de mi nieto, que ya está por llegar,  “venga abuelo, que yo te ayudo”.

José García Cortés

       5-8-21

5 comentarios sobre “EMOCIONES CONTRADICTORIAS

  1. Muy emotivo artículo. Es bueno darse cuenta de dónde estamos dentro de cada rato del tramo de tiempo que nos ha tocado vivir. A los 80 lo tendrás más claro. Y cada día que vivas es mejor si sabes vivirlo. Suerte y a ello.

    __________________________________ José Corral Lope *www.supervivenciayaltruismo.org/es/ * *www.supervivenciayaltruismo.org/en/ *

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  2. Enhorabuena por la dicha de poder escribir este artículo. Ayudar a los nietos es el mayor placer que tenemos los abuelos, pero poder ayudar a tu padre, aunque sea en situaciones de extrema incapacidad no tiene precio. Diafruta de ello.

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    1. Gracias Juan, lo estoy haciendo.

      Como ya estoy viviendo en Ciudad Real, a mi padre lo veo todos los días, cuando no puede ser físicamente lo hago por Facetime, y con mi nieto más telemáticamente porque está en Madrid.

      Un fuerte abrazo.

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