EL GOBIERNO DE LA DANZA DE LAS CHIRIMOYAS

«Cuando el sabio señala la luna, el necio mira al dedo», es un proverbio oriental que nos enseña sobre la tendencia humana a enfocarse en lo superficial o en los detalles sin importancia, en lugar de prestar atención al mensaje profundo o al objetivo principal de una situación.

El dedo representa el medio, la herramienta o la explicación, mientras que la luna representa el fondo, la verdad o el propósito final.

En estos días hemos visto la satisfacción del Gobierno, y de la clá (o claque) de los ministros socialistas (que más que para gobernar son un grupo personas contratadas a un espectáculo con el único propósito de aplaudir organizados estratégicamente para provocar ovaciones a la obra de Pedr).  Su satisfacción estriba en que le han descartado del delito de tráfico de influencias, pero solo porque no se ha podido acreditar indubitadamente, no porque no existan todos los indicios. Curiosamente ninguno ha mirado la luna ni se ha avergonzado por un caso de enchufismo en que todos hemos visto cómo el hermanísimo no sabía ni donde estaba su puesto de trabajo y en qué consistía el mismo ni, tampoco que ni la Diputación de Badajoz ni el Ministerio Fiscal hayan reclamado recuperar el dinero percibido en salarios por los condenados

La misma satisfacción encontramos en la reciente resolución del TJUE, donde el dedo señala que la Ley de Amnistía no va en contra a los intereses europeos. Pero nadie mira la luna porque estamos hablando de una Ley que indulta a unos delincuentes, juzgados y condenados que, además, se redacta como precio por el pago de un puñado de votos. No sé por qué me viene a la cabeza a Judas o el indulto concedido en el caso de los ERES.

Uno, en su profunda ignorancia, pensaba que el indulto es una medida de gracia excepcional que extingue o reduce la pena impuesta por sentencia firme. Pero que tiene (o debería tener) fundamentos morales y sociales que se basan en los principios de equidad, de justicia o de utilidad pública o conveniencia social. Pero no, resulta que se aplica para beneficiar a los que injustamente representan las siglas del PSOE.

Y también, qué satisfacción tan enorme cuando el dedo señala la devolución del pasaporte a nuestra querida Begoña Gómez (sí esa que gritan su nombre millones de personas), sin que nadie mire a la luna por estar juzgada por presuntos delitos de tráfico de influencias, corrupción en los negocios, apropiación indebida y malversación de caudales públicos.

Y así podríamos seguir en un larguísimo texto en que tendríamos que citar a las personas vinculadas al PSOE que en la actualidad están investigados, imputados o condenados y que suman ya más que los diputados que tiene en el Congreso.

Seguramente Pedro Sánchez sepa que la chirimoya es una fruta muy nutritiva y rica en azúcares, fibra, vitamina C y potasio, con indudables beneficios, entre otras cosas para la digestión y el estreñimiento (que falta hace para hacernos tragar todo esto) pero supongo que también conoce que sus semillas y piel son tóxicas.

Menos mal que hoy juega la final del mundo nuestra selección nacional, ejemplo de convivencia de jugadores de todos los territorios y ejemplo de juego de equipo, con la que, además, se crea un marco emocional que permite el lucimiento de la bandera española de forma “normalizada” y sin “censuras” como símbolo de pertenencia, orgullo y unidad. Habrá pantallas gigantes en todas las capitales españolas de todos las “sensibilidades” de gobierno, excepto en Bilbao porque consideran que no es una necesidad social

Disfrutemos el momento y confiemos en la victoria. El lunes, desgraciadamente, será otro día y seguiremos comiendo chirimoyas.

José García Cortés

       19-7-26

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