MIGRANTES EN ESPAÑA Y PROBLEMAS EN TODA EUROPA
Todos conocemos la expresión «Fuenteovejuna, todos a una» de Lope de Vega y que narra la historia de un pueblo harto de los abusos de su comendador.
En Torre Pacheco, tras la agresión por parte de unjoven marroquí de 20 a una persona española de 65 años se ha liado parda.
Esto está generando un debate social intenso en el que tanto los grupos de izquierda (empezando por el propio gobierno) como por parte de grupos de la derecha que parece que no haya más noticia interesante en los medios de comunicación.
Como quiera que me tenían hasta los witows, he decidido dedicar un tiempo para profundizar en el conocimiento del tema de la inmigración. Obviamente es un tema sensible, controvertido y que puede llevar a que, en algún momento, el tono o el contenido roce algunas sensibilidades. Por esa razón me acojo al artículo primero de este blog, porque para eso somos políticamente incorrectos.
No obstante, en todo momento he intentado tocar todos los puntos de la forma más equilibrada y documentada posible, y para ello he utilizado intensamente la inteligencia artificial y una gran cantidad de fuentes que al final se citan. Y, cuando empecé, una cosa me llevaba a otra, hasta que, al final, me ha salido un ladrillo considerable que no sé yo si es del todo digerible.
Para poner un poco de orden en toda esta información, he dividido este “tocho” que me ha salido en varios apartados:
- SOBRE LA POBLACIÓN INMIGRANTE EN ESPAÑA
- SOBRE LA INMIGRACIÓN IRREGULAR
- SOBRE LA DELINCUENCIA DE LOS INMIGRANTES
- SOBRE LA INTEGRACIÓN DE LOS INMIGRANTES
- LA VISIÓN “MACRO” O “MICRO” DE LOS INMIGRANTES
- PROBLEMA BUROCRÁTICOS Y ADMINISTRATIVOS A LA HORA DE TRATAR AL COLECTIVO DE LOS INMIGRANTES
- ¿LOS POLITICOS ESPAÑOLES TIENEN MIEDO A DECIR LO OBVIO?
- ¿LA RELIGIÓN ES UN PROBLEMA?
- ¿HAY MODELOS DE ÉXITO EN LA INMIGRACIÓN DONDE FIJARSE?
- CONCLUSIONES
- Fuentes consultadas
- SOBRE LA POBLACIÓN INMIGRANTE EN ESPAÑA
En primer lugar, he querido conocer las cifras del tema del que estamos hablando para poder opinar después, con mayor conocimiento de causa, sobre la inmigración en España y lo que obtengo es:
- La población total de España se sitúa en 49.153.849 personas, de los cuales,
- Aproximadamente 39,65 millones son nacidas en España y unos 3,0/3,1 millones de residentes nacidos en el extranjero que han adquirido la nacionalidad española (esto incluye los 252.476 que se nacionalizaron en 2024, récor anual de nacionalizaciones).
- Nacidas fuera de España y sin nacionalidad española: (9,38 millones nacidos en el extranjero – ~3,1 millones nacionalizados) = ≈ 6,3 millones.
Las nacionalidades más numerosas son:
- Marruecos: > 1 000 000 (aprox. el 11% sobre el total de nacidos en el extranjero)
- Colombia: ~ 856.600 (9%)
- Venezuela: ~ 599.800 (6%)
- Rumanía: ~ 532.500 (5,6%)
- Ecuador: ~ 448.643 (4,7%)
Estas cifras son las referidas a la “Inmigración regular”, pero también hay que tener en cuenta la inmigración irregular, sobre la que, lógicamente, no hay cifras oficiales y solo puede ser estimada. Según Funcas y otros estudios, se calcula que en España residen entre 390 000 y 470 000 personas en situación irregular, todas ellas de nacionalidades fuera de la UE.
No existen cifras oficiales por nacionalidad, pero las irregularidades suelen concentrarse en personas procedentes de América Latina (Ecuador, Honduras, Colombia), África subsahariana (Senegal, Mali) y el Magreb.
Al comparar las cifras españolas con las europeas, se aprecia que España es el quinto país europeo con mayor proporción de población extranjera (19 %). Destacan Suecia, con un 20%, Suiza (país no UE pero con política inmigratoria abierta) con un 25%, Noruega con un 17,5%, Austria con un 17%, Alemania con un 15%, Francia con un 15%, Francia con un 11%.
Sobre la masa anterior, he querido de saber cuántos inmigrantes hay trabajando (afiliados a la Seguridad Social) y resulta que en mayo de 2025, España registró por primera vez 3.070.831 trabajadores extranjeros cotizantes, siendo los más activos en la búsqueda de trabajo puesto que han ocupado el 42% de los nuevos empleos.
Estas cifras me ponen los pelos como escarpias porque supone:
- Que si de los 6,3 millones extranjeros “oficialmente controlados” (quedan fuera los nacionalizados), solo 3.1 millones están cotizando, hay 3,2 millones que no trabajan (a los que habría que añadir otro 0,5 mills. aprox. ilegales), al menos oficialmente, aunque todos sabemos que hay una enorme masa de economía sumergida, dedicadas fundamentalmente al cuidado de personas mayores, limpieza en hogares, agricultura, construcción y hostelería.
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- Que, si el 42% de los nuevos empleos que se han generado, están siendo ocupados por extranjeros, las ganas de trabajar de los nacionales son “estupendas”, habiendo, como había, a junio de 2025, 2.405.963 personas desempleadas registradas en SEPES. Lo siento, pero mi amigo Trillo vuelve a salir a la palestra “MANDA COJONES”.
Llama la atención el colectivo de marroquíes, ya que, de 1.092.892 personas nacidas en Marruecos censadas, en enero de 2025, solo 343.000 trabajan de forma oficial.
Los extranjeros en situación irregular no pueden acceder al subsidio o prestación por desempleo, puesto que uno de los requisitos es tener residencia y autorización de trabajo válidos, sin embargo, los extranjeros con residencia legal y cotización pueden acceder a los mismos subsidios que los nacionales y, no se publican cifras sobre la cuantía o porcentaje del subsidio recibido por extranjeros frente a españoles.
El gasto total en prestaciones por desempleo en España ha sido muy significativo en los últimos años. Para todo el año 2024, el gasto estimado en prestaciones por desempleo, incluidas contributivas, subsidios, Renta Activa de Inserción (RAI) y subsidios agrarios, superó los 23.500 M € (Para 1,8 millones de beneficiarios, lo cual supone el 75,6% de cobertura). En años anteriores, el gasto acumulado en este tipo de ayudas desde 2019 hasta ahora ronda los 127.000 M €, siendo 2024 el tercer año con mayor desembolso.
Adicionalmente, hay otras ayudas (distintas del desempleo), Presupuesto de la Secretaría de estado de Migraciones, el Programa específico de integración, subvenciones para retorno voluntario o gestión migratoria integral, o bien ONG como ACDEM (coordinadas con la administración) el gasto público en inmigración e integración supera los 800 M € anuales, incluyendo programas, subvenciones e iniciativas de apoyo.
Además, existe una gran cantidad de dinero, que no he sido capaz de obtener, por su opacidad, de las Comunidades Autónomas y ONG que gestionan numerosas ayudas menores (servicios sociales, retorno, emergencia) sin consolidar cifras nacionales. Y otras tantas de Entes Locales que también destinan ayudas básicas para inmigrantes irregulares (sanidad, comedor, empadronamiento),
No sé si tantas ayudas al desempleo (sostenidas en el tiempo) y otras ayudas a la inmigración, puede ser una política intencionada de «clientelismo» o bien a una incapacidad del gobierno en controlar a la gente que no trabaja (nacionales y extranjeros) para forzar su incorporación al mercado laboral. Cualquiera de las dos cosas o combinación entre ellas me parecen terroríficas.
