CONTROVERSIAS DE LA CAZA

No recuerdo quien dijo que ¨ el cazador es un ser más dentro de la naturaleza, en plena comunión con ella, partícipe de los ciclos de vida y muerte, pues el sacrificio de la muerte, da lugar a la prosperidad de la vida¨.

Con frecuencia, oímos argumentos a favor y en contra de la caza. La mayoría de ellos, seguro que con mucha razón. Existen frases y textos célebres cargados de razón en ambos lados:

  • ¨ No importa si un animal es capaz de razonar o no. Solo sé que es capaz de sufrir¨. Albert Schweitzer.
  • ¨ Alimentarse de carne es un vestigio del primitivismo más grande. El paso al vegetarianismo es la primera consecuencia natural de la ilustración¨. León Tolstoi.
  • ¨ Es increíble y vergonzoso que ni predicadores ni moralistas no eleven más su voz con la bárbara costumbre de asesinar animales y además comérselos. Voltaire.
  • ¨ Los animales no son propiedades o cosas sino organismos vivientes, sujetos a la vida, que merecen nuestra compasión, respeto, amistad y apoyo. Marc Bekoff.
  • Son cosas compatibles cazar y amar a los animales. Lo que nos impone nuestra moral es no emplear ardides ni trampas. Miguel Delibes.

Seguro que los aficionados a la caza tienen argumentos sólidos para contrarrestar estas frases. No os quiero aburrir con ellos. Todos los conocemos. Lo que sí está claro es que son reivindicaciones históricas. Siempre han existido estos tipos de debates. Afortunadamente, nuestros bosques y dehesas con sus animales, siguen gozando de buena salud.

Todas las monarquías españolas han participado de esta actividad. Solo destaco la desconocida afición de Isabel de Farnesio, segunda esposa de Felipe V y madre de Carlos III. La Reina Letizia también muy aficionada.

Me gustaría trasladar mi reflexión a este respecto ya que, desde el respeto y la evidencia, creo que este tema podría solucionarse.

Decía nuestro amado y admirado Félix Rodríguez de la Fuente que ¨ la cultura tecnológica está obligando al hombre a vivir en cárceles confortables, en inmensos laberintos sin horizontes, hechos de cemento, hierro y cristal¨. Qué estremecedor fue ese 14 de mayo de del año 1980, cuando nos enteramos de su fatal accidente. Nos contaba momentos inolvidables con la naturaleza. ¨ Nada es más sobrecogedor, ni más hermoso, en la noche estrellada, en la noche del páramo de Castilla, que el aullido lejano del lobo. Es como si el planeta no hubiera perdido su espíritu salvaje, es como si la tierra conservara algo de su lejano paleolítico y estuviera viva, lozana y palpitante¨. Algo está pasando, no sé si de forma irremediable, para que las poblaciones en escasos años, esté abandonando el paraíso para irse a malvivir a la gran ciudad, llena de dificultades, contaminación, competencias, leyes y sistemas impositivos.

Todos los veranos intento pasar unos días en Galicia o Asturias. Busco una mejor temperatura y sobretodo; pasear por sus bosques. Cada año vengo más desilusionado, las deforestaciones y su sustitución por siembras y exiguos Concejos no paran de avanzar. Hechos similares los vemos en numerosas Comunidades. ¿Qué ocurre con la flora y fauna de esas regiones?

El deterioro progresivo es evidente. Sin embargo, existen escasos cotos sociales donde los montes y su fauna continúan íntegros.

Por otro lado, sabemos de la prohibición de la caza en los parques nacionales. No hay otra forma para controlar las sobrepoblaciones de animales, hay que eliminarlos. ¿Como hacen el control de la flora y fauna?. Un exceso de animales, deteriora la raza, aumentan las enfermedades entre ellos, altera el equilibrio de la fauna al no existir depredadores naturales y destroza la flora autóctona. Todos conocemos como hacen la regulación cinética en estos lugares. Esto sí es un sufrimiento animal. El coste del mantenimiento debe ser importante, y el deterioro de los Municipios de alrededor, también. En Holanda, se prohibió la caza del ganso en el año 1999. Después de numerosas pérdidas en la agricultura dado el número existente, hay que gasearlos por millares. ¿esto es amor y respeto a los animales?

La mayoría de los llamados activistas “anticaza”, lejos de argumentos sólidos que regulen la actividad; que no deterioren nuestros bosques, que no se desmantelen nuestros pueblos, que exista bienestar animal , salud para nuestro entorno y por qué no, que genere riqueza económica, se entretienen en acosar al cazador, a los que trabajan en actividades dedicadas a la explotación cinegética, a realizar manifestaciones ordinarias y sobre todo, ahora que gobiernan, a prohibir. Por lo pronto, han prohibido cazar la tórtola y el lobo. Cualquier persona poco documentada, puede saber de las terribles consecuencias de tal ley. Los ganaderos de ciertas localidades tendrán que abandonar sus explotaciones ante la amenaza del crecimiento descontrolado de poblaciones depredadoras. Estoy seguro que no existen estudios serios del impacto medioambiental.

