POLÍTICA DE BLOQUES

Me he cansado de escuchar en las elecciones de Castilla León, el término de política de bloques para referirse a la izquierda y a la derecha. No me gusta nada ese término.

Primero porque no creo que haya un “bloque de izquierdas”, por varias razones, comenzando porque cuando hablamos de un bloque se supone que hacemos referencia a algo solido, compacto y, desde luego no creo que lo que nos gobiernan actualmente tenga nada de eso.

En segundo lugar, porque no creo que PNV, ERC, Teruel Existe, …. Tengan mucho de izquierdas, sino más bien de “qué hay de lo mío”.

Y tercero, porque, tengo el convencimiento de que el principal partido del Gobierno no es el PSOE sino el SANCHISMO, es decir, Pedro Sánchez, con sus mentiras y con sus argucias, al amparo de las siglas y lo que representa el PSOE en España, consiguió a través de las urnas una confianza que, evidentemente ha traicionado a sus votantes. Seguramente me queda algo de romanticismo en el cuerpo, pero pienso que el verdadero votante del PSOE no es lo que está representando ahora Pedro Sánchez.

Listo era Alfredo Pérez Rubalcaba (una de las mayores voces críticas del partido socialista) cuando se refirió a un “gobierno Frankenstein”, que al igual que el personaje de ficción, se monta a partir de varios cadáveres y al que le da vida la ambición y los intereses espurios y sin escrúpulos de sus dirigentes, a los que se han venido a unir algunos tontos útiles, que contribuyen a montar una maquinaria que solo beneficia a unos pocos mientras condena a la gran mayoría.

A estos personajes, de diferentes orígenes y con diferentes objetivos (excepto el de gobernar España con el mejor acierto posible), es a lo que la prensa le ha estado llamando el “bloque de Izquierdas”.

Pero esto es lo que tenemos y no debemos que olvidar que estos individuos, son astutos y taimados y hay que reconocerles que ejecutan a la perfección el “Manual del buen Borreguismo”, que tiene como principales ejes:

  1. Utilizar una jerga superflua que, como los componentes de una ensalada, mezclan en todos sus discursos abordando conceptos superficiales que manejan a modo de amenaza para el pueblo con objeto de aparecer como los defensores de la humanidad ….. patriarcado, opresión, discriminación, indigenismo, diversidad, lenguaje inclusivo, empoderamiento, resiliencia, economía verde….. Como si el resto del mundo no quisiéramos que el mundo fuera más justo, no nos gustara erradicar la pobreza o que hubiera menos discriminación racial. Pero de esta forma ponen permanentemente a la población en el dilema: si no estás con lo que yo digo, estás en contra.
  2. Rechazar aspectos fundamentales con los que debe contar un pueblo sano, la jerarquía, el respeto por la autoridad, unas instituciones públicas fiables, libertad de expresión, la educación. Y achacar todos los problemas a las antiguas generaciones. Estos “chicos”, que han nacido con todas sus necesidades básicas cubiertas y que no se dan cuenta de que están disfrutando de los frutos del esfuerzo de los más mayores, están eliminando por completo los conceptos de esfuerzo, sufrimiento, perdedores, fracaso y cargándose la meritocracia para dar paso a la “ineptocracia”, sin caer en la cuenta de que cualquier imperio en el pasado, se desintegró habiendo sido previamente pueblos con orden y respeto a la autoridad y que previamente habían estado nadando en la abundancia. Justo lo que se quieren cargar.
  3. Controlar la libertad de expresión, porque de haberla, les impide o les dificulta el adoctrinamiento que necesitan para el control de la población. Hay que tener en cuenta que la “masa” de población, tiende a imponer como reglas de conducta y moral las ideas aceptadas por la mayoría. En consecuencia, mediante un adecuado control de los medios de comunicación, consiguen mantener al margen a todos aquellos que no se pliegan a los intereses que ellos defienden.
  4. Controlar la calle, y para eso, además de un servil Ministerio del Interior, alimentan con recursos públicos una malsana relación entre política gubernamental y sindicalismo, tanto en el sector privado como en el público.
  5. Conseguir el control total del Estado, convirtiéndolo en un “semidiós” que regula nuestras vidas. Para ello, no dudan en bordear, retorcer o incluso sobrepasar la ley y acabar con los contrapesos democráticos. Las instituciones de control están capturadas por el clientelismo partidista y han colonizado incluso la alta administración. Es necesario que el estado tenga el derecho a educar, intervenir la información, reescribir la historia, indicar la conducta correcta y, en definitiva, prostituir las instituciones públicas para usarlas como una herramienta de propaganda política a su servicio con el único objetivo de aumentar todavía más sus competencias, a través de hiperregulaciones, cometiendo abusos de poder.
  6. El uso adecuado de la violencia, de momento verbal, contra todo aquel que se atreve a enviar mensajes contrarios a los intereses del Frankenstein. Utilizan, de forma similar al que los nazis utilizaban sus SA, a grupos de fanáticos, estómagos agradecidos en la mayoría de los casos, que descargan su ira contra todos los que osen replicar. Asistimos a la remoción de muchos cargos en televisiones y emisoras de radio y a furibundas declaraciones por parte de “las barrigas henchidas” contra los que, sencillamente, opinan otra cosa. Todo se fía en política a una comunicación política de “la señorita Pepis”, que vende discursos autocomplacientes que nada tienen que ver con la realidad, y que cierta parte de la ciudadanía compra.