- SOBRE LA INMIGRACIÓN IRREGULAR
Este es otro tema muy controvertido que hace que tenga “el corazón partio” ya que en el fondo no estamos hablando solo de números sino de seres humanos. Aquí intervienen agentes como las mafias que organizan pateras, las ONG de rescate y el/los gobiernos, nacionales y autonómicos que se suponen que tienen que poner los medios necesarios.
En países del Sahel (Marruecos, Mauritania, Senegal) existen mafias transnacionales que organizan viajes en patera/cayuco por una tarifa (500–700 € por persona) que cada vez están más profesionalizadas, cambiando rutas, embarcaciones o, incluso, utilizando buques comerciales para evitar vigilancia marítima.
Oficialmente hay una cooperación entre España y países africanos, pero que yo considero más formal que efectiva, que es, en primer lugar, donde se debería atacar con mayor intensidad este problema. Esto supone poner dinero y medios.
En este sentido, con datos a enero de 2025, nos encontramos que España destinó:
- 2,5 millones € a Marruecos para dotación de equipos de vigilancia fronteriza
- Colabora con un componente en Frontex
- Dos agentes de la Policía Nacional
- Siete miembros de la Guardia Civil desplegados en Gambia
También en 2024 se lanzó una estrategia española para África (2025‑2028), con un enfoque en «gestión de migración ordenada» y “formación para flujos seguros”, aunque sin detallar asignaciones monetarias hechas desde España, como siempre, mucho bla, bla, bla, pero poco din.
Una investigación de El Confidencial señala que entre 2017 y 2021 España destinó 74 millones € para detener a tan solo 1.213 migrantes, lo que llevaría a un coste muy alto por persona interceptada. Todo apunta a que en este punto tenemos un importante punto de “desgobierno” (otro más), en el que no queremos gastar un dinero importante en la gestión de nuestras fronteras, para gastarlo después, con creces, cuando los inmigrantes llegan a nuestras costas.
El presupuesto directo anual para la inmigración se sitúa en torno a los 360 millones de euros, pero hay otros costes “invisibles”. Según un estudio de El Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (Gobierno) cifra en 17.000 millones € al año (1,3% del PIB) el impacto económico por no integrar correctamente a inmigrantes: salarios más bajos, desempleo excesivo, abandono escolar.
Por tanto, podemos decir que “formalmente” España sí invierte en cooperación con países de origen para frenar la inmigración irregular, perolas cantidades dedicadas directamente al control migratorio en África occidental son exiguas y, además, con una escasísima transparencia de gasto y evaluación del impacto en migración irregular.
Otro eje en el mundo de la inmigración irregular son las ONG que acuden al rescate de las pateras, financiadas con fondos privados y con ayudas públicas. Yo sé que soy muy mal pensado y no puedo evitar tener dudas de que su actividad sea puramente filantrópica y no pueda haber intereses económicos cruzados con las mafias.
Yo he navegado bastante por aguas abiertas y, cualquiera que lo haya hecho sabe perfectamente lo difícil (si no imposible), encontrar una patera en el océano, pero… ¡¡hey!!, ellos los encuentran siempre, ¿es casualidad o hay un tráfico de información?.
En todo caso, incluso habiendo almas de buena fe que no estén haciendo negocio con los mafiosos, habría que pensar hasta qué punto los rescates estén actuando como incentivo para los flujos. ¿No sería mejor, como se ha propuesto algunas veces, que nuestra marina patrulle en aguas internacionales para cañonear a los traficantes de personas?. Ah!, claro, esto es xenofobia, se me olvidaba.
De cualquier manera, creo que una posible solución, sería gastar unas buenas cantidades de dinero (terminamos gastando mucho más cuando están aquí) en mayor cooperación con países africanos (detección, detenciones y formación policial y judicial) y más patrullas en colaboración con Frontex fuera de aguas territoriales. No olvidemos que nuestras autoridades son los responsables de controlar nuestras fronteras.
Y, por último, en este punto, hay que mencionar el problema específico de los MENAS (Menores Extranjeros No Acompañados) en España, procedentes sobre todo de Marruecos, Argelia, Mali y Guinea. Tenemos más de 12.000 bajo tutela de las comunidades Autónomas.
Con estos chicos, al margen de su coste económico, tenemos siempre problemas ya que los centros en los que se acogen están sobreocupados y además se encuentran en zonas pobres. Falta personal especializado para atenderlos y generan hurtos, peleas, fugas de centro, que, aunque sean una minoría (se estima que entre un 11/13% son conflictivos), se hacen muy visibles.
No olvidemos de este colectivo, que, según la Ley, al cumplir los 18 años salen del sistema de tutela y muchos acaban en la calle o en redes delictivas.
En la actualidad, hay una absoluta descoordinación entre las CCAA lo que provoca que algunas se saturen (ej. Ceuta, Melilla, Cataluña o Canarias) mientras que otras apenas acogen, y el gobierno no solo no pone los medios adecuados, sino que lo utilizan con fines partidistas como ha ocurrido recientemente con la última distribución en el territorio nacional, excepto en País Vasco y Cataluña. ¡Qué casualidad!
En algunos centros de Menas, los responsables están acojonados y asustados por la actitud violenta de algunos de ellos y les dan dinero, teléfono y todo lo que piden con tal de no tener problemas. Según la información obtenida, parece ser que no es muy generalizable, pero sí que hay bastantes casos reales de violencia o intimidación en algunos centros.
Algunos menores, especialmente adolescentes varones de entre 15 y 17 años, muestran actitudes agresivas, desafiantes o problemáticas.
- En ciertos centros con falta de personal, mala gestión o saturación, hay episodios de violencia, daños materiales, amenazas o extorsión a educadores.
- Algunos educadores y trabajadores sociales han denunciado sentirse desbordados, sin apoyo, e incluso con miedo, sobre todo cuando hay falta de autoridad institucional.
«Nos vemos obligados a negociar con los más conflictivos. A veces se les permite salir cuando quieren o se les da un móvil para evitar que armen lío.» – Testimonio recogido por medios como El Mundo o ABC.
Es cierto que algunos centros ofrecen tarjetas prepago, abonos de transporte, ropa o móviles básicos como parte del programa de integración (no como premio ni soborno), y estos recursos se dan según protocolos, pero en centros desbordados puede degenerar en una especie de “intercambio de paz por control”, sobre todo con menores difíciles de gestionar, pero la presión mediática y política ha contribuido a ocultar muchos problemas por miedo a estigmatización o represalias laborales.
Las federaciones de educadores sociales denuncian queno todos los MENAs son conflictivos, solo unaminoría genera problemas graves y que la mayoría quiere estudiar, trabajar y regularizarse, pero también reclaman refuerzo de personal especializado (mediadores culturales, psicólogos, monitores de calle) y autoridad legal clara para actuar ante menores reincidentes.
Qué curioso, la misma actitud laxa por parte de los gobernantes ante la violencia, y la falta de medios y autoridad legal clara para actuar de la que hablan los funcionarios de prisiones en España. ¿Casualidades de la vida, o es que tenemos una puñetera caca de legislación?
