LA CUESTIÓN DE LOS POLÍTICOS

Recientemente leía en este mismo foro las reflexiones de Rafael Valls sobre nuestros políticos.

Estoy convencido de la importancia de este asunto, dada la repercusión que ejerce ese colectivo (los políticos) en nuestras vidas, nuestra economía y, en definitiva, sobre nuestros destinos.

Pensando en la idea que tenemos de políticos y de la política, me doy cuenta de nuestra visión de los que trabajan en la política es que están lejos de nuestra realidad cotidiana. No los vemos como quienes nos representan y con los que nos sentimos participes de las formas y soluciones para el Estado en que vivimos.

Esa percepción perjudica enormemente la estructura del sistema electoral y al sistema de representación que tenemos, porque… estamos dejando de creer en él. Nuestra mirada hacia quienes nos gobiernan desde los ayuntamientos, diputaciones, delegaciones de gobierno, cabildos (en el caso de Canarias), parlamentos de las comunidades autónomas, es escéptica.

Por otra parte, Esta claro que las colectividades humanas necesitan de coordinación, de organización de su convivencia. En definitiva, necesitan de liderazgo. Aun asi, la percepción que tenemos los ciudadanos es que este sistema no nos convence y que “los asuntos de los políticos” no son los nuestros.

Todos sabemos del creciente desinterés en toda Europa en las convocatorias electorales.

Dicho todo esto, y asumiendo que es necesario un cambio en esta situación, seguimos viendo como actúan los políticos y… como nos decepcionan.  

¿Hay alguna idea alternativa que permita proponer y mantener un sistema factible de gobierno? Como es lógico pensar, estas reflexiones están muy extendidas y es bien sabido que existe una crisis en el mundo sobre los sistemas de gobierno.

En nuestro fuero interno, ya no asumimos que estamos en una Democracia (gobierno del pueblo). Nuestros políticos se han ganado nuestra percepción de que son un grupo de personas, cuya vida es mejor que la del resto, que están organizados en partidos (se comportan como empresas, con sus respectivos intereses) y con un poder que les permite decidir sobre nosotros. Estos conceptos nos llevan en la Grecia Clásica a la definición de un tipo de Gobierno: La Oligarquía.

Es este un punto esencial, dadas las implicaciones que tiene: se ha instalado en nuestro subconsciente la evidencia de que nuestros países supuestamente desarrollados no son democracias realmente, o no lo sentimos así. Mas bien, podríamos decir que son Oligarquías.

Pero, ¿cuál sería la mejor forma de gobierno? Aristóteles consideró una vía intermedia entre la oligarquía y la democracia. Se trata de que la democracia sea “regulada” por ese colectivo selecto, por la oligarquía. De este modo se evita tener los inconvenientes de la democracia con las ventajas de gobierno de la oligarquía. Este régimen mixto parte de donde los derechos políticos pertenecerían a las capas medias de población libre, lo denominará “república” (Política III, 7, 1279ª) En el pensamiento de Aristóteles, se vincula la política a la ética….

Sumando todos estos pensamientos, resulta la convicción de que nuestros políticos no son realmente nuestros lideres.

Todos estos pensamientos tienen mas relevancia porque la época en que vivimos es excepcionalmente dinámica, con interconexión universal económica social, sanitaria…

Puede ser que las recetas y criterios de liderazgo necesiten recordar valores incuestionables como la ética y, también, incorporar nuevas ideas, acordes a los tiempos que corren.

Cabe terminar estas notas exponiendo algunas alternativas.

  1. Simplificación de los sistemas de gobierno, reduciendo volúmenes de concejalías, diputados autonómicos, diputados nacionales, senadores. Naturalmente, este es un asunto complejo porque las empresas que realmente son los partidos políticos perderán poder y perderán dinero. Esta propuesta implica analizar las opciones para un nuevo sistema/ley electoral,
  2. Transparencia en la gestión de los dineros públicos.
  3. Exigencia de formación para los candidatos a cargos políticos.
  4. Anular privilegios de los cargos públicos, aportando su salario de acuerdo con su formación. Es un contrasentido que un diputado tenga las ventajas de que disfruta, en un país como el nuestro. Todos sabemos cual es la situación económica de España.
  5. Listas electorales abiertas. Cada uno de los candidatos será conocido y valorado.
  6. Revisión de la gestión de los Organismos y Administraciones públicos incluyendo las Corporaciones Locales. No es aceptable morosidad en la Administración.

Una nota final. En el caso de no hacer nada, sean estas u otras medidas, manteniendo el sistema actual, es previsible una importante crisis social y económica en nuestro país y en los llamados países desarrollados. El mundo subdesarrollado ya vive en crisis.

Raúl Ramos de la Plaza

           2-12-21

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