Resulta evidente que una persona bien formada o trabajadora tiene una actitud reflexiva y proactiva ante cualquier dificultad. Piensa y asume el control activamente para obtener los resultados que desea. Siempre será independiente, con pensamiento crítico, indistintamente del partido político que más le satisfaga.
Por el contrario, un necio se dejará arrastrar por la retórica impuesta, donde es convencido, persuadido y conmovido. Sus emociones, instrucciones y miedos provocados, terminarán en fanatismo, ya que los estúpidos son simplistas y manipulables.
Estos días estamos sorprendidos por los acontecimientos ocurridos con los trenes de alta
velocidad y con las infraestructuras de R.E.N.F.E. Nuestro ministro, Oscar Puente, ha cambiado su discurso desdeñoso a elegíaco, con un resultado impostado, manipulador y falaz. Sus actuaciones, siempre han sido erráticas y con alta corrupción moral en el Ministerio, destruyendo todo lo logrado en infraestructuras desde 1992. Ya no somos ni serios ni relevantes en el sector. Veremos pronto sus consecuencias.
Una política económica secuestrada por el nacionalismo, el neocomunismo y el favoritismo, han logrado disminuir significativamente las inversiones necesarias en lo más esencial. Los que hemos viajado por carretera o en trenes estos últimos años lo hemos observado. Los profesionales de R.E.N.F.E y sobre todo, la asociación de maquinistas, han advertido en numerosas ocasiones, lo que podría ocurrir. Los responsables del Ministerio no han escuchado lo suficiente a los técnicos, sucediendo algo que podía haber sido evitable.
El relato de esta izquierda gobernante no ha tardado en llegar: han menospreciado el discurso de VOX sobre lo ocurrido, han comparado con el descarrilamiento de Santiago de Compostela cuando gobernaba el PP, aunque se haya demostrado que fue un error del maquinista, con el “Prestige Galicia”, o con los descarrilamientos en época de Franco. Su objetivo, no es otro que distorsionar la verdad y despertar emociones en los estúpidos, para confundir y enfrentar a los ciudadanos.
No se preocupe Sr. ministro, si aún tiene dudas de la causa del descarrilamiento, pregunte a la gente sencilla, formada y trabajadora, independiente de ideologías, que con lógica, razón y sentido común se lo van a explicar.
Los adamuceños han demostrado una conducta excepcional con una responsabilidad social envidiable. Seguramente se pondrían a su disposición para ayudarle de forma desinteresada en los días venideros para tratar de recuperar la dignidad perdida del Ministerio que ocupa.
Manuel Lozano Molina
25-1-26