De nuevo no se previene en origen con acuerdos con Marruecos (principal origen de los Menas) u otros países para prevenir salidas, creando alternativas locales y facilitar retornos voluntarios cuando sea posible, y solo en los casos en los que no sea posible, arbitrar el reparto equitativo y obligatorio entre CCAA con financiación estatal específica, que brilla por su ausencia.
Por tanto, el principal problema de los Menas no es solo su origen, sino la falta de una política estatal coherente, bien financiada y centrada en la integración real. No hay soluciones estructurales, lo que multiplica el riesgo de marginación, delincuencia o radicalización. Es necesario dejar atrás el enfoque “reactivo” (esperar a que lleguen) y apostar por un modelo de acogida responsable + prevención en origen.
- SOBRE LA DELINCUENCIA DE LOS INMIGRANTES
Al margen de los números y su visión económica que hemos visto antes, tenemos sobre la mesa una cuestión, en ocasiones ciertamente subjetiva, relacionada con la delincuencia de los inmigrantes. Veamos qué nos dicen los números:
Las cifras del gobierno, y medios de comunicación afines, siempre nos hablan en valores absolutos y dicen que los condenados en España suponen un 75 % de españoles frente al 25 % de extranjeros. Y se quedan tan panchos.
Pero si relativizamos en función de la población, las cifras nos dicen (sobre año cerrado a 2023, última cifra que he encontrado disponible), que el total de adultos condenados con sentencia firma fue de 280.322 personas, de los cuales:
- Extranjeros condenados: ≈ 78 490 personas
- Españoles condenados: ≈ 201 832 personas
Si estos datos los relacionamos sobre los datos poblacionales, (42,2 mlls. de españoles y 6.9 de extranjeros), la tasa de condenados, por mil habitantes, es de 4,8 en el caso de españoles y de 11,3 en el caso de los extranjeros. Es decir, la tasa extranjera es aprox. 2,4 veces superior a la de los nacionalizados en términos relativos, siendo el colectivo de hombres jóvenes el segmento demográfico más predispuesto a la infracción penal.
También escucho, por parte del gobierno y medios afines que esto es fruto de una situación irregular o con menos recursos legales, lo cual no digo que no pueda ser verdad y, en todo caso, es opinable, pero ahí está el dato y la pregunta: ¿quién es el responsable de mantenerlos ilegales?
Entre los extranjeros, los más numerosos en prisión son los marroquíes, seguidos de colombianos (9,3 %) ytras ellos losrumanos. Esto confirma que ciertos colectivos están más presentes en el sistema penitenciario que otros.
Si ponemos el foco en los delitos más graves, resulta que, en los delitos sexuales, Los extranjeros (principalmente Marruecos y Argelia, seguido de otras nacionalidades europeas y latinoamericanas) triplican la tasa relativa de condenas por delitos sexuales respecto a los españoles, aunque, afortunadamente, no llegan ni a 1 por cada mil en ninguno de los dos casos (0,056 en caso de españoles y 0,152 en los extranjeros), pero es otro dato.
Y en el caso de los asesinatos, la tasa de condena por asesinato entre extranjeros (sin datos por nacionalidades) es aproximadamente 2,2 veces mayor que entre españoles, aunque también, afortunadamente, ambas tasas son muy bajas en términos absolutos (0.0059 en el caso de españoles y 0,0130 en el de extranjeros).
Las cifras nos demuestran que, una vez más, el gobierno nos engaña con habilidad, porque si bien es cierto que los índices de criminalidad no son un problema real a nivel nacional, SI es un verdadero problema a nivel local cuando hay concentración de inmigrantes como veremos más adelante. De nuevo, nuestros señores gobernantes, y en especial en ministro Marlasca, enmascaran las cifras y miran hacia otro lado ante los problemas ocultándoselo a la población.
Pasa exactamente igual que en las zonas en las que hay concentración de tráfico de estupefacientes o en los barrios de gitanos, en la que los robos y el tráfico de drogas es la tónica general, conocida y consentida por las autoridades. No sé muy bien porqué lo hacen, pero lo cierto es que esas zonas son inhabitables para las personas de bien.
- SOBRE LA INTEGRACIÓN DE LOS INMIGRANTES
Otro problema importante a la hora de analizar la inmigración de un país, y en eso España no es diferente, es el de la integración de las personas que recibimos, en este sentido, en el Índice MIPEX, que mide la integración de inmigrantes en 52 países, dice que España ocupa el 8.º lugar, con una puntuación de 85/100, lo que indica, inicialmente, buenas políticas de integración en ámbitos como educación, acceso al empleo, sanidad, inclusión social y lucha contra la discriminación, ahora bien, esto tiene su análisis.
Las nacionalidades mejor integradas son:
- Argentina, que destaca por el elevado nivel educativo, fuerte disposición a integrarse, mezclándose con la población local (no crean guetos) y tienen valores culturales compartidos y buena identificación con la sociedad anfitriona.
- Latinoamérica (en general), con un idioma común, tradiciones compartidas y fuerte presencia urbana, la inmigración latinoamericana—especialmente colombianos, venezolanos, ecuatorianos—muestra una buena inclusión cultural y laboral, con alta presencia en emprendimiento, servicios y economía.
- Rumanía, que, aunque se integran bien según mercado laboral y acceso a residencia, se enfrentan a más limitaciones en acceso político o consolidación de ciudadanía.
En estos colectivos, hay unos factores clave de integración, como son la igualdad legislativa: nacionalizaciones fáciles (más de 1 millón en 8 años) mejoran el sentimiento de pertenencia, la mayoría tienen un idioma compartido, lo cual facilita acceso a programas, cursos y empleo, participación en asociaciones, que lo cual construye vínculos e integración social y un reconocimiento cultural, que ayudan al intercambio cultural y visibilidad pública.
Sin embargo, se observan problemas de integración en ciertos colectivos como musulmanes, subsaharianos y gitanos en España, lo cual no responde a una única causa, sino a una combinación estructural de factores culturales, socioeconómicos, históricos, políticos y simbológicos.
Factores culturales y religiosos
En el caso de los musulmanes:
- Prácticas culturales diferentes: códigos de género, vestimenta, alimentación halal, uso del velo o normas de oración son percibidas a veces como incompatibles con la cultura mayoritaria.
- Religión visible: el islam en Europa se asocia más a menudo con fundamentalismo, lo que genera desconfianza pública, aunque la mayoría de los musulmanes en España son moderados.
- Percepción de «no asimilación»: algunos sectores de la sociedad perciben que los musulmanes “no quieren integrarse”, sino vivir en paralelo (aunque esto no está demostrado empíricamente a gran escala).
Con los Subsaharianos
- Barrera lingüística inicial en muchos casos (aunque los que vienen por vía educativa o con años en España acaban hablando español).
- Racismo estructural y color de piel: lo que se conoce como “racismo antinegro” es un obstáculo real. Muchas veces no se les percibe como plenamente integrables, aunque hayan nacido aquí.
- Las mujeres negras en particular sufren doble discriminación (racial y de género).
Con los Gitanos
- Desconfianza mutua histórica: estigmatización desde hace siglos por su forma de vida distinta, movilidad, roles familiares tradicionales y ocupaciones informales.
- Percepción de autosegregación: tanto ellos como la sociedad mayoritaria a veces no cruzan vínculos reales, más allá de la convivencia física en barrios.
Factores socioeconómicos
- Altas tasas de pobreza y desempleo en estos colectivos dificultan la integración.
- El acceso limitado a educación de calidad, empleo formal, vivienda digna y sanidad adecuada refuerza un círculo vicioso de exclusión.
- Estas barreras materiales generan ghettización, baja movilidad social y marginalidad.
