CADA PALO QUE AGUANTE SU VELA

Esta situación nos ha puesto a todos en un estado de alerta permanente, en una posición limite. Nos ha puesto y nos esta poniendo a prueba.

De esta situación sacaremos grandes lecciones, impagables experiencias, que nos harán mas fuertes, mas resistentes, y nos permitirán aumentar nuestras capacidades.

La clase política, ajena a lo que esta ocurriendo, cómodamente ubicada en su atalaya, sin tener que dar cuenta de su gestión, apareciendo cuando le conviene y escondiéndose cuando sopla el viento de cara.

Los demás, aguantando cada uno su vela, sin que nadie acuda a ayudarnos, únicamente los mas cercanos, la familia.

Sufrimos el vaivén de esta crisis, pandémica dicen, sistémica digo yo. Soportando la presión fiscal que permite al sector publico pasar indemne, soportando las inclemencias del mercado, asumiendo una volatilidad que no habíamos imaginado. Eso si, todo muy repartido, todo diluido en el colectivo de autónomos y asalariados que formamos el sector privado. Y mientras tanto ellos, endeudándose a nuestra costa, inventando ayudas, proponiendo soluciones que dilapidan nuestro futuro y el de nuestros hijos. Porque ya vendrá otro a hacerse cargo de todo, a pagar la resaca de una fiesta a la que no hemos sido invitados.

Esta crisis ha puesto de manifiesto la inutilidad del sector publico, su incapacidad, su imbecilidad. Esta crisis, pandémica dicen, se ha convertido en sistémica. Ha puesto de manifiesto la inutilidad de las instituciones y la grandeza de los valores personales, el individuo frente al sistema. El mejor ejemplo son nuestros sanitarios, nuestros médicos, que hacen que salgamos adelante por su capacidad individual, por su coraje, por su profesionalidad.

Las instituciones no han sido capaces de estar a la altura porque las instituciones son los que las dirigen y esos son personas que no hubieran sido aptos, lo que llamamos “inútiles” , o faltos de inteligencia, como los define el diccionario de la Real Academia de la Lengua, “ imbéciles”… No me cansaría de ponerles calificativos.

Sistémica, porque este sistema no da respuesta a las situaciones reales, es de cartón piedra. Mucha institución, mucha constitución, mucha ley… una caca.

No necesitamos este trampantojo a nuestro alrededor, somos gente sencilla, cada uno con su trabajo, su familia, sus gustos y aficiones, sus ideas. No necesitamos quien nos diga lo que hacer, lo que pensar, lo que opinar, somos gente madura con capacidad para tomar nuestras propias decisiones y, lo que es mas importante, respetar las de los demás.

Catalanes y Vascos, Castellanos y Andaluces, Gallegos,…. somos todos iguales, somos todos amigos, somos todos respetables y respetados.

Pero siempre hay algún necio (la RAE también acepta gilipollas) que, como inútil que es, se dedica a molestar, fastidiar, incomodar, maltratar, perturbar al resto de la clase. Estoy pensando en los tarados rufianes, iglesias, oteguis (estos últimos inquilinos de la cárcel) que han coincidido en el patio del colegio y que, como nadie les hacia ni caso, se han puesto de acuerdo en organizar su propio partido de futbol con el mas tonto de la clase, un tal Sánchez que aparece con un balón que lo mas probable es que sea robado.

Y todavía están por la primera parte, ganando por goleada, mientras nadie les apaga las luces del patio y, de una colleja, los manda a casa, porque a algunos no les quieren ver ni en su propia casa.

Rafael Valls

 15-12-20

2 comentarios sobre “CADA PALO QUE AGUANTE SU VELA

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