Si, hemos de ser conscientes de que estamos gobernados por una “Banda” con nulos conocimientos para dirigir naciones, aunque cierto es que son brillantes demagogos. Esta gente, con el control de los sindicatos, ya no temen al pueblo, al que adormecen con las subvenciones y con debates superfluos, mantienen la atención donde ellos quieren con la ayuda de las grandes empresas que financian los medios de comunicación.

Y el problema es que la alternativa a este “bloque”, es un centro casi desaparecido (qué pena de Ciudadanos), un centro- derecha sumidos en pueriles guerras intestinas, una derecha (me niego a calificarla como ultra-derecha) con elevados niveles de testosterona y una izquierda moderada (o eso sigo pensando yo), que sigue padecindo un silencio hemorroidal y que no termina de dar un puñetazo en la mesa.

Nuestros políticos actuales son de muy baja calidad y sin liderazgo. La política no sabe gobernar con mirada estratégica, conducen con la luz corta, vive atada a la noticia del telediario y está preñada de impotencia, sectarismo, fragmentación y polarización.

Y, como me enseñaba Pepe, mi querido maestro en gestión de Riesgos, lo más grave de la situación no es tanto lo que vemos en la actualidad, sino lo que viene en el futuro. Está claro que, con el evidente deterioro de nuestras fuerzas políticas, su chapucera gestión e ineficacia gestora (amén de dispendio constante de recursos públicos) y del sistema administrativo en todos los niveles, en España sufriremos inevitables consecuencias, muy negativas todas ellas, tanto para nosotros como para nuestras próximas generaciones.
Nos han instalado en el reino de la impostura y de la mentira, en el que la mala política es la moneda de cambio y con una burocracia que empieza a ser paralizante. Todo son apariencias, se vive de vender humo y el continuo trampear y no parece haber absolutamente nadie con capacidad de decisión y liderazgo en el ámbito de lo público que quiera darle la vuelta a este estado de cosas.
Confío en que no tengamos que recordar a los que hoy viven de la política que la democracia en Atenas apenas superó los dos siglos de vida, entre otras cosas porque los que terminaban ostentando el poder eran realmente los demagogos, los que realizaban promesas disparatadas e imposibles de cumplir.

O todavía, algo peor, como los temores que albergaba sobre Hitler el magnífico militar alemán, Ludenforff y que comunicaba a su presidente:

Los ciudadanos solo disponemos de nuestra pluma para escribir y las urnas para votar cuando toca, mientras tanto, la responsabilidad es de los políticos, y su responsabilidad es la de presentar una alternativa, unida y creíble, y dejarse de gilipolleces.

En la actualidad, hay patios de colegio que merecen mayor reconocimiento.

José García Cortés
19-2-22

Un comentario en “POLÍTICA DE BLOQUES

  1. Querido y trabajador Hunter: No pareces muy contento. ¡Levanta el ánimo!. España es excelente y nuestros hijos y nietos también. ¡Sursum corda! . Hagamos cada uno nuestro trabajo, bien y con alegría. Todo se irá arreglando. … y con el mazo dando

    __________________________________ José Corral Lope *www.supervivenciayaltruismo.org/es/ * *www.supervivenciayaltruismo.org/en/ *

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