- Muchos inmigrantes musulmanes o africanos trabajan en empleos precarios o informales, lo que limita el contacto social significativo con españoles.
Factores políticos y mediáticos
- Discursos populistas o xenófobos de algunos partidos han creado un clima de sospecha sobre estos colectivos (especialmente musulmanes y africanos).
- Los medios tienden a vincular la inmigración con la delincuencia cuando los autores son extranjeros o gitanos, y a silenciar los casos en que no lo son.
- Esta construcción mediática influye en la percepción pública, aunque los datos objetivos no justifiquen generalizaciones.
Factores históricos y estructurales
- Gitanos: más de 500 años de exclusión en España, incluyendo expulsiones, esclavitud y leyes segregacionistas (hasta bien entrado el siglo XX).
- Musulmanes: tras siglos de historia común en la península, hoy sufren un cierto “recuerdo negativo” de tipo simbólico, basado en la Reconquista y el relato nacional homogéneo.
- Subsaharianos: su migración es más reciente y muchas veces vinculada al relato humanitario o a situaciones de irregularidad, lo que no favorece una narrativa de ciudadanía plena.
Factores simbólicos e identitarios
- Hay miedo a la pérdida de la identidad “nacional” en algunos sectores sociales frente a minorías visibles con prácticas distintas.
- A veces se exige a estos colectivos una asimilación total y no una integración plural, lo que genera tensión entre “ser uno mismo” y “ser aceptado”.
Lo cierto, y todas las cifras así lo demuestran, los musulmanes son el colectivo que menos se integran y que más conflictividad generan y, además, son el colectivo inmigrante más importante que tenemos. Hay una razón importante que lo puede justificar que es la religión y que más tarde se aborda.
- LA VISIÓN “MACRO” O “MICRO” DE LOS INMIGRANTES
Pero, como en todas las cosas, cada cual ve la fiesta según le afecta. En este sentido, el sentimiento de la población no es igual si la situación de la inmigración se analiza desde una óptica nacional (macro) o si se observa desde una óptica más local (micro), es decir, no tendrán la misma “percepción” en un pueblo de Extremadura o de León que los ciudadanos de Ceuta y Melilla o la del El Ejido. Por tanto, hay que poner un zum y analizar el tema de la inmigración en España teniendo en cuenta la «concentración», es decir,si hay una cierta masificación por CCAA, provincias o municipios.
Si miramos el porcentaje de población extranjera en cada Comunidad Autónoma respecto a la población total de esa misma comunidad, no respecto al total nación, vemos el siguiente mapa:
Comunidad de Madrid (2022 datos): 61 % nacidos en América (destacan venezolanos 9,26 %, ecuatorianos 9,13 %, colombianos 8,79 %), 21 % de Europa, 9,7 % África (magréb), 7,8 % Asia
Comunidad Valenciana (2017 datos, similar tendencia hoy): Rumanía (~106.414), Marruecos (~73.962), Reino Unido (~73.304), Argelia (~42.871), Bulgaria (~26.724), Colombia (~20.096)
Castilla–La Mancha (2011 datos): Rumanía 43 % del total de inmigrantes, Marruecos 15,3 %, Ecuador 5,3 %, Colombia 5,1 %
Siendo los porcentajes que se exponen, en función de la población nacional, es decir, porcentajes de inmigrantes sobre los ciudadanos locales, los siguientes:
| Baleares | 27,6 % |
| Madrid | 23,8 % |
| Cataluña | 23,8 % |
| Comunidad Valenciana | 22,5 % |
| Canarias | 22,6 % |
| Extremadura | 5,6 % |
Estos porcentajes ayudan a identificarzonas con alta o baja concentración de población extranjera en su propio contexto demográfico.
Desde un punto de vista municipal, resulta que:
- Marroquíes dominan en Melilla, Ceuta y ciertos municipios murcianos.
- Rumanos son mayoría en localidades rurales pequeñas del interior.
- Ecuatorianos y venezolanos se concentran en las principales ciudades y algunos municipios canarios, representando entre el 3 % y el 6 % de la población.
- Subsaharianos alcanzan presencia importante en puntos urbanos y de llegada, pero no en porcentajes dominantes a nivel municipal.
Y es en este punto en el que tenemos que fijar una mayor atención, por ejemplo, en Torre Pacheco (por poner el ejemplo de actualidad), en 2025, el padrón indica que Torre Pacheco tiene unos 41.000 habitantes, de los cuales el 30–32 % son extranjeros (aprox. 12.900 personas), de éstos, unos 6.300 son marroquíes, lo que confirma que los marroquíes constituyen más de la mitad del colectivo extranjero., representando una proporción muy significativa sobre la población total.
¿A alguien le extraña que en un momento determinado la población “esté hasta el gorro” y sienta “inseguridad” (que no siempre tiene que ser una realidad, solo la percepción), viendo alterada su statu quo y la convivencia pacífica?, máxime cuando el crecimiento de la población inmigrante no viene acompañado por parte de la administración de mayores medios administrativos y policiales.
Esto nos lleva a una reflexión general: ¿están realmente preparados los municipios españoles —sobre todo los pequeños— para acoger grandes concentraciones de inmigrantes? Y la respuesta corta es: NO, aunque eso puede depender mucho de ladimensión del municipio, su nivel de recursos, y el tipo de inmigración que recibe, pero en general, NO.
Desde el punto de vista de la seguridad, en zonas con guetos o fuerte tensión social, han surgido conflictos, como en Torre Pacheco, Salt o algunas zonas de Almería, o en muchas ciudades con el colectivo de los gitanos por falta de mediación y recursos preventivos, y las fuerzas de seguridad locales (Policía Local, Guardia Civil) en pueblos pequeños no siempre están dimensionadas para gestionar diversidad cultural o prevenir radicalización, trata o violencia familiar. Hay recursos policiales insuficientes en municipios pequeños con picos de población inmigrante.
¿Y qué pasa con el tema de la sanidad cuando hay concentración de inmigrantes? Pues resulta que como todos los residentes (regulares o no) tienen acceso básico a sanidad en España, los centros de salud estáninfra-dotados o saturados, sobre todo en campañas agrícolas (ej. Huelva, Murcia) y con dificultades de registro sanitario por falta de empadronamiento estable.
Otro aspecto importante a la hora de acoger importantes masas de inmigrantes es la educación, ya que en muchos casos han aparecido “centros gueto”, donde el alumnado inmigrante supera el 80 %, como en algunos barrios de Salt (Girona), El Ejido (Almería), o Valencia capital. Se pone de manifiesto lafalta de profesorado con formación intercultural o en segunda lengua, con altas tasas de absentismo o segregación y escuelas con pocos recursos que no pueden absorber alumnado con necesidades especiales (idioma, trauma migratorio, etc.).
No olvidemos los servicios sociales y vivienda. Los servicios sociales en pequeños municipios no tienen personal suficiente para acompañar procesos de integración (tutorías, trabajo social, mediación, ayudas económicas), con una falta de acceso a vivienda digna lleva a hacinamiento, infraviviendas o asentamientos ilegales en provincias agrícolas (Almería, Huelva, Murcia), como en el caso de Níjar (Almería) y Palos de la Frontera (Huelva), que tienen asentamientos con miles de trabajadores migrantes sin luz ni agua corriente, sin olvidar que muchas ayudas sociales no llegan por barreras burocráticas, idioma o falta de empadronamiento formal.