No les importa que expertos de las universidades más prestigiosas ( Cambridge, Adelaida o Helsinki) concluyan después de numerosos estudios científicos, que la pureza de gestión cinegética para que los animales sean trofeos y puedan ser cazables, es la mejor manera de sostenimiento de nuestros campos y  para el bienestar animal. Cuánto esfuerzo tienen que  hacer en la mayoría de los cotos para que los animales estén en óptimas condiciones de salud, para que la flora sea mantenida y el equilibrio continúe. Todas la especies cazables serán eternas. Alguien se acuerda del águila imperial, quebrantahuesos, oso pardo o el lince ibérico. ¿Cuantos años llevan en peligro de extinción?, ¿cuántos recursos de nuestro bolsillo consumen?, ¿está sirviendo para algo?. Alguien puede pensar que si fuesen animales cinegéticos, ¿desaparecerían realmente? Porqué en África no desaparecen especies que existen en escasos lugares y son pocos, como el rinoceronte blanco. Creo que al menos hay que tenerlo en cuenta. Si no leen literatura científica, que vean al menos, los programas del populista Franck Cuesta. Está de acuerdo que la actividad cinegética, es la que mantiene ciertas especies. Se cuidan a los animales y a su entorno. Alguien puede pensar ¿cuanto duraría el Marcopolo o el Ibex en  parajes inaccesibles de la cordillera de Tian Shan,  si no costaran miles de euros sus trofeos?

Teresa Ribera, ministra de transición ecológica, y, el donostiarra Juan Antonio López de Uralde, conocidos activistas “anticaza”, están al frente del gobierno para regular la actividad. Recuerdo cuando Euskal Herritarrok nombra a José Ternera representante de la comisión de derechos humanos en el Parlamento Vasco, o José Luís Tezanos director del CIS, que actúa a favor de su partido o, la Fiscal General del Estado, exministra del PSOE con su posición partidista, o como nos tiene acostumbrados la Presidenta del Congreso que limita las actuaciones del adversario político. Difícilmente con estos contertulios podríamos entendernos.

El sentimiento “anticaza” crece desde que los políticos de extrema izquierda gobiernan este País, controlan la educación y los medios de comunicación. Las nuevas generaciones víctimas maleables de los gobiernos de turno, adquieren información adoctrinable. Las manifestaciones continuas, sus actuaciones en los medios, la demonización de la actividad, adquiere cada vez más éxito para sus fines. Poco importa que estos señores de extrema izquierda puedan estar o no equivocados, que sean solo un puñado de activistas, que no tengan la información necesaria para manifestar sus deseos, que no vean las consecuencias de tales pretensiones. Ya vemos normal que existan manifestaciones de homosexuales realizando actos sexuales aberrantes en la vía pública, que los etarras asesinos sean excarcelados y considerados héroes, que el gobierno sea anuente con políticos bolivarianos, que delincuentes y procesados estén sentados en el Congreso de Diputados, que el okupa tenga más derechos que el propietario, que protejan a emigrantes ilegales con subvenciones, que seamos poco respetados desde el mundo civilizado, que el País se sienta agonizar, no importa nada. La muchedumbre los sigue votando. El sentimiento de las dos Españas, despertado por J.L. zapatero, está gozando de éxitos. Es más fuerte el recuerdo histórico de los hechos acontecidos entre 1934 y 1936 que el sentido común, la cultura o la ciencia.

Es difícil convencer a quien quiere terminar con todas las tradiciones españolas, a quien no conoce la actividad cinegética, al que no ha dirigido ni participado de ninguna explotación agraria o ganadera, de que los animales están mejor en los paraísos boscosos gestionados correctamente para mantener la raza y el equilibrio de las poblaciones, así como la flora autóctona. Un esfuerzo cada día más difícil debido a la gestión de las administraciones y a sus políticos. Me gusta hablar con los habitantes de los Municipios que rodean los cotos cinegéticos. Todos en contra de las decisiones gubernamentales, todos en contra de una ley “anticaza”. Me parece que poco importa a este gobierno la vida de cientos de miles de ciudadanos que habitan estos lugares, al demonizar a ganaderos y cotos cinegéticos. Escuchar a estas personas, mantener y ayudar a su desarrollo en los distintos Municipios, abandonar sentimientos execrables de los interlocutores políticos, y, documentarse con evidencia científica adecuada. Seguro que al menos sería el germen del entendimiento. Los bosques españoles podrían salir ganando.

Manuel Lozano Molina

         13/II/22

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