MITOMANÍA Y LA SOLUCIÓN ENCONTRADA

Me dicen mis fuentes, y me lo dan como cierta, que en la consulta de un prestigioso psicólogo se produce la conversación que a continuación reproduzco y en la que he cambiado el nombre de los personajes para no desvelar la verdadera identidad de los sujetos, por tanto, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia:

  • Buenos días Dtor. Rodrigo.
  • Buenos días Pedro
  • Mire usted, yo me dedico a la política y las personas de mi entorno me han recomendado que le visite con una cierta urgencia porque, al parecer, tengo un problema con aquello de las verdades y las mentiras. Según ellos, podría llegar a tener un trastorno que debe ser diagnosticado.
  • Bueno, no te preocupes Pedro, una persona que miente no necesariamente padece por ello un trastorno. Todas las personas, a lo largo de nuestra vida, hemos dicho alguna mentira, sobre todo de aquellas que llamamos “mentiras piadosas”. En todo caso, lo mejor será que me cuentes lo más detenidamente y yo evaluaré la situación.  De momento lo que te recomiendo es que no estés preocupado, relájate y cuéntamelo todo.
  • Bueno, debe usted saber que tengo una posición relevante en la sociedad española y yo creo que, por envidia, la gente utiliza y mal interpreta mis manifestaciones para impedir que yo pueda seguir progresando.
  • No te preocupes Pedro no trates de justificar nada de antemano. Prefiero que me cuentes abiertamente aquellas cosas que, según otros, pueden ser mentiras.
  • De acuerdo, voy a relacionarlas, pero que conste que en mi opinión no son mentiras, sino solo interpretaciones malintencionadas de la parte más reaccionaria de la población en este país. Según ellos dicen que mentí:
    • Con mi tesis doctoral
    • Al prometer que no pactaría con Bildu
    • Cuando Consideré a Torras como el Le Pen español
    • En aquella ocasión en la que dije que no dormiría si pactaba con Pablo Iglesias
    • Cuando dije que España no había reaccionado tarde a la pandemia sino todo lo contrario, que íbamos a la cabeza de Europa en la lucha contra el virus
    • Al manifestar públicamente que estábamos preparados para afrontar el virus y que contábamos con todos los medios
    • Si, recuerdo aquella vez en la que dije que habíamos hecho 350.000 test
    • Al no reconocer el número de víctimas reales en España por coronavirus
    • Con lo del comité de expertos
    • Cuando dije que habíamos vencido al virus
    • Cuando……..
  • Pero Pedro, me estás dejando de una pieza, esto no parece ni medio normal……
  • A ver Doctor, yo he venido porque me han insistido mucho, porque realmente yo no miento, sencillamente realizo actos políticos para adaptarme a las circunstancias, digamos que practico el “disimulo político” para mantener la fidelidad de mis militantes.  Y si para ello tengo que decir una cosa y la contraria a los cinco minutos, pues lo hago. Son exigencias del guion.
  • Caramba Pedro, lo que tu padeces, está diagnosticado como MITOMANÍA, que hace referencia a un trastorno psicológico, por el cual la persona afectada, denominada mitómano o mentiroso patológico, tiene una conducta repetitiva del acto de mentir, lo que le proporciona una serie de beneficios inmediatos, como admiración o atención.
  • No creo que sea el caso doctor, yo soy una persona normal que lo único que hace es su trabajo de gobernar. Además, me he buscado un equipo de gobierno lo más afín a mi, que tampoco miente ni se contradice. Sinceramente, no creo que cumpla con el perfil de persona mentirosa como se me acusa.
  • Por lo general, la mentira compulsiva es común en alguno de los siguientes cuadros clínicos:
    • Personalidad histriónica: aquellas personas que sienten la necesidad de ser el centro de atención.
    • Personalidad antisocial: que en sus, los relatos tendrían como objetivo la justificación de su propia conducta o, incluso, ocultación de un delito.
    • Personalidad límite: que suelen utilizar la mentira para aumentar su autoestima e idealización.
    • Personalidad narcisista: caracterizadas por ideas de grandeza, necesidad constante de admiración, falta de autoestima y déficit empático.
  • ¿Lo ve doctor?, nada que se ajuste a mi personalidad. Lo que si tengo que realizar en ocasiones son “escorzos políticos”, pero eso no es ser una persona mentirosa compulsiva, solo son actuaciones que me permiten obtener un beneficio con ello.
  • Bueno Pedro, casi prefiero que no me cuentes eso, porque en ese caso, igual no eres un mitómano, sino un sinvergüenza redomado.  
  • Tampoco estoy de acuerdo, y de hecho,  de motu proprio, he tomado medidas para que, a partir de ahora, todos esos bulos y falsedades de las que se me acusa, tengan sus días contados. Estoy poniendo en marcha un plan de acción para detener las campañas de desinformación y para la protección de los sistemas democráticos y debates públicos.
  • Pero Pedro, eso supondría una limitación de derecho fundamental a recibir información veraz, que consagra el artículo 20 de la Constitución española” ¿no?.
  • Caramba doctor, empiezo a pensar que es usted un miembro de la derechita cobarde y que no quiere que avancemos en una sociedad plural y progresista. En absoluto doctor, no deja de ser una protección para nuestros ciudadanos, que como no tienen criterio para discernir los bulos de la información veraz, nosotros nos sacrificamos para darles el trabajo bien “mascadito”. La no información es la mejor de las soluciones, pero al que se le ocurra informar, lo acusaremos de enfrentismo o ir en contra de nuestro sistema democrático.
  • No sé Pedro, yo no entiendo de política, pero supongo que lo que dices os aportará más tiempo para dedicaros a los dos grandes problemas de nuestro País, la pandemia y el desempleo. Algo negativo, creo, pero que permitiría conseguir un bien mayor, ¿no?.
  • Bueno, realmente tampoco es así, porque esos dos pequeños problemas se los hemos endosado a las comunidades Autónomas, que para eso están, y mientras nosotros podemos seguir con nuestra agenda de eliminar la casa real, suprimir la libertad de enseñanza en España, suprimir el español como lengua vehicular, seguir acercando presos a las cárceles vascas, poder empadronar a los indigentes debajo de un puente, y, en definitiva, trabajando sobre los problemas reales de los españoles.
  • Pedro, no se muy bien qué decirte, porque si tu dolencia es realmente mitomanía, en su tratamiento tendremos que utilizar psicofármacos, pero por encima de todo, tienes que estar seguro de estar dispuesto a trabajar por tu recuperación, y no te veo muy por la labor. Si no es esa enfermedad, mejor será que te marches de la consulta, porque lo que necesitarás será un juez magnánimo en algún momento.
  • ………………

Insisto en que me han dado esta conversación como cierta y la verdad es que me encontraba algo inquieto, pero a partir de ahora, dormiré más tranquilo porque estas cosas las podré consultar a la fuente “oficial” que es la única y verdadera, serán los verificadores oficiales los que filtren los bulos y determinen cuales son las verdades y, en ese caso, podremos publicar con total tranquilidad, por fin.

José García Cortés

       9-11-20

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