- PROBLEMA BUROCRÁTICOS Y ADMINISTRATIVOS A LA HORA DE TRATAR AL COLECTIVO DE LOS INMIGRANTES
En una buena parte (y, de hecho, está bastante documentado) los problemas de integración de la inmigración en España se pueden deber más a fallos estructurales internos que a la inmigración en sí misma. Qué ocurre:
- Retrasos en permisos de residencia o trabajo, incluso para personas con derecho a ellos.
- Falta de personal y recursos en Oficinas de Extranjería y ayuntamientos.
- Dificultad para empadronarse sin contrato de alquiler, lo que deja fuera del sistema a muchos inmigrantes (y los condena a la informalidad).
- Obstáculos en el acceso a prestaciones sociales, subsidios o becas por requisitos mal adaptados a realidades migrantes.
Según la fundación PorCausa, el El sistema administrativo no expulsa a los inmigrantes, pero los empuja a la invisibilidad, ya que hay falta de foco político y fragmentación institucional.
- No existe un plan nacional único y coordinado de integración migratoria.
- Las competencias están repartidas entre ministerios (Migraciones, Interior, Inclusión) y CCAA (educación, salud, vivienda), generando duplicidades, lagunas y contradicciones.
- Muchas políticas son reactivas, centradas en la frontera o en el “control”, y no en integración estructural a medio plazo.
El Tribunal de Cuentas ya alertó de que no hay evaluación clara del gasto en integración migratoria.
Además, hay una total desconexión entre necesidades reales y ayudas existentes
- Ayudas como el Ingreso Mínimo Vital, becas de comedor o alquiler requieren documentación difícil de conseguir para un migrante recién llegado o en situación precaria.
- Falta de intérpretes, de apoyo legal gratuito o de acompañamiento personalizado.
- Mucha ayuda llega tarde o mal gestionada, especialmente en pueblos o zonas agrícolas donde más se necesita.
Especialmente sangrante me resultan las dificultades con las que se encuentran los inmigrantes más cualificados (que necesitamos) para homologar sus títulos.
- Aunque el plazo legal es de 6 meses, muchas de las resoluciones tardan 2, 3 o más años.
- Hay más de 50.000 expedientes acumulados en el Ministerio de Universidades (según datos de 2023, ahora serán muchos más).
- Algunos médicos llevan 4 años sin respuesta, incluso trabajando en otros sectores mientras esperan.
Al parecer, tenemos falta de personal evaluador. En profesiones sanitarias, las solicitudes deben ser valoradas por comisiones técnicas especializadas… que están colapsadas o mal dotadas y el sistema no está informatizado completamente, lo que ralentiza más aún.
La exigencia de documentos imposibles, puesto que se exige:
- Certificados académicos compulsados.
- Programas detallados de cada asignatura.
- Traducciones oficiales.
Si el país de origen está en guerra o no tiene registro central (ej. Siria, Venezuela), es casi imposible obtenerlos.
No hay vías provisionales de ejercicio. Mientras que, en países como Alemania o Francia, un médico puede trabajar supervisado mientras espera la homologación. En España, NO. O se homologa, o no se trabaja.
En el caso de médicos y enfermeros, la cosa tiene su aquel, España necesita miles de médicos y enfermeros, especialmente en Atención Primaria y zonas rurales. Pero:
- Solo se homologa a una fracción mínima.
- Muchos titulados de países hispanohablantes trabajan de repartidores, limpiadoras o en cuidados informales.
Sí, También en esto, como en cualquier otro aspecto relacionado con la administración, España tiene un sistema de homologación lento, anticuado y a menudo insensible con los inmigrantes cualificados y esto genera una situación injusta: personas preparadas para aportar valor están atrapadas en trámites sin salida, mientras el país sufre déficits crónicos de personal cualificado.
Todavía me estoy preguntando si la inmigración es un problema en España, pero a estas alturas empiezo a pensar que la inmigración se vuelve un problema cuando el Estado o la administración local no la gestiona adecuadamente. O sea, igual que para los ciudadanos nacionales. Si esto no existe, se produce exclusión, informalidad y guetización, lo que a su vez alimenta el rechazo social y da armas al discurso xenófobo.
Una burocracia rígida y lenta aporta invisibilidad y una mayor irregularidad. La falta de estrategia nacional aporta una mayor fragmentación. Servicios no adaptados a migrantes suponen ayudas que no llegan y mayor desigualdad y la escasa inversión supone más saturación y conflictos. Simplificación administrativa y digitalización útil para procesos migratorios.
Se necesita, por tanto, si de verdad queremos inmigrantes en este país (que es un tema todavía a debatir), un verdadero plan estatal con recursos y objetivos claros de integración local, una coordinación efectiva entre administración local, autonómica y estatal y una formación del personal público en diversidad cultural y gestión con enfoque humana.
Porque la realidad demuestra que, en términos generales, España no destina suficientes recursos ni tiene una estructura administrativa sólida para hacer coherente su política de puertas abiertas con una política efectiva de integración e inclusión.
Este es el resumen:
| Extranjería | Oficinas saturadas, citas imposibles, retrasos de meses. |
| Educación | Falta de recursos en zonas con alta concentración migrante. |
| Sanidad | Acceso teórico garantizado, pero saturación en zonas agrícolas y urbanas. |
| Vivienda | Cero política estatal de vivienda para inmigrantes. Muchos acaban en infraviviendas. |
| Servicios sociales | Ayuntamientos sin medios, sin personal especializado ni mediadores. |
La conclusión clara y directa es que Españaacoge, pero no acompaña. Es un país con apertura legal y, sobre todo, verbal, pero sin el músculo administrativo y financiero para gestionar las consecuencias sociales, laborales y territoriales de esa apertura.
- No hay plan nacional coordinado de integración.
- Las ayudas están infra-dotadas y mal repartidas.
- Se delega demasiado en ONGs y ayuntamientos frágiles sin capacidad técnica.
Hay otro aspecto, que me parece importante, y que está relacionado con el voluntarismo y el despelote organizativo que tenemos en este país, pero que contribuye mucho a que una gran cantidad de inmigrantes no busquen activamente trabajo ni avancen en su integración, y, algo no menos importante, la sensación de los nacionales de que los inmigrantes “abusan” del sistema y terminen llegando a final de mes en mejores condiciones que los que se esfuerzan y trabajan por el salario mínimo.
Me refiero a que muchos inmigrantes reciben ayudas desde varias entidades como:
- Ayuntamientos (servicios sociales, ayudas de emergencia)
- ONGs como Cáritas, Cruz Roja, CEAR, ACCEM (alimentos, orientación legal, vivienda temporal)
- Ministerios (Sistema Nacional de Acogida para refugiados y solicitantes de asilo)
¿Están coordinadas todas las ayudas que se ofrecen a los inmigrantes?: NO PADRE. Los Ayuntamientos van, por un lado, Caritas, Cruz Roja y otras ONGS trabajan de forma independiente (a través de centros específicos o parroquias) y esto provoca que en muchos casos haya un “exceso” de ayuda que sitúa a los inmigrantes en una posición que supera en muchos casos a la situación económica de muchas familias mileuristas, que son, por cierto, legión en nuestro país.
Yo mismo he tenido la experiencia de no haber podido dar de alta en la Seguridad Social a ninguna de las personas que han ayudado en casa con la limpieza o con el cuidado de mi mujer enferma, y he tenido también la oportunidad de comprobar cómo personas que cuidan de mayores, llevaban a la casa de los ancianos todos los productos que le sobran de lo que perciben de las parroquias, Cáritas, Cruz Roja,….Y no hablo de un caso puntual. Ni que decir tiene de los problemas con los que me encuentro para contratar, y dar de alta de forma reglamentaria, a personas que trabajen en mi explotación de pistachos: Ni uno.
¿Esto quiere decir que haya fraude o abuso por parte de los inmigrantes?. Creo claramente que sí, pero la culpa no es de ellos (ellos hacen lo mismo que haría yo, sobrevivir en primer lugar y vivir lo mejor posible enviando dinero a mis familiares en el extranjero), sino a la puñetera ineficiencia (para nacionales y extranjeros) en la que está inmersa este país. Al parecer, algunas CCAA (como Navarra o País Vasco) sí han avanzado en protocolos de derivación compartidos, pero no es la norma general en España.
¿nos extraña por tanto que, del millón de inmigrantes marroquíes, solo 0,34 millones trabajen de forma oficial? ¿no será que este descojone de ayuda que tenemos lo propicia?.
Por cierto, ahora que mencioné el envío de dinero a los países de origen, que sepamos que, según datos del Banco de España, en 2017 se enviaron 9.000 millones y en 2023 (último dato del que dispongo), se enviaron 10.700 millones. Un pico.
- ¿LOS POLITICOS ESPAÑOLES TIENEN MIEDO A DECIR LO OBVIO?
Personalmente entiendo que los políticos españoles tienen miedo a decir lo obvio: la integración no está funcionando. Existe una autocensura política y, sobre todo Pedro Sánchez (que ya no sé de dónde es) y la izquierda, que temen que señalar los fallos de integración sea interpretado como xenofobia, o que beneficie al discurso de la ultraderecha.
Esto provoca:
- Evitación del tema en debates parlamentarios o campañas.
- Frases genéricas como “la diversidad es una riqueza” sin acompañarlas con soluciones concretas.
- Poco reconocimiento público de guetización o tensiones culturales reales en barrios o escuelas.
Existen guetos y comunidades paralelas, en algunos lugares, especialmente donde ha habido:
- Concentración territorial (Salt, El Ejido, partes de Almería, Girona, algunos barrios de Madrid o Barcelona).
- Falta de mezcla escolar y residencial.
- Débil acción pública de integración (sin mediadores, ni trabajo comunitario, ni presencia institucional real).
Pero esto no lo hacen solo los inmigrantes:
- Los guetos se forman también porque los españoles se marchan de ciertas zonas (fuga blanca).
- Porque las administraciones permiten la segregación escolar o urbanística.
- Porque el sistema no exige activamente la búsqueda de empleo, el aprendizaje del idioma ni la participación cívica.
Muchas veces pensamos que algunos inmigrantes no quieren aprender nuestro idioma (yo también lo pensaba), pero los datos demuestran que, en general, no es la norma, no rechazan aprender el idioma.
- La gran mayoría sí quiere aprender español y tener una vida estable.
- Pero hay obstáculos: trabajan muchas horas, no tienen acceso a cursos gratuitos o viven aislados.
No obstante, hay excepciones, especialmente en comunidades cerradas (algunas musulmanas muy conservadoras, ciertos núcleos del Este o guetos culturales), donde hay resistencia al cambio o a mezclarse, como el caso también de los gitanos.
Lo cierto, es que en zonas donde hay concentración de inmigrantes, hay barrios guetizados y segregados donde la delincuencia es mayor y la incomodidad de los nacionales es alta, aunque bien es cierto que no representan la mayoría del país, pero sí supone un problema cuando existe concentración.
La realidad es que muchos inmigrantes no están integrados, aunque, sinceramente, a estas alturas no se si es culpa suya o por el desastre del sistema que tenemos.
Lo que está claro es que los políticos evitan el tema porque, al ser materia sensible, temen que se les tachen de xenófobos sin darse cuenta (o sí) de que eso no ayuda a solucionar los problemas
Y, por último, y es consecuencia de ese temor a afrontar el problema, hablan mucho de acogida, pero poco de exigencia, deberes y comunidad. Total, toda una papeleta.
- ¿LA RELIGIÓN ES UN PROBLEMA?
Y si lo anterior son todos cuestiones delicadas, ahora menciono la bicha.
Estudios sociológicos confirman, en gran medida que,en Europa, la religión sí influye en la percepción y en el éxito de integración de los inmigrantes, y lareligión musulmana suele estar asociada a mayores dificultades de acogida e integración que la católica o cristiana.
Encuestas del Eurobarómetro y estudios del Pew Research Center muestran que en Europa Occidental, la aceptación de inmigrantes católicos, ortodoxos o cristianos es significativamente más alta que la demusulmanes. En países como Francia, Alemania o España,más del 50% de los encuestados creen que el islam es “incompatible con los valores de su sociedad”.
Migrantes latinoamericanos (católicos o evangélicos) en España o Italia tienen índices de integración más altos y menor rechazo social que migrantes del Magreb o Asia musulmana.
¿Y por qué sucede esto?, pues hay varias razones:
a) Afinidad cultural y simbólica. Los inmigrantes católicos (ej. de Latinoamérica, Filipinas) comparten idioma, costumbres, calendario festivo y valores similares y esto genera percepción de cercanía y menos “choque cultural”.
b) Visibilidad religiosa. El islam tiene elementos visibles (velo, mezquita, horarios de oración, alimentación halal) que acentúan la diferencia cultural y las sociedades europeas altamente secularizadas perciben estas prácticas como un “retroceso” o una amenaza.
c) Normas sociales percibidas como opuestas. El debate sobre igualdad de género, homosexualidad, laicismo genera fricción con segmentos conservadores del islam, en cambio, los católicos latinoamericanos, aunque conservadores, no suelen desafiar leyes locales en esos temas.
d) Contexto histórico y político. Europa tiene una memoria histórica conflictiva con el islam (Reconquista, Imperio Otomano, colonialismo), mientras que la inmigración católica se percibe como “familiar”. Adicionalmente, el terrorismo yihadista ha reforzado el estigma hacia musulmanes (aunque sea una minoría dentro de la comunidad).
De hecho, en España, los inmigrantes latinoamericanos son los quemás rápido acceden a nacionalidad (2 años de residencia) y presentan bajos índices de guetización, frente a núcleos musulmanes más concentrados (Cataluña, Ceuta, Melilla). En Francia, existe una alta segregación en banlieues de origen musulmán, frente a integración mucho más fluida de portugueses, italianos o españoles en décadas pasadas. En Alemania: turcos musulmanes siguen mostrando niveles más bajos de integración socioeconómica que inmigrantes europeos del Este cristianos.
Hay una conclusión clara: Sí, existe una correlación: los inmigrantes católicos son percibidos y acogidos con menos resistencia porque comparten códigos culturales y religiosos con la mayoría histórica europea. Con los musulmanes, la integración es más compleja por choque cultural, visibilidad religiosa y narrativa política, amplificada por el terrorismo y la islamofobia.
En sociedades europeas secularizadas, pero culturalmente marcadas por un sustrato cristiano, símbolos católicos o protestantes generan poca reacción social; en cambio, símbolos islámicos (mezquitas, velo, llamada a la oración) se perciben como “alteridad” (reconocimiento del otro).
Tras 11-S, 11-M y atentados yihadistas en Europa, el islam ha sido securitizado: medios y políticas públicas lo abordan con lente de seguridad más que de diversidad religiosa, lo que afecta actitudes sociales.
Todo esto crea un círculo: cuanto más visible es la diferencia religiosa, más rechazo potencial; cuanto más rechazo, más refuerzo identitario en la comunidad minoritaria.
Experimentos de “currículos ficticios” en varios países europeos muestran que candidatos con nombres percibidos como musulmanes reciben menos respuestas laborales que candidatos equivalentes con nombres “nativos” o cristianos y lo mismo sucede con los estudios realizados sobre el alquiler de viviendas, que encuentra patrones similares.
Esto alimenta tasas de desempleo mayores, refuerza la concentración territorial y deteriora la percepción mutua (“no trabajan / no se integran”).
Parroquias católicas, Cáritas, órdenes religiosas y redes diocesanas han jugado un papel clave en la acogida de latinoamericanos (ayuda legal, alimentos, clases de español, redes sociales). Sin embargo, la infraestructura islámica en España es más desigual: mezquitas pequeñas, financiación fragmentada, falta de imames formados localmente y pocas plataformas integrales de servicios sociales. Eso retrasa el puente entre comunidad musulmana y sociedad mayoritaria.
Las grandes encuestas europeas de valores y actitudes (Eurobarómetro especial sobre integración, European Social Survey módulos de inmigración, estudios Pew sobre percepciones de musulmanes, y el Bertelsmann Religion Monitor) muestran patrones repetidos:
- Mayor comodidad declarada con vecinos cristianos o sin religión que con vecinos musulmanes.
- En varios países, la aceptación de matrimonios mixtos es sistemáticamente más baja cuando la pareja hipotética es musulmana.
- España, aunque más tolerante que la media de la UE en algunas oleadas, reproduce el gradiente: mayor aceptación de latinoamericanos que de magrebíes.
Según una encuesta de Pew (2016), en España el 54 % de la población tiene una opinión desfavorable sobre los musulmanes, mientras que esa percepción negativa es aún mayor en países como Italia, Grecia o Polonia.
Otra encuesta (Ipsos/Eurobarómetro) revela que 69 % de los españoles creen que los musulmanes no quieren integrarse (y esto sucede en mucha menor medida en EEUU). Este tipo de actitudes demuestran una percepción más crítica hacia la integración de la población musulmana, en comparación con inmigrantes de otros orígenes.
Pero, en mi opinión, en una buena parte, estos problemas están generados por ellos mismos, ya que muchos (no todos), rechazan los principios clave de las sociedades europeas que los acoge: igualdad de género, libertad religiosa, pluralismo. Se aferran a códigos culturales como el patriarcado familiar, el control sobre la mujer, o normas religiosas rígidas (vestimenta, comida, festividades) y rehúsan aprender la lengua o relacionarse fuera de su comunidad.
Es cierto que esto no es exclusivo del islam, pero es más visible por la naturaleza identitaria del islam en muchos migrantes, especialmente los recién llegados o con poca escolarización. Un estudio en Alemania (BAMF, 2020) mostró que, entre jóvenes musulmanes recién llegados, el 35 % creía que la ley religiosa debe estar por encima de la civil, frente al 3 % en el conjunto de la población.
En este sentido, muchos europeos se preguntan (nos preguntamos): Si algunos de los inmigrantes musulmanes que no están dispuestos a adaptarse a las normas culturales de los países europeos… ¿por qué eligen venir aquí y no a países musulmanes ricos como Arabia Saudí, Qatar o Kuwait?”
La respuesta parece clara si miramos los hechos: Porque los países del Golfo no los aceptan como iguales a pesar de compartir religión, mientras que Europa ofrece:
- Sanidad, educación, protección social incluso para los solicitantes de asilo.
- Posibilidad de acceder a la nacionalidad.
- Libertad religiosa real: incluso los musulmanes más conservadores pueden practicar su fe.
- Oportunidades laborales, especialmente para segundas generaciones.
En resumen,Europa garantiza dignidad, oportunidades de futuro y libertad y muy poca exigencia en obligaciones, mientras que los Países del Golfo garantizan salario, pero sin derechos.
¿Entonces son hipócritas por venir a Europa sin adaptarse?, Bueno, no necesariamente porque todo el mundo desea buscar algo menor, pero sí existe una contradicción en algunos casos:
· Quieren disfrutar de la libertad de Europa (sanidad, ayudas, movilidad), pero manteniendo normas sociales que chocan con el modelo europeo (ej. control de las mujeres, rechazo a lo secular, aislamiento cultural).
· Es una tensión que muchos musulmanes sí superan, pero otros no.
- ¿HAY MODELOS DE ÉXITO EN LA INMIGRACIÓN DONDE FIJARSE?
Hay varios países que han desarrolladopolíticas migratorias altamente estructuradas y relativamente eficaces, ya sea en laadmisión selectiva de inmigrantes (como Canadá o Australia), o en laintegración social, económica y cívica (como Suecia, Alemania o Portugal).
CANADÁ, como modelo de admisión eficiente
Modelo de puntos: Evalúa a los inmigrantes según edad, idioma, nivel educativo, experiencia laboral y oferta de empleo. Tienen un sistema transparente, meritocrático y orientado a necesidades del mercado laboral.
Ventajas: Gran aceptación social, con altas tasas de empleo entre inmigrantes calificados que posibilita la inmigración familiar y humanitaria, pero sin perder control estructural.
AUSTRALIA como modelo de admisión eficiente
SkillSelect (programa basado en demanda): Similar al canadiense: puntos por formación, idioma, edad, etc, lo cual permite atraer mano de obra cualificada e incluso regionalizar la inmigración (rural visas).
Puntos fuertes: Control total de flujos, con flexibilidad para las regiones y sectores con necesidades específicas.
NUEVA ZELANDA como modelo de admisión eficiente
- Sistema basado en puntos similar al australiano.
- Fuerte enfoque en equilibro entre crecimiento económico y cohesión social.
Países con modelos de integración social eficaces
ALEMANIA. Pasó de rechazar la etiqueta de “país de inmigración” a establecer políticas sólidas.
Estrategias: Escuelas bilingües y clases de alemán obligatorias. Formación dual para jóvenes inmigrantes (educación + prácticas laborales). Integración cívica mediante cursos de historia, leyes y valores democráticos.
Resultados: Alemania ha integrado con éxito a más de 1,5 millones de refugiados sirios desde 2015, con alta participación laboral en 5 años.
PORTUGAL
- Modelo de puertas relativamente abiertas + fuerte trabajo en inclusión.
- Regularización masiva de inmigrantes en situación irregular (2020 y 2022) mediante procesos simples y ágiles.
Claves del éxito: Acceso universal a sanidad y educación pública desde el primer día. Pocos discursos políticos xenófobos. Marco legal que favorece el arraigo y la participación (por ejemplo, votación en elecciones locales).
SUECIA: Históricamente uno de los países más generosos con refugiados, con política de vivienda, educación y empleo específicas para solicitantes de asilo.
Fortalezas: Enfoque humanista y universalista. Fuerte apoyo social y financiero al recién llegado.
Desafíos recientes: Problemas de integración en barrios suburbanos y repunte de polarización política.
Modelos como el de Canadá (selección), Alemania (formación dual) y Portugal (inclusión universal) han demostrado que la inmigraciónpuede ser una oportunidad si se gestiona con visión, inversión y estrategia.
- CONCLUSIONES
Estas son mis conclusiones, y sólo las mías, cada cual puede opinar lo que considere conveniente en base a los datos aportados y otros que puedan obtener.
- Cuando escucho al gobierno defender la inmigración porque si no sería la ruina económica de España porque ¿quién trabajaría las tierras o quien cuidaría de nuestros mayores?, se me abren las carnes.
Primero, porque saben perfectamente que, siendo cierto que una parte de la agricultura, el cuidado de nuestros mayores o la limpieza en los hogares está en manos de inmigrantes, es, en su inmensa mayoría economía sumergida. ¿está el gobierno acaso dando carta de naturaleza? A mí me parecería bien, pero que lo hagan, que cojan a todos esos trabajadores, que los legalicen (el que no lo esté), que les den de alta y que les apliquen aunque sea un nivel tributario mínimo. Pero que no lo utilicen como discurso vano y sectario.
Segundo, ¿Hacen falta tantos inmigrantes para sostener la economía española?, pues depende, si el gobierno está dispuesto a mantener la panda de vagos y sinvergüenzas que tenemos en el paro: SI, hacen falta. Si el gobierno estuviera dispuesto a poner a trabajar a tanto cara dura como tenemos: NO, o al menos no tantos inmigrantes.
- También cuando escucho a la otra parte contratante (algunos) que los deportaría a todos, también se me abren las carnes. ¿tienen idea de la idiotez que están diciendo? Cuando asocian la delincuencia a los inmigrantes, ¿saben de verdad lo que están trasladando a la opinión pública? Las cifras son lo que son, y en términos cuantitativos no podemos decir que sea un problema general. Es cierto que en determinadas localidades hay problemas y eso se puede solucionar, si se pone el foco adecuado, con mayor dotación de fuerzas del orden público y los medios suficientes.
Ahora bien, desde un punto de vista estrictamente demográfico, considero que la inmigración es positiva y, en muchos casos, necesaria para España y el conjunto de Europa ya que estamos envejeciendo muy rápido. En España, la edad media ya supera los 44 años y la tasa de natalidad está en mínimos históricos: 1,2 hijos por mujer (muy por debajo del 2,1 necesario para reemplazo generacional).
Sin inmigración, la población total en España ya estaría en declive estructural, con consecuencias en pensiones, salud y mercado laboral. España tiene ya más de 10 millones de pensionistas, y seguirá creciendo (afortunadamente), por lo que cada vez habrá menos trabajadores cotizando por cada pensionista. Y, aunque nuestro querido gobierno siempre pasa de puntillas por este tema y no hace otra cosa que poner parches, si no se incorporan nuevos trabajadores jóvenes (muchos de ellos inmigrantes), el sistema de pensiones es insostenible a medio plazo.
Que cada vez seamos más mayores, que es una cosa buena para los que tenemos una cierta edad, implica que la demanda de cuidados a mayores (residencias, atención domiciliaria) siga creciendo, y nuestro sistema actual está explotando. Son nuestra esperanza, pero afortunadamente las segundas generaciones ya están más integradas, más escolarizados y activos laboralmente.
Por tanto, si queremos que nuestro país no colapse dentro de unos años, desde el punto de vista demográfico, la inmigración no solo es buena, es necesaria para España y Europa. En consecuencia, el debate no es plantease su existencia, sino su gestión e integración.
Considero que los problemas que creo que tiene la inmigración en España, en general, son los mismos que tenemos para el resto de las cosas los ciudadanos españoles, es decir, hay un desgobierno absoluto, si, también en esto. Sólo recibimos los discursos vacíos por parte de estos indecentes que se arropan con la bandera de la “diversidad”, la “tolerancia”, los “atención humanitaria” y no sé cuántas cosas más. ¿Acaso es más humano acoger un Mena (por ejemplo) para, transcurrido poco tiempo, dejarlo indefenso en la puta calle para que se busque la vida?.
Tenemos una política de inmigración que es una mierda (perdón a los excrementos porque tienen más valor que esta patulea), incoherente, mal financiada, mal cohesionada, y mucho peor ejecutada.
Hemos alcanzado el récor de funcionarios en la historia de España, pero resulta que hay retrasos, también históricos, en la tramitación de las documentaciones, titulaciones y timbres del estado, pólizas, fotocopias, y certificados como se exige. Lo siento trillo, pero te cito otra vez: manda huevos.
Es más, me pregunto: ¿hay una verdadera política inmigratoria?:
- ¿Existe una política de admisión definida? ¿estamos seleccionando aquellos colectivos que más nos interesa y mejor se integran?
- ¿Existe realmente un control en origen?
- ¿Existe una política seria y dura de deportaciones para los garbanzos negros?
- ¿Existe la financiación adecuada para dar acogida e integrar a los inmigrantes?
- ¿Existe coordinación entre los diversos organismos (nacionales, de las comunidades y locales) para hacer eficiente el dinero que nos gastamos y el que nos deberíamos gastar?
El Gobierno invierte cientos, miles de millones de euros anuales en el sistema oficial de acogida y de subsidios posteriores (que no de integración real), que, como en tantas otras cosas, se vierten en las alcantarillas. No se dispone de un plan nacional, ni mucho menos local, claro y sostenido en el tiempo (no improvisado), solo discursos que manejan a golpe de telediario y que, en la mayoría de los casos utiliza como arma arrojadiza contra lo que considera su oposición.
Este es un tema lo suficientemente complejo e importante como para necesitar, como tantos otros que tenemos pendientes, de un verdadero pacto de estado, y, además, bien coordinado con la UE, porque no olvidemos que somos su frontera sur, pero con estos ineptos, ni está ni se le espera.
Se hartan de decir que los distintos ministerios están cumpliendo escrupulosamente la Ley de Extranjería. Coño, si es una porquería (como se está demostrando), modifica la Ley. Pero no, solo modifican las leyes para indultar o minorar condenas a delincuentes sexuales o modificar el delito de sedición, o indultar a los secesionistas a cambio de votos.
Mientras tanto, miles de personas (nacionales y extranjeros) sufren la incompetencia de gente que ni se gana el sueldo ni el respeto mínimo para los cargos que ocupan.
Y, para terminar, me mojo: yo personalmente estoy a favor de la inmigración en general, pero no con el miserable sistema que tenemos. Si lo estoy, pero siempre que:
- Se establezcan pautas y criterios en la entrada permitiendo la acogida a los más cualificados y los menos conflictivos. Y con esto quiero decir, muy restrictivos con los islamistas.
- Se sea muy exigentes en la aceptación de las normas nacionales, exigiendo el aprendizaje de nuestras normas, y el cumplimiento de nuestras leyes y nuestras costumbres.
- Se sea muy duros y expeditivos en la deportación de quienes delinquen y quienes no se quieran integrar.
- Que se exija claridad en el gasto y se haga eficiente, de una puñetera vez, la tramitación de los expedientes de los inmigrantes y se hagan rendir cuentas a esas ONG’s que campan a sus anchas con serio riesgo de que se hayan convertido en parte del entramado mafioso.
- Que se establezca una coordinación entre todos los participantes en la gestión en la acogida e integración de los inmigrantes, Estado, CCAA, Ayuntamientos, ONG, parroquias y otros entes privados que, seguramente de buena fe, están contribuyendo a este despelote integral que tenemos.
- Fuentes consultadas
INE, Eurostat, Wikipedia, Cadena Ser, OCEDE, Datos oficiales Censo 2024/25, Fedea, Real Instituto Elcano, El país, Inclusión, SEPE, The Objetive, Buades Legal, Cinco Días, Mites, Inclusión, SER, Asata, Lamoncloa.gob.es, El Economista.es, BBVA, Agendatributaria.gob.es, Seguridad Social, Vozpópuli, Sepdata.es, Datos. Gob. Es, Sindicato Solidaridad, La Razón, La Gaceta, Dialnet, Infobae, Revista Criminológica, Mipex, eu, Migratión an Homes Affairs, Ciclob, Frontiers, Nature, The Guardian, Fundación porCausa, Parlamento europeo, Brookings
José García Cortés
19-7-25